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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-07-2019

Resea de La "polis" secuestrada: propuestas para una ciudad educadora, de Enrique J. Dez Gutirrez y Juan R. Rodrguez Fernndez. Editorial Trea, 2018
Un libro que nos ayuda a pensar cmo la educacin puede contribuir a la construccin de un modelo social alternativo

Pedro Lpez Lpez
Rebelin


Hace unos meses tuvimos ocasin de comentar el anterior libro de Enrique J. Dez, Neolliberalismo educativo: educando al nuevo sujeto neoliberal; un trabajo que sigue una lnea de pensamiento de casi tres dcadas y cuya muestra ms destacada quizs sea la obra publicada en 2007 bajo el titulo La globalizacin neoliberal y sus repercusiones en la educacin. El nuevo libro est realizado en colaboracin con Juan R. Rodrguez Fernndez, compaero de Enrique en la Universidad de Len. Estructurado en dos partes y nueve captulos, en la primera parte se aborda el anlisis del discurso neoliberal y sus nefastas consecuencias, en la segunda se hacen propuestas para una polis basada en la convivencia y la solidaridad.

Evidentemente, el ttulo ya nos est indicando la perspectiva que adopta la obra, as como tambin lo hace la trayectoria de los dos profesores que la firman, refrendada por una copiosa obra crtica firmada por ambos, con mayor peso en el caso de Enrique Dez simplemente por razn de edad. En la introduccin ya se nos adelanta el posicionamiento: si la polis est secuestrada, quin la somete a este secuestro? Por otro lado, tras el diagnstico vienen las propuestas para una ciudad educadora, un concepto que viene circulando las ltimas dcadas y que cristaliz en la Carta de Ciudades Educadoras (Barcelona, 1990, actualizada en Bolonia, 1994, y Gnova, 2004). En este documento, y en aras a consolidar una ciudadana democrtica plena, se nos dice que las ciudades deben ser promotoras de una convivencia pacfica mediante la formacin en valores ticos y cvicos, as como estimuladoras de mecanismos representativos y participativos de calidad. En el punto 9 de la Carta se apuntala que la ciudad educadora fomentar la participacin ciudadana desde una perspectiva crtica y corresponsable, para lo que promover orientaciones y actividades de formacin en valores ticos y cvicos. Parece claro que el sistema educativo, especialmente en los ltimos aos y desde el colegio a la universidad, no est volcado a promover la participacin ciudadana. Uno, desde su puesto docente en la universidad, ve lo que cuesta defender formacin en derechos humanos o en ciudadana, a pesar de las buenas palabras que encontramos en prembulos de leyes o en estatutos universitarios. Sirva como ejemplo estas palabras del RD 1393/2007, que ordena las enseanzas universitarias: se debe tener en cuenta que la formacin en cualquier actividad profesional debe contribuir al conocimiento y desarrollo de los Derechos Humanos, los principios democrticos, los principios de igualdad entre mujeres y hombres, de solidaridad, de proteccin medioambiental, de accesibilidad universal y diseo para todos, y de fomento de la cultura de la paz. Pues bien, no es nada fcil conseguir una asignatura sobre estas materias en la mayora de las universidades, un reflejo de cmo estn las cosas con la deriva de los ltimos aos, Plan Bolonia de por medio; en la actualidad la universidad se ha convertido en una expendura de ttulos universitarios para lanzarse a competir en la jungla del mercado, un mercado diseado al gusto de los grandes poderes econmicos, empresariales o bancarios. De manera que el conocimiento intil, en irnicas palabras de Nuccio Ordine, est sobrando para las dentelladas que requiere competir en esta jungla. No hay ms que ver el acoso en los ltimos tiempos que sufren la filosofa y las humanidades. Lo que comprobamos ao tras ao es que no es lo mismo formar ciudadanos que formar capital humano para el sistema productivo; por eso Juan Ramn Rodrguez, en otro texto de su autora (Rodrguez Fernndez, 2013) crtica las pedagogas de la empleabilidad.

Los autores se sitan en lo que se conoce como enfoques crticos en educacin, entendiendo por tales: un cuestionamiento del orden social en el que se problematiza la realidad y no se da como algo dado y natural, una toma consciente de posicin tica a favor de los grupos marginados y una educacin que enfatiza el carcter dialgico de la misma, huyendo de las perspectivas que consideran el proceso de enseanza-aprendizaje como una dacin paternalista del profesorado al alumnado. Se trata de una accin educativa contrahegemnica con respecto a los planteamientos neoliberales en educacin, la cual se dirige al desarrollo de una ciudadana crtica y a la lucha por una sociedad ms justa e igualitaria (Rodrguez Fernndez, 2013). Y desde esta perspectiva hacen en el libro un recorrido inicial por la cultura neoliberal, por los valores, por la colonizacin ideolgica que nos impregna del sentido comn neoliberal (es interesante al respecto el pensamiento de que la democracia ha dejado de ser un concepto poltico para pasar a ser un concepto econmico, y el libre mercado no es ya un concepto econmico, sino un principio moral, bajo la gida neoliberal), lleva a identificar algunas reglas del juego de la vida en esta rbita ideolgica, la principal, el mandamiento de la libre eleccin. El neoliberalismo lleva como bandera este mandamiento, como nos inculcan por tierra, mar y aire: uno elige si es rico o pobre, uno elige viajar o elige quedarse en casa en vacaciones (si no tiene dinero para desplazarse, ese no es un factor a considerar). Sin embargo, uno, o muchos, pueden elegir mal, y quin decide que ha habido una mala eleccin? Pues, por ejemplo, los chilenos eligieron mal cuando en las elecciones de 1970 sali vencedor Salvador Allende. Estados Unidos decidi que esa eleccin no poda tolerarse, as que desde el minuto uno estuvieron urdiendo el golpe de estado que no triunfara hasta 1973. Ms recientemente, los griegos eligieron a Syriza en 2015 y adems tuvieron la osada de convocar un referndum para aceptar o rechazar las medidas econmicas que impone la UE; como tambin eligieron mal, tanto al votar en las elecciones como en el referndum, recibieron un correctivo econmico estos aos que los ha hundido en la miseria. Elegir a la izquierda o elegir ser de izquierdas no parece que est en el esplndido men que nos brinda el neoliberalismo. En fin, cosas de la libertad de eleccin que tan histricamente defenda el telogo econmico Milton Friedman, cabeza de los Chicago Boys.

Pero este artefacto ideolgico de la libertad de eleccin es necesario para vendernos que los fracasos son siempre individuales, ya que desde esta perspectiva se hace al individuo plenamente responsable de sus elecciones. De esta manera, los poderes pblicos solo tienen que proporcionar informacin a los individuos para que estos elijan. En este escenario las polticas sociales sobran. Uno debe elegir el mejor seguro privado de salud, el mejor plan de pensiones, el mejor colegio para sus hijos... de toda la gama de opciones privadas.

En este recorrido por la ideologa neoliberal, nuestros autores acuden a clsicos como Bauman, Harvey, Zinn o Chomsky, incorporando a un nuevo pensador de moda en los ltimos aos, Byung-Chul Han, que nos ha introducido en el concepto de autoexplotacin: el individuo era explotado desde fuera hasta hace poco, ahora se autoexplota para competir, de manera que el explotado se convierte en autoexplotado. El capitalismo nos dicen explicando el pensamiento de Han- ya no necesita ejercer el poder mediante la coaccin sobre los cuerpos, los pensamientos y los comportamientos, sino que accede al deseo individual. No nos obligan a competir, lo hacemos de buena gana, hasta que eso se convierte en una carrera infernal que lleva al estrs, al cansancio (la sociedad del cansancio, en trminos de Han) y la depresin.

Segn los autores, el capitalismo, en su forma actual neoliberal, trata de producir y gestionar un determinado tipo de paisaje urbano y geogrfico favorable para sus propios intereses, para sus propios objetivos y para la garanta de su reproduccin y legitimacin social como discurso hegemnico. Confieso que no me gusta este tipo de matizaciones (en su forma actual neoliberal), que no se hacan cuando desde la derecha se impuso la expresin socialismo real para denigrarlo, dando a entender que socialismo y estalinismo eran lo mismo. Por qu no hablamos de capitalismo real y suavizamos la expresin con capitalismo neoliberal?; y confieso que yo tambin lo he hecho, pero en los ltimos tiempos me voy dando cuenta de esta trampa consistente en tratar el capitalismo neoliberal como si fuera una desviacin del verdadero capitalismo. Ello da lugar a pensar que sera posible otro capitalismo (pero no sera posible otro socialismo, como se nos induca a pensar con la expresin socialismo real). Pero el capitalismo ha ido avanzando con una explotacin creciente y expansiva, desde los cercamientos de tierras comunales en la Inglaterra de los siglos XVIII y XIX (en favor de los terratenientes) hasta la actualidad, necesitando nuevas fuentes de explotacin (agua, tierras comunes, creciente privatizacin de espacios pblicos, privatizacin del conocimiento...). Considerando esto, el capitalismo neoliberal es una desviacin del capitalismo o es su evolucin natural, en el sentido de seguir su propia dinmica de creciente explotacin de recursos tradicionales y nuevos recursos?

Este parntesis que me permito como leve crtica no empaa la calidad del texto comentado. El anlisis de las consecuencias del discurso neoliberal en los mbitos social, medioambiental, educativo y arquitectnico (en este ltimo apartado, con reflexiones de inters sobre la morfologa de ciudad que se impone, el proceso de creciente especulacin con un recurso indispensable para la vida digna como es la vivienda, y el proceso de turistizacin de la ciudad) es acertado, como lo son las propuestas educativas de la segunda parte, entrando en detalle en medidas fiscales y de otro tipo para la redistribucin de la riqueza, en cmo aumentar la participacin poltica en democracia, detenindose en aspectos como la desobediencia civil, la ciudadana universal, la mirada antipatriarcal y otros; medidas propiamente educativas, considerando la educacin como un derecho y no una mercanca, incluyendo propuestas curriculares; y, por ltimo, medidas para la reapropiacin de los espacios para disfrute y participacin de la ciudadana, incluyendo cuestiones relacionadas con la propuesta de decrecimiento, la soberana alimentaria, el consumo responsables, las redes de economa social y otras.

Un libro que hay que leer, seamos docentes, padres y madres, activistas sociales o simplemente ciudadanos, que nos ayuda a pensar cmo la educacin puede contribuir a la construccin de un modelo social alternativo al que sufrimos, un modelo basado en la justicia y la solidaridad, en vez de en la resignacin (no hay alternativa), la competencia feroz que propone el valor del emprendimiento y la atomizacin de una sociedad ahogada en un individualismo insolidario.


Pedro Lpez Lpez. Profesor de la Universidad Complutense. Miembro del Consejo de Redaccin de Crnica Popular.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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