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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-07-2019

Breve historia del Padre de la Patria cubana (II)
Carlos Manuel de Cspedes, en nombre de la libertad

Salim Lamrani
Rebelin


SEGUNDA PARTE

1. La Repblica de Cuba en Armas

El 10 abril de 1869, a pesar de las divisiones en el seno de las fuerzas independentistas, surgi la primera Constitucin de Cuba, redactada por Ignacio Agramonte y Antonio Zambrana, y se fund una Repblica parlamentaria. Decret que todos los habitantes de la Repblica son totalmente libres (artculo 24), ratificando as la abolicin de la esclavitud. Una ley del 10 de marzo de 1870 completar este artculo cancelando los contratos impuestos a la emigracin china sometida y explotada. La Constitucin estipul tambin que todos los ciudadanos de la Repblica sern considerados soldados del Ejrcito Libertador (artculo 25). El texto afirm tambin la igualdad entre todos los ciudadanos: La Repblica no reconoce dignidades, honores especiales o privilegios (artculo 26). [1]

Ese da naci la Repblica de Cuba en Armas. Carlos Manuel de Cspedes fue electo Presidente el 12 de abril de 1869. Salvador Cisneros Betancourt, adversario de Cspedes, presidi la Cmara de Representantes y Manuel de Quesada y Loynaz fue nombrado Jefe Militar. El patriota de Bayamo estaba a favor de un poder ejecutivo fuerte y vertical para conseguir ms rpidamente la victoria en el campo de batalla. Segn l, la Repblica slo era posible despus de la emergencia de una nacin independiente. Para conseguir el triunfo definitivo, la guerra impona la composicin de un poder supremo investido de la autoridad para adoptar con celeridad las medidas militares necesarias, sin dilacin por parte del poder ejecutivo. [2]

En su discurso oficial al pueblo de Cuba, Cspedes lanz un llamado a la unidad de todas las fuerzas patriticas:

No desconozco la grave responsabilidad que he asumido al aceptar la Presidencia de nuestra naciente Repblica. S que mis flacas fuerzas estaran lejos de hallarse a la medida si quedasen abandonadas a s solas. Pero no lo estarn, y esta conviccin es la que me llena de fe en el porvenir. Cuba ha contrado, en el acto de empear la lucha contra el opresor, el solemne compromiso de consumar su independencia o perecer en la demanda. [3]

El Presidente de la Repblica de Cuba en Armas decidi extender la guerra a toda la isla para darle un carcter nacional y dividi el pas en cuatro estados militares: Oriente, Camagey, Las Villas y Occidente. Nombr a su cabeza a un teniente general para el aspecto militar y a un gobernador civil. Cada estado se divida en distritos, cada uno controlado por un Mayor General y un teniente-gobernador. A su vez, el distrito se declinaba en prefecturas y subprefecturas bajo la direccin de un prefecto o subprefecto. [4]

Cspedes estaba a favor de la destruccin de los intereses econmicos espaoles para que la empresa armada afectara durablemente las finanzas de la monarqua. El 18 de octubre de 1869 firm un decreto que ordenaba la destruccin de todos los caaverales. Desde un punto de vista estratgico opt por una guerra irregular, mtodo adaptado a la relacin de fuerzas entre las dos partes. El ejrcito espaol era superior en armas y en hombres, mientras que los revolucionarios dependan del material tomado al enemigo y de las pocas expediciones procedentes del extranjero. Haba que librar tambin una batalla para el reconocimiento internacional de la insurreccin cubana. [5]

2. Reconocimiento diplomtico del estado de beligerancia

A nivel diplomtico Cspedes despleg una gran energa para conseguir el reconocimiento de su movimiento revolucionario y de su estatus de beligerante por las naciones del continente. El 5 de abril de 1869 el Mxico de Benito Jurez reconoci oficialmente a los revolucionarios de la isla, inaugurando as una larga tradicin de apoyo a las luchas histricas de los cubanos por la dignidad. El mismo mes, el 30 de abril, Chile tambin admiti el estado de beligerancia, seguido por Venezuela (mayo de 1869), Per y Bolivia (junio de 1869), Brasil (julio de 1869) y Colombia. El resto del continente ofrecera un reconocimiento oficial a la Revolucin ms tardo. [6]

Dos pases contribuyeron ampliamente a la causa de la independencia de Cuba: Colombia y Venezuela. Cspedes expres su satisfaccin en un correo al diputado de Camagey Francisco Snchez Betancourt:

En Colombia y Venezuela tenemos dos poderosos auxiliares, con los cuales podemos contar ampliamente. Disctase ahora en la Cmara de la primera un proyecto de Ley para exigir a Espaa la cesin de la Isla a los cubanos e invitar las dems repblicas Sud-Americanas a una alianza con el fin de garantizar Espaa el valor de la indemnizacin que se pacte con la Repblica de Cuba por la indicada cesin. En Venezuela, el General Quesada tiene abiertos todos los puertos de aquella dilatadsima costa y dispone de las simpatas y decidido apoyo del Gobierno y del pueblo para sus trabajos en favor de Cuba. [7]

En el resto del continente el apoyo fue muy limitado, algo que lament Cspedes en un correo a la Cmara de Representantes del 10 de marzo de 1872: De las repblicas de Sud Amrica, exceptuando la mayor suma de simpatas y la ayuda que para algunas expediciones nos prestaran Colombia y Venezuela, no tenemos nada importante. [8]

Cspedes expres su gratitud a esas dos naciones. En un correo del 10 de agosto de 1871 a Jos R. Monagas, Presidente de Venezuela, en respuesta a una misiva recibida el 8 de febrero de 1870, cuando ste todava estaba en el poder, hizo partcipe de su admiracin por su pas:

Venezuela, que abri a la Amrica espaola el camino de la independencia y lo recorri gloriosamente hasta cerrar su marcha en Ayacucho, es nuestra ilustre maestra de libertad, el dechado de dignidad, herosmo y perseverancia que tenemos incesantemente a la vista los cubanos. Bolvar es an el astro esplendoroso que refleja sus sobrenaturales resplandores en el horizonte de la libertad americana, como iluminndonos la spera va de la regeneracin. [9]

Para contrarrestar la aspiracin de los cubanos a la independencia, Madrid decidi incrementar los recursos materiales y humanos para aniquilar al movimiento revolucionario.

3. Decreto de guerra total y divisin de las fuerzas independentistas

Para luchar contra los independentistas, Espaa us todos los recursos y decret una guerra a muerte para aplastar la insurreccin. El Conde Valmaseda, jefe militar espaol de la isla, public en abril de 1869 la siguiente proclama: Todo hombre desde la edad de quince aos en adelante que se encuentre fuera de su finca, como no acredite un motivo justificado para haberlo hecho, ser pasado por las armas. Todo casero donde no campee un lienzo blanco en forma de bandera para acreditar que sus dueos desean la paz, ser reducido a cenizas. [10]

Cspedes tuvo que hacer frente a la guerra total que impuso Espaa, lo que exigi una unidad sin fallas de todas las fuerzas patriticas. No obstante, en diciembre de 1869, a causa de una funesta rivalidad, la Cmara de Representantes decidi destituir a Manuel de Quesada, combatiente experimentado y eficiente, de su cargo de jefe militar, para disgusto del Presidente de la Repblica. Para Quesada la guerra era una situacin de una excepcional violencia que no se poda regir mediante una legislacin e instituciones adaptadas a los tiempos de paz. Por parte del Congreso, la Repblica de Cuba en Armas deba estructurarse alrededor de la Constitucin. Tras su destitucin, el general Quesada exhort a Cspedes a que instaurara una dictadura en nombre de la independencia de Cuba. ste rechaz rotundamente la propuesta, negndose a violar la Constitucin. Quesada le lanz entonces una advertencia proftica: Tenga entendido, ciudadano Presidente, que desde hoy mismo comenzarn los trabajos para la deposicin de usted. [11]

El 15 de abril de 1870, a causa de un diferendo que lo opona al Presidente, el Mayor General Ignacio Agramonte, decidi renunciar y se opuso abiertamente a Cspedes. En el Congreso empezaron las maniobras para conseguir la destitucin del lder revolucionario. En una misiva del 21 de mayo de 1870 Agramonte exigi la cabeza del Presidente: Hasta dnde nos llevarn las contemplaciones y la falta de energa de la Cmara de Representantes? Hasta cundo aparecer impasible ante tantos abusos? Esperar que Carlos Manuel y sus secuaces arruinen el pas, para proceder con energa?. [12] No obstante, la divergencia de Agramonte durara poco. Adoptara incluso una actitud digna de su inteligencia y patriotismo. [13]

En sus apuntes Carlos Prez, secretario personal de Cspedes, lament las maniobras contra el Presidente. En su diario del 12 y 13 de julio de 1870, escribi las siguientes palabras:

Los representantes del Camagey siguen en su sistema anticespedista. Todos los actos de ste son censurados y ridiculizados hasta el extremo de apelar a la calumnia. Qu indigna es la conducta de algunos altos personajes del Camagey! Qu triste es ver en medio de las tribulaciones de que estamos rodeados, tan inmediatos al peligro y con el enemigo an sobre nosotros, agitarse las pasiones de una manera tan perjudicial a la causa de la Patria! Por qu ha de ser siempre la ambicin el origen de todas las desgracias? No puede acaso el hombre hacer por un momento abstraccin de ella en beneficio de la humanidad? El pueblo que gime y trabaja por mejorar su condicin, deber siempre ser la victima? [14]

En 1870 scar, el hijo de Cspedes que tambin tom las armas para luchar por la independencia, fue capturado por las tropas espaolas. El general espaol Caballero de Rodas le propuso entonces un acuerdo al Presidente de la Repblica de Cuba en Armas: la rendicin contra la vida y la liberacin de su hijo. En su famosa respuesta, el patriota de Manzanillo rechaz la oferta: scar no es mi nico hijo: soy el padre de todos los cubanos que han muerto por la Revolucin. El 3 de junio de 1870 scar fue fusilado por el ejrcito colonial. El desenlace trgico y la rplica histrica suscitaron entonces la admiracin y el respeto de los cubanos, los cuales decidieron apodar a Cspedes El Padre de la Patria. [15]

El drama familiar que golpe a Cspedes no impidi que sus enemigos prosiguieran su conspiracin para sacarlo del poder. El patriota era consciente de todas las intrigas destinadas a derrocarlo y se mostr filosfico al respecto: El que no tiene detractores no ha hecho nada bueno en el mundo. [16] En un correo del 23 de diciembre de 1870 inform del tema a Ana de Quesada, su segunda esposa:

Dicen que la Cmara trata de reunirse en Jarico y, como de costumbre, se corre que es con el objeto de deponerme, para lo cual estn dando pasos los enemigos de nuestra tranquilidad. Si se comete semejante violencia, por m nunca habr perturbaciones, y cualquiera que sea la ilegalidad del acto, me someter. La responsabilidad pesar sobre el culpable y el pueblo har libremente lo que crea ms provechoso sus intereses. [17]

Las divisiones internas no impidieron que se expresara la solidaridad continental hacia el combate emancipador de Cuba. En enero de 1870 sesenta colombianos desembarcaron en Cuba para juntarse a la lucha por la independencia de la isla. En un correo de febrero de 1871 a Francisco Javier Cisneros, miembro de la Junta Revolucionaria instalada en Estados Unidos y encargada de organizar las expediciones, Cspedes volvi a evocar ese episodio y expres su gratitud:

Los colombianos llegados ltimamente en el Homet han sido recibidos por nosotros, como lo sern todos los que vengan, como hermanos, no habindose hecho diferencia alguna entre ellos y los naturales; y si alguna diferencia o distincin ha habido, ha sido en obsequio de los que han venido compartir con nosotros los trabajos y sufrimientos de la guerra. [18]

El mismo mes, el 20 de febrero de 1871, Cspedes transmiti una carta de agradecimiento a Carlos Holgun, entonces senador colombiano y futuro Presidente de la Repblica, por su apoyo a la causa cubana:

Las importantes resoluciones presentadas por V. en las Cmaras de Colombia respecto de nuestra Revolucin, estn grabadas en los corazones de todos los cubanos que hoy pelean por la independencia de su pas. Defender tan valientemente las libertades y derechos de los oprimidos, es conquistar el aplauso de los pueblos civilizados y las bendiciones de aquellos por quienes se levanta la voz en demanda de justicia. [19]

Cspedes siempre tuvo por objetivo la unidad de las fuerzas independentistas. Multiplic los esfuerzos en ese sentido para encontrar una solucin favorable a las luchas intestinas y preservar la integridad territorial de la isla frente a las veleidades autonomistas. En una misiva del 19 de febrero de 1871 destinada al patriota Miguel Emb, instalado en Nueva York, le implor que tratara de restablecer la concordia entre los grupos revolucionarios:

Permtame suplicarle interponga su valimiento para conseguir que cesen de una vez las disensiones que existen entre nuestros hermanos del extranjero, las cuales indudablemente han dado por resultado entorpecimientos en la marcha de nuestros negocios. Eso nos perjudica notablemente en todos sentidos, y yo deseara que V. propendiese de todos modos a que desaparezca la menor seal de discordia y que no haya ms que un solo pensamiento: conseguir nuestra independencia. [20]

En otro correo al general Manuel Calvar, del 16 de julio de 1871, Cspedes insisti otra vez en la necesidad de preservar la unidad: Procure V., repito, conservar a toda costa la armona, la unin entre los jefes y soldados, que estos obedezcan a aquellos y que todos trabajen de consuno a un mismo fin, sin dar lugar a que las divisiones y parcialidades entronicen la indisciplina y el desorden en dao directo de la Revolucin. [21] Reiter esa recomendacin en un mensaje del 22 de octubre de 1871 a Francisco Vicente Aguilera, Vicepresidente de la Repblica de Cuba en Armas: [Yo s] que usted contribuir eficazmente a la unin y concordia de todos los cubanos, unin que nos asegurar el triunfo sobre nuestros encarnecidos y feroces enemigos. [22]

El 18 de junio de 1871, afectado por las intrigas de sus adversarios en el Parlamento, Cspedes reuni a su Consejo de Gabinete y propuso entregar su renuncia a causa de las leyes que adopt la Cmara de Representantes que perjudicaban gravemente la accin del Gobierno. Los miembros del Gobierno le imploraron que conservara su cargo en nombre del inters de la Patria. Recibi mltiples expresiones de apoyo por parte de sus compatriotas en Cuba y en el extranjero, particularmente de la Sociedad de Artesanos Cubanos de Nueva York. [23]

Unas semanas despus, el 15 de julio, mand un nuevo mensaje al pueblo de Cuba en el cual relat los avances del proceso independentista y denunci los crmenes que cometi el Conde Valmaseda contra la poblacin. Termin su declaracin con un llamado a la resistencia: S que todas las arteras de nuestro prfido y desesperado enemigo se han de estrellar en vuestra perseverancia y fe en el triunfo indeclinable de la libertad contra la tirana. [24]

El Presidente saba que poda contar con valerosos y aguerridos jefes, entre los cuales varios entraran en la historia de Cuba, como Mximo Gmez y Antonio Maceo. Cspedes expres su conviccin: Los espaoles no pueden competir con nosotros en valor, fuerzas, ni resistencia. [25] En cambi haba dos aspectos en que Espaa era superior: el armamento y la brutalidad. En una misiva a su esposa Ana de Quesada con fecha del 7 de agosto de 1872 relat esa triste realidad: Cumpli ese da un ao del desembarco de Agero, es decir, un ao que no recibimos ni un grano de plvora, ni un fusil, ni un hombre! En cambio los enemigos han recibido de todo en abundancia! Y sin embargo, no nos han vencido!! Pero han derramado arroyos de sangre inocente. [26] En su afn de reprimir la rebelin, Madrid no se fij ningn lmite.

Notas:

[1] Constitucin de Guamaro, 10 de abril de 1869, UNAM. https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/6/2525/7.pdf   (sitio consultado el 25 de abril de 2019).

[2] Francisco J. Ponte Domnguez, Historia de la Guerra de los Diez Aos, La Habana, Academia de Historia de Cuba, 1944, p. 205-210.

[3] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 28.

[4] Francisco J. Ponte Domnguez, Historia de la Guerra de los Diez Aos, op. cit., p. 252.

[5] Philip S. Foner, Historia de Cuba y sus relaciones con Estados Unidos, Tomo 2, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1973, p. 95.

[6] Vctor Guerrero Aprez, El reconocimiento de la beligerancia, Bogot, Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2017.

[7] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 83.

[8] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 162.

[9] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 113.

[10] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 24.

[11] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 36.

[12] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 38.

[13] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 229.

[14] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 40.

[15] Ibid.

[16] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 89.

[17] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 43.

[18] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 55.

[19] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 56.

[20] Ibid.

[21] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 77.

[22] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 131.

[23] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 74.

[24] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 74.

[25] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 205.

[26] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 213.

 Doctor en Estudios Ibricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunin, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su ltimo libro se titula Cuba, palabra a la defensa!, Hondarribia, Editorial Hiru, 2016. http://www.tiendaeditorialhiru.com/informe/336-cuba-palabra-a-la-defensa.html Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel

Fuente original: https://www.humanite.fr/carlos-manuel-de-cespedes-au-nom-de-la-liberte-674981


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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