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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2019

Breve historia del Padre de la Patria cubana (y IV)
Carlos Manuel de Cspedes, en nombre de la libertad

Salim Lamrani
Rebelin


CUARTA PARTE

1. La cada de Carlos Manuel de Cspedes

En un correo del 23 de enero de 1872 a Amadeo I de Saboya, rey de Espaa, Cspedes explic las razones de la guerra y record la aspiracin de los cubanos a la dignidad:

La guerra que los cubanos sustentan hoy contra Espaa no [] es el acto de renegar nuestro origen y antepasados, de los sacrificios y glorias de la que fue nuestra Madre Patria: es simplemente la emancipacin de un pueblo que por sus condiciones fsicas especiales, por el grande adelanto material que ha alcanzado, por la ilustracin de sus hijos y por el ejemplo de otras naciones, aspira a tener vida propia, y que considerando haber llegado a su mayora de edad, ha tratado de desatar lazos que, naturales en su niez, ya no tienen razn de ser, eran anormales y humillantes para la dignidad del hombre. [La guerra no es una demostracin de odio hacia Espaa sino una necesidad] para conquistar derechos y derogar instituciones tan nefastas como la de la esclavitud. [1]

Adems de la hostilidad de Washington, Cspedes tuvo que hacer frente a las divisiones internas en el movimiento revolucionario y particularmente a la enemistad, entre otros, de Salvador Cisneros Betancourt. El 20 de abril de 1872 Betancourt adopt una medida segn la cual el Presidente de la Cmara de Representantes ocupara el cargo ejecutivo supremo en caso de remplazo, preparando as el terreno para una futura destitucin. Cspedes vea el ejercicio de su cargo volverse sumamente difcil a causa de los obstculos de todo tipo impuestos por los jefes locales electos en el Congreso. Relat esas dificultades en una carta de 1872 a Ana de Quesada:

Hoy hace un ao, un mes y tres das que por ltima vez se reuni la Cmara de Representantes en las Maravillas. Durante este tiempo he gobernado sin su concurso, y aunque nunca han sido mayores las intrigas de los malos cubanos, ni ms activas las operaciones del enemigo ni ms dbiles nuestros recursos, la Repblica no ha sucumbido, sus libertades se han conservado, la dictadura no se ha entronizado, las leyes han ejercido su imperio, la imparcialidad ha sido mi norte, no he acariciado el arbitrario, y si algunos nuevos desafectos cuento, es por haberlo querido refrenar en ellos. [2]

En otro correo del 23 de junio de 1872 Cspedes mencion los numerosos problemas que estorbaban su accin: Mi situacin es excepcional: no la graden por comparaciones histricas, porque se expondran a errores. Nada hay semejante a la guerra de Cuba. Ningn hombre pblico se ha visto en mi situacin. [] Tengo muchos enemigos. [3] Varias veces Cspedes llam a la unin: L a splica que os hago con la ms ntima buena fe y sinceridad, es que entre todos reine el espritu de concordia, que alejis de vosotros todo sentimiento de que puedan brotar escisiones y banderas y que no alojis en vuestro pecho ms que un comn deseo y un inters solidario para servir y auxiliar la patria. [4] En vano.

El 6 de marzo de 1873 Cspedes concedi una entrevista a James J. OKelly, entonces periodista en el New York Herald, el cual sera luego electo miembro de la Cmara de los Comunes del Reino Unido. Fue una de las pocas entrevistas con la prensa extranjera. Expres con gran lucidez sus reflexiones sobre Espaa y el porvenir de Cuba. Cuestionado sobre el cambio de rgimen que ocurri en la pennsula Ibrica, expres sus reservas:

Espaa no es un pas republicano y la aristocracia militar no consentir jams el establecimiento de una forma republicana de gobierno. El Gobierno actual puede vivir algn tiempo; pero antes de cuatro meses, ver V. inaugurarse una lucha entre los monrquicos y los republicanos. [5]

En cuanto a la futura relacin con Cuba, hizo partcipe de su circunspeccin: Imposible es decir de qu manera la Repblica podr considerar la causa de Cuba; para nosotros la cosa es indiferente, pues nuestros hombres en armas no aceptarn condicin alguna de Espaa que no tenga por base el reconocimiento de la independencia. Explic luego las razones:

De Espaa nos separa un ocano de agua y tenemos intereses distintos los suyos; 'nos separa adems un ocano de sangre y el recuerdo de la crueldad innecesariamente empleada por el Gobierno espaol en los esfuerzos que hace para subyugarnos. La sangre de nuestros padres y de nuestros hermanos, la de las familias inermes e indefensas asesinadas a sangre fra, nos prohben aceptar jams condicin alguna de los espaoles. Ellos tendrn que irse y dejarnos en paz, o continuar la guerra hasta que nosotros estemos todos muertos o ellos hayan sido exterminados. [6]

Salvador Cisneros Betancourt, que aspiraba a ocupar el cargo supremo, conspir para conseguir la destitucin del Padre de la Patria. En un correo del 2 de julio de 1873 a su esposa, Cspedes expres de nuevo sus temores:

[Esos] hombres no consideran el dao que se sigue de las divisiones, y que arrastrados por sus ambiciones, rencillas y otras miserables personalidades, no ven ms patria ni ms libertad que la satisfaccin de esas viles pasiones, ponindonos a cada momento con sus imprudencias a dos dedos de la guerra civil, aun no acabada la de independencia. [7]

Cspedes era plenamente consciente de los complots urdidos por sus enemigos: Ellos no desisten y hoy fraguan algo malo que todava no he podido penetrar [8] . Expres tambin cierta fatalidad frente a esas divisiones que slo perjudicaban el proceso de independencia. Su nica consolacin era su compromiso indefectible por la libertad y el culto de los instantes felices pasados con su familia:

Por eso me ha servido de muchsima complacencia la descripcin que me haces de mis idolatrados hijitos. Con ella he gozado como si estuviera vindolos; y ese ser mi nico gusto, mi nico consuelo, porque yo no los ver nunca; morir sin tenerlos en mis brazos, sin conocerlos siquiera ms que por mudos retratos. Sin embargo, estoy resignado a todo. [9]

Alertado por las intrigas tramadas por sus adversarios, Cspedes se neg a usar la fuerza para conservar su cargo. El 25 de septiembre de 1873 volvi a escribir a Ana de Quesada para informarle de su probable destitucin por la Cmara de Representantes: Estoy resuelto a no salir de la legalidad ni contrarrestar la voluntad del pueblo. [10] Agreg lo siguiente: No por eso se enfre nuestro amor a Cuba, ni el deseo de librarla de sus opresores. [11]

La destitucin ocurri el 27 de octubre de 1873. El diputado Toms Estrada Palma se encarg, entre otros, del requisitorio contra el hombre del 10 de Octubre de 1868. Estrada Palma se volvera luego un convencido anexionista que abrira la va al dominio de Estados Unidos en Cuba a principios del siglo XX. El general Jos de Jess Prez, fiel compaero de Cspedes desde la poca de la Demajagua, le propuso otra vez resistir por la fuerza a la conspiracin. se rechaz la oferta y acept la decisin con resignacin. Quera evitar cualquier lucha fratricida en nombre de la unidad del movimiento revolucionario. En un correo a su esposa del 21 de noviembre de 1873 record su compromiso al servicio de la libertad de su pas: En cuanto a mi deposicin, he hecho lo que deba. Me he inmolado ante el altar de mi patria en el templo de la Ley. Por m no se derramar sangre en Cuba. Mi conciencia est muy tranquila y espero el fallo de la historia. [12]

Cisneros realiz su ambicin y fue nombrado Presidente. Esta destitucin tuvo funestas consecuencias. Quebr la unidad revolucionaria y abri el camino al fracaso de la empresa armada. Minado por las divisiones, los regionalismos y los conflictos personales, el movimiento emancipador iniciado por Cspedes se tambale y puso en peligro el proyecto patritico. El fracaso se materializara con el Pacto de Zanjn en 1878, sellando una paz sin libertad ni independencia. [13]

A pesar de ello, el Padre de la Patria no tuvo ninguna duda en cuanto a la victoria final de la causa de la emancipacin humana y de la resolucin de los cubanos a conseguir su libertad. Estaba convencido de que romperan definitivamente las cadenas de la servidumbre:

La Revolucin Cubana, ya vigorosa, es inmortal; la Repblica vencer la Monarqua; el pueblo de Cuba, lleno de fe en sus destinos de libertad y animado de inquebrantable perseverancia en la senda del herosmo y de los sacrificios, se har digno de figurar, dueo de su suerte, entre los pueblos libres de la Amrica. Nuestro lema invariable es y ser siempre: independencia o muerte. Cuba no slo tiene que ser libre, sino que no puede ya volver ser esclava. [14]

El nuevo poder limit los movimientos de Cspedes y le neg un pasaporte y la posibilidad de viajar a Estados Unidos para reunirse con su familia y seguir desde el extranjero el combate por la independencia de Cuba. La Cmara de Representantes y el poder ejecutivo multiplicaron las bajezas contra l y le dieron la orden de entregarles su correo privado, obligndolo a seguir los desplazamientos del Gobierno. Cspedes emiti una vigorosa protesta: No es esa mi voluntad, sufre mi dignidad, siento coartados mis derechos de ciudadano. [15]

En un acceso de conciencia, en un correo del 28 de noviembre de 1873, el nuevo Presidente Cisneros suplic a la Cmara de Representantes tratar al Padre de la Patria con el respeto que mereca, subvenir sus necesidades y ofrecerle la proteccin necesaria: Carlos Manuel de Cspedes no es el hombre que ha dejado de ser Presidente, sino el que engendr la Revolucin pronuncindose abiertamente en Yara el memorable 10 de Octubre de 1868. En efecto, la personalidad del C. Carlos Manuel de Cspedes est tan adherida la Revolucin de Cuba que abandonarlo, porque ha dejado de ser Presidente, a sus propios recursos, sera un desagradecimiento. Cisneros subray el compromiso total y desinteresado de Cspedes por la causa de la libertad de Cuba: l fue el primero que proclam la Independencia y el que por el espacio de cinco aos ha administrado el poder. Durante este periodo no ha recibido ninguna remuneracin por administrar la Repblica ms que alguno que otro regalo de particulares, ni los sueldos que le corresponden por sus servicios. Cisneros insisti: No debemos abandonar en momentos extraordinarios al hombre que abre la historia poltica e independiente del pas con su nombre, recordando que se alz en armas con sus propios recursos de poder, desafiando a una nacin que tena sobrados medios para aniquilarlo. [16]

El 27 de diciembre de 1873, despus de mltiples humillaciones, la Cmara de Representantes decidi liberar a Cspedes, prometindole un pasaporte que nunca recibira. Luego, el 23 de enero de 1874, abandonado por todos, en compaa de su hijo Carlos Manuel, Cspedes se refugi en San Lorenzo en la Sierra Maestra y esper en vano su pasaporte. Pas los ltimos instantes de su existencia enseando la lectura y la escritura a los nios de la zona, demostrando un estoicismo a toda prueba. En su ltima carta a su esposa, del 17 de febrero de 1874, Cspedes expres el deseo de perdonar a esos hombres que en vano han querido agraviarnos y seguir cooperando a la salvacin de nuestra amada patria. Concluy del siguiente modo: Huyan lejos de nuestros corazones los rencores y venganzas! [17]

El 27 de febrero de 1874, informados de la presencia de Cspedes en la zona, los espaoles realizaron una operacin para capturarlo. Arma en mano, Cspedes libr un combate contra los soldados del ejrcito colonial. Gravemente herido, se neg a caer entre las manos del enemigo y prefiri dejarse caer en un precipicio. Manuel Sanguily, coronel del Ejrcito Libertador, relat los ltimos momentos de su vida:

Cspedes no poda consentir que a l, encarnacin soberana de la sublime rebelda, le llevaran en triunfo los espaoles, preso y amarrado como un delincuente. Acept slo, por breves momentos, el gran combate de su pueblo: hizo frente con su revlver a los enemigos que se le encimaban, y herido de muerte por bala contraria, cay en un barranco, como un sol de llamas que se hunde en el abismo. [18]

El comandante Enrique Collazo Tejada lament las conjuraciones urdidas contra Cspedes, las cuales doblaron las campanas de la Primera Guerra de Independencia de Cuba. Segn l, el Congreso cometi una falta poltica y moral al destituir al hombre del 10 de octubre que fue fatal:

La deposicin de Cspedes es el hecho culminante de la Revolucin Cubana y el punto de partida de nuestras desventuras [] La ambicin, el descontento y los rencores personales, se encubrieron con el respeto a la Ley. [] La deposicin de Cspedes fue fatal para la Revolucin y pudo tener aun peores consecuencias que slo se evitaron por las condiciones de carcter, sensatez y patriotismo del depuesto Presidente. [] Cualquiera que haya sido su acierto como gobernante, tiene dos hechos que hacen su apologa y que lo harn siempre el primero entre los cubanos: el levantamiento en La Demajagua y su conducta cuando fue depuesto. Para que nada falte a su legtima gloria, la pone ms de relieve el criminal abandono en que qued sumido por la ingratitud de sus conciudadanos, viniendo a morir, ya casi ciego, solo entre abrupta sierra, el primero de los cubanos que consigui dar a su pas y a sus paisanos patria y honra. [19]

Jos Mart, Hroe Nacional cubano, rendira un vibrante tributo a Carlos Manuel de Cspedes. Segn l, nunca   dej de ser el hombre majestuoso que siente e impone la dignidad de la patria. Baja de la presidencia cuando se lo manda el pas y muere disparando sus ltimas balas contra el enemigo. [20]

Por su parte, Fidel Castro subrayara la importancia histrica del primer movimiento emancipador cubano: 

Cspedes simboliz el espritu de los cubanos de aquella poca, simboliz la dignidad y la rebelda de un pueblo heterogneo todava que comenzaba a nacer en la historia. [] A quella decisin de abolir la esclavitud constitua la medida ms revolucionaria, la medida ms radicalmente revolucionaria que se poda tomar en el seno de una sociedad que era genuinamente esclavista. Por eso lo que engrandece a Cspedes es no solo la decisin adoptada, firme y resuelta de levantarse en armas, sino el acto con que acompa aquella decisin que fue el primer acto despus de la proclamacin de la independencia, que fue concederles la libertad a sus esclavos. [21]

Conclusin

Venerado como el Padre de la Patria, el abogado Carlos Manuel de Cspedes simboliza el altruismo puro, renunciando a sus intereses de clase y a sus bienes personales, sustituyendo a la felicidad de una vida familiar los tormentos de la guerra, por el inters superior de la nacin y el bienestar de todos los cubanos. Queda en la historia de la isla como el que vincul la libertad de Cuba a la abolicin definitiva de la esclavitud. Fiel hasta las ltimas consecuencias a su divisa Independencia o muerte, tom las armas contra el opresor espaol, sin experiencia militar alguna, en condiciones de extrema adversidad y libr el combate contra una potencia infinitamente superior.

A pesar de la ingratitud de sus conciudadanos en el poder, el Hombre del 10 de octubre de 1868 nunca expres rencor sobre la suerte indigna que le reserv el destino en los ltimos aos de su existencia. Muri fiel a la lnea de conducta que le haba fijado a su pueblo, es decir armas en mano.

La primera guerra de independencia terminara el 10 de febrero de 1878 con el Pacto de Zanjn, un compromiso que no contena ni soberana ni libertad. Antonio Maceo, smbolo de la resistencia cubana, rechazara este acuerdo y respondera con la Protesta de Baragu el 15 de marzo de 1878 en la cual expresara su determinacin a luchar hasta el final para realizar la aspiracin de su pueblo a la emancipacin. El fracaso de la Guerra Chiquita de 1879-1880 no quebrara la voluntad de los independistas que lanzaran la epopeya de liberacin final bajo la gida del hroe nacional Jos Mart. Despus de derrotar a Espaa en 1898, Cuba caera entre las manos del imperialismo estadounidense y padecera de un modo u otro su perniciosa influencia hasta el triunfo de la Revolucin Cubana de Fidel Castro en 1959.

Notas:

[1] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 145.

[2] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 181.

[3] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 207.

[4] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., cita de introduccin.

[5] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 245.

[6] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 246.

[7] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 253.

[8] Ibid.

[9] Ibid.

[10] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 259.

[11] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 260.

[12] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 298.

[13] Philip S. Foner, Antonio Maceo: The Bronze Titan of Cubas Struggle for Independence, New York, Monthly Review, 1977.

[14] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 112.

[15] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 297.

[16] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 302-303.

[17] Carlos Manuel de Cspedes, Carlos Manuel de Cspedes, op. cit., p. 329.

[18] Fernando Portuondo, Historia de Cuba 1492-1898, La Habana, Editorial Pueblo y Educacin, 1975, p. 453.

[19] Francisco Ibarra Martnez, Cronologa de la Guerra de los Diez Aos, Santiago de Cuba, Editorial Oriente, 1976, p. 113.

[20] Jos Mart, Cspedes y Agramonte, El Avisador Cubano, 10 de octubre de 1888, Centro de Estudios Martianos. http://www.josemarti.cu/wp-content/uploads/2014/06/Cespedes_y_Agramonte.pdf (sitio consultado el 25 de abril de 2019).

[21] Fidel Castro, Discurso en el resumen de la velada conmemorativa de los cien aos de lucha, 10 de octubre de 1968. http://www.fidelcastro.cu/es/discursos/velada-conmemorativa-de-los-cien-anos-de-lucha-efectuada-en-la-demajagua (sitio consultado el 21 de abril de 2019).

 Doctor en Estudios Ibricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunin, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su ltimo libro se titula Cuba, palabra a la defensa!, Hondarribia, Editorial Hiru, 2016. http://www.tiendaeditorialhiru.com/informe/336-cuba-palabra-a-la-defensa.html Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel

Fuente original: https://www.humanite.fr/carlos-manuel-de-cespedes-au-nom-de-la-liberte-44-675063


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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