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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-07-2019

In memoriam
Andrea Camilleri ya no est

Stefanie Prezioso
Viento Sur


Con el anuncio de la muerte de Andrea Camilleri me invadi una gran tristeza. Hay muertes que marcan ms que cualquier otra el fin de una poca; muertes que tienen el privilegio de evocar los recovecos de la historia actual, que suenan como una advertencia. Esta muerte me ha llevado a los textos que el socialista revolucionario Carlo Rosselli escribi despus del fallecimiento en el exilio del socialista italiano Claudio Treves, o al que Len Trotsky redact en 1915 despus de la desaparicin del socialista francs Edouard Vaillant. Parafraseando al creador del Ejrcito Rojo, ya que Camilleri es reconocible ah, subsista un vnculo vivo con el pasado heroico de la izquierda italiana, la que haba estado en el centro de la cultura poltica e intelectual de la Italia de posguerra, del cine a la literatura pasando por la filosofa 1/ . Pero Camilleri ya no est cuando la Italia republicana vive uno de los periodos ms oscuros de su historia. El novelista, militante, ciudadano, no haba dejado de denunciar estos nuevos monstruos que tomaron las riendas del gobierno en marzo de 2018: los del M5E, de entrada, con el que algunas figuras intelectuales de izquierda haban simpatizado (pensemos en Erri de Luca o en el Premio Nobel de Literatura, Daro Fo), despus en los de la Liga de Matteo Salvini, a la que denunci sin descanso al ver que su popularidad aumentaba entre una parte significativa de la poblacin italiana; la encarnacin de un rechazo a la repblica, de una cultura antidemocrtica reaccionaria que sobrevivi al fascismo y que hoy parece haber recobrado carta de naturaleza en la pennsula 2/ . Lo defini como la peor cara de la poblacin italiana, la que siempre hemos ocultado. Decepcionado, ya viejo, en 2018 confes: A los 93 aos, a un paso de la muerte, me encuentro en la situacin de tener que dejar en herencia a mis nietos y nietas un pas que yo no esperaba dejar as. Y por esta razn, me parece que he fracasado como ciudadano 3/ . Un fracaso que debi ser pesado sobre los hombros de este hombre que conoci el fascismo y, a pesar de l mismo, convertido al final de su vida en un testigo molesto e inoportuno de una Italia a la deriva que sobre el fondo de la crisis econmica se hunde imperceptiblemente en una crisis social, poltica y moral. Andrea Camilleri haba dicho que ya no quera ir a votar; hasta tal punto le pareca intil, a este novelista ciego, contribuir con la papeleta en la urna a la reconstruccin de una izquierda de la izquierda capaz de actuar en el marco del desastre italiano. Sin embargo, no haba cesado de interpelar a los intelectuales convertidos, segn l, en indiferentes al mundo en que vivan. 4/ En 2014, an apoy la presentacin de la lista La otra Europa con Tsipras que provoc la sorpresa con un 4% de los votos, un resultado ms que asombroso puesto que esta formacin haba tenido una cobertura meditica limitada. Esta agrupacin reuna activistas de los movimientos sociales, especialmente del No-TAV (movilizacin en el Val de Suse contra el tren de alta velocidad Turn -Lyon), intelectuales y periodistas (Barbara Spinelli, Marco Revelli). Una mezcla de gneros que buscaba situar su batalla en el terreno europeo y que haba suscitado la esperanza de crear una expresin de la izquierda trasnacional de la izquierda radical. En 2016, estar en primera lnea para luchar contra la revisin de la Constitucin promovida por Matteo Renzi sealando que era el espritu de la Resistencia traducido al derecho 5/ . En 2018, continu su batalla sin descanso para condenar la Liga de Salvini y el Movimiento 5 Estrellas. Andrea Camilleri no dej de intentar echar el freno de emergencia, aprovechando la popularidad de sus novelas, para llamar a un despertar de la conciencia. Su mirada sin concesiones sobre la sociedad italiana, mezclada con su profundo sentido de la lengua y su amor por su Sicilia natal, supo ganar al gran pblico para su obra. Una literatura pensada como un punto de apoyo en la vida poltica sideral abierta por la izquierda. La novela policiaca especialmente: Por qu existe hoy ese gran inters hacia la novela policiaca -la novela negra- considerada ms all de lo que anteriormente era este gnero?, se preguntaba l [] El otro da un periodista me citaba a Edmund Wilson, un crtico americano que se preguntaba por qu en Estados Unidos, durante la guerra, la novela policiaca haba conocido un enorme xito. Llegaba a la conclusin de que cuanto ms incierto, ambiguo, peligroso, es el mundo, ms certeza aporta la novela policiaca: siempre llega a una verdad. Es la suya pero es una verdad. Cuanto ms sufre el mundo por llegar a la verdad, ms gente se contenta con la pequea verdad de la novela policiaca 6/ .

Conocido, de entrada, por sus novelas histricas, (La temporada de caza), solo ms tarde se dedica al gnero. Mientras lucha con la escritura de la que en el futuro sera su obra maestra (La opera de Vgta), recuerda un consejo de Leonardo Sciascia, otro siciliano: La novela policiaca sin duda es la mejor jaula en la que un escritor puede deslizarse porque tiene reglas, relativas a la relacin lgica, temporal y espacial de la novela de la que no se puede hacer abstraccin 7/ . Camilleri prueba este gnero. Para mayor felicidad de sus lectoras y lectores, haba nacido el comisario Salvo Montalbano. Una tierra rida y amarilla donde las peladas montaas remiten a la imagen en relieve de un verdor que lucha por existir. Pueblos colgados en las laderas, mirando al mar, manchas blancas en las colinas, bajo un sol aplastante. Un mar antes lmpido que acoge en sus orillas una ciudad imaginaria, Vigta, de lmites variables, de geometra variable, en realidad, toda Sicilia incluso puede que sea el mundo entero 8/ .

Andrea Camilleri ama Sicilia. En esto est golpeado por la maldicin que afecta a todo autor italiano, condenado, para parafrasear a Sciascia, a recorrer constantemente los lugares de su isla, porque en comparacin cualquier otra representacin, cualquier otra experiencia, le parece mucho ms pobre 9/ . As que Sicilia est presente en cada lnea: sus olores casi carnales, sus paisajes, su calor, su humor, sus personajes, e incluso su lengua, reinventada para la ocasin por la pluma mgica de Camilleri. Porque la lengua, esa maravillosa lengua, es la marca de fbrica, la fuerza de sus novelas, por otra parte, bien resuelta en la traduccin francesa de Serge Quadruppani. Entre el sinfn de personajes recurrentes de sus novelas, segn Montalbano, Mim Augello, su segundo, indescriptible perseguidor de faldas, o el slido inspector Fazio, sin duda, es Catarella quien encarna mejor el alma de su creacin literaria. Este sargento, encargado del telfono, simpln y torpe, colocado ah por enchufe (en Italia se les llama recomendados), habla una lengua propia. No solo confunde todos los nombres, lo que se convierte rpidamente en un problema para el telefonista, sino que constantemente inventa trminos con la seguridad inquebrantable que le da su voluntad de bien hacer y su ingenuidad.

A lo largo de las obras, ese personaje va a ser uno de los recursos cmicos repetido al que Camilleri toma cario. Pues nos remos, y nos remos mucho, leyendo las investigaciones de Salvo Montalbano sin hacer nunca sombra a la simple diversin. Se trata de ese rer, tan querido al neorrealismo italiano, sostenido por un lenguaje revivido, desembarazado de las escorias de la normalizacin fascista. Un cmico potico y cruel que intenta describir sin concesiones la situacin social, poltica y cultural de Italia que haba promocionado magistralmente el autor y realizador Eduardo de Filippo con el que Camilleri trabaj en los aos 60. Una mezcla de stira e irona: stira de la sociedad siciliana que encarna mejor que ninguna otra la permanencia, el arcasmo y los contrastes y la distancia irnica de la mirada de Salvo Montalbano sobre ella. Es que Camilleri, como buen padre tardo, siente la aguda responsabilidad (no me atrevo a hablar de sentido de culpa para un autor deliciosamente laico) de haber lanzado a su personaje en medio de ese infierno de mezquindad, de violencia, de pequeeces, de servidumbres, escriba Michel Serra, hace algunos aos ya en el diario La repblica 10/ . No poda negarle el arma de la diversin.

Pero quin es este comisario alrededor del cual giran las novelas de Camilleri? Lo presenta como un vecino de la escalera. Aunque no es un superhroe, tampoco es un vecino de la escalera corriente. Gusta a las mujeres, sobre todo a Ingrid, esa magnfica sueca, mecnica, dominando la conduccin que hara palidecer a un piloto de Frmula 1, libre en tierra siciliana, pero vctima de repetidos asaltos por parte de su suegro. Y tambin, su novia Livia, una genovesa con la que Montalbano mantiene una relacin tempestuosa y tierna a distancia. Gran amante de la literatura, asombra y sorprende a sus interlocutores por su extensa cultura, citando lo mismo a Jan Potocki que a Manuel Vzquez Montalbn (un guio de Camilleri al padre del detective privado espaol Pepe Carvalho). Pero todava lo que caracteriza ms es su gusto por los placeres de la mesa. Hace comentarios de cada plato, que elige con cuidado entre las especialidades de su isla: arancini (croquetas de pasta de arroz. ndt), sarde (pasta con sardinas e hinojo. ndt), espaguetti alle vongole (espaguetis con almejas. ndt ), caponata(estofado de berenjenas. ndt), granita (sorbete. ndt) con brioche, etc.

Ni se plantea devorar una comida rpida o en cualquier lugar. Su gusto por la buena mesa lo aleja de la sociedad de hombres y mujeres que no comparten ese fin. Finalmente, est su amor al mar, al borde del cual vive en una pequea casa en la playa.

Depresivo? Misntropo? Hipocondraco? Nada de eso. Un hombre de su tiempo que mira de forma viva y mordaz a una sociedad cada vez ms inconsciente, seducida en primer lugar por el berlusconismo y despus por las tesis extremistas de Mateo Salvini, que explota, reduce a la esclavitud y algunas veces mata a migrantes que llegan de muy lejos en condiciones terribles a las playas de Sicilia. Qu importa si a veces Salvo Montalbano tiene miedo, es cuando dice basta! cuando ms convence. Como lo repite despus de la violencia policial cometida durante las movilizaciones de Gnova en 2001 (Un giro decisivo).

Andrea Camilleri ya no est aqu. Su muerte ha sido portada de los diarios italianos, cada uno intentando apropiarse de un trozo de su popularidad, el vicepresidente del Consejo italiano Mateo Salvini ha hecho un comentario orgulloso, como Luigi di Maio, Mateo Renzi y muchos otros cada uno buscando chupar de la estatura de este gran autor que le haba llevado a lo largo de sus aos de vida a luchar al lado de la gente explotada, la gente ms tirada, para llevar al mundo la mayor justicia y libertad 11/ .

En una de sus ltimas entrevistas, concedida al diario britnico The Guardian, Camilleri contaba esta historia relatada por Leonardo Sciascia: Justo antes de la llegada del fascismo, un hombre pidi a un campesino ciego qu es lo que perciba para el futuro: El campesino le respondi: aunque soy ciego, todo est negro. Y mi respuesta, aada l, es la misma" 12/ . Sin embargo, el padre de Montalbano busc hasta su ltimo aliento un rayo de luz al final del tnel. Qu su perseverancia nos inspire!

Notas:

1/ / C. Rosselli, "Addio a Claudio Trves", La Libert , 15 junio de 1933 (vol. 1, p. 211) ; Lon Trotski, Sur la mort de Vaillant , Nache Slovo , 22 diciembre de 1915. Ver S. Prezioso, Contre la guerre 14-18. Rsistances mondiales et rvolution sociale , Paris, La Dispute, 2017, p. 156-163.

2/ / Francesco Biscione, Il sommerso della Repubblica. La democrazia italiana e la crisi dellantifascismo , Turin, Bollati-Boringhieri, 2003.

3/ / Simonetta Fiori, Camilleri C un brutto consenso per le tesi estremiste di Salviniome italiano sento di aver fallito, La Repubblica , 7 de julio de 2018.

4/ / Andrea Camilleri, Alla ricerca dellimpegno perduto , MicroMega , n 6, 2013.

5/ / Andrea Camilleri, Paolo Flores dArcais, Tommaso Montanari, Nadia Urbinati, Gustavo Zagrebelsky, Ancora cinquanta giorni di lotta per dire No ai nemici della Costituzione pi bella del mondo, MicroMega , 15 de octubre de 2016. Sobre esta batalla, ver Stefanie Prezioso, " Italy: Sovereignty Belongs to the People , New Politics , XVI, 2, 2017, p. 85-89.

6/ / Christine Ferriot, Interview Andrea Camilleri, Lire , Octubre 2001.

7/ / Rossella Guadagnini, Intervista a Camilleri, Democrazia Oggi , 18 de mayo de 2013

8/ / Christine Ferriot, Interview Andrea Camilleri , Lire , Octubre 2001.

9/ /Leonardo Sciascia, Introduzione , in L. Sciascia, S. Guglielmino, Narratori di Sicilia , Milan, Mursia, 1991 (1968).

10/ /Michele Serra, La solitudine di Montalbano commissario riluttante , La Repubblica , 7 de mayo de 2014. Ver tambin Paul Bailey, The Sage of Sicily , The Guardian , 14 de octubre de 2006.

11/ / Paolo Flores dArcais, Andrea Camilleri : un amico, un compagno, un grande scrittore , Il Manifesto , 18 de julio de 2019.

12/ /Lorenzo Tondo, Italians go for the strongman: Montalbano author on fascism and the future, The Guardian , 5 de abril de 2019.

Stfanie Prezioso. Profesora de Historia Internacional en la Universidad de Lausana. Forma parte de SolidaritS, Suiza.

Texto original en francs:http://www.contretemps.eu/adieu-andrea-camilleri/

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article15002

Traduccin viento sur



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