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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-07-2019

Naciones Unidas
Crece el hambre en el mundo

Timothy A. Wise
Viento Sur


Por tercer ao consecutivo diversas agencias de Naciones Unidas han documentado niveles crecientes de hambre severa en el mundo, que afecta a 820 millones de personas. Ms de 2.000 millones sufren inseguridad alimentaria moderada o severa. Durante el mismo periodo, el mundo viene experimentando lo que Reuters ha denominado una sobreabundancia global de cereales, con productos agrcolas excedentarios amontonados fuera de los silos de grano y pudrindose por falta de compradores. Est visto que el aumento de las cosechas de grano no reduce el hambre global.

Pese a ello, no pasa ni un da sin que algn dirigente acadmico, industrial o poltico se una al coro malthusiano para advertir de la inminencia de fenmenos de escasez de alimentos causados por el crecimiento de la poblacin y la limitacin de los recursos naturales. Por ejemplo, Richard Linton, decano de la Facultad de Agricultura y Ciencias de la Vida de la Universidad del Estado de Carolina del Norte, ha hecho sonar la alarma con palabras que nos son familiares: Tenemos que hallar la manera de alimentar al mundo, doblando la oferta de alimentos, ha declarado. Y todos sabemos qu pasar si no producimos alimentos suficientes: ser la guerra, la competicin.

Cmo alimentaremos al mundo?, exclama el predicador. Aumentar nuestra abundancia, responde el coro. Hay tanta equivocacin en esta respuesta. E incluso en la pregunta, que es profundamente arrogante. Cmo alimentaremos nosotros al mundo? Sabemos a qu nos referimos con esta pregunta: a los pases ricos, con semillas de alto rendimiento y una agricultura a escala industrial. EE UU piensa que est alimentando al mundo actualmente. Pero no es cierto.

Ms del 70 % de los alimentos consumidos en los pases en desarrollo, donde el hambre es endmica, se cultivan en esos mismos pases, en su mayor parte por pequeos agricultores. Estos agricultores son los principales proveedores de alimentos. Y utilizan tan solo el 30 % de los recursos agrcolas para ello (lo que implica que la agricultura industrial utiliza el 70 % de los recursos para alimentar al 30 % de la poblacin). Ah fuera no hay ningn mundo que espera de brazos cruzados que lo alimenten. La mayora de las personas que pasan hambre son pequeos agricultores o gente que vive en comunidades rurales. No esperan a que les repartan alimentos; intentan activamente y a menudo de forma desesperada alimentar a sus familias y sus comunidades.

Sin embargo, el mundo ya produce ms que suficiente para alimentar a 10.000 millones de personas, o sea, unos 3.000 millones ms de las que somos actualmente. Por qu seguimos haciendo las cosas mal, creyendo que la produccin de ms mercancas agrcolas acabar con el hambre? El economista indio Amartya Sen gan su premio Nobel por demostrar que pocas veces el hambre viene causado por la escasez de alimentos. Frances Moore Lapp nos demostr hace casi 50 aos, en su obra seminal Diet for a Small Planet (Dieta para un pequeo planeta), que el hambre no viene causada por la escasez de alimentos. El hambre viene causada por la falta de poder de los productores de alimentos y de la gente pobre. Poder sobre la tierra, el agua y otros recursos naturales que permiten producir alimentos. Y poder para obtener ingresos que permitan a la gente adquirir los alimentos que necesita.

El espejismo de que nosotros alimentamos al mundo reside en lugares como Iowa, un territorio cubierto de punta a cabo por cultivos de grano y de soja, en un sistema concebido para ocupar hasta la ltima hectrea de suelo incomparablemente frtil. Pero es difcil encontrar pruebas fehacientes de que la prolfica produccin de Iowa est alimentando a todas las personas hambrientas del mundo en desarrollo. Iowa alimenta principalmente a cerdos, pollos, la industria de comida basura y automviles; la mitad de nuestro grano se destina a la produccin de etanol, y el 30 % del aceite de soja se emplea ahora para fabricar biocombustible. La gente pobre del mundo no puede permitirse comer carne ni conducir un automvil; la comida basura es lo ltimo que necesita.

Exportamos alrededor de la mitad de nuestras habas de soja y el 15 % de nuestro grano, pero ni siquiera estas cantidades sirven para alimentar a los hambrientos, pues se emplean principalmente como forraje, sobre todo para ganado porcino, en gran parte en China, el principal pas productor de cerdos del mundo. Pero la gente pobre no come esa carne, sino que es principalmente la creciente clase media del pas la que la consume. En el mejor de los casos, la prodigiosa produccin de grano y soja de Iowa contribuye a abaratar un poco el precio de los alimentos de las clases medias emergentes del mundo en desarrollo. Pero es un espejismo decir que Iowa alimenta a la gente hambrienta.

Y es un espejismo peligroso pensar que podemos resolver el problema del hambre en el mundo incrementando la produccin mundial a base de implantar la agricultura industrial. Peligroso porque la manera en que se cultivan esos alimentos en explotaciones de monocultivo con un uso intensivo de productos qumicos, est destruyendo literalmente la base de recursos suelo, agua, clima de la que depende la futura produccin de alimentos. Volvamos a Iowa: este Estado ha perdido la mitad de la capa superficial del suelo debido a la erosin, consecuencia de un excesivo cultivo en hileras con uso de maquinaria pesada. En la ltima dcada han pasado a cultivarse ms de 200.000 hectreas de terrenos nuevos de reserva, ya que los agricultores se han dedicado a plantar hasta la misma orilla de los ros, tratando de hacer un buen negocio gracias a los elevados precios del grano destinado a la produccin de etanol. El suelo es un recurso renovable, pero solo si se cultiva de una manera que lo protege y lo renueva.

Iowa tampoco consigue renovar el otro recurso renovable que es el agua. La agricultura de este Estado es de secano, pero se bombea agua de los acuferos de Jordn y Dakota con unos caudales que impiden que vuelvan a llenarse. Se precisan 19 litros de agua al da para criar un puerco; con 20 millones de puercos, esto suma ms de 139.000 millones de litros de agua al ao. Se requieren 11 litros de agua para destilar 4 litros de etanol a partir del grano; esto suma ms de 45.000 millones de litros al ao. Si la produccin de etanol y de carne aumenta al ritmo previsto, estos grandes acuferos acabarn secndose.

Al mismo tiempo, el uso excesivo de productos qumicos requeridos para el grano y la soja contamina el agua potable y destruye hbitats de especies que la agricultura precisa para cultivar alimentos. Un reciente informe de Naciones Unidas alerta sobre extinciones masivas, mientras que otro estudio documenta apocalipsis de los insectos, que incluye la prdida de polinizadores cruciales para los cultivos. Todos los mbitos de la agricultura de Iowa estn implicados en el cambio climtico y a su vez amenazados por el mismo. La agricultura industrial es una emisora importante de gases de efecto invernadero: los excesivos fertilizantes vertidos en los campos de cereales de Iowa emiten nubes de xido ntrico, que es ms potente que el dixido de carbono. Las granjas industriales de este Estado tambin contribuyen a ella cuando se vierten los purines concentrados en los campos de los agricultores.

El clima cambiante hace que las prcticas agrcolas actuales sean sumamente destructivas. Los modelos de la NASA para Iowa predicen una alta probabilidad de tormentas ms intensas, como el reciente cicln, frecuentes inundaciones y una creciente amenaza de largas sequas. Un estudio de la Universidad de Minnesota calcula que en 2075, la produccin de grano de Iowa ser un 20 a 50 % ms baja que hoy.

No es un sistema que funcione bien, y si nos preocupa la disponibilidad global de alimentos, nosotros, en los pases ricos, deberamos dejar de apostar por la agricultura industrial y adoptar de inmediato dos medidas sencillas: en primer lugar, reducir el despilfarro de alimentos, que malgasta un tercio o ms de los alimentos producidos en todo el mundo. En segundo lugar, dejar de destinar cosechas y tierras a la produccin de biocombustible. Mientras tanto, dejemos de alimentar el espejismo de que el aumento de la produccin de mercancas agrcolas estadounidenses contribuir a reducir el hambre en el mundo.

Timothy A. Wise es el director del Programa de derechos sobre tierras y alimentos del Small Planet Institute de Cambridge, Massachusetts (EE UU).

Texto original en francs:https://heated.medium.com/world-hunger-is-on-the-rise-bd2ae8fc96c4 

Traduccin: viento sur

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article15007



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