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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-07-2019

Ni Dios es argentino ni una cosecha y un yacimiento salvan al pas y al pueblo

Juan Guahn
Rebelin


Argentina tuvo y tiene la fama de ser el granero del mundo, ahora se le agrega la posibilidad futura de proveer de energa en cantidades, pero su pueblo carece de los alimentos que necesita y se reiteran los cortes de energa.

La feracidad de las tierras argentinas est fuera de toda discusin, sobre la riqueza de su subsuelo, tampoco hay dudas. Menos an sobre el dolor, sufrimiento, necesidades y hambre del pueblo. En todo esto hay algo (o mucho) que no funciona.

En estos das, en medio del ruido de la campaa electoral, han circulado los datos de la prxima cosecha. Se ha informado de cmo la economa en el mes de mayo- registr un incremento (respecto a mayo 2018) de cerca del 50% en la produccin agraria y de las enormes posibilidades que ofrece el yacimiento hidrocarburfero de Vaca Muerta.

Ahhh, entonces la felicidad est al alcance de la mano? Parece que por fin se hace realidad lo de Dios es argentino y una cosecha nos salva

Tal vez podramos verlo de esa manera si no fuera que una clase dirigente ha dado suficientes pruebas, de un modo reiterado en nuestra historia, sobre su falta de patriotismo o de capacidad para que esas riquezas sean el sustento de un pas distinto que sirva a las mayoras populares. Que dejen de ser como hasta ahora- pan para hoy y hambre para maana , como viene aconteciendo.

Como pueblo, el argentino ha sido incapaz de crear alternativas slidas, valederas y sostenibles que permitan aprovechar, respetando a las personas y a la madre naturaleza, la riqueza de nuestros bienes comunes - tambin conocidos como recursos naturales- transformndolos en instrumentos eficaces para alcanzar la justicia social y la dignidad nacional que podramos tener.

Hasta ahora y desde la constitucin de la matriz agro-exportadora que le dio al pas la Generacin del 80, con el breve interregno de los gobiernos peronistas, el pas padece ese modelo cuyas caractersticas estn en la raz de sus problemas.

La riqueza agrcola-ganadera del rea pampeana

En ella est el origen de varias cuestiones centrales de la Argentina actual. A los gobernantes cipayos de corta mirada, que iniciaron su ciclo con Bernardino Rivadavia (primer presidente del pas), solo les interesaba garantizar la produccin de la zona pampeana.

De all el escaso inters que tenan en sostener la gesta nuestro-americana del general Jos de San Martn y luego tampoco tuvieron reparo en boicotear el Congreso Anfictinico de Panam, convocado por Simn Bolvar. Crecimos en la independencia poltica bajo la sombra del imperio britnico.

El inters de los gobernantes no iba mucho ms all de las necesidades de ese mercado y de la ampliacin de las fronteras agropecuarias para mejor servir al mismo. All est la razn del genocidio de la Campaa al Desierto. Su objetivo fue apoderarse de tierras pobladas por los indgenas y repartirlas entre los dueos del poder, sentando las bases de la oligarqua agropecuaria.

Ella fue totalmente distinta al reparto de tierras de los farmers (chacareros) estadounidenses, que contribuyeron al podero y desarrollo de ese pas. Esa fue la Argentina, hasta los fines de la Segunda Guerra Mundial. A pesar de ese modelo retrgrado, la Guerra Mundial cre las condiciones para el inicio de un cierto desarrollo industrial, el mismo que sirviera de base y le diera sostn social y poltico al peronismo.

En las ltimas cuatro dcadas, aquella tendencia previa a la Gran Guerra retom todo su vigor. El cultivo de la soja con sus semillas genticamente modificadas y sus paquetes tecnolgicos, provistos por los gigantes trasnacionales de la industria qumica, fue el medio apropiado para insertarnos como uno de los grandes productores y exportadores de ese producto.

Nosotros pondramos tierra y trabajo, ellos se quedaran con los beneficios. Ahora no sera Londres, sino Beijing el destino privilegiado de dicha produccin. Gran parte de la economa argentina sobrevivi merced al despliegue de ese cultivo.

Las cifras conocidas sobre hectreas cultivadas y toneladas cosechadas da una idea de esa rpida evolucin que significa que cerca de la mitad de nuestros campos se dedican a este cultivo.

Esta tendencia conlleva mltiples riesgos: Avanzar hacia formas de monocultivo; acelerar la degradacin de suelos contribuyendo a las inundaciones al reducir la capacidad de absorcin de la tierra por la deforestacin; afectar la salud de la poblacin dada la nociva fumigacin de tales cultivos.

Todas esas tragedias parecen cuestiones secundarias ante el aporte de la soja a la economa del pas. Gran parte de la poblacin parece adormecida por esos aportes a la continuidad del sistema. Desde los planes sociales hasta el transporte y cierta industria dependen en buena parte- de este cultivo que se ha vuelto una vaca sagrada de nuestra economa.

Igual camino que la soja, en materia de semillas transgnicas y paquetes tecnolgicos, est recorriendo -en los ltimos aos- la produccin maicera con su rpido crecimiento. El cultivo del trigo guarda diferencias por los temores que tienen los dueos del negocio ante una prdida de mercados por el uso de algunos herbicidas que muchos pases han prohibido.

Por lo dems, cuatro de cada 10 dlares que ingresan al pas lo hacen por nuestra produccin agraria y su elaboracin.

En la actualidad (cosecha 2019/2020), sobre una produccin total de granos que ronda los 145 millones de toneladas, corresponden 56 millones a la soja, otros 50 al maz y 20 al trigo. Estos tres productos absorben el 86% de nuestra produccin agraria. Estos nmeros dan una evidencia sobre el escaso peso que tienen en el global del pas las otras producciones y particularmente las economas regionales.

Toda la historia argentina es la historia de esa concentracin de la que se han beneficiado minsculos sectores locales aliados al dominio extranjero. Este tema no ha aparecido en la campaa electoral.

Sin una respuesta al mismo y una adecuada reforma agraria seguiremos recorriendo transitados caminos donde los precios de nuestros productos; la salud y el futuro de nuestro pueblo est en manos de esos pequeos sectores que gobiernan por encima de partidos y elecciones.

El tema energtico y Vaca Muerta

En materia energtica, Argentina viene peleando desde hace mucho tiempo por alcanzar el autoabastecimiento. Segn clculos oficiales para el 2021 tendramos supervit energtico. Pero recin en los ltimos aos se ha desarrollado la idea de exportaciones en escala, fundamentalmente de gas.

Esa idea se despleg a partir de las posibilidades que ofrecan antiguas prospecciones en Vaca Muerta, Provincia de Neuqun. Hoy se levantan voces eufricas ante las perspectivas existentes.

Pero para llevarlo adelante se requieren por lo menos dos condiciones que no son menores. Las inversiones necesarias para darle la escala suficiente y mirar para otro lado ante los riesgos que supone el sistema de extraccin, conocido como fracking.

El mismo consiste en extraer el producto entre los resquicios de rocas a grandes profundidades, mediante una serie de procedimientos y explosiones que demandan gran cantidad de agua, uso generalizado de qumicos que pueden contaminar napas subterrneas y los peligros ante esas masivas explosiones que semejan ser sismos de baja intensidad. En variados lugares del mundo esta modalidad extractiva ha sido prohibida.

Por ahora las empresas internacionales estn haciendo algunas inversiones con las mximas garantas estatales de recuperar las mismas. Pero la fecha clave para que esta produccin sea significativa es el 2024. Segn esas estimaciones para esa fecha confluiran el inicio de la produccin de gas en gran escala y la posibilidad de poner en marcha una planta de licuefaccin de gas, contando con gas natural licuado (GNL).

Para esas apreciaciones, en ese momento, Argentina sera la cuarta potencia hidrocarburfera junto a EEUU, Canad y China. Para esos clculos poco importan los riesgos que se han planteado; tampoco interesan los costos y limitaciones de largo plazo de la extraccin va fracking; ni los sectores concentrados que ya se estn beneficiando con estas explotaciones.

Mucho menos an interesan las inhumanas y desiguales confrontaciones con los pueblos indgenas residentes en la zona que defienden sus ancestrales derechos.

Juan Guahn. Analista poltico y dirigente social argentino, asociado al Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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