Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-07-2019

Los mizrajes, segregacin y racismo en Israel

Daniel Rossell
https://elordenmundial.com



Manifestacin de las Panteras Negras en Jerusaln (1974). Fuente: Wikimedia

Si algo se olvida habitualmente al acercarse a analizar Israel es la complejidad que entraan los mltiples orgenes de sus ciudadanos. En este artculo nos adentramos en el mundo de los mizrajes, judos que tras ser expulsados de los pases rabes han debido enfrentarse durante dcadas al racismo institucional del Estado hebreo.

Los efectos directos de la creacin del Estado de Israel sobre el paisaje de Oriente Prximo entre ellos, la existencia de casi seis millones de refugiados palestinos y el devenir de los acontecimientos posteriores guerras con Egipto, Siria y Jordania , el bombardeo de Tnez o la invasin del Lbano siguen todava muy presentes y, sin duda, han marcado la Historia de la regin tanto que resulta imposible comprender las dinmicas de los ltimos 70 aos sin considerarlos.

Pero, adems, la fundacin de Israel destruy algo que haba sobrevivido a cientos de aos, a las cruzadas, al Imperio otomano y a la posterior colonizacin: las comunidades judas de Oriente Prximo.

Los judos de Oriente y la Nakba juda

Si algo se olvida al analizar el conflicto palestino-israel es que la contienda por la identidad nacional juda y por la reparticin de las cuotas de poder dentro de sus instituciones est marcada no solo por la divisin entre judos y rabes el 75 y 21% de la poblacin en 2013, respectivamente, sino por la diversidad de orgenes y tradiciones dentro de la comunidad juda israel.

As, encontramos a los askenazes judos de Europa central y oriental , los judos etopes, los sefardes judos procedentes de la pennsula ibrica que, tras su expulsin por los Reyes Catlicos, emigraron a diferentes pases del Mediterrneo, incluidos los territorios rabes, adems de diferentes partes de Europa y Latinoamrica y los mizrajes judos originarios de los pases rabes del norte de frica y Oriente Prximo y de Persia . Estas divisiones, ms que tnicas o por origen, fueron establecidas por las lites askenazes fundadoras del Estado de Israel y marcaron desde el principio profundas divisiones de clase en su seno.

Es por ello por lo que en muchas ocasiones estas lites tratan indiscriminadamente a sefardes y mizrajes, quienes, adems de compartir tradiciones, se trasladaron a Israel en las mismas oleadas migratorias en los aos 50 y trajeron consigo trazas culturales puramente rabes, africanas y asiticas. Los trminos sirvieron, pues, para que los askenazes trazaran una frontera entre los judos europeos, portadores de una cultura supuestamente superior, y los judos orientales, bajos, de piel oscura y contaminados por la inferior civilizacin de Oriente, de la cual se autoproclamaron responsables de liberarlos.

Con ello, de manera paradjica, los fundadores del Estado de Israel interiorizaron el mismo supremacismo blanco del que seis millones de los suyos haban sido vctimas recientes en Europa, as como los mismos argumentos que las potencias coloniales utilizaron durante siglos para someter a los pueblos de Asia, frica y Amrica, unas facetas racistas que se fusionaron desde el principio con la definicin del nacionalismo israel y que se utilizaran para justificar las polticas coloniales y discriminatorias contra el pueblo palestino, pero tambin prcticas racistas contra poblaciones judas que haban formado parte integral de Oriente Prximo durante cientos de aos.

Los palestinos suelen referirse a la creacin del Estado de Israel como la Nakba catstrofe , pues el surgimiento de la patria juda llev a 750.000 palestinos y a sus descendientes a convertirse en refugiados. No obstante, tambin deriv en la expulsin forzosa de cientos de miles de judos del mundo rabe, lo que converta Israel en una salvacin obligatoria para miles de ellos. Alrededor de 850.000 judos que habitaban los pases rabes prcticamente el 99% de la poblacin juda del mundo rabe se vieron obligados a abandonar sus hogares; 650.000 de ellos se asentaron en Israel, un hecho histrico que las autoridades israeles no han dudado en utilizar para apropiarse del trmino Nakba.

Cronologa de la formacin del Estado hebreo.

De Mesopotamia a las aguas del Nilo

Los judos formaron parte de Mesopotamia actual Irak durante ms de 2.500 aos. De hecho, cuando los britnicos ocuparon Bagdad en 1917, hasta un tercio de los 200.000 habitantes de la ciudad eran judos; en 2017 solo cinco judos seguan viviendo en la capital iraqu. Durante cientos de aos, los judos iraques fueron parte integral de la sociedad, y musulmanes y judos convivieron, generalmente, de manera pacfica. Los britnicos fueron los primeros en fomentar las divisiones sociales favoreciendo a la poblacin juda mediante su reclutamiento para la Administracin colonial, dndoles privilegios y facilitando las actividades de grupos sionistas en el pas

. Todo ello sembr la semilla de la enemistad y comenz a generar antisemitismo, que se confundi con el antisionismo e impregn los movimientos nacionalistas rabes.

El conflicto termin estallando en 1941, cuando se produjo el primer farhud progromo en rabe contra una poblacin juda a la que identificaban con las fuerzas coloniales ocupantes. Tras la guerra rabe-israel y la creacin del Estado de Israel en 1948, la enemistad interconfesional se acentu y el 95% de la poblacin juda de Irak entre 120.000 y 130.000 personas huy a Israel. Para el 5% restante el destino no fue mucho ms alentador. Cualquier sospecha de relacin con el recientemente creado enemigo nmero uno los converta inmediatamente en enemigos del Estado, con lo que pasaron automticamente a situarse en el punto de mira de las autoridades, algo que se utiliz para atacar directamente a los movimientos comunistas, a los que muchos judos se haban unido tras la primera gran expulsin. El sionismo se incluy como delito penado con la muerte y fueron vetados de determinadas profesiones, incluidos la Administracin Pblica, el Ejrcito y la Polica.

Tras la guerra de los Seis Das en 1967 y la llegada al poder de Sadam Husen en 1968, la cada vez ms reducida comunidad se vio an ms arrinconada. Muchos sufriran expropiaciones y seran acusados de espionaje, encarcelados, torturados, secuestrados y desaparecidos. Posteriormente, Husen intent compensar los daos causados, pero para entonces la comunidad juda se reduca a unas pocas decenas. El impacto que supuso para la sociedad iraqu la prdida de la poblacin juda fue irrecuperable. Los judos conformaban una proporcin enorme de los artistas e intelectuales promotores de la cultura y la literatura rabes del pas, de sus mdicos y comerciantes y tambin de su movimiento obrero y de las fuerzas seculares ms liberales y crticas con los regmenes rabes que gobernaban desde Bagdad. El hecho de que conformaran una parte fundamental del activismo poltico, incluido el que denunciaba la opresin del pueblo palestino, fue sin duda un factor clave para que las autoridades decidieran acabar con ellos.

Coro judo de la sinagoga de Samuel Menashe, en Alejandra. Fuente: Wikimedia


Para la comunidad de judos de Egipto el devenir de los acontecimientos no fue muy diferente, orquestado por Gamal Abdel Nser entre 1956 y 1957 tras la crisis del canal de Suez y la guerra del Sina como parte de sus polticas nacionalistas. 80.000 judos habitaban Egipto en los aos 40 y, al igual que los judos iraques, suponan una parte fundamental de la vida econmica, social y poltica del pas. Muchos eran adems una parte fundamental de los movimientos revolucionarios y de izquierdas y del activismo contra la ocupacin colonial. Como haba ocurrido en Mesopotamia, la creacin de Israel fue instrumentalizada por un autcrata rabe para aplastar a los opositores polticos y arrebatarles sus propiedades. Tras las expulsiones de finales de los aos 50, menos de 6.000 quedaron en el pas. En la actualidad son menos de 200 los que conforman la comunidad, que no deja de envejecer y empobrecerse cada da que pasa.

Procesos semejantes se sucedieron en Siria y Yemen, aunque este ltimo caso fue algo diferente. All los judos haban sido considerado ciudadanos de segunda durante siglos de poder zaid, forzados en muchos casos a la conversin, y marcharon en la denominada Operacin Alfombra Voladora, en la que ms de 50.000 judos fueron trasladados a Israel entre junio de 1949 y septiembre de 1950. Solo unos pocos decidieron permanecer en el pas, y tuvo que transcurrir ms de medio siglo hasta que la guerra civil empujara en 2016 a otros 19 miembros de la comunidad de la que solo quedaban 50 personas a huir a Israel.

Traslado de judos yemenes a Israel en 1949. Fuente: Wikimedia

Entre el nazismo y el nacionalismo rabe

Situaciones similares tuvieron lugar en todo el Magreb rabe, desde Marruecos hasta Libia. En el Magreb vivan unos 430.000 judos hacia finales de los aos 40. Despus de haber sobrevivido a las polticas antisemitas de la Francia de Vichy, a la invasin alemana de Tnez por la que miles de ellos fueron enviados a campos de concentracin y asesinados y a las polticas racistas de la Italia fascista en Libia donde vivan hasta 30.000 judos antes de la Segunda Guerra Mundial, las que fueran unas de las comunidades judas ms antiguas de todo el Mediterrneo no permanecieron inmunes al creciente antisemitismo del mundo rabe.

La creacin de Israel y el largo conflicto que gener coincidi adems con el albor de las independencias de los pases magrebes, cargadas de nacionalismo rabe y rechazo a unas lites coloniales de las cuales especialmente en los casos argelino y tunecino los judos haban formado parte. En Argelia, como territorio francs y no un mero protectorado, haba visto las polticas represivas de la Francia fascista en su mximo apogeo; el desencadenante fue una cruenta guerra de independencia en la que la comunidad juda se vio atrapada entre ambos bandos, obligada a tomar lealtades y tachada como traidora por todos.

En el caso de Marruecos, la monarqua se preocup desde el principio por defender a la comunidad como un parte fundamental del reino, mientras que en Tnez, donde los propios lderes de la independencia defendieron un pas multicultural, no pudieron hacer nada contra la solidaridad y los sentimientos de rechazo que ocasionaron la poltica de Israel sobre el pueblo palestino y los sucesivos conflictos contra los vecinos rabes. Poco a poco, a pesar de que hoy siguen resistiendo, las comunidades judas de ambos pases quedaron reducidas a un mero atisbo de lo que fueron.

Racismo antisemita en el seno del Estado judo

La discriminacin y la violencia haban obligado a los mizrajes a escapar de sus patrias rabes. Sin embargo, el racismo los iba a encontrar de nuevo a su llegada al Estado judo. Las polticas de repoblacin de los fundadores de Israel no eran neutras, sino que llevaban asociadas un sistema de estratificacin social muy claro. As, en las oleadas migratorias de mediados de los 50, mientras que los judos procedentes de Europa del Este iban siendo alojados en las ciudades centrales de Tel Aviv y Jerusaln, entre el 70 y el 90% de los mizrajes eran obligados a repoblar las nuevas ciudades de desarrollo, situadas en la periferia, muchas en los remotos parajes del desierto del Nguev. Se los amenaz con alejarlos de sus hijos e se dio instrucciones a los conductores de los convoyes de repoblacin de que los lanzaran de los vehculos si se negaban a cooperar.

Sin duda alguna, el caso ms destacado de estas polticas racistas lo vivieron los yemenes. Tras el impresionante xito de la Operacin Alfombra Voladora y el abandono de su patria centenaria, antes de asignarles un hogar, los mizrajes pasaban por campos de trnsito, donde se los registraba y se les haca un reconocimiento mdico. All sufrieron una poltica sistemtica de robo de nios, a los cuales se arrebataba de sus familias para entregrselos a askenazes supervivientes del Holocausto incapaces de concebir o incluso familias judas de EE. UU. Otros menores siguieron su destino tras desaparecer de los kibutz en los que haban sido alojados con sus familias. Los nios eran llevados a hospitales recin nacidos o para recuperarse de enfermedades menores y jams regresaban. Los padres reciban la noticia de que sus hijos haban muerto repentinamente y no volvan a verlos. En este calculado plan se vieron implicados de manera generalizada funcionarios y profesionales sanitarios.

Este escandaloso episodio, ocultado y negado por las autoridades israeles durante ms de 60 aos, alcanz nuevas cotas de crueldad al descubrirse que muchos de los nios haban perecido en hospitales y orfanatos y enterrados en fosas comunes, en contra de la tradicin juda despus de negligencias y tras pasar por experimentos mdicos. Al robo de nios iba asociado un pensamiento paternalista, una misin civilizadora que pretenda alejar a las nuevas generaciones de las primitivas costumbres de Oriente cercanas a las de los enemigos rabes de las que eran portadoras sus familias y que podan daar la nueva nacin juda, adems de una conciencia racista segn la cual las vidas de los judos negros valan menos. Estas dinmicas racistas calaron en la identidad nacional de un Estado recin nacido y se reprodujeron en diversas facetas de la sociedad israel hasta hoy. Los que haban formado parte de minoras ricas y parte integral de la cultura rabe pasaron a estar relegados a los mrgenes de la sociedad israel.

A finales de los aos 50, la discriminacin, acompaada de paro, pobreza y violencia policial, llev a los mizrajes a organizar desde sus guetos un levantamiento contra las autoridades en lo que se conoce como las protestas de Wadi Salib , en aquel momento representadas por la lite askenaz del Partido Laborista. El elemento racial del conflicto lleg a tal punto que en los aos 70 se cre el movimiento de las Panteras Negras de Israel el primer grupo israel que reconoci a la Organizacin por la Liberacin de Palestina .

El movimiento y las protestas pasaron a la Historia, pero las desigualdades entre mizrajes que suponen ms de 3,5 de los casi nueve millones de ciudadanos de Israel y askenazes persisten. Es cierto que las lneas divisorias entre ambos grupos se han difuminado a golpe de matrimonios mixtos y conscripcin militar obligatoria y que algunos mizrajes ocupan puestos de responsabilidad, como la ministra de Cultura, Miri Regev. Sin embargo, los acadmicos, grandes empresarios y representantes polticos de los principales partidos siguen siendo askenazes y nunca ha habido un primer ministro mizraj. Los mizrajes siguen siendo ms pobres, suponen un porcentaje mayor de la poblacin carcelaria y continan viviendo en las mismas poblaciones remotas y barrios del extrarradio y ocupando los estratos ms bajos de la fuerza de trabajo y del estamento militar situados en los lugares ms peligrosos, generalmente en los puestos fronterizos con territorios ocupados, as como estereotipados como dbiles, sucios, delincuentes, incultos y vulgares. Adems, al compartir las caractersticas fsicas de los rabes, se los interroga constantemente por su origen, se los registra en el transporte pblico y sus documentos de identidad son continuamente revisados.


Traicionados tanto por los rabes como por una izquierda israel dominada por los askenazes y empujados a reforzar su identidad juda no oriental, los mizrajes conforman la mayor parte del voto de los partidos conservadores y de ultraderecha y los estratos de la poblacin ms militaristas y arabofbicos. De hecho, el partido Shas (Asociacin Internacional de los Sefardes Observantes de la Tor), abanderado como representante de los mizrajes, no ha dejado de recrudecer sus posturas contra los palestinos desde su primera entrada en el Knset Parlamento israel a mediados de los 80.

Todo ello hace de este asunto una herida abierta en el seno de la compleja sociedad israel y convierte a los mizrajes en uno de los factores internos de conflicto social ms relevantes junto con la minora palestina israel y la poblacin juda ortodoxa.

El ltimo regreso: los mizrajes como el puente de Oriente

Sera absurdo culpar a Israel de todos los males de Oriente Prximo. En esta compleja regin se entrecruzan conflictos entre kurdos, rabes y turcos, el pulso entre chies y sunes, la geopoltica del petrleo y la pugna por los recursos hdricos, las agendas personales de los regmenes regionales y el intervencionismo de las grandes potencias, todo ello en un rea geogrfica en la que escasea la democracia y sobra la venta de armas. Lo que es evidente es que la creacin del Estado judo supuso un imborrable antes y despus en la zona, un trauma an irresoluble para las sociedades civiles desde Casablanca hasta Bagdad. Podran ser los mizrajes un puente en estas tierras fracturadas por la Historia?

En Oriente Prximo se concentran muchos de los grandes compradores de armas mundiales. Fuente: Sipri

Judos y musulmanes fueron capaces de convivir durante cientos de aos. En la propia Palestina, antes de la llegada del sionismo, judos mizrajes y musulmanes habitaron y gobernaron juntos la hoy disputada ciudad de Hebrn, epicentro de la ocupacin y primera lnea del frente del conflicto palestino-israel. An hoy, la mayor comunidad juda de la regin fuera de Israel, la ms protegida y con representacin parlamentaria se encuentra en Irn, el mayor enemigo de Israel. Antes de la revolucin, cuando el pas era hogar de alrededor de 150.000 judos, fue la va segura de escape para los judos iraques y, tras la revolucin durante la cual muchos abandonaron Irn, el Estado de los ayatols los protegi y privilegi como minora. Hoy la comunidad ronda los 20.000 individuos y no deja de crecer, afirma vivir en paz y ni las sanciones internacionales ni los intentos de soborno por parte de Tel Aviv los han expulsado.

Desde distintas partes de la regin se alzan voces conciliadoras. El Gobierno egipcio ha lanzado una campaa para rehabilitar antiguos cementerios y lugares de culto judos. Por su parte, desde Irak e incluso Siria se escucha apelar a los hermanos judos para que regresen a casa y algunos intrpidos se han atrevido a volver a su aorada tierra. Sin embargo, aunque con poder simblico, algunas de estas medidas pueden considerarse mera propaganda gubernamental o declaraciones sin verdadera influencia poltica. Actualmente en la regin pervive la hostilidad contra las minoras y no existe un retorno seguro de los judos al mundo rabe. Asimismo, dados los resultados de las ltimas elecciones israeles, todo apunta a que la sociedad israel sigue virando hacia la derecha, hacia la intolerancia contra los rabes y el rechazo al proceso de paz. Mucho ha de pasar todava para que las tierras de Oriente dejen de temblar. Solo si se mantiene viva la memoria histrica de los mizrajes durante ese tiempo habr esperanza de una reconciliacin y, quizs, la construccin de un proyecto poltico en la Palestina histrica en el que rabes y judos puedan convivir en paz.


Fuente original: https://elordenmundial.com/los-mizrajies-segregacion-y-racismo-en-israel/



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