Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-08-2019

Los clamorosos silencios del lobby promarroqu espaol
Trasfondo y sentido de la visita borbnica a Marruecos

Luis Portillo Pasqual del Riquelme
Tlaxcala


Con motivo de la reciente visita de los reyes de Espaa a Marruecos, el diario El Pas public el 12 de febrero pasado un artculo de opinin firmado por Mara Teresa Fernndez de la Vega, en su condicin de presidenta del Consejo de Estado, titulado Marruecos y Espaa, unidos en la diversidad. Formaba parte de un amplio dispositivo propagandstico ideado para complacer al rgimen alauita y publicitar las presuntas razones del viaje que emprendan -por fin!- los monarcas espaoles al pas vecino, despus de varias intentonas fallidas (lase desplantes de Mohamed VI).

En dicho dispositivo publicitario participaban, en diversos medios de comunicacin, otros destacados miembros del lobby promarroqu: Jos Luis Rodrguez Zapatero, en su condicin de expresidente del Gobierno, en el diario La Razn; Ana Palacio, exministra de Exteriores y tambin miembra del Consejo de Estado, en El Mundo; Haizam Amirah Fernndez, investigador del Real Instituto Elcano, en El Pas; Josep Borrell, actual ministro de Exteriores, a travs de declaraciones a diversos medios; o Luis Planas, ex embajador en Marruecos, ministro de Agricultura y conspicuo lobbista merecidamente condecorado por Marruecos -como tambin lo fuera el exministro de Exteriores Miguel ngel Moratinos- con el Gran Cordn de la Orden del Wissam al Alaoui, por los servicios prestados, como siempre entre bambalinas

El artculo publicado en El Pas subrayaba al igual que los publicados en otros medios- la importancia estratgica de Marruecos y los intereses mutuos; cantaba las excelencias del vecino alauita y, sobre todo, las inmejorables oportunidades para los buenos negocios; destacaba el momento particularmente dulce que atraviesan las relaciones comerciales bilaterales y sealaba que va en inters de todos cuidar el excelente trato poltico y comercial para as poder seguir trabajando en beneficio de la paz, el progreso y la democracia. En opinin de la firmante, el estratgico viaje de los Reyes serva, tambin, para que las dos Casas Reales forjen sus relaciones personales, que siempre en su opinin- hermanan a sus pueblos, como puede hacerlo tambin el ftbol con la candidatura conjunta para el Mundial de 2030, sugerida por el presidente Pedro Snchez en su anterior visita a Mohamed VI.

Rebosante de jabn, lisonjas y florituras, el mencionado artculo eluda y silenciaba al gusto de Rabat- una cuestin crucial, no solo en la relacin de Espaa con Marruecos sino tambin en el terreno de las relaciones internacionales, el derecho internacional y la justicia universal, y que se pretende ocultar a los lectores y al mundo: la invasin y ocupacin militar del territorio saharaui por el ejrcito marroqu, 43 aos de ignominia colonial, la pertinaz represin del ocupante, la sistemtica expulsin del Shara Occidental de eurodiputados, juristas, observadores, periodistas y estudiantes para impedirles constatar la realidad; la culpabilidad de los gobernantes espaoles, la traicin de los socialistas, el abandono de los principios anticolonialistas, el permanente chantaje alauita, la impune violacin de la legalidad internacional por un rgimen al que se le siguen vendiendo armas con las que se reprime al pueblo saharaui, y la ejemplar resistencia de un pueblo que lucha pacficamente por el respeto de los derechos humanos, por su legtimo derecho a su propia tierra, a sus recursos naturales, a su propia vida en paz y libertad, y que ha sido capaz de construir su propio Estado, la Repblica rabe Saharaui Democrtica (RASD), de cuya proclamacin (Bir Lehlu, 27 de febrero de 1976) se cumplen ahora 43 aos, con el reconocimiento de ms de ochenta pases, a pesar de tantas maniobras rastreras en su contra. En resumen, un panegrico falaz y una operacin propagandstica de un cualificado elenco de aduladores entusiastas del rgimen alauita, que silenciaba tambin la gran deuda de la Monarqua espaola con el pueblo saharaui y que pretenda vendernos la burra de un Marruecos inocente y sus excelsas relaciones con Espaa.

El Tribunal de Justicia de la Unin Europea (TJUE) ha fallado reiteradamente que el Shara Occidental es un territorio distinto y separado de Marruecos, conforme al estatus de territorio no autnomo pendiente de descolonizacin- establecido por la ONU. A pesar de ello, el lobby promarroqu tambin ha trabajado denodadamente en las instituciones de la Europa comunitaria, con el inestimable apoyo de los funcionarios espaoles, llevando a cabo oscuras maniobras para que prosiga el latrocinio de los recursos nacionales saharauis y la violacin del derecho internacional, como sealan los propios eurodiputados. No deca el Sr. Felipe Gonzlez Mrquez que en el Shara Occidental no haba riqueza ni actividad econmica alguna? A un expresidente del Gobierno se le supone suficientemente informado, por lo que tales manifestaciones solo pueden calificarse de mentiras o cinismo. O ambas cosas a la vez.

El panegrico de la Sra. Presidenta del Consejo de Estado oculta deliberadamente la verdad, tratando de blanquear as el crimen colonialista de Marruecos, como quiere el Majzn y como se viene haciendo desde que se diera la orden de encapsular el tema del Shara Occidental. Y ahora, ya no slo impiden hablar del Shara Occidental en el Congreso de los Diputados, en nuestro propio pas!, por pavor al rey marroqu, sino que, adems, deportan y entregan al enemigo a quienes huyen del rgimen alauita perseguidos por el mero hecho de ser saharauis. Un encomiable trabajo conjunto de los ministerios de Interior y Asuntos Exteriores (Asuntos Marroques) que ha sido inmediatamente denunciado ante la Comisin Europea por la eurodiputada de Izquierda Unida (IU) Marina Albiol.

Que hayan tenido que ser nada menos que la presidenta del Consejo de Estado de Espaa, el expresidente del Gobierno y tambin consejero estatal, Sr. Rodrguez Zapatero, y la no menos consejera binacional, Sra. Ana Palacio, los principales encargados visibles de poner alfombra roja a la fanfarria real alauita, puede dar una idea de hasta dnde han llegado el poder y los manejos del lobby promarroqu y en qu opacas y sumisas tareas anda metido el susodicho Consejo de Estado, que todos sufragamos. Si el Departamento espaol de Exteriores es conocido despectivamente como Ministerio de Asuntos Marroques, nada de extrao tiene que tambin el Consejo de Estado se dedique, en sus ratos libres, a hacer lobby en beneficio de la monarqua alauita y en contra del pueblo del Shara Occidental, en coherencia con los intereses estratgicos clarificados por la seora Fernndez de la Vega y sus compaeros del lobby.

Respecto a la afirmacin de la presidenta del Consejo de Estado de que las relaciones polticas [Espaa-Marruecos] han estado siempre muy cuidadas, mediante una poltica de Estado que protege la estabilidad de nuestra relacin, lo cierto es que lo que realmente protegen esas muy cuidadas relaciones polticas es la ocupacin ilegal del Shara Occidental, la impunidad frente al genocidio del pueblo saharaui (con napalm, fsforo blanco, bombas de fragmentacin y ametrallamiento areo), la violacin del IV Convenio de Ginebra, de las resoluciones de NN.UU, de la jurisprudencia de la UE, de la legalidad internacional. Y todo eso, en ltima instancia, s que genera inestabilidad, inseguridad, desafeccin, odio y descrdito institucional.

Como tambin es cierto que esas relaciones y esa poltica han sido de subordinacin y sumisin de Espaa a las exigencias del Majzn (la otra rendicin de Breda): primero, se vendi al pueblo saharaui mediante los ilegales e ilegtimos Acuerdos Tripartitos de Madrid y, despus, se le intenta utilizar descaradamente como moneda de cambio, para hacer buenos negocios, tapar las vergenzas y humillaciones de los gobernantes espaoles y procurar superar los chantajes alauitas. En cambio, lo que s debiera ser una honesta poltica de Estado es la definitiva, y de una vez por todas, descolonizacin del Shara Occidental -vergenza pendiente de nuestra inacabada Transicin-, que Espaa, como potencia responsable de iure, debiera liderar, en lugar de mirar para otro lado como si nada hubiera sucedido.

Por su parte, la tambin muy influyente lobista, consejera estatal y simultneamente! tambin consejera de la empresa pblica marroqu de fosfatos, OCP, Ana Palacio, parece haber abjurado hoy de su firme posicin de antao: El Shara no es moneda de cambio. Nuestra postura sobre el Shara est fundada en muchsimas cosas, pero desde luego en ningn caso ser moneda de cambio para mejorar nuestras relaciones con Marruecos (El Pas, 26/09/2002). La carne es dbil y el bolsillo tambin, pero el Shara Occidental y el Pueblo Saharaui no tienen por qu ser moneda de cambio de las intrigas y traiciones de nadie; y mucho menos para calmar las ambiciones expansionistas de la monarqua alauita.

Al rey marroqu que siempre quiere ms y ms pasta de la UE- le sobran dineros, palacios, lujos, propiedades y viajes de placer, que muy bien podra dedicar a mejorar la vida de su pueblo, en lugar de pedir dinero y chantajear al vecino y a Europa con el terrorismo, el narcotrfico y las pateras. Y lo mismo cabe decir del ingente gasto militar y de seguridad, y de la montaa de prebendas utilizadas para mantener la ocupacin militar de la mayor parte del Shara Occidental usurpado, mientras un 91 por ciento de los jvenes marroques manifiestan su deseo de abandonar su propio pas, aunque sea jugndose la vida en patera (digital marroqu LesEco.ma).

Lo dice muy claro Ignacio Cembrero (elconfidencial.com): "Ese pavor a indisponer a Marruecos explica, entre otras muchas cosas, la doble vara de medir del Ejecutivo socialista, y tambin del PP, en relacin a su defensa de los derechos humanos ms all de las fronteras de Espaa. Hasta el 20 de enero el nmero de presos polticos, cerca de 500, segn dos ONG locales, era muy superior en Marruecos al de Venezuela 273 segn el Foro Penal Venezolano. La gran mayora de los marroques encarcelados no son islamistas, sino jvenes activistas rifeos vctimas de la represin que padece la regin desde mayo de 2017." Desde 2014, la inmigracin, los problemas de Ceuta y Melilla y la fluidez de la relacin poltica al ms alto nivel han ido a peor,la econmica va viento en popa. La mayora relativa (un 22%) de los [inmigrantes] que llegan por mar son marroques, muchos de ellos jvenes rifeos. Algunos cuentan al desembarcar a la polica que no tuvieron ningn impedimento para zarpar de la costa del Rif, como si las autoridades de Rabat les quisieran facilitar la salida para rebajar as la presin social dentro del pas. El 80% [de los menores no acompaados, MENA] son marroques que no pueden ser repatriados por la falta de colaboracin de Rabat. Atenazado por la inmigracin y la necesidad de contar con Marruecos en la lucha antiterrorista, el Gobierno espaol ha multiplicado los gestos hacia el vecino del sur. Se ha batido el cobre en Bruselas para conseguir los 140 millones de euros en ayudas o para que los nuevos acuerdos de asociacin y pesca entre la UE y Marruecos incluyan al Shara Occidental. Gilles Devers, el abogado francs del Frente Polisario, ya ha anunciado que recurrir los nuevos acuerdos y, segn fuentes jurdicas, "tiene todas las de ganar".

Ese testimonio de un muy acreditado profesional de la informacin y hay multitud de tales testimonios- desautoriza de plano las aduladoras lisonjas de los panegiristas del lobby, que no dicen ni una sola palabra de todo lo anterior, lo ocultan, silencian, mienten, intoxican o simplemente desinforman. Como ha sealado Javier Cercas en otro contexto (El triunfo de los mentirosos), hay que denunciar una y otra vez las mentiras y los silencios cmplices, la manipulacin meditica e institucional, la ocultacin interesada de la verdad; en nuestro caso, la responsabilidad de Espaa y Marruecos en la tragedia saharaui. Sera intil pedir a los cualificados miembros del lobby que no nos vendan las pretendidas bondades de Marruecos ni los suculentos negocios basados en intereses mutuos; pero ya que no tienen capacidad moral para defender los legtimos derechos del pueblo saharaui, al menos podran limitarse a describir simplemente la realidad, no a ocultarla o tergiversarla. En palabras del senador Pablo Rodrguez Cejas: no es admisible que las relaciones de Espaa con Marruecos sean un pretexto para encubrir y silenciar una situacin de injusticia, de ocupacin por la fuerza, de intransigencia e impunidad por parte de Marruecos, que incumple sistemticamente las normas bsicas del derecho internacional.

Ftbol y elecciones

Marruecos no puede ser admitido por la FIFA como pas candidato para el Mundial de Ftbol 2030. El Mundial es un importante evento deportivo que representa un reconocimiento internacional y un honor adems de cuantiosos beneficios econmicos- para el pas finalmente designado. Ni Marruecos lo merece ni el mundo puede permitirlo. Marruecos debe ser excluido de ese honor y esos beneficios mientras sea un Estado gamberro que viola impunemente los derechos humanos y la legalidad internacional, persiste en la ocupacin manu militari del Shara Occidental y en la represin del Pueblo Saharaui, mantiene en condiciones infrahumanas a los presos polticos, chantajea a los gobiernos europeos, impide el acceso al territorio no autnomo del Shara Occidental y, en definitiva, constituye un serio obstculo para la paz en la regin.

Quienes promuevan, permitan o autoricen, en su caso, la inmerecida candidatura de Marruecos, seran cmplices de la ilegal e ilegtima ocupacin del Shara Occidental condenada por la comunidad internacional, de los crmenes que se perpetran cotidianamente por causa de dicha ocupacin, y de obstaculizar una verdadera solucin a la ilegal ocupacin marroqu del territorio saharaui, la ltima colonia en frica. Adicionalmente, aceptar arteramente la candidatura de Marruecos para ese evento deportivo, en su actual condicin de potencia ocupante del Shara Occidental, podra suponer el desprestigio de la FIFA (respaldando la violacin de la legalidad internacional por parte de Marruecos) y el boicot y una campaa mundial de protestas, como ya sucedi con el boicot internacional a la celebracin del Mundial 1978 en Argentina bajo la dictadura de los generales, hoy juzgados y condenados.

Hay que seguir trabajando cada da en apoyo de la causa saharaui. Estamos ahora a las puertas de las elecciones generales en Espaa, el 28 de abril; y de las autonmicas, locales y al Parlamento Europeo, el 26 de mayo. Podemos contribuir a solucionar el conflicto saharaui votando a aquellos partidos y formaciones polticas que han demostrado su apoyo a la justa causa del pueblo saharaui y a su derecho a la autodeterminacin, incluida la opcin de la independencia, y que as lo lleven en sus respectivos programas electorales. De esta manera podremos aunar esfuerzos con nuestros representantes electos y reclamarles que cumplan y trabajen por lo que han prometido a sus electores: Justicia y Libertad para el Pueblo Saharaui!

Fuente: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=25500 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter