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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2019

La revlida poltica de septiembre

Jess Gellida
Rebelin


La mayora de la mocin de censura era el espejo de una alternativa de progreso que las fuerzas de izquierdas no han estado capaces de articular. El multipartidismo del sistema poltico espaol actual ha estado incapaz de concretar un gobierno de coalicin y la irresponsabilidad del no acuerdo da oxgeno a la derecha. El No a Mariano Rajoy sumaba, el S a Pedro Snchez resta, as acaba el curso poltico, con un gobierno en funciones que tendr que afrontar en otoo la sentencia del juicio del Procs . La investidura fallida del presidente en funciones abre una nueva etapa de incertidumbre en la poltica espaola, donde la cuenta atrs ha empezado y la repeticin electoral ser una realidad si antes del 23 de septiembre no hay una investidura exitosa.

Las formas de la negociacin y la desconfianza han denotado una falta de voluntad real del PSOE de querer articular un gobierno de coalicin con Unidas Podemos. As mismo, los planteamientos maximalistas de la direccin de los lilas, obviando otras posibilidades como un acuerdo programtico a la portuguesa con apoyo externo sin entrar en el ejecutivo no han favorecido el entendimiento. Finalmente, los toques de atencin de la patronal respecto a la posible entrada de los de Iglesias en el gobierno, en carteras ministeriales como la de Trabajo, hicieron saltar todas las alarmas del establishment espaol que puso toda la maquinara a trabajar para que el acuerdo fracasara.

La estrategia de Snchez de llevar al lmite las negociaciones con Unidas Podemos y su posterior fracaso redobla la presin hacia el PP y Ciudadanos para que le faciliten la investidura a travs de una abstencin. Un escenario deseado por Snchez para continuar gobernando en solitario, dominando el centro poltico, escabullndose de las polticas sociales y laborales de Podemos que no gustan al IBEX, y rehuyendo del apoyo de los partidos independentistas. En este sentido, todo apunta a que Snchez no quera un gobierno de coalicin que no controlara plenamente y a que, tampoco, deseaba romper con el relato del 155 y de la sacrosanta unidad de Espaa que tantos buenos resultados electorales les ha dado en el resto del Estado. Una situacin que denota que Snchez solo afrontar polticamente la resolucin del conflicto entre Catalua y Espaa si de esto depende la supervivencia de su gobierno y, sobre todo, la de l; o si, como el 1 y el 3 de octubre del 2017, la situacin en las calles sobrepasa las fronteras del Estado espaol. Por otro lado, el no acuerdo ha dejado el liderazgo de Iglesias todava ms en entredicho. Entrar en el gobierno era su salvavidas particular, pero se ha encontrado despreciado por el veto de Snchez, relegado a un papel secundario y cuestionado internamente. La presin de IU y de sectores de Podemos para articular, de cara a septiembre, un pacto a la portuguesa ir en aumento, as como los movimientos para reemplazar liderazgos o, incluso, para lanzar nuevos partidos a la arena poltica espaola.

La no investidura solo aade incertidumbre para el nuevo curso poltico que arrancar en septiembre y que puede volver a ser la antesala de otro otoo caliente. En este sentido, Podemos reclama seguir negociando la coalicin, el PP y Ciudadanos niegan toda posibilidad de facilitar la investidura, y el PSOE cierra la puerta a un gobierno conjunto y amenaza embriagado por las encuestas con elecciones. Una situacin de bloqueo que una repeticin electoral no desencallar y que, de mantenerse, llevara a Espaa a volver a las urnas en una convocatoria electoral el 10 de noviembre. Unas elecciones generales que seran las cuartas en cuatro aos, un claro ejemplo de la ingobernabilidad del Estado si no se aborda decididamente la cuestin catalana. Unas posibles elecciones que aplazaran la notificacin de la sentencia del juicio del 1-O, prevista para inicios de octubre, para que no coincida con la precampaa electoral. Al respeto, el sobiranismo no tiene una estrategia conjunta para dar respuesta a esta sentencia y ha evidenciado su distancia en la votacin de la investidura de Snchez. En este sentido, los partidos estn inmersos en procesos internos para reorganizarse y definir sus estrategias polticas. Por otro lado, el movimiento independentista est en plena discusin sobre el camino que hay que seguir, donde la Diada del 11 de septiembre volver a poner a prueba su capacidad de movilizacin.

El candidato socialista tiene tiempo para volverlo a intentar, para afrontar una revlida en septiembre que sirva para un acuerdo programtico que luche contra la precariedad laboral y por los derechos de las personas y de los pueblos. Una segunda oportunidad para aprobar una investidura que cierre el paso, al menos a corto plazo, a la derecha y la extrema derecha, y para abrir un dilogo para resolver la cuestin catalana que, de no darse, volvera a situar la desobediencia en el tablero poltico.

Jess Gellida, politlogo e investigador social

@jesusgellida

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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