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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-08-2019

Green New Deal: keynesianismo verde o ruptura con el capitalismo?

Jos Luis Carretero
El Salto

La crisis ecolgica presente no es un fenmeno coyuntural a la economa capitalista, es un resultado necesario del sistema de competencia, propiedad privada de los medios de produccin e irracionalidad en la economa en que el capitalismo consiste.


 PABLO SANTIAGO 

Ya nadie niega la existencia de una fuerte contradiccin entre el despliegue histrico real de la economa capitalista y el equilibrio del medio natural que sirve de soporte para la vida en nuestro planeta. Resulta imposible negar que el desarrollo del proceso de industrializacin y mercantilizacin de las relaciones sociales, en el marco capitalista, llevado a cabo en los ltimos siglos est empujando a una crisis ecolgica que, en conjuncin con otra serie de procesos paralelos e interdependientes la creciente inestabilidad financiera y econmica, la devastacin cultural y social generada por el neoliberalismo, la tendencial ruptura del escenario geoestratgico que constitua el armazn de las relaciones entre el centro y la periferia del sistema, etc. ha hecho emerger una serie de derivas caticas que marcan el inicio de una crisis civilizacional, que pone en cuestin nuestra forma de vivir, producir y relacionarnos, entre nosotros y con el ecosistema del que formamos parte.

No poda ser de otra manera. El sistema capitalista es un sistema de clases, basado en el funcionamiento del supuesto libre juego de la competencia econmica entre actores que tienen la posibilidad de explotar la fuerza de trabajo ajena, partiendo de la garanta de la propiedad privada de los medios de produccin.

La competencia implica algo innegable: hay ganadores y perdedores. Y ser un perdedor en la sociedad del capital es algo realmente serio. La pobreza, la explotacin, el sufrimiento, esperan al perdedor, despojado de los medios de produccin y, muchas veces, incluso de los recursos imprescindibles para solventar sus necesidades bsicas. As que hay que procurar ganar.

Este crecimiento continuo, por supuesto, entra en conflicto con la realidad natural de un planeta finito, con recursos limitado

Para ganar hay que acumular recursos. La competencia no es igualitaria. Quien ms tiene de partida, ms posibilidades tiene de salir victorioso en cada confrontacin. Es por eso que las grandes superficies enormes sociedades de capital participadas por fondos globales de inversin y otros inversores multimillonarios) derrotan siempre al tendero de barrio. Es por eso que, pese a lo que se dice, el capitalismo no es realmente un sistema de libre comercio: los grandes se hacen ms grandes y los pequeos perecen. La tendencia a la acumulacin de cada vez ms capital en cada vez menos manos es tan consustancial al capitalismo como la explotacin del trabajo asalariado. No es algo coyuntural, episdico, un error o el epifenmeno colateral de una determinada fase.

Por ello el capitalismo ha sido, histricamente, el modo de produccin que, hasta el momento, ms ha desarrollado la capacidad de producir objetos de la humanidad. Y no deja de hacerlo. La competencia espolea la introduccin de nuevas tecnologas y de todas las tcnicas que ayuden a aumentar la productividad, provoca la acumulacin del capital, el crecimiento de las empresas ganadoras, la aparicin de grandes multinacionales y la quiebra de los productores locales y, por tanto, el crecimiento continuo de la produccin mercantil.

Quien acumula ms recursos, gana. Y ganar le sirve para acumular an ms recursos. Este crecimiento continuo, por supuesto, entra en conflicto con la realidad natural de un planeta finito, con recursos limitados. Y, sobre todo, entra en conflicto porque, para el capital, los daos medioambientales no son ms que externalidades.

Las externalidades, para los economistas burgueses, son una serie de costes necesarios del proceso de produccin, pero que no figuran en la contabilidad de la empresa, y que por tanto no tienen que ser pagados por la misma. Por ejemplo, la contaminacin atmosfrica producida por una fbrica, genera una serie de costes econmicos para el conjunto de la sociedad (enfermedades y por tanto gastos en salud y cadas en la productividad de la mano de obra de la zona; prdida de la diversidad del ecosistema local, etc.), pero la fbrica no tiene que pagarlos, no figuran en su contabilidad. As, devienen rentables actividades econmicas que, si la empresa tuviera que hacer frente a la totalidad de los costes que implican para toda la sociedad, no lo seran.

Ha llegado la hora de pagar. Pero, como siempre, los capitalistas no piensan hacerlo

Hay productos que se producen y que se comercializan masivamente que solo se pueden comercializar porque las empresas no tienen que pagar realmente la totalidad de sus costes. Y no los tienen que pagar porque el Estado, en el capitalismo, no es una entidad neutral, ni una especie de representacin colectiva que trata de introducir la racionalidad en el caos provocado por la competencia acrecentada entre las empresas, sino un espacio de combate en el que distintas facciones empresariales se disputan quin pagar o quin se aprovechar de determinados negocios, o que crea las condiciones materiales para que todas ellas se enriquezcan, formando a la poblacin, conquistando nuevos mercados para los capitalistas locales, subvencionando determinadas actividades econmicas, o financiando con los impuestos cobrados a los contribuyentes (en gran medida extrados de las rentas de los trabajadores y no de los beneficios de los capitalistas, como se nos quiere hacer creer) las inversiones en investigacin y desarrollo necesarias para poner en marcha nuevas lneas de produccin que puedan generar nuevos mercados. Ya lo hemos dicho: el capitalismo no es, en modo alguno, un sistema de libre mercado en el que el Estado, simplemente, deja hacer.

As que la crisis ecolgica presente, no es un fenmeno coyuntural, paralelo a, secundario o accidental, en la economa capitalista. Es un resultado necesario del sistema de competencia, propiedad privada de los medios de produccin e irracionalidad en la economa en que el capitalismo consiste. Es el producto inevitable de la sociedad de clases.

LLEG EL MOMENTO

Vivimos en plena crisis ecolgica. Una crisis tan grave que ya ni los propios capitalistas la pueden negar. Ha llegado el momento en que hay que pagar muchos de sus efectos. Hay cosas que ya no pueden seguir siendo externalidades porque ya nos afectan a todos. El coste de la destruccin (de los ecosistemas, de la salud de las poblaciones, de los mecanismos de funcionamiento del clima, etc) y de la necesaria transicin del sistema productivo tras el agotamiento de muchas fuentes de recursos naturales, es tan grande, que ya no se sabe como encararlo y ya no se puede ignorar. Ha llegado la hora de pagar, ya sea financiando los costes de la limpieza necesaria, o ya sea financiando las inversiones en investigacin y desarrollo que ayuden (quizs) a encontrar nuevos avances tecnolgicos que permitan ahuyentar la crisis ecolgica mediante cambios fundamentales en las formas de producir. Ha llegado la hora de pagar. Pero, como siempre, los capitalistas no piensan hacerlo. Para ellos, ha llegado la hora de un nuevo gran mercado. Una nueva oportunidad de negocio.

Es por eso que se suceden los intentos de implementar un capitalismo verde, de convertir en fuente plusvalor el nuevo arco de necesidades de la poblacin. El capitalismo intenta adaptarse y salir vivo de esta crisis.

Intentos de fusin de las grandes automovilsticas, como la tentativa implementada de fusionar FIAT-Chrysler Automobiles con Renault en los ltimos meses, que habra construido un gigante global con una capitalizacin de cerca de 35.000 millones de euros y una capacidad productiva de 8,7 millones de vehculos. Una fusin que, tal y como los propios directivos de FIAT afirmaban, buscaba acumular capital y recursos para tratar de poner en marcha las lneas de innovacin tecnolgica necesarias para (quizs) hacer viable a gran escala el coche elctrico. Una forma de movilidad que an est lejos, a nivel tcnico, de poder sustituir al coche por combustin, en un escenario de creciente contaminacin y amenaza de llegada del pico del petrleo y de escasez de recursos imprescindibles para las bateras elctricas, en su actual estadio tecnolgico.

Cuando todo estalle, el que est mejor colocado puede que tenga una ventaja decisiva

Transformacin de las grandes petroleras y energticas, buscando convertirse en gigantes multienerga globales, invirtiendo en renovables y en todo tipo de nuevos negocios. Cuando todo estalle, el que est mejor colocado puede que tenga una ventaja decisiva. Para cuando se llegue al pico del petrleo, las petroleras quieren haberse posicionado adecuadamente en las nuevas fuentes de energa y en las nuevas tecnologas que, no lo olvidemos, solo han podido llegar a ser rentables (y hasta donde han llegado a serlo) gracias a un fuerte impulso pblico.

Endesa e Iberdrola se disputan, as, el liderazgo en renovables en Espaa. Endesa, de hecho, ve como una oportunidad el hecho de que el nuevo gobierno socialista espaol reactive sus planes de impulso de las renovables y est dispuesta a invertir cerca de 10.000 millones de euros para transformar su mix energtico, ahora con mucho peso del carbn, al tiempo que invierte fuertemente en Portugal con la misma intencin. Un nuevo mercado, el de las renovables, que se est construyendo sobre el modelo previo del oligopolio de las grandes transnacionales de la energa, soslayando la posibilidad tcnica real de la emergencia de una dinmica distribuida, descentralizada y autogestionaria.

Y esas mismas grandes energticas, estableciendo alianzas con grandes superficies, concesionarias de autovas, y todo tipo de espacios comerciales, para la extensin de una amplia red de electrolineras, que hagan viable la movilidad elctrica. Y avisando, al tiempo, de que eso slo se podr hacer con ayudas pblicas. Con una enorme acumulacin de capital salido del plusvalor producido por los trabajadores y trabajadoras, y redistribuido por el Estado a las grandes transnacionales verdes.

SOBREVIVIR

As pues, los grandes seores globales de los negocios tratan de sobrevivir a la crisis. Intentando centralizar mas capital en menos manos, acumulando recursos para financiar la transicin ecolgica, entendida como una mera transformacin tcnica-tecnolgica del aparato productivo que permita superar las contradicciones insolubles de la economa capitalista o, ms realmente, tirar el baln un poco ms all, aguantar un poco ms, convertir en negocio para algunos lo que va a ser, sin duda, un desastre para los ms.

Este es el contexto material en el que se plantea la idea de un Green New Deal, un nuevo acuerdo verde. Keynesianismo ecolgico y redistribucin hacia dnde?

Qu fue el New Deal? El gran programa de estmulo pblico al que se achaca la salida del capitalismo de la gran crisis sistmica de 1929. La inversin pblica en actividades productivas provoc un aumento de la demanda agregada (la gente tena con que comprar) que reinici la mquina de acumulacin del capital, provocando el perodo de mayor crecimiento econmico de la historia del mundo.

El New Deal (entendido, no tanto como el programa especfico implementado en los Estados Unidos, sino como la comprensin general keynesiana de la necesidad del estmulo pblico de la economa, que se expandi como idea comn por todo el globo) tuvo sus efectos ms o menos virtuosos: aparicin del Estado de Bienestar en algunos lugares, desarrollo acelerado de las fuerzas productivas a nivel global, aparicin de la sociedad de consumo.

Tambin tuvo (y esto nos lo suelen ocultar sus adoradores acrticos), sus consecuencias ms ambiguas: concentracin an mayor de los capitales, presin acrecentada sobre el ecosistema, integracin del movimiento obrero en el normalidad institucional, aumento de la inflacin como respuesta de los capitalistas a los avances en los salarios. Las grandes multinacionales son tan hijas del New Deal, como los sistemas pblicos de seguridad social. La Revolucin verde y la hegemona del agrobusiness son tambin resultados del New Deal, con sus contradictorios efectos actuales.

As que, cuando nos enfrentamos a la propuesta de un Green New Deal, deberamos plantearnos claramente de qu estamos hablando: puede que hablemos de un fuerte estmulo pblico para que las grandes petroleras (por ejemplo) puedan convertirse al fin en las seoras de todas las fuentes de energa de nuestro tiempo. O de que las grandes automovilsticas tengan suficiente dinero para intentar encontrar (quizs) la solucin tcnica a sus problemas de adaptacin al pico del petrleo. Puede, pues, que de esa gran inversin pblica salgan mercados ms concentrados, multinacionales ms grandes y fuertes, un capitalismo an ms salvaje que sea capaz de imponer medidas autoritarias en nombre del inters general en lo verde. Y todo ello, no lo olvidemos, sin resolver el problema de fondo: la crisis ecolgica y social.

Ese acuerdo, el que nos lleva fuera del capitalismo, es el nico capaz de resolver la crisis ecolgica

O puede que hablemos de un Gran Acuerdo (ms bien de una gran alianza de las clases populares) para la ruptura, para la transformacin del capitalismo en otra cosa. Para la racionalizacin de la actividad productiva, sometida al dictado de las necesidades de la mayora de la poblacin y a la necesidad del equilibrio con el ecosistema, en una sociedad sin clases, donde la cooperacin igualitaria se transforme en el centro. Una sociedad con energas renovables descentralizadas, medios de produccin autogestionados y sometidos al control colectivo y una economa de lo comarcal y lo cercano, capaz de reconvertir los devastados espacios rurales y urbanos actuales en una nueva trama autoorganizada donde todas las poblaciones tengan acceso a servicios comunitarios y espacios naturales, superando las diferencias entre campo y ciudad desde una perspectiva sostenible.

Ese segundo acuerdo, el que nos lleva fuera del capitalismo, es el nico capaz de resolver la crisis ecolgica. El keynesianismo verde no es una opcin: sino un oxmoron. Reiniciar un nuevo ciclo de acumulacin capitalista no puede llevar ms que un nuevo topetazo contra los lmites naturales en breve plazo, aunque se haga con la excusa verde. De ah slo puede salir una sociedad ms autoritaria, con un poder ms concentrado que, pese a la vulgata socialdemcrata al uso, no conseguir disciplinar a los capitales. El famoso ecofascismo, que nunca, pese a todo, conseguir ser eco. Tras el New Deal, vino el neoliberalismo, y tampoco fue un accidente o un error, sino el producto necesario de una dinmica econmica que se basa en la existencia de las clases, en la propiedad privada de los medios de produccin y en el caos de la competencia.

Lo nico que puede disciplinar a los capitales es su socializacin. Su sometimiento a las formas del control colectivo y democrtico desde la base. La economa desde abajo, pero fuertemente sometida a la decisin comunitaria. Desde la igualdad social (desde la abolicin de las clases sociales) podemos ponernos de acuerdo en racionalizar la produccin, en adaptarla a los lmites naturales, en compartir lo que realmente (sin externalidades) es rentable y vemos adecuado producir. Desde la sociedad de clases, desde el capitalismo, no hay solucin. Donde hay clases todo es guerra e irracionalidad.

Ahora nos toca decidir.

Jos Luis Carretero, Instituto de Ciencias Econmicas y de la Autogestin.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/medioambiente/green-new-deal-keynesianismo-verde-ruptura-capitalismo

 



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