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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-08-2019

El gallo de lata y el momento actual en Colombia

Alberto Pinzn Snchez
Rebelin


Gallo de lata, as se denomina en el habla de mi regin a las veletas. Casi todas hechas sobre un latn gris descolorido que tienen el perfil de un gallo criollo cantando, el cual gira y gira sin cesar movido por el viento, indicando con su pico abierto, la necesidad practica que se tiene en esas tierras de saber la direccin del viento y su fuerza, de acuerdo con la velocidad con que gira la silueta cortada del gallo.

Hoy, despus de la cnica inclusin del sub presidente Duque en Cartagena, a la marcha popular masiva del reciente 26 de julio contra el genocidio contrainsurgente de lderes sociales y reinsertados guerrilleros en curso, as como de conocer apartes del emotivo discurso anti imperialista del lder y parlamentario de las Farc-Rosa C.A Losada, alias Gallo, en el foro de Sao Paulo realizado en Caracas, otra utilidad es posible asociarles a esa noble y til figura avcola: La del poltico colombiano, independiente de su orientacin poltica:

Muy bien trajeados, sin cabellos (pelos?) excesivos, acicalados o perfumados, con una sonrisa atractiva que no muestre demasiado el canino derecho y un traje adecuado a cada ocasin, suspiran enamorados de s mismos, mirando el imn del micrfono-lente de las cmaras, ante un pblico ansioso por escucharlos, abren el maletn (portafolio?) bien organizado en diferentes carpetas y extraen el discurso adecuado tambin a cada ocasin, que recuerda aquella frase de del comediante Groucho Marx: Si no te gustan estos principios, tengo otros. Djeme busco en mi maletn, la carpeta correcta para hoy.

Tambin pueden traer a la desmemoria generalizada de crmenes de guerra y violaciones sexuales (contranatura?) masivas, quizs aquella simple estrategia mimtica del ladrn que al verse sorprendido in massa, seala con el ndice y grita con voz estruendosa para ser creble: All va. Cojan al ladrn.

Algunas veces, alguien no tan desmemoriado recuerda y contrarrplica y le grita al bien peinado Asesino! Quien es expulsado airadamente de la marcha de las vctimas como un victimario. En otros casos, la lnea correcta del lado correcto de la historia no aconseja (permite?) sealar el lugar vaco, o falso, o truculento de la consigna antimperialista en un recinto internacional, as como explicarse el apoyo sonriente de amigo subordinado (en nombre de la bancada de la paz) del antimperialista rasurado en el congreso colombiano, a nombre de la bancada de la paz, ofreciendo, una rosa deshojada, al ascenso y permanencia en la comandancia en ese manzanar corrompido e inmoral del Ejrcito USA-colombiano, al cuestionado (y comprobado) jefe de los neo-falsos-positivos-oficiales de la actual contrainsurgencia genocida en marcha; mi-general-Nicacio Martnez. https://periodicoeljurista.com.co/politica/aprueban-ascenso-del-general-nicacio-martinez/ Entonces, solo queda el recurso de verter el desconcierto en un artculo en la web, de antemano condenado al silencio y a ser barrido por el viento que mueve la veleta.

El rescoldo que yace cubierto por las cenizas de la desmemoria y que tambin con el viento algunas veces hace saltar una que otra chispita luminiscente, hace que la quemadura de la impostura a la dignidad de las victimas y la impunidad de los victimarios del Estado, acicatee y empuje a mover la cabeza silenciosamente. No puede ser!

Claro que el ex vicepresidente De la Calle tiene razn en su columna de hoy (28.07.2019) en el Espectador, al comentar el reciente libro de Wiliam Ospina sobre e los fermentos profundos que llevaron a los sectarizados y divididos colombianos a la carnicera de la violencia bipartidista del medio siglo XX, que produjo millones de vctimas y su ocultamiento; no solo en el pacto oligrquico-imperial profundamente anticomunista de Laureano y Lleras Camargo de Benidorm y Sitges, sino en el monstruoso engendro del rgimen institucional contrainsurgente de la restauracin reaccionaria y conservadora del frente nacional (revolucin pasiva de Gramsci) por ellos montada; al extremo que diez aos despus de la dictadura sangrienta y terrorista del a sangre y fuego del falangista conservador Laureano Gmez, esto era olvidado completamente. Todas sus 300 mil vctimas asesinadas y sus dolientes, burladas e invisibles. Ningn victimario Estatal y Laureano, por aquello de los movimientos del viento sobre el gallo de lata, era convertido en el gran demcrata que orden el derrocamiento de Gurropin el 10 de mayo de 1957, y as, como gran restaurado, rehabilitado y como jefe del democrtico parlamento colombiano (a semejanza de cualquier Macas) pudo poner la banda presidencial al demcrata pro-estadounidense Lleras Camargo, para que se iniciaran los preparativos organizativos de la misin en Colombia del general US Army William P. Yarborough en 1960 y se planeara la agresin a Marquetalia y contra las imaginarias republicas comunistas de 48 campesinos andinos.

En lo que NO tiene razn el ex vicepresidente de Samper y ex negociador de paz de Gaviria, y de JM Santos, es Primero, en su visin leguleya o escolstica de pasar por alto que toda victima tiene su contrario dialectico: El victimario. Y que por ms aos que pasen y por mucha amnesia inducida desde la falsimedia sobre los victimarios, o por muy fuerte e impenetrable que sea el blindaje institucional con que se han recubierto, tarde o temprano las verdades flotarn, en ese mar excremental.

Segundo. Tampoco tiene razn De la Calle, en obviar aquella sentencia del viejo Marx, de que el Hombre piensa como vive y NO, al contrario. Es decir que por ms que se pretenda convertir el Acuerdo de la Habana en una leguleyada, en un asunto jurdico o supraestructural sobre el relato de la verdad y sus vctimas, etc; el Acuerdo de la Habana, el que con tanta diligencia contribuy a embaucar, siempre tendr el rescoldo de su componente estructural de trasformaciones reales concretas. De modificaciones estructurales, por ejemplo, en la tenencia de la tierra, o sobre el complejo y abigarrado el asunto agrario y su relacin con el cultivo de maticas de cocana como lo dijera AUV. Y que mientras esto tenga vigencia habr lucha social y poltica para que estas trasformaciones profundas se cumplan. Eso es lo que alguien llama la actividad callada, silenciosa (clandestina?) del viejo topo de la Historia.

As las cosas. El viento que mueve los gallos de lata sopla inmisericorde por arriba. Mientras que el viejo Topo de la historia sigue hozando tambin irreversiblemente, por abajo. Esa es la gran contradiccin que esta moviendo las cosas en Colombia, y a ello, debemos atenernos:

Estamos con el Acuerdo de la Habana, el firmado en 2016 y que reposa en organismos internacionales, sin perfidias, ni conejos. No hay duda sobre ello! Las veletas no nos pueden tildar de guerreristas. Estamos por las trasformaciones tanto supraestructurales de lo acordado, como primordialmente, sobre las reformas de la parte estructural pactadas, y su pronta y eficiente ejecucin o realizacin. As mismo, estamos por la Solucin Poltica (con todo lo que este concepto amplio implica) con todas las organizaciones de la Movilizacin Social y Popular que a raz de los incumplimientos, traiciones, muertes y perfidias han continuado su lucha de resistencia en este periodo de post-acuerdos (no post conflicto con la danza millonaria del ministerio Santista del mismo nombre) por las trasformaciones tanto estructurales reales como las supraestructurales e institucionales, que estn pendientes y siguen pendientes en Colombia.

No hay nada nuevo en esto. Tal vez lo nuevo sea en que hay que poner ms atencin a lo que viene hozando el viejo Topo bajo la tierra, que a los movimientos aparentemente sin sentido que est produciendo el viento de las alturas en los descoloridos gallos de lata, que pretenden dirigir la poltica verdadera en Colombia. A la tierra debemos atender, sin distracciones.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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