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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2019

Entrevista a Alicia Puleo, filsofa, profesora y escritora
La sororidad entre mujeres nos hace ms fuertes

Yolanda Fernndez Vargas
www.ecologistasenaccion.org

Entrevistamos a Alicia Puleo, filsofa, profesora y escritora. Es autora de numerosos ensayos sobre ecofeminismo y acaba de publicar el libro Claves Ecofeministas. Para rebeldes que aman a la Tierra y a los animales. Hemos profundizado en las ideas y reflexiones que se recogen en este nuevo trabajo de la autora en torno al ecofeminismo.


Cul es el termmetro del ecofeminismo en el Estado espaol, ms all de este despertar de la conciencia feminista?

Investigo en ecofeminismo desde hace ms de veinte aos y observo un gran cambio. El termmetro podra verse en la multiplicacin de menciones al ecofeminismo en las redes sociales y la prensa, en el mayor nmero de jornadas que se le dedican y en el creciente inters de las asociaciones feministas por el tema. Ya se vena notando en los ltimos aos este inters en grupos feministas que no tienen nada que ver con el ecologismo. Las asociaciones feministas quieren saber qu es el ecofeminismo, qu significa. Los informes cientficos actuales, sobre el cambio climtico y las alteraciones medioambientales que se perciben, favorecen el incremento de la curiosidad sobre esta temtica. Es tambin una forma de acercarse a la juventud. Se enriquece as el feminismo con conocimientos ecolgicos y preocupaciones por los dems seres vivos, algo indispensable para entender los retos de este siglo.

Por otro lado, el ecologismo tambin va incorporando las reivindicaciones feministas. El 8 de marzo pasado varios grupos ambientales hicieron una declaracin explcita de apoyo al ecofeminismo.

Ante esta situacin favorable al ecofeminismo, qu tenemos que hacer?

Lo primero es tomar conciencia de los problemas. Es fcil decir que el ecologismo y el feminismo se van a enriquecer mutuamente, al igual que con el animalismo, el pacifismo y otros movimientos, pero son procesos largos que no se producen de manera inmediata. Podemos interesarnos en leer y escuchar, pero que todo ello nos cambie en nuestro actuar cotidiano y nos haga buscar otras personas para plantear propuestas comunes o medidas colectivas, requiere tiempo.

Hay dos niveles de actuacin interrelacionados. Por un lado, la vida cotidiana, las tres erres que plantea el ecologismo, el evitar caer en actitudes androcntricas o sexistas, evitar estereotipos Todo esto lo podemos ir haciendo pero no es tan fcil, porque requiere siempre un esfuerzo y romper con rutinas y patrones anteriores. Por otro lado, es necesario actuar de una manera social, buscar activamente grupos en los que sintamos que estamos haciendo algo por esas ideas, ms all de nuestro hogar. Esto ya sera un segundo nivel que requiere una mayor implicacin.


Alicia Puleo durante la entrevista con la revista Ecologista. Foto: Mara Jos Esteso Poves.

Cmo podemos hacer frente al patriarcado de consentimiento, en una sociedad como la nuestra donde existe una intensificacin del deseo con un trasfondo mercantilista?

El concepto de deseo es como una especie de icono de nuestra sociedad. Su uso se fue intensificando a partir de los aos 80 y no es casualidad que esto coincida con el auge del neoliberalismo y su modelo del consumo sin lmite. El deseo y su realizacin como aquello que todo lo justifica es el correlato de intereses econmicos, no una expresin de verdadera libertad. Frente a la tirana del deseo, podemos intensificar la conciencia ecofeminista que integra conceptos feministas, ecologistas, animalistas y de otros nuevos movimientos sociales que nos permiten ver la realidad de una manera diferente a la hegemnica.

Tampoco es casualidad la tendencia que se puede observar en muchos gobiernos del mundo a eliminar la filosofa en el currculum educativo. La filosofa no es un saber que ayude a vender, ms bien lo contrario, produce una distancia crtica frente a los mandatos de mercado. El ecofeminismo en tanto filosofa de confluencia de varios pensamientos crticos tiene una gran potencia transformadora.

Apuntas que el sexismo y el especismo presentan un gran parecido de familia

El trmino especismo surge en los aos 70. Lo forja Richard Ryder, psiclogo y pensador britnico, activista por los derechos de los animales a partir del racismo y sexismo. Con l se refiere al prejuicio de la absoluta diferencia y superioridad de nuestra especie con respecto a las dems. Como en el caso de la raza o el sexo, se trata de un concepto que denuncia la legitimacin de la dominacin y la explotacin. Las actitudes a la que aluden estos conceptos tienen un gran parecido por varias razones.

Son prejuicios, es decir, pensamientos recibidos e infundados. Hoy, con los datos proporcionados por la neurociencia y por la etologa, las barreras tan profundas entre la especie humana y las dems especies ya no se sostienen racionalmente. Eso no significa que tengamos las mismas habilidades y capacidades. Frans de Waal, renombrado etlogo holands especializado en primatologa, muestra en sus obras que la conciencia y las habilidades de cognicin son graduales y diversas. Cada especie tiene sus capacidades diferentes. Nosotros hemos tendido a cuantificarlo todo con nuestra vara de medir humana.

Las mujeres, los esclavos y los animales han sido definidos como seres para otros, como instrumentos para el hombre. Aristteles, en La Poltica, afirma que son para el hombre libre, para satisfacer sus necesidades. Mujeres, pueblos no hegemnicos y animales han sido sometidos a otros reducindolos a meros cuerpos. Las mujeres dan placer, cuidados e hijos; los animales, alimento y vestido. Son la base material. Sexismo y especismo muestran grandes semejanzas en la historia de la dominacin y la cosificacin, que es la antesala de la violencia.

Las sufragistas del siglo XIX ya vieron la relacin entre la dominacin sufrida por las mujeres y por los animales. Denunciaron que la violencia contra las mujeres y los animales domsticos quedaba impune, tena lugar en el hogar y la ley no intervena en ese mbito. Hoy hemos superado parte de esa reduccin a cuerpos para otros. Al menos, ya no justificamos la esclavitud y las mujeres hemos conseguido muchos derechos. Pero se advierte el peso de la historia en numerosas formas de subordinacin de las mujeres. Y con respecto a los animales no humanos, estamos todava en la reduccin a la utilidad para el ser humano.

Somos ms fuertes cuando somos conscientes de que hemos llegado a obtener derechos y libertades gracias a la lucha de las que nos precedieron

Racismo, sexismo y especismo son conceptos que sirven para denunciar situaciones de opresin. Son nociones que podemos considerar hijas de las ideas de igualdad y crtica al prejuicio enarboladas por la Ilustracin para luchar contra el poder de los nobles y del clero. Las ideas de igualdad y de crtica al prejuicio son bsicas para todos los movimientos emancipatorios, aunque a veces stos no reconozcan su origen ilustrado.

Frente al ideario de la ultraderecha, cmo podemos organizarnos mejor las mujeres?

Nuevamente, las principales armas son el pensamiento crtico y la razn frente a la intolerancia; tambin la unin, en la medida de lo posible, de diversas sensibilidades y tendencias feministas. Hay un concepto feminista que me parece importante en este sentido. Es el de sororidad, la hermandad de las mujeres se hace ms fuerte cuando somos conscientes de que hemos llegado a obtener derechos y libertades gracias a la lucha de las que nos precedieron. Hoy debemos apoyarnos mutuamente para seguir adelante.

En tu ltimo libro, Claves Ecofeministas. Para rebeldes que aman a la Tierra y a los animales, hablas de la metfora del jardn-huerto, de los pactos de ayuda contra el cambio climtico. Qu desconfianzas y recelos debemos superar ?

Estos pactos son de una importancia fundamental y an estamos lejos de lograrlos. Todava nos encontramos en un paso previo. Insisto en que no hablo de fusin, sino de pactos de no agresin y, de forma eventual, de apoyo.

Los movimientos sociales emancipatorios son una respuesta a diversas formas de injusticia en el mundo. Muchas veces es difcil que las personas seamos conscientes de las distintas formas del mal de la misma manera e intensidad. Dependiendo de nuestra propia historia vital, familiar y tambin de la situacin personal en la que nos encontremos, podemos percibir y sentir unas injusticias ms que otras. Nuestro compromiso, si existe, estar determinado por esa capacidad.

As, no podemos exigir a otros movimientos que se asimilen punto por punto al nuestro. Cada movimiento tiene su perfil. Por ejemplo, hace poco se ha afirmado que el feminismo ha de ser animalista, o no es feminista. Creo que es un error. Cuanta mayor conciencia mejor, pero no se puede exigir, sobre todo a las mujeres, que siempre hemos soportado todo tipo de exigencias. Lo que debemos tener es una actitud abierta de escucha e invitar a ensanchar horizontes emancipatorios.

Qu bases requieren esos pactos y a qu movimientos englobara?

La no agresin y la no instrumentalizacin seran la base comn. Mantener un lenguaje de dilogo y conservar la autonoma de los movimientos, no fusionarse. El feminismo es ahora muy potente y recibe muchas llamadas de otras causas. A lo largo de la experiencia histrica del feminismo con una trayectoria de ms de dos siglos las mujeres hemos sido generosas con el tiempo y el esfuerzo que hemos dedicado a otras causas. Pero, por lo general, se ha tendido a instrumentalizarnos y a aparcar y minimizar las reivindicaciones de las mujeres. Por ese motivo, hay recelos en el movimiento feminista.

Los movimientos sociales que podran abarcar esos pactos de ayuda mutua, seran los de ya larga trayectoria, ecologismo, antirracismo, animalismo, pacifismo, LGTBI, el movimiento sindical, el municipalismo y otros ms recientes, como el decrecimiento, Extinction Rebellion, Fridays for Future movimientos que objetan el crecimiento sin lmites que nos est llevando al colapso.

Qu puntos debe recoger esa agenda comn para que est alineada con el ecofeminismo?

La ecojusticia, entendida en un sentido amplio, es decir, la justicia con el sur global, con las poblaciones afectadas por el desarrollo destructivo y vctimas de los conflictos ecolgicos distributivos, con las mujeres ms pobres de ese sur global, que est siendo devastado por el extractivismo; y tambin con los animales silvestres, a los que se les estn quitando sus territorios, envenenando su hbitat, privndolos de alimento y llevndolos a la extincin.

Una cultura de paz implica, por un lado, la prevencin de las guerras y por otro, una educacin desde la infancia que ensee a resolver conflictos de manera pacfica y a respetar a los ms vulnerables. Debe ser una educacin para la empata que incluya tambin el trato a los animales no humanos.

Hasta qu punto una ciencia emptica y una educacin ambiental pueden contribuir a un cambio ante la emergencia ambiental que vivimos?

Estamos ante un futuro incierto, con grandes probabilidades de sufrir un colapso civilizatorio. Mucha gente pone grandes expectativas en la ciencia y la tecnologa, creyendo que sern capaces de solucionar todo. Esta esperanza es excesiva dada la crisis energtica que se avecina. Sin embargo, aun despus de esta crisis, seguir hacindose ciencia en la medida que se pueda y ser necesario que sea tica y democrtica, abierta a los intereses sociales y no a los de las grandes corporaciones. Una ciencia y una tecnologa que busquen solucionar problemas y no el mero beneficio de unos pocos; una ciencia emptica y tica es fundamental. Mi planteamiento ecofeminista no es tecnofbico, ni mstico, ni anticientfico, sino materialista y racional. Pero hoy sabemos que la razn y los afectos no son antitticos y que la empata es uno de los motores de la accin solidaria y justa.

Propones en tu ltimo libro la metfora del jardn-huerto Cmo podemos superar la divisin sexual del trabajo en este jardn comn?

Empezar hablando de la cuestin de la divisin sexual del trabajo. El ecofeminismo, en tanto unin y dilogo de diferentes pensamientos crticos, corre el peligro, a veces, de olvidarse del feminismo. No podemos obviar sus reivindicaciones de igualdad. Cmo la obtendremos? Una respuesta est en la educacin, pero no es la nica porque tiene que estar acompaada de medidas concretas que faciliten la igualdad en el presente cotidiano. Mujeres y hombres han de tener la posibilidad de desarrollar las diferentes potencialidades humanas. Las mujeres hemos probado que ramos capaces de adquirir las habilidades histricamente masculinas, formndonos y saliendo al espacio pblico. Ahora falta que los hombres se incorporen al mbito domstico, que adquieran las habilidades para las labores del cuidado en igualdad.