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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2019

La Habana: Y despus del 500, qu?

Carlos Garca Pleyn
OnCuba

Cuando se terminen las celebraciones, los fuegos artificiales, los fastos y los discursos por el 500. Hacia dnde vamos? Cules son las prioridades? Cul es la poltica a mediano y largo plazo para la ciudad? Qu transformaciones nos esperan?


En el ao del Seor de 1519 Hernn Corts sala de La Habana dispuesto a apoderarse de Mxico, Magallanes zarpaba de Sanlcar de Barrameda para darle la vuelta al mundo, Carlos V era elegido emperador y mora Leonardo da Vinci. Medio milenio ms tarde La Habana comenzaba las celebraciones de su nacimiento con un devastador tornado. No eran buenos los augurios. Sin embargo, en una movilizacin ciudadana sin precedentes, los habaneros se volcaron en las tareas de asistencia y recuperacin de los destrozos.

Despus de muchos aos de desidia y abandono, el aniversario 500 favorece un programa de rehabilitacin que incluye numerosas reparaciones, afeites y alguna ciruga menor (como la conductora de agua para la Habana Vieja). Se trata en su mayora de un extendido programa de acupuntura urbana que, a travs de multitud de pequeas intervenciones en bodegas, tiendas, escuelas, policlnicos, viviendas, parques y centenares de pequeas instalaciones, abarca prcticamente todo el tejido de la ciudad.

Se ha proclamado y reiterado que el programa por el 500 aniversario pretende ser no tanto una culminacin sino un punto de partida de un largamente esperado proceso de recuperacin de la ciudad. Pero muy pocos son los que conocen, si los hay, en qu consiste esa continuacin, cules son sus objetivos y sus modos de hacer. Puestos a desconocer, lo que es el colmo, tambin se ignora pblicamente el contenido del Plan director de la ciudad, recientemente aprobado. Hacia dnde vamos? Cules son las prioridades? Cul es la poltica a mediano y largo plazo para la ciudad? Qu transformaciones nos esperan?

Durante la primera mitad del siglo XX la ciudad de la Habana absorbi buena parte de la inversin inmobiliaria con un 20% de la poblacin del pas, concentr el 50% de la vivienda construida. En aras de reequilibrar el territorio, despus del triunfo revolucionario se invirti la proporcin y la capital solo recibi el 10%, la mitad de lo que le corresponda. El deplorable estado actual de la infraestructura y el fondo inmobiliario de la ciudad no permite continuar con la misma indolencia y pasividad, a riesgo de perder la mayor concentracin de conocimiento, empleo, cultura y patrimonio que tiene el pas.

Dada la ausencia de una poltica urbana de abierto conocimiento, es urgente lanzar algunas ideas que inciten a la reflexin y al debate pblico a fin de impulsar la cultura urbana, construir consensos y eventualmente incidir en la toma de decisiones. Son mltiples los posibles temas de debate, pero hay algunos que sobresalen.

La crisis de los aos 90 hizo colapsar la planta industrial, provocando una masiva perdida de instalaciones, produccin y empleos. Tendra lgica un esfuerzo de reconstruccin para volver a recuperar lo perdido? Tiene sentido que se localice en el tejido urbano? En una poca en que las ciudades, despus de haber pasado por dos revoluciones industriales la de la mquina de vapor y la de la electricidad han ido evolucionando hacia una era postindustrial, basada en la primaca de los servicios y en el poder de la informacin, el conocimiento y la creatividad, sobre qu materias primas o nicho tecnolgico se erigiran esas supuestas industrias?

No tendra ms sentido aprovechar y estimular la infinita cantera de cultura, conocimiento y creatividad de nuestro pueblo? Se trata tanto de las industrias culturales, tales como las artes plsticas y escnicas, el entretenimiento (cine, radio, televisin, series, juegos electrnicos), edicin, diseo, arquitectura, publicidad, gastronoma, como de la llamada economa del conocimiento basada en la educacin, la investigacin, los servicios mdicos, la robtica, la informtica, la nanotecnologa o las telecomunicaciones.

Ese vasto conjunto llamado tambin economa creativa es el que debera constituir la base primordial del desarrollo futuro de la ciudad. Exige menos inversin material y produce un mayor valor agregado que las industrias tradicionales, genera mucha menos contaminacin, presenta mayor resiliencia ante crisis econmicas, posibilita una menor dependencia de importaciones y, lo ms importante, las ventajas comparativas de Cuba son extraordinarias. Un programa de estmulo y apoyo a este tipo de economa deba ser una de las prioridades, lo que incluira una actualizacin del marco legal (por ejemplo, sobre los derechos de autor), del marco institucional (la tan esperada legalizacin de las pequeas y medianas empresas), el incremento del acceso a Internet y el facilitar la exportacin a los mercados globales.

Otro problema que deber enfrentar y resolver la ciudad es el de su funcionamiento eficiente. El hecho de que un milln de habaneros pierdan diariamente al menos dos horas de su vida en el transporte urbano no solo es debido a un insuficiente parque automotor. Esta relacionado en primersimo lugar con la extensin de la ciudad y las consecuentes distancias a recorrer, as como una mejor distribucin territorial del empleo y los servicios.

Es sabido que las ciudades ms densas son las ms baratas en su funcionamiento. Un menor consumo de superficie por habitante demanda menos kilmetros de calle a construir, menos longitud de acueducto, alcantarillado, drenaje, lneas elctricas, conductoras de gas, lneas telefnicas, alumbrado pblico y, sobre todo, ahorra tiempo perdido. Y hay que tomar en cuenta que no se trata solo de los costos de inversin y construccin, sino de los costos de funcionamiento (el combustible para las guaguas, por ejemplo) y los costos de mantenimiento y reparacin.

La Habana es una ciudad muy extensa, de baja densidad y largos recorridos. Todo lo que se haga por densificarla, o al menos por impedir su crecimiento en extensin, ahorrara dinero y tiempo. Y no poco. Por poner un ejemplo, ahorrar una hora de viaje diaria a los habaneros significara econmicamente poder construir ms de 12,000 viviendas cada ao (suponiendo un salario horario promedio de 5 pesos la hora y un valor de la vivienda de 150,000 pesos). Un milln de horas equivale a ms de cien aos, la vida de una persona se pierde diariamente.

Vale la pena lanzar un vigoroso programa para el aprovechamiento de los innumerables espacios vacos, inmuebles abandonados, instalaciones improductivas, que existen en la ciudad y no alejarse ni un centmetro ms de las reas centrales. Hay que evitar la reiterada construccin de comunidades en las afueras de la ciudad, hay que edificar en los vacos urbanos, hay que reparar, rehabilitar, poner en marcha y, si es necesario, crear un impuesto por la tenencia de inmuebles ociosos y parcelas sin uso, sobre todo para las entidades estatales.

El tema de la equidad y la justicia social es esencial para la Revolucin. Queda todava mucho por hacer en la ciudad de La Habana. No solo ha ido empeorando en los ltimos aos la situacin de los grupos sociales ms vulnerables (ancianos, inmigrantes, poblacin negra), sino que se ha incrementado el alejamiento y el desequilibrio entre el norte y el sur de la ciudad.

Existe una Habana costera en una zona lineal que va desde la Habana vieja hasta Miramar, de no ms de un kilmetro de profundidad que alberga unos 400,000 habitantes y que es la fachada de la ciudad, La Habana que conoce todo el mundo, la que protagoniza pelculas, carteles, videos, la que concentra historia y exhibe monumentalidad, la que ocupa el imaginario urbano. Pero detrs de ella, casi invisible, siempre olvidada y lejana, hay otra Habana profunda que contiene cuatro veces la poblacin de la costa, es decir, nada menos que un milln setecientos mil habitantes, que tambin son habaneros.

Y si bien es verdad que contienen niveles similares en cuanto a bodegas, escuelas, mdicos de familia, policlnicos, etc., no es as en cuanto a universidades, galeras, bares y cabarets, teatros y museos, hospitales, y dems servicios superiores. Basta activar el mapa de una aplicacin como Alamesa, para comprobar que la inmensa mayora de instalaciones gastronmicas atiborran esa zona nortea. Qu turista conoce el Cerro, la Vbora, Santos Surez, Marianao, por no decir la Ginera, el Sevillano, el Reparto Elctrico, San Agustn, el Palmar, Coco Solo, La Lisa?

Si los del sur son tan habaneros como los del norte, no merecen un programa que los reinserte en las actividades ciudadanas, que rescate su historia, que recupere sus monumentos locales, sus edificaciones valiosas, sus espacios pblicos y, al mismo tiempo, que facilite su vinculacin con las zonas costeras?

El tema de la vivienda es ya una enfermedad crnica. A pesar de que se ha adoptado recientemente una Poltica de vivienda (por cierto, tampoco publicada), se trata de un programa nacional del que se conocen algunos rasgos: crditos y subsidios para la vivienda por esfuerzo propio, uso intensivo de materiales locales, una vivienda por municipio por da. Una vez ms, se olvidan las especificidades de la Habana. La tipologa que puede autoconstruir una familia se parece ms a una vivienda campesina que a un edificio urbano.

Como rehabilitarn las familias los edificios de varias plantas del centro de la ciudad? Cmo se lograr el imprescindible ahorro de espacio con miles de viviendas de una o dos plantas? Se trata de una poltica que puede funcionar en las zonas rurales, menos en las urbanas y muy poco en la capital.

Esta ciudad requiere de altas densidades, de vivienda social de alquiler construida por el Estado, de la autorizacin de cooperativas de vivienda, es decir, de una poltica especfica. La inadecuacin de una poltica nacional queda de manifiesto en muchos aspectos.

Una vivienda por municipio por da, privilegia los municipios menos poblados a costa de los grandes. Por poner un ejemplo, significa que en los municipios de La Habana se construya solo un promedio de 2,6 viviendas anuales para cada mil habitantes, mientras que en los de la vecina Mayabeque seran 10,6.

Por otra parte, la decisin de autorizar la compraventa de viviendas, es decir, del mercado inmobiliario, le aade ingredientes a tomar en cuenta. Se trata de un mercado segmentado en dos estratos (uno alto, con intromisin de capital extranjero y otro nacional con precios ms bajos), muy concentrado en la capital y dentro de esta en la zona norte.

Ya se perciben procesos de gentrificacin en algunos lugares y se siente tambin la insuficiencia de una regulacin adecuada a la existencia de este mercado puesto que todava hay que completar el catastro y el registro de la propiedad. No existe informacin oficial sobre las transacciones, la legislacin de suelo es ambigua, las valoraciones y tasaciones estn desactualizadas y habra que completar los instrumentos fiscales. Por si fuera poco, se mantienen absurdos y contradicciones en las propias regulaciones como las de autorizar la gastronoma particular, pero limitar las licencias de obra a las viviendas (el restaurante en la sala de la casa?). O el de exigir proyectos arquitectnicos adecuados, pero no permitir el ejercicio libre de la profesin de arquitecto. Es imprescindible una poltica renovada de vivienda especfica para la capital y quizs para las capitales provinciales, que tome en cuenta sus particularidades. Si existe, por qu no es pblica?

Otro tema que ha ido adquiriendo peso en los ltimos aos y que muy probablemente se convierta en un asunto central para el futuro de la ciudad es el de su destino turstico y su cercana a un enorme mercado vetado por ahora.

La ciudad se va acomodando a ello, tanto el sector estatal como el privado, previendo que en un futuro no muy lejano (2025?) la avalancha sea imparable. Todos se friegan las manos soando con las utilidades, pero pocos se preparan ante los costos enormes que puede significar para todos los ciudadanos que no se aprovechan directamente de los beneficios tursticos.

Baste mirar como ya algunas ciudades estn muriendo de xito turstico, como Venecia o Barcelona, donde los residentes manifiestan abiertamente y a veces violentamente: turistas, go home! su hostilidad ante quienes han invadido y ensuciado su ciudad, han provocado una subida de precios y alquileres, han saturado los transportes, y han expulsado a los residentes para multiplicar el alojamiento turstico.

Es eso lo que queremos para La Habana? El impacto actual todava es bajo, pero el potencial es tan alto baste imaginar el atractivo, turstico e inmobiliario, que significan los kilmetros de costa de la baha habanera progresivamente liberados Es imprescindible un amplio e informado debate pblico y un consenso ciudadano sobre cmo conducir ese proceso en los prximos aos, antes de que sea demasiado tarde.

Por ltimo, el tema esencial de la propia gobernanza de la ciudad. Las disposiciones de la nueva Constitucin actualizan y complejizan un viejo debate. Hace ya tiempo que se viene reclamando en los medios interesados una doble transformacin: la descentralizacin de las competencias y los recursos hacia los gobiernos locales y la modernizacin de la administracin. Qu significa ello?

De una parte, es esencial que las decisiones sobre cmo usar los recursos disponibles se tomen lo ms cercanamente posible de los interesados. Es en la localidad donde mejor se conocen los problemas y donde pueden construirse las soluciones adecuadas. Pero debe quedar claro que descentralizar competencias y atribuciones significa descentralizar tambin los recursos requeridos para hacerles frente (no basta con el 1% de la contribucin territorial para enfrentar las inversiones necesarias).

La nueva Constitucin defiende la autonoma municipal, pero, una vez ms, las soluciones generales no se adaptan a las situaciones particulares. Si bien la ciudad incluye 15 municipios, muchos de sus problemas son metropolitanos. La circulacin vial, la distribucin de energa, el diseo del acueducto o la enseanza universitaria no pueden solucionarse a escala municipal.

Por su parte, las asambleas provinciales desaparecen, con lo que se da la paradoja de un gobierno de una ciudad que no responde ante ninguna asamblea elegida por el pueblo. Es obvia la necesidad de una reflexin sobre la institucionalidad del gobierno metropolitano y de la divisin poltico administrativa de la ciudad. Seguiremos gobernndola y administrndola por municipios, por consejos populares, por distritos, por barrios? La interlocucin entre el ejecutivo y los representantes populares a qu nivel se producir? A qu escala se relacionar la administracin con los ciudadanos? Cules sern los niveles territoriales para la participacin popular? La Habana es la nica ciudad cubana que constituye una provincia. No requerir de un estatuto especial?

De otra parte, es ya un reclamo universal la necesidad de modernizar la administracin pblica, hacindola ms eficiente y ms cercana al ciudadano. Ha comenzado ya el trnsito hacia su informatizacin (registros automatizados, portal del ciudadano, gobierno electrnico, ventanilla nica). Pero es obvio que no se trata solo de ello.

Es imprescindible un cambio cultural de todo el personal que trabaja en la administracin pblica, que debe entender que su funcin no es distribuir noes, sino que estn para servir al ciudadano, que son servidores pblicos, desde el gobernador hasta la recepcionista de la Direccin de Vivienda municipal o el inspector de Planificacin Fsica. Que deben reaprender a disfrutar el solucionar problemas, facilitar gestiones, ahorrar tiempo, hacerle la vida ms feliz a la gente.

Es posible que tengan que desaprender muchas cosas, es posible que haya que mejorar las condiciones de trabajo, que haya que subir salarios, que haya que formar nuevas capacidades y nuevos sentimientos, pero no es ello importante? No es posible? No se ha logrado en otras latitudes? No valdra la pena el empeo? Tan escpticos nos hemos vuelto?

Es posible que no sean estos los nicos temas a encarar, quizs no sean los prioritarios, los ms urgentes o importantes, pero cuando se terminen las celebraciones, los fuegos artificiales, los fastos y los discursos por el 500 y hayamos dado lo ms grande por la ciudad, quizs sea hora de comenzar a reflexionar y debatir sobre la vida que contina y hacer realidad que La Habana es ma, tuya, nuestra.

Fuente: http://oncubanews.com/especiales/la-habana-y-despues-del-500-que/


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