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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-08-2019

En Almera y Huelva hay fincas donde viven hacinadas 18 mujeres con un solo bao

Gloria Lpez
AmecoPress

Empresas bio, con sellos de calidad, que no cumplen los convenios laborales y multinacionales que no dan de alta a sus trabajadoras, se lucran con las personas que estn dando de comer a un continente entero


Son las personas muchas mujeres- que estn dando de comer a un continente entero, Europa. Pero trabajan en condiciones infrahumanas. Nadia Azougagh, de Caravana Abriendo Fronteras, aporta algunas claves para comprender una situacin crnica que comenz a salir a la luz pblica el ao pasado, tras la denuncia de abusos sexuales por parte de 10 temporeras en Huelva, y que iniciativas como la Caravana ayudan a visibilizar y transformar.

Se incumplen los convenios, no se respetan las condiciones laborales estipuladas salario, proteccin-, hay fincas perdidas en las que viven hacinadas ms de 18 mujeres con un solo cuarto de bao, cuando el convenio dice que tienen que protegerlas y darles una vivienda en el tiempo que estn aqu, explica Nadia Azougagh.

Solo en Nijar viven ms de 4000 personas trabajando en el campo y hay ms de 62 asentamientos. En Almera se exportan 200.000 millones de euros al ao. Al menos cumplir con la ley estara bien. Adems de una cuestin de justicia social, tambin supone un fraude para Hacienda, son millones que se llevan las multinacionales dueas del 80 por ciento de los cultivos- por no tener contratada a la gente.

La activista hizo recientemente un vdeo con testimonios de mujeres que haban trabajado en los campos de Huelva.

Os trataron bien?, les preguntaba.

Muy bien.

Os pagaban 46 euros al da (lo estipulado en el convenio)?

No. Nosotras nos pagamos el transporte y gas.

Es solo un ejemplo. Estaban contentas porque no abusaban sexualmente de ellas, explica la activista. Privarlas de su pasaporte y salario hasta poco antes de finalizar la temporada de recolecta, es una medida enfocada a controlar su libertad de movimiento hasta que queden liberadas de su carga contractual. Alargar la jornada sin abonar las horas extraordinarias, y otras muchas vulneraciones del derecho laboral, violan las premisas de un convenio colectivo de por s poco garantista de la dignidad del trabajo agrcola. El convenio en Huelva no est actualizado con la subida del salario mnimo. En Almera est caducado desde 2015.

El seguimiento y control del cumplimiento de la legalidad est en manos de 7 inspectores en el caso de Almera. Insuficiente. No hay ningn inters en que esta gente regularice su situacin. Es mucho ms fcil tenerlos as y que cada maana tengan que buscarse la vida. As van a tragar ms. Y las mujeres, sufren el triple. La situacin de las mujeres jornaleras, sobre todo de origen marroqu, es un claro ejemplo de cmo opera el sistema capitalista heteropatriarcal y racista.

El proceso, el cruel proceso comienza con la contratacin en el origen, una situacin que ha empezado a conocerse gracias a la participacin de organizaciones marroques en la Caravana. Los criterios de seleccin: mujeres de mediana edad, con hijos pequeos, que vivan en zonas rurales, que no sepan leer ni escribir. Condiciones de vulnerabilidad para que tengan que volver.

Hay que ponerse en los zapatos de estas mujeres. Para poder acceder a estos contratos tienen que registrarse en unas oficinas que estn en las capitales, lejos de donde viven, y por ello tienen que vender pequeas propiedades, se endeudan con la familia, cada una como puede. Y resulta que despus de ese proceso tortuoso, llegas y cuando pasan 5 das te dicen que te vuelvas. Me vuelvo, hipotecada, sin nada?, relata Nadia.

Testimonios

Ftima, una mujer con dos criaturas, lleva 8 aos viviendo en asentamientos, ha conseguido papeles, pero de qu vale? No tiene trabajo, vive sin agua y sin luz... Rebeca dej a sus hijos pequeos all, en Marruecos, con su madre enferma, porque su marido muri Hassan acaba de tener un beb. Lleva aqu 4 aos. Trabaja todos los das pero no hay nadie que le haga un contrato

Las lechugas de McDonald

Nadia Azougagh forma parte de Va Campesina, una iniciativa que est llevando a cabo una campaa dirigida hacia las denominadas empresas bio, muchsimas en la regin. Son empresas que tienen sellos de calidad, que garantizan que cumplen determinados derechos y condiciones sociales, sello ecolgico y que, sin embargo, no cumplen las condiciones laborales, no pagan las horas extra, no dejan a las trabajadoras ni comer un bocadillo, las mujeres no pueden ir al bao a cambiar la compresa cuando tienen la regla. Desde Va Campesina llaman a las empresas que compran estos productos y les advierten: si no resuelven la situacin en un plazo de tiempo, lo sacan en los medios de comunicacin. Algunas por moral otras por otros intereses, pero hay varias que han exigido el cumplimiento de los convenios y las condiciones laborales. Un ejemplo de empresa que cambi sus condiciones de produccin: McDonald, que compra las lechugas en los campos andaluces.

Esta lucha tiene riesgos. Los intereses agrcolas dan de comer a mucha gente y significarse tiene consecuencias. Con la Caravana, algunas personas que viven en el territorio, quedan un poco marcadas y hay que cuidarlas, pero tambin es verdad que la Caravana tiene una repercusin muy positiva: apariciones en prensa, contacto con parlamentarios andaluces para presentar una iniciativa con las contrataciones en origen para el prximo ao, organizacin de nuevas acciones y proyectos. Se han planteado acciones, como una mesa redonda en la universidad de Almera, entre diversos colectivos, seguida de una jornada dirigida al activismo, explica la militante con entusiasmo.

Hay que dar una respuesta europea, global internacional, dice Nadia. La Caravana insiste: la situacin en los campos de Huelva no es un caso aislado. El sector agrcola italiano y espaol son lugares donde este sistema de trabajo esclavo campa a sus anchas en Europa. Como ejemplos, el caso de las 59 personas inmigrantes en los campos de ajo de Cuenca, la reciente lucha sindical en Huerta de Peralta en Navarra, las temporeras del tomate en Sicilia y en la Apulia en Italia

Abusos sexuales

Cuando hace un ao salieron a la luz los abusos sexuales que sufran las temporeras de la fresa, no se hicieron bien las cosas. Tal vez no por mala intencin, pero no se gestion bien. Y eso hizo perder la confianza a estas mujeres, que se sintieron expuestas, abandonadas. Lo ms grave fue que saliera a la luz pblica antes de poner la denuncia jurdica. Lo primero es proteger a las personas. As resume Nadia lo sucedido en el verano de 2018. Tambin hay que tener en cuenta la vergenza que le supone que se conozca esta situacin en el pas de origen. He estado con mujeres que han sido abusadas y no se lo han contado absolutamente a nadie. Saben que si lo cuentan son cuestionadas, culpabilizadas y hasta repudiadas.

La Caravana 2019 organiz una jornada donde hubo un grupo de discusin acerca de abuso y acoso sexual y tambin discriminacin por razn de sexo, algo tipificado en la ley como delito pero que se consiente y nadie toca.

La activista recuerda que la reivindicacin requiere de un equilibrio. Hay que proteger a las mujeres, pero contando con ellas y recordando que ellas y sus familias viven de este trabajo. Hay que tener cuidado y que nuestras reivindicaciones no se conviertan en una excusa para otros. Como el caso de las porteadoras de Huelva: trabajan en condiciones infrahumanas, pero viven de ello.

Auge del racismo

Nadia est preocupada por el auge de la extrema-derecha y de la intolerancia. Aunque nos hacen perder energa, hay que esforzarse en desmontar bulos. Muchos de los comentarios racistas provienen de nuestros vecinos, del panadero donde compramos el pan y eso es duro. En su reflexin, recuerda que la situacin viene arrastrndose desde hace aos, pero se ha perdido la vergenza. El ao que viene se cumplen 20 aos de los sucesos de Elegido. Tras esos dramticos hechos, se adoptaron ciertos acuerdos, para apaciguar el racismo y la xenofobia, provocados tambin por un alcalde que fue condenado 10 aos ms tarde por corrupcin. Pues bien, no se ha cumplido ningn acuerdo. Nos exponemos a reproducir la situacin.

Fuente: http://amecopress.net/spip.php?article19858



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