Portada :: Ecologa social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-08-2019

La nia que quiere enfriar el planeta
Quin es Greta Thunberg y por qu es la cara visible del cambio climtico

Ariana Senz Espinoza
Pgina 12


La semana pasada la activista adolescente Greta Thunberg fue invitada a la Asamblea Nacional de Francia y volvieron a arreciar sobre ella discursos que la menosprecian por su gnero, por su autismo, por su insoluble niez que ella nombra en plural para clamar contra el calentamiento del planeta. Sin embargo, entre detractores y usufructos de su militancia, es una voz de nia la que ha llamado a una huelga transnacional de una generacin revuelta que le dice Basta a la crueldad.

Greta Thunberg, la joven sueca de 16 aos que ha hecho de la lucha contra el calentamiento global el motivo de su vida, adquiri en pocos meses una vertiginosa celebridad que genera controversias sin duda reveladoras de un malestar generalizado ante una crisis planetaria irreversible.

El contenido del discurso de Greta es, desde todo punto de vista, indiscutible. Seala la ingente tarea de dirigirnos hacia una gestin ambiental sostenible desde la era del Antropoceno, las responsabilidades que los seres humanos tienen ahora para con la naturaleza y las generaciones futuras, y el cambio de comportamiento individual, colectivo, econmico y poltico que ello implica.

Sin embargo, muchxs consideran que la que se presenta como activista ecolgica es en realidad, a pesar de ella, un producto marketing del capitalismo verde. Su seriedad, el sndrome de Asperger que le diagnosticaron hace unos aos, su edad, el tono de su discurso en el que reivindica el pnico como motor de cambio, sus sponsors, sus padres, tambin le valieron muchas crticas.

En un primer nivel de reticencia, la razn de la adultez la invita a volver al colegio en vez de usurpar una autoridad poltica reservada a la pericia de lxs mayores, ya que, para dedicarse de lleno a su activismo, Greta Thunberg decidi tomarse un ao sabtico.

Al cambio climtico lo descubri a la edad de 8 aos, al ver documentales sobre el derretimiento de los glaciares, el destino de los osos polares y de los animales marinos. Desde entonces, ha estado aprendiendo constantemente sobre el tema: conoce de memoria los elementos de la tabla peridica, revisa los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climtico (IPCC), lee la curva de Keeling y sabe explicar qu son los gases de efecto invernadero y cul es su impacto sobre el clima.

A los once aos, despus de un episodio depresivo de ocho meses en el que habra perdido casi 10 kilos, se le diagnostic sndrome de Asperger. A diferencia de otrxs nies, segn un retrato que le dedica el New York Times, ella no ha podido olvidar esas imgenes de osos polares hambrientos o de ocanos llenos de plstico.

A los 12 tom sus primeras decisiones militantes: se hizo vegana y convirti a su familia a su nueva forma de vida, a tal punto que su madre, mezzosoprano sueca, interrumpi su carrera para dejar de viajar en avin por la emisin de carbono que provocan esas naves.

En mayo de 2018, gan un concurso de ensayos sobre el medio ambiente organizado por un peridico sueco, que public su artculo. Al poco tiempo, el 20 de agosto, despus de las olas de calor y los incendios forestales que tuvieron lugar en Suecia durante el verano, lanz la primera huelga estudiantil por el clima.

Decidi dejar de ir a la escuela hasta las elecciones parlamentarias suecas del 9 de septiembre e hizo un llamamiento al Gobierno de ese pas para que, en conformidad con el Acuerdo de Pars, redujera las emisiones de carbono. Todos los das, durante el horario escolar, se sent frente al Riksdag con el cartel: Kolstrejk fr klimatet (huelga estudiantil por el clima).

Ahora esa huelga, tambin conocida como Fridays for future, se convirti en un movimiento internacional de adolescentes, estudiantes, artistas, activistas y cientficxs, que participan, cada viernes, en manifestaciones en apoyo a la accin climtica, algunas con incipiente impronta ecofeminista.

As, Greta Thunberg devino en una figura cuya notoriedad la ha llevado hasta la COP 24 la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climtico de 2018- donde pronunci un discurso de alerta ante un peligro inminente, desde un nosotres que gener reacciones epidrmicas: les nies.

Con sus marchas por el clima, estxs nies vienen clamando cada viernes, en pases de todos los continentes e incluso en el Antrtico, que se consideran la generacin capaz de prevenir una catstrofe climtica. El pasado 15 de marzo fue un da histrico en el que ms de 1,4 millones de jvenes manifestaron en 125 pases y 2083 ciudades.

Una movilizacin juvenil universal en favor de un cambio climtico que no tiene precedentes en la historia reciente. En Francia, lxs jvenes dedicaron la llamada Marcha del siglo a la convergencia entre la justicia social y ecologa.

En esas marchas, se destaca la estrecha relacin entre feminismo y ecologa, ya que las chicas tienen muy claro que la opresin de gnero y la destruccin de la naturaleza son dos procesos que tienen su origen en las mismas estructuras de dominacin, patriarcales y capitalistas.

En lxs distintos comunicados de estas adolescentes, se expresa claramente el carcter ecofeminista de sus demandas, entre las cuales el cese de la financiacin pblica de armamento (incluida la produccin y venta de armas) y, en particular, la abolicin de las armas nucleares.

Esto es, tambin la conciencia de que la dominacin de la naturaleza corresponde a la prerrogativa de una virilidad txica que estamos condicionadxs a valorar desde nuestra infancia.

La capacidad de movilizacin de lxs jvenes asusta. Basta con ver el sesmo provocado en los medios franceses, cuando se dio a conocer la invitacin del colectivo transpartidario Aceleremos la transicin ecolgica y solidaria para que pronunciara un discurso en la Asamblea Nacional, el martes 23 de julio.

Varixs parlamentarixs se opusieron a su llegada y anunciaron que boicotearan el evento. En su mayora diputados de los partidos de derecha y de extrema derecha LR (Les Rpublicains) y RN (Rassemblement National), pero tambin del partido de turno LREM (La Rpublique en Marche), expresaron su categrica negativa a legitimar la presencia de Greta Thunberg en la Asamblea.

En refuerzo de esa negativa, cierto discurso mdico apunta al extenso historial psiquitrico de Greta, escudo humano inexpugnable, segn el cirujano urlogo y cofundador del portal francs Doctissimo, Laurent Alexandre, para predicadores apocalpticos que encontraron as la musa perfecta: sin distancia, sin espritu crtico, sin sonrisa, sin humor, sin capacidad de resistencia a la manipulacin y con un discurso ingenuo, repetitivo e hipntico.

Desde sectores de militancia anarco-ecologista, se critica la estrategia de una colaboracin con empresarios, polticos e instituciones multimillonarias y cientficas que buscan absorber la posibilidad de pensar alternativas disidentes, radicales, de anti-consumo, de desobediencia civil y ecolgica a la ley del mercado.

Algunxs han resaltado una supuesta proximidad de la familia Thunberg con Ingmar Rentzhog, creador de la start-up We Dont Have Time (no tenemos tiempo), presidente y director ejecutivo del grupo de expertos Global Utmaning, cuya fundadora es Kristina Persson, hija del multimillonario y ex ministro socialdemcrata de Desarrollo Estratgico y Cooperacin Nrdica entre 2014 y 2016.

El concepto de transicin ecolgica, caracterstico de cierto green business, es puesto en tela de juicio por economistas, como transicin del capitalismo tradicional hacia un capitalismo verde orientado a la conquista de mercados de masas con productos o energas supuestamente limpios. Un financiamiento de innovaciones a travs de fondos de capital de riesgo en los que ciertos multimillonarios en el Silicon Valley no han dudado en invertir su fortuna personal.

No obstante, el discurso de Greta se acerca ms a una propuesta de desaceleracin, de descrecimiento, que a una transicin econmica hacia un capitalismo limpio. Por otra parte, dijo claramente en la COP24 que Nuestra biosfera es sacrificada para que los ricos de pases como el [suyo] puedan vivir en el lujo. El sufrimiento de la mayora paga el lujo de algunos. Estaba frente a 20 jefes de Estado.

De todos modos, cada nuevo paso que da, levanta nuevos interrogantes. Invitada el 23 de septiembre a la Cumbre Mundial sobre el Clima de la ONU, Greta Thunberg anunci que ir en velero desde Inglaterra. Se trata del Malizia II, que pertenece al equipo del mismo nombre fundado por el vicepresidente del Yacht-Club de Mnaco, Pierre Casiraghi y que forma parte del proyecto My Ocean Challenge, para promover la proteccin de los ocanos.

A sus detractores, que la acusan de contar con el apoyo de dudosos lobbys, responde: El equipo de Malizia tiene patrocinadores. Pero para este viaje conmigo a Nueva York, no hay patrocinador comercial. Me ofrecieron un viaje gratis porque apoyan mi causa.

Para sectores de activismo anticapitalista como Extension rbellion, aunque la cobertura meditica de la joven puede tener efectos positivos, sus intervenciones carecen de una crtica profunda a la globalizacin.

Pero segn el astrofsico y militante de izquierda francs Aurlien Barrau, investigador del CNRS de Grenoble, la ciencia est del lado de Greta: Los que nos dirigen no han entendido en absoluto la magnitud del problema. Estn totalmente fuera de lugar. Piensan que los pequeos ajustes, las pequeas acciones, las pequeas cosas, pueden resolver el problema cuando nos enfrentamos a una gran crisis existencial. Los pocos diputados rebeldes deberan entender que la ciencia, la seriedad y la razn estn precisamente del lado de Greta. Sabemos desde hace 40 aos que estamos en una situacin crtica. 15.000 cientficos han advertido de la gravedad de la situacin y no se ha hecho nada. Y ahora estn indignados de que una mujer joven venga a transmitir este mensaje? Seamos claros: La ciencia est del lado de Greta.

Precisamente, la alocucin de Greta Thunberg en la Asamblea Nacional remita al ltimo informe del IPCC publicado en octubre de 2018, que alerta sobre el estado del actual presupuesto de emisiones de CO2, a punto de agotarse.

Lxs mismxs disputadxs que aplaudieron el discurso de Greta Thunberg, votaron el mismo da, unas horas ms tarde, a favor del tratado de libre comercio entre la Unin Europea y Canad, el Ceta (Comprehensive economic and trade agreement), que viene a completar el del Mercosur y que inhabilita a los poderes polticos para llevar a cabo polticas sociales y ecolgicas.

La ratificacin fue aprobada por 266 votos a favor y 213 en contra. Mientras la derecha e incluso la mayora estaban dividas, la izquierda se opuso unnimemente. Ahora le toca al Senado ser consultado, en una fecha que an no ha sido definida. Estas votaciones nacionales continan en toda Europa, se espera que voten un total de 38 asambleas nacionales o regionales.

El Ceta es el primer acuerdo de este tipo en el que participa toda la Unin Europea. Varias ONG advierten que los mecanismos del tratado permiten a los inversores privados impugnar una decisin pblica que les resulte desfavorable: en su origen, era un dispositivo concebido como parte de la descolonizacin para proteger las inversiones de las potencias europeas en sus antiguas colonias.

Desde entonces, se ha ido extendiendo gradualmente y ahora se utilizan ampliamente estos acuerdos que corrompen la capacidad de las autoridades pblicas para llevar a cabo una poltica ecolgica y social, en beneficio de las empresas multinacionales y de su dominio sobre la industria agroalimentaria a nivel planetario.

El cinismo desacomplejado de lxs polticxs que se manifiesta en la simultaneidad entre los aplausos al discurso de Greta Thunberg en la Asamblea y el voto a favor de la Ceta parece confirmar lo poco que se puede esperar del dilogo con gobiernos y empresas. Cinismo o pedagoga de la crueldad, que hace eco a otra votacin que tuvo lugar el 28 de mayo de 2018 en la misma asamblea.

Esa vez se impuso el voto en contra sobre el principio de establecer un dispositivo para regular el sufrimiento animal en la cadena de produccin agroalimentaria, como por ejemplo la instalacin de una videovigilancia en los mataderos, la prohibicin de aplastar vivos a los polluelos machos o de gasear a los cerdos con dixido de carbono.

En otro orden de crueldad, el reproche a la ausencia de sonrisa de Greta es una constante. De ah, opera un deslizamiento hacia un complotismo misgino y psicofbico cada vez ms violento. Greta Premio Nobel del Miedo, es manejada, escribe el filsofo Michel Onfra y, por intereses ocultos. Qu alma habita aquel cuerpo sin carne? pregunta el pensador inquieto por el semblante de esta joven cuyo rostro de cyborg ignora las emociones - ni sonrisa, ni risa, ni asombro, ni pena, ni alegra.

 

Un rostro de Alice sueca [] contina Onfray- que no es de mrmol, sino de silicona, ha venido a castigar la conciencia de los adultos con el ltigo prepber de la dictadura ecolgica bien pensante. Aparte del climato-escepticismo por as decirlo tradicional, de una oposicin a la supuesta voluntad de unos ecologistas apocalpticos de llevarnos a una Edad de Piedra vegano-bolchevique, apuntar el autismo de Greta equivale para algunos a protegerse del fantasma del Fhrer.

En el pas de la razn de Las Luces y de la colaboracin con el nazismo, el sndrome de Asperger de una activista de diecisis aos despierta el punto Godwin ese punto en el que las discusiones terminan con la aparicin de la amenaza del nazismo.

Otra Alice, de apellido Anafasenko, doctora en literatura e investigadora, miembro de la Asociacin Francfona de Mujeres Autistas, respondi al desencadenamiento de odio sintetizado bajo la pluma de Onfray: Les autistas no somos posthumanos. Desafortunadamente para nosotros, estamos en el presente, en un presente difcil y al que nos aferramos a pesar de nuestras especificidades sensoriales y neurolgicas que no facilitan nuestra tarea. A pesar de la estigmatizacin a la que nos enfrentamos. A pesar de los prejuicios que llueven cada vez que intentamos expresarnos. Y no es porque no manifestemos nuestras emociones como ustedes, no es porque tengamos una racionalidad y afectividad diferente a la suya que no podamos pensar y pesar en los debates contemporneos.

Anafasenko concluye sealando que, sobre las ruinas de la French Theory, persiste un disciplinamiento conservador que siempre termina patologizando a las mujeres: La pequea Greta Thunberg no slo se equivoca en ser autista, sino que tambin es una mujer y una adolescente, es decir, lo contrario de lo que conforma nuestro panorama poltico, intelectual y meditico actual. Y esto es insoportable para la mayora de los hombres. Si tiene razn o no, no importa. Esa no es, esa ya no es, la pregunta de hoy. Porque lo que el fenmeno Greta revela bsicamente es el eterno falocentrismo del pensamiento francs que las feministas ya deploraban (y Derrida con ellas) en los aos setenta.

Aquel inextirpable falocentrismo fue denunciado desde el origen del Movimiento de liberacin de la mujer en mayo del 68, por su confundadora Antoinette Fouque, que teoriz la envidia o deseo del tero como fundamento del odio hacia las mujeres.

En la Cumbre de la Tierra organizada por las Naciones Unidas en Ro de Janeiro en junio de 1992, declar: La primera colonizacin es la del tero, pero como el capitalismo se recicla constantemente, el falocentrismo busca constantemente nuevos territorios que colonizar para modernizarse y enriquecerse a la vez que sigue esclavizando y explotando el cuerpo de las mujeres.

Si la ciencia est del lado de Greta, varios colectivos feministas tambin lo estn. Es el caso de Femen, que ha decidido incluir la lucha contra el cambio climtico en su activismo y apoya firmemente a Greta.

Jenny Wenhammar, fundadora de Femen Suecia y ex miembro del Partido Verde de su pas, explica las correlaciones entre las lgicas de deslegitimacin de las acciones de Femen y las de Greta: Las declaraciones que pretenden que es usada por otros, incluyendo sus propios padres, se asemejan a la teora de la conspiracin en base a la cual Femen fue fundada y dirigida por un hombre. Porque piensan que las nias y las mujeres no pueden tener la capacidad de hacer lo que hacen por s mismas. Los adultos han abusado, violado y jodido a la Tierra. Lxs activistas que luchan por salvar lo que queda son asesinadxs cada semana. La Generacin-Greta est aqu para cambiar este paradigma. Lxs nixs y Greta, que salen de la cajita en la que se espera que se queden, asustan literalmente a los adultos que pretenden luchar contra el cambio climtico a travs de la negacin.

A medida que se refuerza su voluntad de despertar conciencias, y su prestigio, crece la construccin discursiva de la monstruosidad de un mundo secuestrado por nies. Esto parece tener relacin con el punto Godwin francs que ha despertado la figura de Greta en el ya citado Michel Onfray, entre otros: el miedo a que un nosotres, les nies, adquiera en boca de la joven la potencia de un Nosotros, los hijos de Eichmann de Gnter Anders.

El apresuramiento de algunos en sugerir que las trenzas nrdicas de Greta reeditan el bigotito germnico no es sino una anticipacin y una forma de evitar pensar la destruccin del planeta como la continuidad de una lgica de produccin de muerte en masa, que no empieza ni termina con Auschwitz : Tan pronto como se nos da un empleo para que ejecutemos una de las innumerables actividades aisladas de las que se compone el proceso de produccin, perdemos no slo el inters por el mecanismo en tanto que totalidad y por sus efectos ltimos, sino que, adems, se nos arrebata la capacidad de crearnos una representacin de todo ello. Una vez sobrepasado cierto grado mximo de mediacin y esto es la norma en la forma actual del trabajo industrial, comercial y administrativo, renunciamos, o mejor dicho, ya no sabemos siquiera que renunciamos a lo que sera nuestra tarea: contar con una representacin de lo que hacemos. (G.A)

Ya que el poder de produccin del ser humano excede completamente su capacidad de representacin, de percepcin de la constante repeticin de una catstrofe, nos dijirimos hacia a la obsolescencia (programada) de la vida humana, animal, vegetal.

En condiciones de impunidad ilimitada, la evacuacin de toda nocin de responsabilidad para con la destruccin de las especies y del planeta impide que se pueda tomar una decisin entre continuidad o ruptura.

A muchxs resulta inaceptable leer entre lneas, en el discurso de una nia con Asperger, que estn siendo los dignos herederos de Eichmann. Una nia que, no pudiendo renunciar a una tarea que considera como la inversin de un proceso de muerte, se destaque como capaz de percibir, y dar otra representacin del mundo.

Mas all de la posibilidad o no de una manipulacin capitalista de la hiper-conciencia de Greta Thunberg, en el miedo de lxs adultxs a que se le otorgue a la juventud la representacin poltica que se merece, parafraseando las palabras de Ofelia Fernndez, resiste el mismo viejo negacionismo a partir del cual se sigue programando la liquidacin de nuestros recursos vitales.

Sabemos que la ecologa no es soluble en el capitalismo, habr que hacerse a la idea de que la ruptura y las alternativas disidentes, quizs, tambin puedan surgir desde subjetividades neurodiversas que tampoco son solubles en una percepcin normativa de la legitimidad poltica.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/209554-quien-es-greta-thunberg-y-por-que-es-la-cara-visible-del-cam

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter