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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-08-2019

Carta abierta a los bolivarianos
Relancemos el Movimiento Bolivariano

Movimiento Bolivariano
Rebelin


Nosotros, que integramos el Movimiento Bolivariano, y otros patriotas ms, que integramos distintos sectores del pueblo colombiano, miles de campesinos y trabajadores, hombres y mujeres, afros e indgenas, poblacin LGTBI, jvenes y estudiantes, intelectuales y artistas, vctimas del conflicto armado y pobladores excluidos de las grandes urbes, desempleados y migrantes, hemos visto desmoronarse la esperanza que signific la heroica consecucin de un Acuerdo de Paz, que de haberse implementado con voluntad y buena fe hubiera podido evitar la continuacin del desangre de la patria, posibilitando significativos avances para lograr un pas incluyente, sanando las heridas que en los colombianos han dejado ms de 55 aos de abandono estatal y de una guerra sostenida contra las mayoras en todos los aspectos de la vida social, poltica, econmica y cultural.

Lo pactado en La Habana con el Estado colombiano apuntaba a avanzar hacia una nueva poca para la repblica, donde se dieran los primeros pasos para la realizacin efectiva de una Reforma Rural Integral que dignificara a nuestro campesinado y sacara el agro colombiano del atraso inveterado. Esto fue solo una ilusin prontamente burlada por el establecimiento que embolat las 10 millones de hectreas acordadas para los campesinos y continu con su poltica a favor de las transnacionales de la agroindustria, los terratenientes y los especuladores financieros.

Lo que hoy llaman fin del conflicto y dejacin de armas, fue reducido a la entrega y desmonte unilateral e incondicional de la capacidad militar del ejercito popular y rebelde de las FARC-EP, gesto al que el Estado respondi consumando la perfidia sobre la totalidad de lo acordando y reanudando la guerra a muerte contra excombatientes, lderes sociales y comunidades enteras. Una guerra sucia contra las organizaciones sociales y polticas que lleva desde la firma del acuerdo hasta julio de este ao la triste suma ms de 500 lderes en los territorios y ms de 140 ex guerrilleros asesinados; una guerra sucia que ha frustrado de facto la promesa de la apertura democrtica consagrada en el Acuerdo Final y que sigue obstaculizando la posibilidad de construir alternativas polticas por fuera de las clientelas tradicionales y las mafias legales e ilegales, como quedar evidenciado en las prximas elecciones regionales.

La persecucin y la desfiguracin del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparacin y No Repeticin, SIVJRNR, ha sido una pualada artera a las vctimas, a quienes el espritu del texto de La Habana pona en el centro del Acuerdo. Con la exclusin de la obligatoriedad de comparecencia de terceros ante la JEP, se le ha negado la satisfaccin de sus derechos a la mayora de las vctimas del pas y se ha violentado un sistema cuyo sentido mismo pasaba porque este cobijara a todos los actores del extenso conflicto armado y no que se convirtiera en un tribunal de juzgamiento de los rebeldes.

Los enemigos de la paz han azuzado an ms la inseguridad jurdica para los firmantes del Acuerdo y la alteracin de lo convenido por las partes. Montajes judiciales como el construido contra Jess Santrich, la prolongacin del presidio para casi 400 rebeldes que an hoy esperan su excarcelacin, y una sarta de micos, y de trampas santanderistas en los desarrollos legales e implementacin de las normas del SIVJRNR, han hecho trizas la apuesta por una justicia restaurativa que era esencia del Acuerdo Final.

Los millones de colombianos y colombianas que cremos en esa promesa de paz, que beneficiara a las inmensas mayoras de nuestro pueblo, excluidas por el Estado y golpeadas por el conflicto, ahora asistimos a una especie de vuelta al pasado. El gobierno ttere de Duque, bajo la gida de lvaro Uribe Vlez, est implementando una estrategia militar a la que ha llamado eufemsticamente Poltica de Seguridad y Defensa para la Legalidad, el Emprendimiento y la Equidad, pero que es la resurreccin del plan de guerra llamado Seguridad Democrtica, esta vez articulado con los planes globales de la OTAN, que han convertido nuestro suelo patrio en una vil plataforma militar, lo que ya est cosechando sangre y padecimientos para el pueblo colombiano y la exportacin de la muerte hacia nuestros pases hermanos.

La poltica exterior y la poltica interna siguen siendo dirigidas desde Washington. El nuevo presidente, al igual que sus antecesores, ha entregado la soberana a los intereses geopolticos imperiales y la voracidad de las grandes corporaciones. Sin embargo, como pueblo no renunciamos a nuestro derecho a ser una patria soberana, a vivir en paz con justicia social y a recrear alternativas para hacer realidad este bien tan preciado para todos los colombianos.

Pero el pueblo no puede seguir disperso. Estamos en mora de reeditar y reencausar espacios que realmente acojan a las amplias mayoras que cremos en el acuerdo y que anhelamos la paz. A 200 aos de la victoria en Boyac, es necesario volver a reivindicar al ideario patritico y nuestroamericano para construir el porvenir y la utopa, convocando a todo el movimiento social y poltico bajo histricas y actuales consignas bolivarianas como la unidad, la soberana y la paz para una Nueva Colombia. Las banderas conservan vigencia porque los problemas lejos de ser resueltos se han acrecentado.

El Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia propuesta, encabezada por el histrico Comandante insurgente, Alfonso Cano hace ms de 19 aos significa una propuesta an vigente, donde pudimos encontrarnos los patriotas de corazn y de conviccin, luchando y expresndonos en muchos y variados modos por la causa del pueblo colombiano.

Queremos contar con todas y todos los patriotas que abracen este sueo aplazado. En particular, nos ha conmovido profundamente y enardecido nuestra moral de lucha, la gesta heroca de Jess Santrich y la conducta digna y revolucionaria de Ivn Mrquez y los camaradas que lo acompaan, expresada de manera difana en su histrica autocritica, insumo fundamental para reencauzar todos los esfuerzos emancipadores y revolucionarios. Con estos patriotas, y otras muchos ms, queremos contar para convocar juntos al resto de colombianos inconformes, organizados y no organizados, mujeres, hombres, jvenes, estudiantes, indgenas, afros, campesinos y campesinas, conservadores y liberales patriotas, nuevas ciudadanas, pacifistas, antipatriarcales y antifacistas.

Apelamos a la experiencia acumulada de tantos aos de trabajo por las justas causas del pueblo, a la dignidad y el decoro demostrado ante tanto incumplimiento y perfidia, al trasegar en la poltica colombiana, que han permitido un profundo conocimiento de trampas y vericuetos, as como de virtudes, para volver a levantar las banderas y las consignas del Movimiento Bolivariano por la nueva Colombia.

Creemos que quienes se sientan con el deber de retomar el rumbo, deben disponer su autoridad y experiencia para convocar e impulsar las propuestas y lneas gruesas que nos invitaron a partir del ao 2000 y en cabeza del Comandante Alfonso Cano a la conformacin de los ncleos, a la constitucin del Consejo Patritico Bolivariano formado por cien colombianos y colombianas destacados por su actividad en bien del pas y su pulcritud moral y en general a transitar por la senda de nuestro libertador hacia la Nueva Colombia que tanto nos ha costado.


Tomado de https://www.abpnoticias.org/index.php/revolucion-debate/5114-relanzar-movimiento-bolivariano



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