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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-08-2019

Carta de una madre siria a su hija
El documental Para Sama muestra la guerra de un modo inusualmente ntimo

Sarah Aziza
The Intercept

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


La mayor parte del pblico occidental concibe la regin de Oriente Medio como una gran franja de caos constante e inescrutable. En funcin de esa idea, los diversos conflictos, insurgencias y revoluciones civiles se asientan en un nico paisaje de horror, representado por imgenes ubicuas de oleadas de humo y destruccin incolora. L a violencia es, al parecer, endmica en la regin, tan natural e inevitable como el desierto infinito y hostil.

Esta falta de historicidad -y la posterior negacin de responsabilidad- puede atribuirse en parte a los medios de comunicacin occidentales que favorecen los titulares sensacionalistas y reduccionistas por encima de los matices. En funcin de ello, a muchos residentes de la regin, incluidos los que viven en zonas de conflicto, se les niega cualquier apariencia de cobertura meditica libre y precisa, al mismo tiempo que los principales medios locales se dedican a traficar con la propaganda gubernamental. En ambos escenarios, las voces de los ciudadanos comunes estn deplorable y peligrosamente ausentes.

Este doble dficit es lo que los cineastas Waad al-Katib y Edward Watts intentaron remediar en su nuevo documental Para Sama, que se estrena este fin de semana en algunas ciudades, y que se emitir ms adelante en Frontline PBS. El pster de la pelcula juega con el estereotipo: una mujer aparece de pie contra un fondo de edificios destrozados y escombros. Su rostro estoico y el entorno sombro evocan asociaciones rutinarias de tragedia, pero la imagen contiene un detalle inesperado: una nia pequea, de rostro vivaz y ojos muy abiertos, mira desde el portabebs atado al pecho de su madre. Ella es la homnima Sama, la primognita de al-Katib, cuyo nacimiento y primeros aos enmarcan una pelcula que es una carta de amor maternal y la historia de una revolucin. Sama, he hecho esta pelcula para ti, dice al-Katib en una voz en off. Necesito que entiendas por qu estbamos luchando.

Es este marco el que distingue Para Sama de tantos documentales de guerra. La mayor parte de la pelcula se centra en la vida confinada y desgarradora de la joven familia al-Katib durante el asedio de las fuerzas del gobierno sirio sobre el este de Alepo en 2016. Est limitada a un elenco reducido de personajes: un equipo de mdicos y activistas que dirigen un hospital provisional, y un o de los hogares del vecindario, introduciendo as al pblico en la realidad tensa y enclaustrada de la rutina diaria y entumecida de la guerra.

Este enfoque ntimo fue la forma en la que al-Katib perturb y ampli la cobertura convencional sobre su pueblo. Nunca me sent representada en las noticias respecto a Siria, dijo al-Katib en una entrevista con The Intercept. No hay percepciones humanas en esos informes. Hablan de una guerra y la gente piensa en ejrcitos, lneas de frente, tanques, pero no es as. No se trata de dos bandos luchando entre s en pie de igualdad. Se trata de personas que luchan por una vida mejor, por la libertad, y de ejrcitos que quieren destruirlas.

El alcance narrativo de la pelcula, basada en los personajes, en forma alguna excluye las dimensiones polticas del conflicto de Siria. al-Katib se involucr desde el principio en los levantamientos civiles contra el presidente sirio Bashar Asad, y lleg al periodismo a travs de su participacin y activismo en las calles. Las primeras escenas de la pelcula la muestran con 18 aos, una joven activista que participa en la oleada inicial de esperanza eufrica que desbord a la Universidad de Alepo, donde estudiaba, cuando comenz la revolucin. Pronto empieza a filmar de forma amateur las protestas y manifestaciones, primero en su telfono, luego con cmaras prestadas y, finalmente, con la suya propia.

La historia pasa de las entusiastas protestas del campus a los eventos cada vez ms sombros y violentos de la represin del rgimen. Cuando el contingente rebelde es derrotado en el este de Alepo, al-Katib decide seguirlos, junto con un pequeo grupo de jvenes luchadores por la libertad y de mdicos voluntarios. En medio de una campaa progresiva de bombardeos por parte del rgimen y de las fuerzas rusas, el grupo levanta un pequeo hospital improvisado que atiende a los heridos en condiciones cada vez ms precarias.

La pelcula muestra secuencias muy duras de ver. Tomas de morteros que caen y escenas de gran confusin en el hospital, donde los mdicos trepan por suelos manchados de sangre, luchando por salvar a las vctimas destrozadas que llegan y les desbordan minutos despus de cada explosin. Al-Katib lo graba todo en el marco de su cmara de mano, negndose a retroceder ante imgenes mucho ms horribles de lo que la mayora de las audiencias occidentales estn acostumbradas a ver.

La decisin de los cineastas de incluir estas escenas ms impactantes conllevaba un alejamiento deliberado de la distancia esterilizada que vean en la mayor parte del periodismo occidental dominante. Al-Katib y Watts tienen poca paciencia para los debates sobre la idoneidad de mostrar los aspectos ms horripilantes de la guerra. No creo que haya que proteger a la gente, dijo al-Katib. Estas cosas estn sucediendo! Ofrecer a la gente la opcin de ignorarlo es un error. Los nios estn muriendo, los hospitales estn siendo bombardeados, y estos horrores continan en lugares como Idlib.

Originalmente, al-Katib se propuso capturar estas escenas en un esfuerzo por crear un cuerpo de evidencias que esperaba que algn da ayudara a acusar al rgimen. Realmente, sent que no saldramos vivos de Alepo, dijo, as que pens, lo menos que puedo hacer es dejar un registro para que un da, cuando Asad sea llevado ante la justicia, haya pruebas de todos sus crmenes. El archivo resultante totaliz ms de 500 horas de metraje, que comprenden anotaciones personales, tipo diario, desde el dormitorio improvisado de al-Katib, y la campaa del rgimen contra civiles y hospitales, hasta tomas de operaciones de rescate posteriores al bombardeo emprendidas por debajo de un cielo que an retumba.

Algunas de las imgenes ms impresionantes se producen en los momentos ms tranquilos de la pelcula. En uno, al-Katib est abrazando a su recin nacida cuando la idlica escena se ve interrumpida por el sonido de los bombardeos cercanos. Ella dice: Hoy hay muchos ataques areos, verdad? Pero no nos han alcanzado, ay!. En otra escena, una toma de Sama con sus mejillas rosadas contrasta con el cuerpo gris azulado de un nio muerto de aproximadamente la misma edad.

No soy solo una mujer, dijo al-Katib sobre estas escenas ntimas, pero esta fue una de las principales formas en que experiment el conflicto: como mujer, como madre. Veo a ese beb, muerto, y por supuesto que estoy pensando: podra ser Sama. Podra ser la madre de un beb muerto. Podra morirme en cualquier momento. Tena que mostrar ese momento, ese sentimiento.

Waad, Hamza y Sama al-Katib miran los grafitis que pintaron en un edificio bombardeado, protestando por el exilio forzado de la poblacin civil en el este de Alepo en diciembre de 2016. (Foto: Cortesa de PBS Distribution)

La yuxtaposicin de ternura y horror a lo largo de la pelcula muestra todo lo que est en juego en el conflicto sirio en sus dimensiones ineludiblemente personales. Esto era algo esencial para al-Katib y Watts, quienes reconocen el cansancio que sienten muchos en Occidente ante el problema sirio. Watts espera que la pelcula logre que el conflicto se comprenda en trminos ms tangibles y humanos. La gente tiene una actitud muy confusa con respecto a Siria y Oriente Medio en general, la sensacin de que las guerras son una especie de desastres naturales que se extienden sin contexto ni razn, dijo Watts. Queremos cambiar eso.

Otro de los personajes principales se alza ms all del marco de la pelcula de al-Katib: la comunidad internacional, personificada en las ONG y los relatores que estn en contacto con el equipo del hospital ms all de las fronteras sitiadas de Alepo. El esposo de Al-Katib, Hamza al-Katib, es el punto de contacto para muchas de estas conversaciones, realizando entrevistas con los medios de comunicacin y consultas con los negociadores a travs de su telfono celular. Tambin en estas interacciones surge la cuestin de la eficacia. Pas horas y horas hablando con ellos (periodistas, la Organizacin Mundial de la Salud, la ONU), pero no s si eso cambi la situacin, dijo Hamza en una entrevista con The Intercept. No pareca que los informes de los medios tuvieran algn impacto en los responsables polticos. Y las ONG crean tener una idea muy clara de la forma correcta de resolver un conflicto: escuchaban muy poco nuestros deseos.

Durante todo el conflicto, el personal del hospital y los activistas presentaron una peticin esencial, que no fue atendida, dijo Hamza: Por favor, si quieren ayudar, saquen a Asad del poder. Despus de eso, los sirios se encargarn de Siria. En cambio, dijo, la comunidad internacional se puso a negociar con el rgimen. Y, mientras tanto, ese rgimen iba matndonos.

La mayor decepcin de todas, dicen los al-Katib, fue la evacuacin forzada de su ciudad en 2016, equivalente a la derrota. Ese dolor fue peor que cualquier cosa que experimentamos durante toda la guerra, dijo Waad al-Katib. Dejar nuestro hogar, despus de luchar durante tanto tiempo, nos rompi el corazn. Los negociadores de la ONU dijeron que estaban salvando a Alepo y, sin embargo, estaban actuando a favor del rgimen.

Los al-Katib viven ahora como refugiados en el Reino Unido. Dicen que la clida acogida de su pelcula [en el Festival de Cannes] les ha dado un renovado sentido de empoderamiento e incluso de esperanza. Lo que no esperbamos era que tantas personas nos fueran a preguntar despus de ver la pelcula, Qu podemos hacer?, dice Waad con un tono entusiasta en la voz. En respuesta, los al-Katib planean lanzar campaas de concientizacin y defensa sobre el bombardeo de hospitales por el rgimen de Asad, y abordar la difcil situacin de los refugiados sirios.

Nadie crece soando con convertirse en refugiado, dijo Hamza, quien no ha podido ejercer como mdico desde que abandon su pas. Waad agreg: Queremos que la gente entienda que cada refugiado es un individuo con una historia. Hay razones por las que estas personas son refugiados: estn huyendo del peligro y solo quieren una vida mejor para ellos y sus familias. Los al-Katib continan pidiendo, abierta e inequvocamente, la destitucin del rgimen de Asad, mientras alimentan las esperanzas de poder volver un da. Puede que esto no suceda en cinco ni en diez aos, pero necesitamos creer que volveremos, dijo Waad. Hamza se mostr de acuerdo: Si a Asad se le permite ganar, si el mundo se niega a llevarlo ante la justicia, estamos viviendo en un mundo terrible. No podemos permitirnos creer que es as.

Si tuviera algn mensaje, sera este, agreg: No den la espalda a Siria.


Sarah Aziza centra su inters en cuestiones relativas a las relaciones exteriores, derechos humanos y de gnero. Sus trabajos han aparecido publicados en Harper's, The Atlantic, Slate y The Nation, entre otros medios.

Fuente: https://theintercept.com/2019/07/27/syria-war-documentary-for-sama/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y a Rebelin.org   como fuente de la misma.



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