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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-08-2019

La razn gobernista

Manuel Gar
Viento Sur


"Para hacer frente a una situacin que tiende a agravarse, y en la que el tiempo de reaccin est en cuenta atrs, hacen falta alternativas unitarias, pero fuertes. Que se propongan cambiar el pas. Que hayan aprendido de la experiencia de los dos ltimos aos que slo puede haber una izquierda poltica creble, que se gane la posibilidad de gobernar y sepa hacerlo, si se subordina al campo social antagonista. Lo que significa ahora mismo tener como primera prioridad su construccin y adaptar a este objetivo, cualquier tctica, incluso las electorales". Miguel Romero (Moro), S, se puede pero qu es lo que se puede?" (06/10/2013)

El debate actual sobre formar parte o no de un gobierno con Snchez no slo es legtimo, sino necesario. Y no se resuelve ni con frmulas sumarias, ni con eslganes; y menos an con descalificaciones. Las situaciones complejas no admiten simplificaciones que acaban, como lo estamos comprobando en ocasiones, en simplezas y sectarismos. El debate no debe sacralizar (y mitificar) las frmulas posibles y debe partir de que a priori ninguna es ideal, porque desde el punto de vista de las fuerzas transformadoras hoy se parte de una situacin de minora. Por lo tanto, es una cuestin de valorar ventajas e inconvenientes en tres terrenos en cualquiera de sus frmulas: 1) qu resultado beneficioso/perjudicial puede tener para la mayora social; 2) establecer el coste/beneficio en trminos poltico-electorales para las diversas fuerzas; 3) que caractersticas deben tener las fuerzas con las que se puede establecer una alianza sea esta puntual para una investidura, de legislatura o de gobierno. A la hora de abordar estas cuestiones, el orden no altera el producto.

Obviamente a quienes nos situamos en el espacio de la izquierda nos interesa especialmente reflexionar sobre los pasos que la misma debe dar, teniendo en cuenta en qu contexto se mueve y que fines se persiguen. Y debatir fraternalmente con nuestras compaeras y compaeros de izquierda. Las fuerzas transformadoras estn sumidas en una situacin muy compleja que esperemos no acabe siendo un callejn sin salida. Para comprender sus entresijos conviene partir de los puntos de vista expresados por Pastor (2019), por un lado, y por Monereo (2019), por otro. Pese a que entre ambos existen algunas diferencias sobre el momento poltico y el laberinto en el que nos encontramos; porque se trata de un laberinto.

Y no debemos hacernos trampas: tras la mocin de censura a Rajoy no hubo gobierno a la, aquello fue un mientras tanto se convocaban elecciones; ahora ya se han celebrado. Soy laico con esto de los gobiernos; no me creo a pies juntillas los de coalicin ni demonizo los de acuerdo-voto de investidura-hacer oposicin. Una socialdemocracia-liberal hegemnica en el campo de la izquierda no es de fiar. Tampoco es tan fcil torcer su brazo, ni fuera ni dentro de un gobierno. No nos creemos falsas ilusiones ni hagamos apuestas sin garantas.

El punto de partida y llegada de Podemos (por el momento)

Tras los debates de investidura Podemos ha enviado el siguiente documento a la gente inscrita titulado Qu ha pasado en las negociaciones de investidura? (Podemos 26/07/2019), del que reproduzco un prrafo clave:

Porque estos tres aos de experiencia institucional nos han demostrado que es imposible aquel anhelo del 2015 de gobernar desde el Parlamento. La realidad es que el diseo institucional del Estado otorga mucho ms poder, capacidad e influencia al Gobierno que al Congreso y al Senado. Muchsimo ms. Lo comprobamos durante tres aos de triquiuelas, vetos, cupos limitados y declaraciones muy bonitas, pero que nadie cumple. Las leyes se cambian con el empuje de las calles el movimiento de pensionistas es un buen ejemplo de ello, pero se materializan en el BOE [ver Nota 1]. Y la capacidad de hacerlo desde el Gobierno es infinitamente mayor que desde la oposicin. Lo comprobamos en nuestras propias carnes. De ah nace nuestra insistencia en formar parte del prximo Gobierno.

Para una fuerza que naci con carcter impugnador, que se planteaba de forma clara un nuevo proceso constituyente en ruptura con el rgimen de 1978 y que se enfrentaba a la oligarqua financiera e industrial con suma decisin, la transformacin no es balad. Ha habido un cambio en la correlacin de fuerzas en la sociedad y comienzan a cerrase las ventanas de oportunidad, pero tambin hay cambios en la naturaleza, ideas, prcticas y expectativas del propio Podemos, a la par que han ido desapareciendo actores fundamentales de sus inicios que fueron sustituidos por otros llegados posteriormente. Hoy, ms que acabar con la casta, el objetivo es realizar una sustitucin -por cierto, limitada- de las lites. Ello ha venido acompaado de un progresivo debilitamiento de Podemos y las confluencias, el abandono de construir un partido-movimiento de masas antineoliberal, la reduccin del ncleo decisor a los ms allegados y a centrar todo el esfuerzo en el grupo parlamentario. Proceso del que da buena cuenta el interesante trabajo de Csar Rendueles y Jorge Sola Estrategias y desafos. La situacin de la izquierda en Espaa, publicado por la Fundacin Rosa Luxemburg por (Rendueles y Sola, 2018). Y tambin artculos como Espaa vota, Podemos duda Garca y Vindel (2019) publicado en Le monde Diplomatique el pasado abril. Ambos trabajos pueden responder a una pregunta que mucha gente se hace cmo hemos llegado a esto?

El poder est en la punta del BOE? 1/

Si para Mao el poder estaba en la punta del fusil, pareciera que a los actuales dirigentes de Podemos les basta sustituir un objeto por otro. Recientemente formul varias ideas en torno a esta cuestin (Gar, 2019) que resumidas telegrficamente son:

Formar parte de un gobierno implica que la independencia de propuesta y actuacin de los partidos que lo componen se ve mermada. Por lo que el BOE es un arma de papel que no solo puede quedar en papel mojado, sino que sus lneas no las escribe cada ministro/a, sino el conjunto del gobierno y depende de la correlacin de fuerzas en el seno de este, pero sobre todo en la sociedad. Y con la correlacin de fuerzas existente entre PSOE y Unidas Podemos ms sus confluencias es falso afirmar que no pugnar por un gobierno de coalicin supone una renuncia, cuando lo que hemos visto en el hemiciclo es que el PSOE exiga unas renuncias polticas y programticas de gran envergadura para las fuerzas de izquierda que claramente suponan subalternidad y renunciar al propio proyecto independiente. Bien al contrario, actualmente mantener la capacidad prctica de disentir y poner en cuestin al gobierno se asegura mejor desde fuera del mismo.

Por otro lado, la poltica no se reduce al marco de los ejecutivos, ni siquiera del correspondiente legislativo. Y, sin embargo, pareciera que para influir slo tiene inters el accionar de los grupos parlamentarios y rogar desesperadamente una presencia en el gobierno de turno. En muchas ocasiones, desde fuera de los gobiernos, los sindicatos y las organizaciones feministas, ecologistas y sociales -que obviamente prefieren gobiernos amigos- han redactado los contenidos de las leyes y decretos. Por no hablar de los condicionantes que se pueden imponer al gobierno desde la accin parlamentaria, mxime si se apoya slo en una minora mayoritaria, como es el caso del PSOE hoy. Actualmente, el campo de trabajo de las fuerzas de izquierda es ms frtil fuera que dentro del gobierno, siempre y cuando se construya una amplia coalicin en la sociedad que abarque desde las organizaciones polticas a las sindicales, feministas, sociales y ecologistas para plantear, exigir, vigilar y arrancar presupuestos, medidas y polticas favorables a la mayora social.

Pero hay razones de mayor calado todava para poner en cuestin la identificacin gobierno-poder. Desde hace aos es frecuente escuchar a diversos lderes e izquierdas afirmar que es en el gobierno dnde se toman las decisiones. Ello es obvio pero incompleto. Se toman algunas decisiones, sometidas no slo a los lmites impuestos por los posibles socios sino tambin a los establecidos por el marco constitucional y los poderes econmicos que gobiernan en la sombra con el apoyo del aparato de Estado. Para establecer las consecuencias y categoras polticas recurro a las palabras de Miguel Romero, Moro, publicadas en viento sur, en 2013:

No es lo mismo ganar en sentido electoral (obtener una mayora electoral que permita formar gobierno), ganar en sentido poltico (tener las capacidades y los medios para poner en prctica el programa de gobierno) y ganar en sentido social (contar con una movilizacin activa de la mayora social que oriente, controle e impulse la accin de gobierno y socialice la poltica). Admito que estas categoras estn simplificadas, y que adems no son entidades autnomas, sino interrelacionadas, y en la fuerza de esta interrelacin se basan las posibilidades de xito del proyecto emancipatorio; pero me parecen tiles para los propsitos de esta tribuna". (Romero, 2013)

Un PSOE social liberal puede ser un socio de gobierno fiable y til?

Visto lo ocurrido en el parlamento en los debates de la investidura fallida fue un error sacar al PSOE de la casilla de casta y darle el label de fuerza del cambio o la consideracin de partido de izquierdas, convirtindolo en un posible de socio de gobierno. Parece que se nos olvidan dos cosas: que el partido socialista es un pilar del sistema social y econmico capitalista y del rgimen de la reforma; y tambin las tristes y negativas experiencias de los gobiernos de fuerzas de izquierda con la socialdemocracia. Para acabar de complicarlo hay que tener en cuenta que aunque el partido de Snchez tiene sus dos pies en las polticas neoliberales, con sus manos sigue teniendo que atender a su electorado basado ampliamente en sectores populares. As pues, si bien no soluciona de raz los problemas sociales, juega un importante papel en paliar y edulcorar los aspectos ms sangrantes de las polticas austeritarias, con lo que contribuye a legitimarlas. Por ello la tctica a seguir por parte de las fuerzas de izquierda respecto a ese partido debe tener en cuenta ambos aspectos.

Estos das estamos asistiendo a un espectculo de trileros consumados por parte del hbrido entre Macron y Tsipras en el que se ha convertido Snchez. El partido socialista utiliza de forma torticera las frmulas de gobierno a la portuguesa o a la danesa (experiencias, por cierto, nada conocidas aqu y bien diferentes entre si). Y de pronto lo hace convocando a las organizaciones sociales (por supuesto con exclusin de las no afines y entre las que cuenta, parece ser, a los representantes empresariales) con la finalidad de recoger sus propuestas para lanzarlas como un bumern contra Unidas Podemos y sus confluencias. Lo lgico es que ese escuchar a las organizaciones sociales (a todas) se hubiera hecho antes y de forma continuada. Ahora bien, la obligacin de los partidos es comprometerse, hacer propuestas programticas y con las mismas ver el grado de acuerdo con otras fuerzas. Y no es de recibo intentar poner contra la pared a quien se le piden los votos para la investidura como socio preferente escondindose tras esas conversaciones. Una razn de ms para desconfiar del PSOE de Snchez y para imaginar el grado de chantaje que puede ejercer en el seno de un gobierno de coalicin.

El gobierno de coalicin con Snchez se califica de progresista. No hay palabras ms ambiguas y polismicas, ms citadas e idealizadas que las de progreso y progresismo. Y por lo tanto ms vacas 2/.

El socio minoritario gubernamental siempre carga con los problemas

Acordar unos puntos entre Unidas Podemos, confluencias y PSOE y permitir (vigilando) un gobierno de Snchez no asegura que lo consensuado se cumpla, pero desde la independencia siempre cabe hacerle pagar caro en el parlamento. En cambio, participando en el gobierno hay importantes restricciones a la libertad de expresin y voto parlamentario, tanto en los puntos acordados como en los no acordados. Y estos sern importantes.

Qu hacer en un gobierno conjunto ante ciertas polticas de Estado? Desde la independencia, no formando parte del ejecutivo, se puede votar contra las polticas no acordadas en asuntos relevante. Pero si se forma parte del gobierno qu hacer ante unos pocos pequeos ejemplos no exhaustivos: las medidas dictadas por el FMI (con los que ser plenamente respetuoso un PSOE que presenta candidatura en retirada- para dirigir esa arma letal contra los pueblos), la relacin con la OTAN, la participacin en guerras y raids al servicio de la geopoltica imperialista, el conjunto de la poltica exterior, particularmente las relaciones con las monarquas marroqu y rabes conculcadoras de los derechos ms elementales, el acatamiento de los Tratados de la UE y de las decisiones de la Comisin europea, las relaciones con el oligopolio energtico -hoy es una prioridad estratgica el control y propiedad pblica de la energa-, el soporte a la monarqua, la actitud ante los dramas del pueblo saharaui o palestino o ante las migraciones sean objeto de refugio o simplemente huyendo del hambre y la sed. Y, an ms cercano qu votar formando parte del gobierno ante la inminente privatizacin de Bankia o de la red ferroviaria; cmo responder ante el conflicto cataln...?

La lgica gobernista puede acabar mutndose en comprensiva con los lmites que impone la estabilidad gubernamental para los socios minoritarios, y ese es un mal camino para acabar convirtiendo la razn gobernista en una variante tctica de la razn de Estado. Imposible? Puede que s, puede que no. Echemos un vistazo a la historia cercana.

La vieja tctica fracasada

Hay otros casos muy similares a la actual encrucijada, pese a haberse producido en dcadas anteriores en diversos pases europeos. En todos ellos, el motor que mova a la izquierda era formar parte de gobiernos coalicin hegemonizados por la socialdemocracia, hoy convertida al social liberalismo. Aprender de esas experiencias es vital. Como lo es debatir y zanjar cuentas con la raz del gobernismo actual que no es otra que la del viejo compromiso histrico en el que se embarc el poderoso Partido Comunista italiano (PCI) del inteligente eurocomunista Enrico Berlinguer; teora y prctica que fueron el germen de su posterior descomposicin.

Conviene no repetir la vieja (y errnea) tctica probada del gobernismo que tiene un largo arraigo en las fuerzas a la izquierda de la izquierda europea. En todos los casos se parte de la consideracin de que se puede aprovechar una situacin excepcional para cogobernar siendo la fuerza minoritaria sin perecer en el intento. Ante la entrada en el gobierno con el partido socialista francs en 1984, Roland Leroy, dirigente del Partido Comunista de Francia afirm en declaraciones a Le Nouvel Observateur: Nuestra presencia concuerda bien con nuestra misin y nuestra estrategia: utilizar cada oportunidad, incluso el ms pequeo paso hacia adelante, para construir un socialismo original mediante medios democrticos (10/02/1984).

En el caso de Die Linke en Alemania nos encontramos con frases e ideas que estos das aparecen en nuestros debates. El ttulo del texto que la direccin del partido present en 2010 en el Congreso de Rostock fue: No podemos dejar al SPD y a los Verdes gobernar solos. Lo social slo es posible con nosotros. Por su parte, Steffen Bockhahn, presidente regional de Die Linke en el Land Mecklenburgo-Pomerania Occidental declar en esas fechas Die Linke puede gobernar, incluso mejor que los dems. Y nosotros, en el Mecklenburgo-Pomerania Occidental tenemos ideas muy claras sobre qu se debe mejorar y cmo hacerlo (Disput, junio de 2010).

Durante el VI Congreso del Partido Rifondazione Comunista (PRC) en marzo de 2005, Fausto Bertinotti afirm que su partido deba ser la fuerza motriz de un proceso de reforma. Y por ello, la participacin en el gobierno se volvi un paso necesario en dicha direccin. Pero Qu mal le fue a Bertinotti la amistad con DAlema y Prodi!

Y en todos los casos, se formulan al menos cuatro enunciados como ideas fuerza producindose un mismo resultado.

  1. Creer que el propio partido puede realizar la accin de gobierno mejor que el resto sin necesidad de apoyarse en la movilizacin; y considerar que se va a ser inmune a la correlacin de fuerzas existente y al abrazo del oso de otros partidos polticos gubernamentales o del conjunto del aparato de Estado (militar, judicial, administrativo) y de los poderes fcticos econmicos y sus instituciones.
  2. Pensar que se puede dosificar el programa para evitar/atrasar el choque con los representantes del capital sin anticiparse al suceso y sin tomar medidas.
  3. Disociar las medidas concretas del conjunto del programa inmediato del cambio, argumentando que as se mejora las condiciones de vida de las gentes. As pues, el resto del programa es una floritura?
  4. Confiar todo a la capacidad (sobrevalorando siempre) de mantener el discurso y de gestionar ms de forma ms inteligente que el resto los recursos, aceptando los lmites inmediatos impuestos por el capital, el rgimen poltico y en su caso las instancias supranacionales.

En todos los casos citados, el balance comn de los partidos que disponan de largas tradiciones, importante implantacin social, electoral y sindical, dirigentes de gran talla y reconocimiento, y una estructura de cuadros experimentados, es que, tras formar parte de gobiernos en minora, se dejaron jirones de su proyecto y programa, con el corolario de prdida de base electoral y social. Y, lo que es peor, se dio una desafeccin de partes importantes del propio electorado as como un retroceso en la conciencia del movimiento social y de las clases trabajadoras que, en varios casos, ha beneficiado a partidos de la derecha.

Por qu? La larga lista de medidas antisociales y privatizadoras que se dieron por parte de los gobiernos de coalicin en los que participaron partidos a la izquierda de la socialdemocracia perdiendo su credibilidad ante slidas bases electorales por plegarse a los dictados neoliberales en temas como el agua, la vivienda, seguridad social, reformas laborales y un largo etctera, es largo y podra ser objeto de otro artculo. La derivada de todo ello es que el poderoso PCF es hoy marginal, que Rifondazione es ultra minoritaria y Die Linke est experimentando un largo declive y tiene dificultades para superar la cota del 5% de votos en diversas elecciones.

Hay un caso extremo en la reciente experiencia europea que se dio en condiciones diferentes, muy diferentes, al de la frmula de gobierno de coalicin pero que comparte la lgica gobernista a toda costa. Es el caso de Syriza: gobern sin respetar el programa con el que se present; no respet el resultado del Oxi (no) en el referndum convocado y Tsipras acab gestionando los Memorndum de la Troika, sumiendo al pueblo griego en una profunda crisis social, comunitaria y moral a causa del deterioro de sus condiciones materiales de vida y ausencia de expectativas mientras Tsipras y su entorno han ido transitando hacia posiciones social demcratas mientras iban perdiendo votos. Tsipras ya ha pasado a la historia como el poltico griego procedente de la izquierda que minti, cambi de bando social y aos ms tarde perdi las elecciones.

En nuestro pas tambin tenemos material para aprender. Las experiencias de Carrillo y Llamazares que obtuvieron descalabros electorales en su empeo por formar gobiernos como fuera; como tabla de salvacin, como placebo frente a los problemas, sin tomar las riendas para construir una alternativa no subordinada e independiente. Estos son los precedentes de la negativa experiencia de IU cogobernando la Junta de Andaluca y tambin en Asturias o la tenida por Podemos en la anterior legislatura en Castilla-La Mancha donde, pese a estar en el gobierno, no se llevaron adelante las dos leyes con las que se justific pactar con Page.

Posteriormente el gobernismo ha tenido unas secuelas esperpnticas para los epgonos de Podemos, como la reciente de La Rioja -una sola diputada elegida empeada en tener tres carteras- o la del Pacto programtico para investir al socialista Lambn en Aragn (que se ha presentado como ejemplo a seguir por el negociador de Podemos) en alianza con varios partidos (uno de ellos derechas) para llevar a cabo un programa de gobierno calcado del socialista y con graves problemas: acatamiento de la Constitucin, mantenimiento de la explotacin y uso de la hulla, aumento de regados en una tierra con dficit hdrico en buena parte de su territorio, que se unen a los planteados por Rochela (2019) en La izquierda aragonesa entre el gobernismo y la restauracin cuya lectura es necesaria para comprender el sinsentido.

La tctica de cogobierno en minora es un error. Y quien lo defiende sigue teniendo la misma consideracin por mi parte que el da anterior. Ninguna otra tctica asegura el xito. Pero la del cogobierno ya est verificada. En todo caso, debemos tener presente algo que ya es una evidencia: cuanto ms se aleja de nuestra mirada el horizonte transformador, cuanto ms intentamos homologarnos al sistema, ms se alejan las reformas ms elementales. Para transformar la sociedad no hay atajos. Hoy como ayer la independencia poltica, el impulso de la organizacin y la movilizacin popular, la construccin de un proyecto de sociedad, de un programa y de partidos slidos, democrticos y audaces son ingredientes indispensables para disputar la hegemona al social liberalismo y levantar la Unidad Popular.

Notas

1/ BOE: siglas del Boletn Oficial del Estado en el que se publican leyes, decretos-ley, decisiones, convocatorias, subvenciones, etc. de los diversos departamentos gubernamentales.

2/ Manuel Monereo afirma sobre el trmino progresismo que En momentos como este, nada hay peor que un progresismo bien pensante incapaz de conectar globalizacin capitalista con polticas neoliberales y prdida de poder y condiciones de vida de las mayoras sociales http://mientrastanto.org/boletin-152/de-otras-fuentes/triunfo-de-trump-el-momento-polanyi

Bibliografa y referencias

Garca JA. y Vindel J. (2019) Espaa vota, Podemos duda. Le monde Diplomatique edicin espaola nm. 282, abril de 2019

Gari, Manuel (2019). Cogobierno o alternativa. Esa es la cuestin. Nueva Tribuna. https://www.nuevatribuna.es/opinion/manuel-gari/cogobierno-alternativa-es-cuestion/20190731180435165002.html

Monereo, Manuel. (2019) El PSOE es el problema. Cuarto poder. https://www.cuartopoder.es/ideas/2019/06/11/pactos-gobierno-psoe-unidas-podemos/

Rendueles, Csar y Sola, Jorge (2018). Estrategia y desafos. La situacin de la izquierda en Espaa. Rosa Luxemburg-Stiftung, Madrid

Rochela, Pablo (2019). La izquierda aragonesa entre el gobernismo y la restauracin. Arainfo, 2 de agosto, 2019. https://arainfo.org/la-izquierda-aragonesa-entre-el-gobernismo-y-la-restauracion/

Pastor, Jaime (2019) El gobierno de coalicin en va muerta Y ahora qu? Disponible en https://vientosur.info/spip.php?article15005

Podemos. Qu ha pasado en las negociaciones de investidura? [email protected] 26 julio de 2019

Romero, Miguel (2013). Polticas del 99%. Disponible en https://www.vientosur.info/spip.php?article8142

Manuel Gar forma parte del Consejo Asesor de viento sur

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article15029


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