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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-08-2019

No solo estn enojados con Ocasio-Cortez, sino que le tienen miedo

Miles Kampf-Lassin
Jacobin Magazin / Viento Sur


Hace apenas ms de un ao, Alexandria Ocasio-Cortez (diputada de Nueva York por el Partido Demcrata) sacudi a toda la clase poltica al derrotar en las primarias al candidato oficial, Joe Crowley, que llevaba diez legislaturas en el cargo. Al presentarse abiertamente como socialista democrtica con un programa de economa redistributiva, sanidad universal, accin decidida contra el cambio climtico y abolicin del Servicio de Inmigracin, esta mujer encendi una mecha bajo un Partido Demcrata moribundo, convirtindose en una sensacin meditica y despertando el entusiasmo de las personas progresistas y la juventud a lo largo y ancho del pas.

Frente a la increble respuesta a la victoria inesperada de Ocasio-Cortez, la presidenta de la Cmara de Representantes, Nancy Pelosi (diputada de California por el Partido Demcrata), arroj un jarro de agua fra sobre tanto entusiasmo. Han elegido en un distrito, declar. As que no nos dejemos llevar por la ilusin de ser expertos en demografa y todo eso. Saltando ahora al presente, el desprecio de Pelosi por Ocasio-Cortez y su papel en el partido vuelve a los titulares de los medios. Esta vez, la controversia se ha desatado por un comentario de Pelosi, en una entrevista con la periodista Maureen Dowd, del New York Times, sobre Ocasio-Cortez y su banda de nuevas diputadas del mismo partido: Ayanna Pressley (Massachusetts), Ilhan Omar (Minesota), y Rashida Tlaib (Michigan): Toda esa gente tienen su pblico y su mundo en Twitter. Pero no tenan seguidores. Son cuatro y esos han sido los votos que han obtenido.

Este comentario provoc una respuesta de Ocasio-Cortez y su jefe de equipo, Saikat Chakrabarti, en la que defendan la reputacin de las cuatro nuevas diputadas progresistas, calificando las palabras de Pelosi de absolutamente irrespetuosas. El subsiguiente toma y daca ha reproducido el tradicional catlogo de crticas del aparato del Partido Demcrata a la banda, y algunos miembros han acusado a Ocasio-Cortez de jugar la carta racial por sugerir que la direccin del partido estaba sealando a las mujeres de color recin elegidas. Incluso intervinieron los operadores de la cuenta oficial de Twitter del grupo Demcrata en la Cmara de Representantes, denigrando a Chakrabarti por atreverse a criticar a los diputados moderados del partido por sus posturas en las votaciones.

Algunos medios han afirmado que el conflicto se debe a tensiones intergeneracionales o (por parte de Pelosi) simplemente al deseo de proteger a los diputados del partido frente a las crticas. Sin embargo, la disputa refleja de hecho algo mucho ms profundo: Ocasio-Cortez y sus aliadas defienden polticas contundentes de transformacin que, de aplicarse, subvertiran totalmente el sistema econmico y poltico actual. Esta actividad entra en conflicto abierto con un Partido Demcrata cuya direccin prefiere mantener el estado de cosas tal como est.

Romper con el sistema

Veamos el contexto poltico de la actual disputa verbal. El comentario de Pelosi sobre los cuatro votos se refera a un proyecto de financiacin de las fronteras; Ocasio-Cortez y las dems diputadas de la banda votaron en contra con el argumento de que con l se financiara la vigilancia fronteriza en vez de atender a las necesidades humanitarias de las personas migrantes. La versin definitiva de la ley aprobada por Pelosi contemplaba incluso menos dinero para las personas migrantes que la versin anterior de la Cmara, con unas pocas mseras concesiones negociadas por la presidenta, incluida la promesa del vicepresidente Mike Pence de que los diputados sern informados en el plazo de 24 horas de la muerte de un nio bajo custodia de EE UU.

Contrastemos este compromiso distpico con los objetivos polticos declarados de Ocasio-Cortez con respecto a la inmigracin: abolicin de las leyes que criminalizan la entrada en EE UU sin la debida documentacin; aumento sustancial de la ayuda oficial a Centroamrica; supresin del Servicio de Inmigracin (ICE) el brazo brutal del rgimen de deportacin estadounidense del que ella dice que viola sistemtica y repetidamente los derechos humanos e incluso la disolucin del Departamento de Seguridad Interior, un organismo sacrosanto para los partidos Republicano y Demcrata desde su creacin despus del 11 de Septiembre.

Este enfoque de la inmigracin choca frontalmente con dcadas de posicionamiento del Partido Demcrata en torno a la cuestin, que se ha centrado siempre en la militarizacin de la frontera, criminalizando a quienes se atrevan a cruzarla, y en la deportacin de los inmigrantes para ganarse la fama de dureza. Pero el enfoque de la inmigracin del Partido Demcrata no se limita a sus posicionamientos retricos. Tambin tiene que ver con el hecho de que muchos diputados de este partido cuentan con la financiacin de las mismas empresas de gestin de las crceles privadas que aseguran el horrible sistema de campos de detencin en EE UU.

Est el caso del diputado Henry Cuellar (Texas), quien de acuerdo con OpenSecrets ha recibido 88.990 dlares de GEO Group y de CoreCivic America desde 2012. Cuellar, uno de los Demcratas ms conservadores de la Cmara, se enfrenta ahora en las primarias a Jessica Cisneros, aspirante de izquierda que ha trabajado de abogada para inmigrantes con el apoyo de Demcratas por la Justicia, el mismo grupo que ayud a Ocasio-Cortez a ganar las elecciones y uno de cuyos cofundadores es Chakrabarti.

Cisneros ha declarado que rechaza el tipo de donaciones de empresas en que se ha apoyado Cuellar desde hace mucho tiempo, y su plataforma incluye poner fin a la separacin de familias inmigrantes y oponerse al muro fronterizo. Si sale elegida, contribuir a cerrar el grifo de dinero de las crceles privadas que fluye a las cajas del Partido Demcrata e impulsar un enfoque ms progresista de la inmigracin, emulando el tipo de poltica de confrontacin y contraria a las grandes empresas que representan Ocasio-Cortez y su grupo.

Es esta perspectiva la que provoca tantos quebraderos de cabeza en los suntuosos despachos de los Demcratas centristas de todo el pas. Saben que Ocasio-Cortez y quienes le apoyan, la corriente Demcratas por la Justicia, no pretenden sustituir simplemente a algn diputado de aqu o all, sino que aspiran a crear un entorno poltico en el que los Demcratas que priorizan las polticas favorables a las grandes empresas sobre las demandas de la poblacin trabajadora se consideren txicos, y estn dispuestas a asumir riesgos para alcanzar este objetivo.

Una diferencia notable

Informaciones recientes revelan que la labor de Ocasio-Cortez y la izquierda del Partido Demcrata surte efecto. Desde la victoria de Ocasio-Cortez el ao pasado, numerosos candidatos Demcratas rechazan las donaciones de empresas para sus comits de campaa. Despus de que Ocasio-Cortez publicara el llamamiento a abolir el Servicio de Inmigracin en 2018, Demcratas de toda la vida como la senadora Kirsten Gillibrand (Nueva York) y el diputado Mark Pocan (Wisconsin) se apuntaron a la iniciativa. En enero de este ao, Ocasio-Cortez lanz la idea de aplicar un tipo fiscal marginal del 70 % a las grandes fortunas; aunque esto est muy lejos de lo que ha defendido el Partido Demcrata durante dcadas, los sondeos muestran que ms de la mitad de la poblacin apoya esta medida, y en los meses siguientes el senador Bernie Sanders (Vermont) y la senadora Elizabeth Warren (Massachusetts), aspirantes a la eleccin presidencial, han avanzado sus propios programas ambiciosos para hacer pagar a los ricos.

Y luego est el Green New Deal (nuevo contrato social verde). Uno de los primeros actos de Ocasio-Cortez, despus de ganar las elecciones generales, fue la participacin en una sentada en la oficina de Pelosi, unindose al Sunrise Movement, para reclamar medidas inmediatas y contundentes del Congreso para combatir el cambio climtico. Al cabo de pocas semanas, el tema del Green New Deal estaba aparentemente en boca de todos, desde los grandes medios de comunicacin hasta las altas esferas del poder. Ms que hablar de impuestos sobre el carbono y magros crditos para las energas renovables, como haca el Partido Demcrata desde haca tiempo, la clase poltica estaba debatiendo ahora sobre una transformacin global del sistema energtico estadounidense que afectara a casi todos los mbitos de la economa.

Mientras Pelosi desde el plan calificndolo de el sueo verde o lo que sea, no hay duda de que el liderazgo de Ocasio-Cortez en esta cuestin ha contribuido a reorientar el debate en torno al cambio climtico dentro del Partido Demcrata. Ha ampliado el posible alcance de las medidas y subrayado la urgencia de responder a la crisis. De hecho, en un tema tras otro, el uso eficaz por parte de Ocasio-Cortez de las redes sociales y su plataforma en el Congreso han contribuido a popularizar las prioridades de la izquierda desde la atencin sanitaria para todos hasta la universidad gratuita, pasando por un Plan Marshall para Puerto Rico, desafiando al ala moderada del partido, que sigue siendo esclava de los intereses de la gran empresa.

El hecho de que una diputada recin elegida, que accedi a su escao imponindose a un poderoso rival, haya sacudido de esta manera el tablero poltico tena que despertar la ira de las figuras consagradas del Partido Demcrata. Sin embargo, la reaccin de los centristas del partido va ms all del mero resentimiento o de la envidia. En realidad, temen un programa poltico que amenaza con hacer aicos el consenso poltico neoliberal que domina a ambos partidos desde hace 40 aos.

Das antes de que diputados del Partido Demcrata se metieran con Chakrabarti, una semblanza publicada en el Washington Post reproduca esta cita suya: Lo interesante del Green New Deal es que originalmente no era para nada una cuestin climtica En realidad lo concebimos como una manera de cambiar todo el entramado econmico. Con su promesa de garanta federal del empleo, atencin sanitaria universal, subsidios masivos al transporte pblico y a las nuevas industrias de energa renovable, el Green New Deal promete cambiar el conjunto de la economa, haciendo que sea ms justa, sostenible y democrtica.

No es la visin del progreso que planteaban antiguas luminarias del Partido Demcrata como Rahm Emanuel y sus aclitos, quien segn la periodista Maureen Dowd calific a Chakrabarti de punk engredo. Pero s es cada vez ms el punto de vista del ala izquierda del partido, que aporta dinamismo y organiza el partido en la base. Propuestas como la atencin sanitaria universal, garanta de empleo, universidad gratuita y un nuevo contrato social verde cuentan ahora con el apoyo de la mayora, no solo entre los Demcratas, sino en el conjunto de la poblacin estadounidense.

Estas polticas redistributivas expansivas representan las demandas de amplios sectores de la poblacin, y representantes polticas como Ocasio-Cortez, Tlaib, Omar y Pressley no hacen ms que darles voz y proporcionarles una plataforma. En un momento en que estas lderes estn siendo atacadas por el presidente Trump, quien el domingo les dedic una serie de insultos racistas, es triste que dirigentes del Partido Demcrata lancen invectivas contra la nueva generacin de diputadas progresistas. Pero no es extrao que Ocasio-Cortez y sus compaeras sean consideradas una amenaza para la direccin de un partido que se ha hecho amigo del poder de las grandes empresas y ha contribuido a mantener el orden econmico y poltico profundamente antigualitario en este pas.

http://www.jacobinmag.com/2019/07/alexandria-ocasio-cortez-aoc-nancy-pelosi-democratic-party

Miles Kampf-Lassin es el editor de la web de In These Times.

Traduccin: viento sur

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article15026


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