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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-08-2019

Quince dlares y un sindicato

Meagan Day
Viento Sur


Despus de aos de tergiversaciones por parte de los demcratas, la Cmara ha adoptado una ley sobre el salario mnimo de 15 dlares por hora. Es casi seguro que morir en el Senado, pero muestra hasta qu punto el movimiento de Lucha por los 15 dlares ha hecho su camino. En noviembre de 2012, doscientos trabajadores de Wendys, McDonalds, Burger King y otros restaurantes cesaron en el trabajo en Nueva York para reivindicar un salario mnimo de 15 dlares la hora.

Ese fue el momento de la mayor ola de acciones sindicales de la historia de la industria estadounidense de la restauracin rpida. La reivindicacin fue sentida por numerosos espectadores como una exageracin -era ms del doble del salario mnimo federal de 7,25 dlares la hora-. Pero las trabajadoras y las organizadoras no quedaron desmoralizados por el escepticismo. En la primera manifestacin, entre los cnticos de Como podemos sobrevivir con 7,25 dlares, Pamela Waldron, una trabajadora del KFC (Kentucky Fried Chicken), declar al New York Times: Tengo dos hijxs de menos de seis aos y no gano lo suficiente para comprarles comida. Eran necesarios 15 dlares, insistan los trabajadores y trabajadoras, para una existencia digna y segura.

El movimiento surgido de esas acciones precoces se llamaba Lucha por los 15 dlares y estaba dirigido principalmente por el Service Employees International Union (SEIU). En 2013, las trabajadoras de la restauracin rpida organizadas bajo esa bandera pararon en Chicago, Detroit, St. Louis, Milwaukee, Seattle, Flint y Kansas City. En el curso de los aos siguientes el movimiento se extendi ms all de la restauracin rpida para incluir a otros trabajadores y trabajadoras de bajos salarios en todas las partes del pas, incluidos lxs empleadxs de los aeropuertos, los auxiliares personales as como lxs asalariadoxs de Walmart y Amazon.

Seattle fue la primera ciudad que respondi a la presin pblica del movimiento, adoptando en 2014 una medida tendente a aumentar gradualmente el salario mnimo a 15 dlares a escala de la ciudad. Otras ciudades siguieron, entre las cuales Los ngeles, San Jos, San Francisco, ciudad de Nueva York, Washington, DC y las Ciudades Gemelas (Minneapolis-Saint Paul). Los Estados de California, Massachusetts y Nueva York adoptaron leyes tendentes a aumentar el salario mnimo a 15 dlares.

Posteriormente, decenas de otras ciudades y Estados han acordado aumentos menos importantes del salario mnimo, bajo la presin de huelgas, de protestas y del activismo incesante de millares de personas como Pamela Waldron, que se han batido con uas y dientes para mejorar su suerte y la de sus familias.

Lo que inicialmente pareca una improbable reivindicacin se ha convertido en una reivindicacin legtima y popular. La lucha por los 15 dlares ha hecho furor. Una mayora de los estadounidenses la apoya y ahora esa exigencia ha hecho su camino hasta la capital del pas.

El jueves 18 de julio, el movimiento Lucha por los 15 dlares ha conseguido una importante victoria: La Cmara de Representantes ha adoptado la ley sobre el aumento de salarios. El proyecto de ley, presentado en el Congreso por el representante Bobby Scott y el senador Bernie Sanders, aumentara gradualmente el salario mnimo federal a 15 dlares desde hoy hasta el 2025 e indiciara a continuacin el salario mnimo a la inflacin. En el Congreso, el proyecto de ley ha sido adoptado por 231 votos contra 199.

Lxs asalariadxs presentes en el parlamento saludaron el resultado coreando: Trabajamos, respiramos, escribid 15 dlares en nuestro cheque!.

Solo seis demcratas han votado contra el proyecto de ley, lo que es revelador para un partido que ha tergiversado sobre esa reivindicacin. En 2016, el intruso del partido, Bernie Sanders, coloc la reivindicacin de un salario mnimo federal de 15 dlares la hora en el centro de su candidatura a la presidencia. Su adversaria, Hillary Clinton, favorita del partido, propuso un aumento a 12 dlares. Cuando se la presion para que se explicase, utiliz el lenguaje del compromiso e intento gestionar las expectativas, diciendo: No lo hagamos solo para tener un mayor nmero [de votos, ndt] sino que apoyemos una propuesta que tenga posibilidades de triunfar una timidez sobre las cuestiones de la clase obrera que caracteriza a la casta dirigentedel partido-.

El firme apoyo del Partido Demcrata a la ley sobre el aumento de los salarios muestra un cambio radical, no del corazn y del espritu sino de la percepcin de lo que quiere la poblacin y de lo que es necesario para que los polticos puedan proteger su carrera. Sin embargo hay una trampa: el Senado, bajo control republicano, puede rechazar ese proyecto de ley, con el pretexto de que puede perjudicar a las empresas y, con ello, a la economa, un argumento basado en el mito de la economa de la escorrenta.

Algunos polticos demcratas moderado estaran probablemente temblando con la idea de encolerizar al mundo de los negocios que financia su carrera poltica, pero son libres de hacer el espectculo para sus electorxs en este caso, ya que saben que el proyecto de ley no ser aprobado como ley. Est tambin el hecho de que la reivindicacin se ha hecho popular un decenio antes que sea plenamente realizada mediante este proyecto de ley. Incluso ajustados en funcin de la inflacin, 15 dlares en el 2025 representan menos que su valor de hace diez aos. En conjunto, estas razones explican parcialmente porqu incluso los demcratas pro-empresariales estn a menos sobre el papel- de acuerdo con esta legislacin.

El proyecto de ley no se basa exactamente en bases firmes, pero los polticos que crean verdaderamente en los principios que le animan deberan continuar luchando. El National Employment Law Project estima que hasta el presente, Lucha por los 15 dlares ha permitido recuperar 68 mil millones de dlares para 22 millones de trabajadorxs de bajos salarios en todo el pas. Segn un anlisis del Economic Policy Institute, el aumento de la Ley sobre los salarios, que es aplicable a todxs lxs empleadxs federales, afectara a 33 millones ms de trabajadores. Estos aumentos representan la diferencia entre las dificultades financieras extremas y la seguridad relativa de una gran parte de la poblacin. Ese cambio mejora, de forma desproporcionada, la situacin de las mujeres y de las personas de color y permitira salir de la pobreza a millones de personas.

Por su parte, se puede esperar que las trabajadoras y trabajadores se aprovechen de la cobertura meditica e intensifiquen sus esfuerzos, incluso en el caso de una derrota en el terreno legislativo. Se puede tambin esperar que ejerzan presiones, no solo sobre el gobierno federal, sino tambin sobre las ciudades, los Estados y los mismos empleadores.

El viernes 19 de julio, las trabajadoras de McDonalds pararon en Chicago, Detroit, Durham, Kansas City, Los ngeles, Memphis, Miami, Orlando, San Jos et St. Louis. Celebramos hoy el voto de la Cmara, pero maana volveremos directamente a la lucha. Nuestras miradas estarn giradas hacia el Senado y el Presidente Trump. Y ellas se dirigirn tambin hacia McDonalds, declar Fran Marion, una empleada de McDonalds en Kansas City. Vamos a actuar de tal forma que McDonalds pague 15 dlares y vamos a ganar 15 dlares en todas las partes del pas- de la misma forma que hemos hecho para que las ciudades, los Estados, las empresas y el poder legislativo aumenten el salario a 15 dlares, reunindose, hablando y haciendo huelga.

Desde que la reivindicacin de los 15 dlares ha llegado a la escena en el 2013, el nivel de organizacin y de activismo de lxs asalariadxs en materia de salarios se ha intensificado cada ao. Con una opinin pblica favorable a esas personas y de las luchas que se desarrollan a escena nacional, los partidarios del aumento del salario mnimo se encuentran bien situados en el terreno poltico. No deberan retroceder. De hecho, deberan hacer el punto sobre el aumento del coste de la vida y tener por objetivo superar los 15 dlares.

Y no deben perder de vista la segunda mitad del eslogan del movimiento, que llama a 15 dlares y un sindicato. Sin proteccin sindical, las conquistas conseguidas en el captulo de los salarios pueden ser reducidas en otras materias, como las horas extraordinarias y las ventajas sociales. Un sindicato puede garantizar que las victorias no sean simples concesiones disfrazadas. Adems de continuar presionando sobre los legisladores y los empleadores para que aumenten los salarios, la sindicalizacin es esencial para garantizar que las conquistas del movimiento sean decisivas y acumulativas. Ello puede tambin constituir una base slida para los futuros combates, con exigencias ms ambiciosas en el terreno poltico que el estricto mnimo necesario para vivir.

Artculo original http://www.jacobinmag.com/2019/07/fight-for-15-minimum-wage-house-bill http://alencontre.org/

Traduccin de Viento Sur: http://www.vientosur.info/



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