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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-08-2019

Gozar la papeleta

Yassel A. Padrn Kunakbaeva
La Joven Cuba


La Habana es una ciudad con muchos rostros. Uno de ellos es el que muestra en las noches, cuando se enciende de bares, fiestas, y conciertos de reguetn. Es una ciudad para el disfrute, la embriaguez, el dejarse llevar. Algunos jvenes salen para la calle con su mejor pinta, celulares inteligentes a mano, a veces con ms dinero de lo que corresponde al sueldo mensual de un trabajador. Otros llevan la insoportable bocina porttil, se suben al transporte pblico y obligan a todos a or la msica de su preferencia. Hay tambin quienes tienen gustos ms cool, entran a bares de precios prohibitivos, y pasan la noche entre cervezas y cigarrillos de buena marca.

El hedonismo fue una corriente filosfica en la Antigedad, que planteaba el disfrute sensual como el mejor camino para enfrentar la vida. La escuela cirenaica fue la mayor promotora del hedonismo. Varios siglos antes, las bacanales en honor al dios Dionisos haban surgido como celebraciones dedicadas al puro goce carnal. Desde entonces, la cultura occidental se debate entre la cultura de la disciplina, el trabajo productivo y la represin de los instintos sexuales, por una parte, y la cultura del Carpe Diem, el consumo desenfrenado y la alienacin de las drogas, por el otro. Es la vieja disputa entre Apolo y Dionisos.

La sociedad cubana ha visto, en las ltimas dcadas, cmo crecen los espacios dedicados al disfrute hedonista. El surgimiento en avalancha de actitudes que antes no se vean, o se vean menos: el resurgir de la prostitucin, ms o menos velada, el consumismo, el afn por las marcas, la discriminacin econmica. Todo ello potenciado por el desarrollo del turismo y la consiguiente llegada de un sinfn de visitantes: vidos buscadores de la isla de su fantasa, hecha de playas, ron y mulatas.

No son pocos los revolucionarios de viejo cuo que identifican el auge de este hedonismo con el renacer de los valores capitalistas en Cuba.

Y no les falta razn, en cierto modo. El error estara en condenar en bloque la cultura del disfrute, de la risa, y de la liberacin de los instintos, en aras de una cultura de la disciplina y de la tica espartana, como si esta no pudiese ser tambin funcional a las dinmicas capitalistas.

La relacin entre el capitalismo y el disfrute sensual es muy compleja. En los primeros siglos de su desarrollo, el capitalismo estuvo acompaado del desarrollo de una tica del trabajo y de la austeridad, fundamentalmente protestante, tal y cmo bien describi Max Weber. Esto fue as porque, en ese modo de produccin, es necesario que el capitalista dedique una cantidad reducida al consumo y al ahorro, y que la mayor cantidad posible de dinero se convierta en capital y se reinvierta. Todava hoy, las sociedades capitalistas desarrolladas son sociedades disciplinadas, donde se trabaja mucho y se promueve la tica de la responsabilidad.

Las culturas latinas, que van en el ltimo vagn de Occidente, llegaron tarde al capitalismo, y en muchos aspectos se mantuvieron con rezagos feudales, incluyendo un mayor apego al hedonismo carnavalesco; demasiado apegados a lo familiar, a lo comunitario, con una gran capacidad para producir trovadores y saltimbanquis.

La sociedad cubana, adems de la herencia latina, se form en la periferia del sistema mundo. Ciertamente, el Caribe fue el campo de juego del naciente capitalismo, y el central azucarero fue un experimento de crueldad. Pero la industria azucarera fue siempre un Frankenstein en el que convivieron dinmicas modernas y arcaicas como la esclavitud. La sociedad cubana nunca ha conocido la disciplina que implic la revolucin industrial en el mundo desarrollado. Por el contrario, la influencia cultural africana nos llen de otras maneras de sentir, de explotar la sensualidad, que nos han llevado a ser lo que somos.

Nuestro atraso, dentro del esquema-mundo del capitalismo, nos ayud en cierto modo a vivir ms libres. La Revolucin misma le dio un golpe final a la disciplina social burguesa. Nos permiti ser uno de los pases ms libres en el sentido de tener ms tiempo dedicado al ocio.

Un grave error sera, en nombre del socialismo, querer atacar la cultura del disfrute, desde una posicin modernista limitada. Porque cuando se tiene una concepcin tan pobre de lo que es el desarrollo, en realidad se est en posicin capitalista ingenua. Se est queriendo, sin saberlo, reconstruir el capitalismo del siglo XIX europeo. Me parece que algunas de estas concepciones limitadas estuvieron detrs del experimento del Decreto 349.

Por otro lado, es cierto que no se pueden desconocer los desafos culturales que plantea el capitalismo del siglo XXI. Este capitalismo, que ha surgido como evolucin de aquel del XIX, que ha sobrevivo al embiste del socialismo sovitico, que ha llegado a una fase post-industrial en lo econmico y post-moderna en lo cultural, ha encontrado la forma de pervertir y deformar todas las expresiones culturales que nacen desde el campo popular. Este es el capitalismo de la industria cultural, que convierte incluso el grito de la criatura oprimida en una mercanca.

En estos tiempos, incluso la ms remota puerta hacia el disfrute carnal ha sido marcada con el signo del dlar. La fbrica de sueos de la industria cultural se encarga de que incluso tus sueos ms ntimos, incluso tus fantasas sexuales, salgan de sus factoras. Para una sociedad como la cubana, abierta a las influencias que le llegan del resto de Occidente, que adems fue la primera neocolonia del imperialismo norteamericano, el sitio dnde se llevaron a cabo todos los experimentos tecnolgicos y culturales, resulta imposible librarse del influjo de esa maquinaria.

Lo liberador y lo alienante se entrelazan en la mayora de esos espacios habaneros dedicados al disfrute hedonista. El ocio, que es de por s el espacio privilegiado de la libertad, le es robado al sujeto sin que se d cuenta. Ese sujeto es estafado desde el instante en que deja de disfrutar realmente de la compaa o del amor de los que lo rodean, para disfrutar, o sufrir, por la marca, la ropa o el dinero.

Es necesaria una ofensiva cultural en Cuba en el campo del socialismo, desde lo humanista y emancipador. Pero sera un despropsito hacerlo desde posiciones represivas, o promoviendo una seudocultura de lo revolucionario, hecha de cartn-tabla. No se combate a la fbrica de sueos con consignas ni con grandes fotos de los hroes. Se la combate con utopas y sueos liberadores.

Lo contrario del hedonismo mezquino y alienado no es la disciplina del trabajo, ni la pica de las hazaas revolucionarias, mucho menos el celo partidista. Lo contrario de ese hedonismo es el disfrute de los cuerpos rebeldes y libres. Siempre mi memoria regresa al aula, al patio de la escuela, cuando nos dedicbamos a gozar la papeleta, en una recreacin sana de verdad, no impuesta por una orientacin.

El pueblo cubano en los sesenta le daba una solucin muy simple al problema: vivir en revolucin, gozar la revolucin, bailar la revolucin, hacer el amor en revolucin. Y nuestra revolucin pa cundo?

Fuente: http://jovencuba.com/2019/07/30/gozar-la-papeleta/



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