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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-08-2019

La exhumacin

Jaime Richart
Rebelin


La exhumacin del personaje lleva camino de ser el cuento de nunca acabar. Pero tambin la piedra angular del prestigio poltico del poltico que lleg, se supone, para imponer sus decretos junto a las leyes que habran de promover y aprobar su partido en el parlamento. Pero tambin un rdago que va a comprometer a todo el pas por este detalle de la exhumacin, en apariencia irrelevante visto el asunto tanto por el que vive con la desgana del que est de vuelta de todo, como por el curado de espantos...

El caso es que en la exhumacin o la no exhumacin, la exhumacin consumada o la exhumacin frustrada, Espaa se juega el futuro. Ms all de las ideas y proyectos contenidos en los programas polticos; ms all de los propsitos aireados por los lderes y portavoces de los partidos; ms all del socialismo prctico, no el terico, que pueda haber en la ideologa del partido de su nombre; y ms all, en fin, de la lgica de la historia vinculada al presente y al futuro... Ms all de todo eso, que hace razonablemente suponer que estn superados los odios, los resquemores, las rencillas y los ajustes de cuentas de la guerra civil y de las represalias subsiguientes estn, primero la Espaa como nacin diferente a todas cuantas existen sobre la tierra; segundo, la Espaa como sede de la extravagancia; tercero, la Espaa ultracatlica, nacionalista y franquista que no est dispuesta a ceder un palmo ms de tierra, sa de los versos del poeta; y cuarto, la Espaa que no tiene remedio...

Recientemente, el propio monarca espaol ha refrendado el carcter nacionalcatolicista de la Piel de Toro concediendo un ttulo nobiliario de todo fuste a la nieta de la momia que permanece bajo tierra. As es que, si es voluntad de la monarqua exaltar la figura del dictador; si la Iglesia espaola est con ste y con el monarca; si la vaticana se desentiende del asunto; si la familia se siente fuerte por todo ello; y si el Tribunal Supremo ampara directa o indirectamente la dilacin de la exhumacin, es evidente que Espaa permanece en el hilo del funambulista y juega con fuego.

Sea como fuere, la exhumacin/no exhumacin se ha convertido en la piedra de toque, el icono de su destino. Pues todo parece indicar que, en el perodo breve de una o dos legislaturas, Espaa volver institucionalmente a manos de sus dueos; dueos que se hicieron de hecho al ganar la guerra civil y que no han dejado de serlo frente al precario, espinoso y corto recorrido del poder poltico de sus oponentes. Pero aquellos no tienen prisa, la paciencia juega a su favor. Pues saben que los pormenores dichos, todos desvergonzados, y el empuje de los aires que soplan en Europa favorables a las ultraderechas juegan a su favor, y slo es cuestin de tiempo reconquistar el poder poltico, esta vez por vas democrticas. Como Hitler en 1933.


Jaime Richart, Antroplogo y jurista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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