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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2019

Rumbo a un estado policaco?

Luis Leiria
Esquerda


Las revelaciones de The Intercept, que demuestran las actividades ilegales de Sergio Moro, no se ven afectadas con el arresto de los hackers que supuestamente entregaron el material al sitio. Pero Moro quiere ser al mismo tiempo ministro de Justicia, jefe de la operacin, acusador, investigador y vctima.

Cuando el sitio informativo The Intercept Brasil comenz a publicar reportajes con revelaciones explosivas sobre la actuacin de los principales protagonistas de la operacin Lava Jato, el ex juez Sergio Moro se ubic en una posicin difcilmente justificable. Por una parte, en ningn momento refut cabalmente los dilogos en los que l participaba, alegando simplemente que no poda comprobar su autenticidad por no tener acceso a los archivos originales, no pudo determinar si haba habido o no manipulacin o edicin en los chats de la aplicacin Telegram. Pero, por otra parte, afirmaba que si eran verdicas, nada de lo que se le atribua era ilegal o censurable.

De esta manera, intentaba cubrir su retaguardia por todos los medios posibles: por un lado, no reconoca la autenticidad de los dilogos, pero no afirmaba que fueran inexactos; ya que ms tarde podra verse confrontado a su autenticidad irrefutable. Por otra parte, adelantaba su defensa en caso de que los dilogos fueran catalogados como verdaderos.

Moro en la cuerda floja

La situacin del ex juez y actual ministro de Justicia se ha vuelto realmente complicada porque se trata nada menos que de la prueba de que, en la operacin de la Lava Jato, el entonces juez Moro nunca mantuvo la independencia debida, segn la Constitucin brasilea, en relacin con la acusacin y la defensa, habiendo actuado como jefe de la acusacin, al que se subordinaban los fiscales que investigaban las sospechas de corrupcin, de los cuales el ms importante era Deltan Dallagnol.

El caso adquiere an ms importancia cuando se sabe que Moro tuvo una participacin decisiva en todo el proceso que llev a la detencin, condena y el impeachement para presentarse a las elecciones al ex presidente Lula. Todas las encuestas mostraban que Lula habra ganado ante Jair Bolsonaro, tanto en la primera como en la segunda vuelta de las elecciones. Pero Moro guio a los fiscales para que consiguieran la detencin de Lula, sacndolo de la campaa electoral. Y despus, lo conden en un tiempo rcord. Ahora sabemos que particip tambin en las maniobras y en las presiones que impidieron que ex presidente se presentara de nuevo cuando, desde la crcel, dio una entrevista al diario Folha de So Paulo. Para culminar su maniobra, una vez garantizada la derrota del PT y la victoria de Bolsonaro, acept sin tapujos la invitacin a ser su ministro de Justicia.

Sergio Moro tiene mucho ms en comn con Bolsonaro que lo que se puede pensar a primera vista. Tanto como el presidente, se considera un predestinado, un hroe ungido por el pueblo para cumplir la misin de acabar con la corrupcin en Brasil. Y al igual que Bolsonaro, no le importan mucho los detalles, como los derechos de los acusados, el debido proceso legal, la separacin de los poderes, la independencia de los magistrados asuntos estos que, como dira Bolsonaro, slo complican la vida de cualquiera que quiere humanos derechos y no los derechos humanos.

Pero incluso los predestinados tienen sus flaquezas, y Sergio Moro acus el golpe de las revelaciones de The Intercept. Repentinamente, se tom cinco das de vacaciones en un momento en el ue muchos de sus seguidores y votantes se mostraron sorprendidos por la parcialidad de la actuacin del entonces juez, demostrada en los reportajes. Tuvo cinco das de licencia sin sueldo (todava no tena derecho a vacaciones), entre el 15 y el 19 de junio, para tratar asuntos personales.

El contraataque de Moro

Volvi de sus vacaciones decidido a lanzar el contraataque. Como muchos lo hicieron antes, trat de desviar la discusin sobre el contenido de los diciendo que fueron obtenidos de manera criminal. As, consider a la prensa que divulg los intercambios de mensajes como cmplice del crimen. Y cuando la Polica Federal arrest a cuatro sospechosos de haber sido los hackers que consiguieron todo el material y que lo habran enviado annimamente a The Intercept, el ministro pens que haba llegado la hora del golpe de gracia sobre el adversario. Public una ordenanza -nmero 666! que autorizaba la deportacin sumaria de extranjeros considerados peligrosos para la seguridad del Brasil, en una clara amenaza a Glenn Greenwald, editor de Intercept, ciudadano norteamericano que vive en Brasil desde hace 14 aos. Al mismo tiempo, un diputado federal del PSL (Partido Social Liberal) present a la Fiscala General de la Repblica una solicitud de detencin temporal de Greenwald. Y el domingo (28 de julio) el propio presidente de la Repblica lanz una amenaza directa, insinuando que el periodista puede ser arrestado.

Adems, Moro llam por telfono a varios jueces de la Corte Suprema advirtindoles que la polica haba incautado material en los que figuraban, pero que se quedaran tranquilos porque las conversaciones iban a ser destruidas. Slo con eso, cometi una larga serie de irregularidades. La primera: demostr que estaba al tanto de las investigaciones de la Polica Federal que, por proceder bajo secreto, l no podra conocer. Segunda: en lugar de comunicarse institucionalmente con los ministros del Supremo, opt por el contacto personal. Tercero: anunci que los mensajes seran destruidos, cuando slo el Poder Judicial puede tomar esa decisin.

Una encarcelacin que merece an muchas explicaciones

El arresto de los cuatro hackers es un episodio que sigue siendo muy confuso. La Polica Federal no ha admitido an que el material obtenido por estos sospechosos fuera el mismo que estaba en posesin de The Intercept, a pesar de que Moro se anticip y dijo que s. Slo uno de los presos, Walter Delgatti Neto, admiti haber obtenido ese material y haberlo entregado annimamente a Glenn Greenwald. Pero el mtodo que afirma haber utilizado es totalmente incompatible con los telfonos mviles la polica dice haber interceptado: alrededor de mil.

Un especialista de El Pas es tajante al respecto: Ubicaron y llamaron a ms de 1.000 bandejas de entrada, una por una, en pocos meses? Es mucho trabajo. No se puede hackear 1.000 telfonos, incluso si estamos hablando de cuatro hackers de alto nivel. Es una cantidad enorme. Tambin consider obsoleto el mtodo de invasin supuestamente utilizado, afirmando que no sera utilizado por un hacker con capacidad de llegar a los principales nombres del de la escena poltica nacional.

Poco a poco, se fue construyendo una narracin perfecta para aquellos que desean desacreditar el Vaza Jato: una banda de estafadores del interior de So Paulo hackearon a las autoridades, manejaron una gran cantidad de dinero sin justificacin alguna y traspasaron el crimen a Intercept. As de fcil! Un plato servido para quienes, como el ministro Sergio Moro, tratan de pegarnos la etiqueta de sitio web aliado a hackers criminales que acusa al ministro Sergio Moro de haber actuado como ministro de Justicia, jefe de operaciones, acusador, investigador a quien es, colmo de colmos, simple vctima. Para el sitio web informativo, Sergio Moro est montando un Estado policial en Brasil.

En el editorial de The Interecept, queda claro que el arresto de los cuatro hackers no tendr ningn efecto sobre el periodismo producido a partir del material recibido: El inters pblico de la divulgacin de este material era obvio desde el principio: estos documentos revelan conductas serias y sistemticas y lo que nos parece claro, revelan flagrantes ilegalidades por parte del entonces juez, ahora ministro de Justicia, Sergio Moro, as como por parte del coordinador de la operacin de la lava Jato, Deltan Dallagnol, as como otros fiscales de la unidad especial.

Los ltimos reportajes se centraron en las actividades lucrativas del fiscal Deltan Dallagnol. Conferencias que, segn el propio lo que afirma el propio interesado, le permitieron recibir 400 mil reales en el ao 2018. Dallagnol dio una charla en una empresa involucrada en el Lava Jato y particip en una reunin secreta con presidentes y altos ejecutivos de la banca para discutir sobre el Lava Jato y las elecciones.

Traduccin: Ruben Navarro, para Correspondencia de Prensa.

Fuente (de la traduccin): https://correspondenciadeprensa.com/2019/07/30/brasil-rumbo-a-un-estado-policiaco/
Fuente (del original): https://www.esquerda.net/artigo/brasil-caminho-de-um-estado-policial/62558


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