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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-08-2019

Escombros

Iulen Lizaso
Rebelin


Los cimientos democrticos del edificio institucional de un pas, es la Constitucin. La altura de su tejado o techo lo delimita el nimo cvico o impulso democrtico con las que fueron escribindose, al dictado o no de representantes coronados y laureados.

Se puede decir que la nuestra del 78 equiparada a la de hace ms dos siglos y medio (ambas para tratar de dar salida a un regimen autocrtico), es como un champin frente a una Lepiota. Salvando distancias y envergaduras coinciden en que hoy vivimos la misma desafeccin hacia la monarqua que en los previos a la Pepa, y despus de 40 aos de democracia eso es un fracaso.

Nuestra Constitucin de hoy, igual que los dos edificios donde la vehiculizan para gobierno del pas, est, si no en derribo por tambin desafeccin popular, si sostenida con un andamiaje de elevado costo democrtico, motivado por todas las carencias y excesos que han llegado a desestructurar la convivencia.

Cuando escuch por primera vez que el mayor problema y rmora democrtica de este pas no es el franquismo sino el PSOE, me pareci un exceso. Hoy, y repasando su biografa poltica desde el 78, me reafirmo en ello, pues no se trata de una pugna politica entre los lderes de dos partidos polticos de izquierda, sino la pugna democrtica e identitaria entre el hijo poltico del mentor de un PSOE con intereses asimilados a los de la oligarqua del Ibex35, y el nieto biolgico del creador del Partido Socialista Obrero Espaol autntico.

La versin que dan los medios de comunicacin sobre las razones del fracaso de investidura de Pedro Snchez en su doble juego de pretender tapar dos cabezas a la vez con una sola boina, es muestra de la pia infame que ejercen las cuatro patas que sostienen esta farsa institucional... y democracia fallida.

Para quienes de las crnicas polticas en prensa sabemos leer lo escrito entre lneas, pocas dudas nos cabe de que toda esa escenificacin por parte del candidato a presidente, una y otra vez era desenmascarada por un hbil Pablo Iglesias en su jugada de pedir cartas una y otra vez, a pesar de que traten de confundirnos destacando su desmedida ambicin personal.

Pues si, mucha ambicin, siendo la principal, presenciar in situ lo que en ambitos institucionales ntimos deciden con ocultacin o segundas lecturas para la prensa, los asuntos gordos del pas como es el Consejo de Ministros.

Eso para lo personal. Para la plebe que en su ignorancia le denigran no, pero para esa gran parte del pueblo que aunque en esta no le han votado, si le creen, ambicin para formar parte del gobierno como nico espacio de influencia para presionar internamente al futuro presidente a exigir a los partidos constitucionalistas en sede parlamentaria con luz y taqugrafos, obligarse a exigirse cumplir la Constitucin en sus artculos mas humanitarios.

Una Constitucin que a pesar de la bonanza econmica, vemos como es violada de manera progresiva en su contenido social, desde el 78, y muy en particular desde los recortes de 2008 y rescate a la banca en 2011.

Esta huelga institucional que mantienen desde mayo, y para nada afecta a sus bolsillos, la resolveran de manera muy diferente si sus arrinconados patrones (ciudadana) les aplicaran los mismos principios de igualdad que recoge la Constitucin para el resto de los trabajadores, que al no llegar a acuerdos en la negociacin del convenio con la patronal se mantienen de huelga y sobreviven como pueden... feudalismo puro y duro por parte de una casta infame.

La exigencia de cumplir los artculos que garantizan el bienestar, seguridad, integridad, igualdad y habitacionalidad de toda la ciudadana, recogidos en el artculo 17, 31, 47, 50, 128, 150... son las verdaderas lneas rojas de Pablo Iglesias en sintona con la mayora ciudadana que piensa por si misma, aunque luego en el resultado del voto de izquierda no se refleje as. Es una exigencia de mnimos a tratarlas en las primeras sesiones en el Congreso de diputados. Pero muy en particular, el punto 32 del silenciado artculo 149, siendo junto a la modificacin del 135 (2.011) y la aplicacin del 155 (2.017), quien mayor desarmona social y quebranto socieconmico y sociopoltico respectivamente han causado en esta dcada que acaba para nuestra palidecida democracia.

As Sr Snchez, con mucho nimo y altura de miras para el futuro programa de gobierno que debe presentarnos, le invito a que se aplque tan solo en dignificar nuestra Constitucin en los artculos que repercuten a mayoras tambin de sus votantes, y en civilizarla con inteligencia relacional, en aquellos artculos, que a diferencia de la Pepa nos impide desligarnos emocional, espiritual y sociolgicamente del rgimen anterior.

Ese programa de gobierno, aunque le llevase a ganar la bronca de la patronal del Ibex35, siempre ser bien acogido por la inmensa mayora que conformamos la patronal fiscal y afectiva de un pas obligado a remontarse.

Tenga a buen seguro que si se puede. Y nunca olvide, que desde el 78... el PSOE nos lo debe.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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