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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-08-2019

No hay manual para los nuevos riesgos

Guillermo Oglietti
Celag


La razn de ser de los bancos centrales es la estabilidad. Estabilidad del valor de la moneda frente a los bienes (estabilidad de precios), frente a las divisas (estabilidad cambiaria) y frente a los activos financieros (estabilidad financiera). Algunos bancos centrales incorporan en sus estatutos el objetivo del pleno empleo y el crecimiento. A nuestro entender, no se trata de un segundo objetivo, ms altruista, sino de uno de los pilares que sostienen su objetivo principal, porque slo con crecimiento y pleno empleo se logra una estabilidad sustentable.

En los pases que democrticamente eligen tendencias polticas diferentes a las que prefieren los intereses hegemnicos, los bancos centrales enfrentan nuevos riesgos que dificultan esta tarea. Vale la pena analizarlos con detenimiento. Destacamos tres nuevas fuentes de grandes riesgos que son despreciados por las regulaciones internacionales bancarias (Basilea II) y las instituciones financieras internacionales: 1. Concentracin financiera, 2. Integracin financiera internacional y 3. Riesgos geopolticos.

Concentracin financiera internacional

Tres fondos de inversin privados que manejan fondos por ms de 13 billones de dlares, son los principales accionistas del 90% de las 500 empresas ms grandes de EE. UU. Los activos de los 500 fondos de inversin ms grandes del planeta eran equivalentes al PIB global de 2017. Los fondos Blackrock y Vanguard administran activos superiores al PIB de China. Este nivel de concentracin del sector financiero global est fuera de toda escala, no tiene parangn en la historia, es un fenmeno nuevo y los bancos centrales tienen que incorporarlo como una de las principales amenazas que enfrentan.

Las regulaciones domsticas solan poner algunos lmites a la concentracin bancaria, como la ley Glass-Steagall en EE. UU. Esta ley diferenciaba entre bancos de inversin (dedicados a la especulacin que captaban depsitos de grandes inversores y los apostaban en los mercados financieros), y la banca comercial (que captaba depsitos de inversores comunes, hacan prstamos al consumo, el comercio y la industria, y estaban sujetos a mayores regulaciones). Tambin prohiba que las dos bancas estuviesen vinculadas para que los riesgos de la banca especulativa no afectasen a los ciudadanos comunes. Hasta que fue derogada en 1999, EE. UU limitaba la concentracin bancaria dentro del pas, pero no pona lmites a su expansin en el resto del mundo, especialmente en los pases permeables a los intereses norteamericanos, como los latinoamericanos, donde la banca estadounidense tiene una alta presencia[1]. Es por esto que el sector financiero pas a ser el principal lobista en EE. UU., al que aporta directamente unos 500 millones de dlares anuales para hacer prevalecer sus intereses.[2]

La derogacin de la ley Glass-Steagall impuls una mayor concentracin en el mercado financiero de EE. UU. que, unida a la concentracin global, gener la semilla de la gran crisis financiera de 2007/8. Cre lo que hoy se denomina banca en las sombras (Shadowbanking), que son los grandes fondos de inversin que captan depsitos de todo tipo de inversores y eluden las mayores regulaciones a las que est sujeta la banca comercial. La banca en las sombras tiene una ventaja competitiva desleal que favorece su expansin a costa de la banca comercial tradicional. A nivel del globo, no hay regulaciones que limiten las acciones de la banca transnacional y la situacin est fuera de control. El FMI (Fondo Monetario Internacional) tiene una relacin simbitica con esta banca transnacional: como su capacidad de prstamo es limitada, recurre y promueve los prstamos de la banca privada, favoreciendo su expansin y concentracin; a su vez, la banca se apoya en la capacidad del FMI para poner exigencias a los pases receptores, una forma indirecta de asegurar el cobro de los prstamos y su expansin. Este nivel de concentracin genera riesgos evidentes. El mercado financiero est desequilibrado a favor de esta banca gigante que empequeece a los bancos centrales y disminuye sus herramientas de estabilizacin. Cualquiera de sus decisiones puede implicar movimientos internacionales desestabilizadores.

Integracin financiera

La contrapartida de esta concentracin es la integracin financiera global. El excelente estudio titulado La red del control corporativo global de Vital, Glattfelder y Battiston (2011) analiz las estructuras de propiedad de las corporaciones del planeta sobre una base de datos de 13 millones de relaciones de propiedad, es decir, de tenencias accionarias que generan control societario, con las que detectaron 43 mil transnacionales. El estudio concluye que 737 accionistas pueden controlar el 80% de estas corporaciones. Hilando ms fino, los autores identificaron unos 140 accionistas que controlan el 40% de las corporaciones transnacionales.

En los aos previos a la crisis de 2007/8, era moneda corriente escuchar a los economistas del establishment decir que la mayor integracin financiera global era un elemento positivo, porque el riesgo bancario se distribua entre muchos agentes as que, en caso de quiebra, las prdidas seran ms fciles de asumir porque se repartan entre muchos. La experiencia de la crisis, sin embargo, nos demostr lo contrario. Cuando los riesgos financieros se distribuyen de esta forma, como lo hicieron los bancos a travs del negocio de titulizaciones de activos ms la imbricada red de tenencias accionarias compartidas entre entidades, los bancos tienen un incentivo para tomar ms riesgos y, ms que distribuir el riesgo, desparraman basura. La alta interconectividad propietaria del sector financiero hizo que todo el sector sufriese el contagio y puso en grave riesgo el sistema financiero global.

Riesgos geopolticos

La errtica poltica exterior de EE. UU. en el plano comercial y financiero es una nueva fuente de inestabilidad global. Tras los atentados del 9/11 de 2001, EE. UU. cambi su poltica de sanciones. Antes de los atentados, cuando aplicaba sanciones a algn pas, su efecto se limitaba a la relacin directa que mantena con el pas sancionado, prohibiendo, por ejemplo, las exportaciones o sus prstamos hacia dicho pas. Pero, con el declive de la hegemona productiva de EE. UU., estas sanciones directas fueron perdiendo efectividad.

Sin embargo, tras los atentados a las Torres Gemelas, todo cambi. EE. UU. presion a la banca privada para que le sirviera de brazo para aplicar sus sanciones, y todos aceptaron para evitar ser acusados de apoyar el terrorismo internacional, el trfico de drogas o el lavado de activos. Como el 95% de las transferencias transfronterizas se liquida a travs del sistema de compensacin norteamericano (denominado CHIPS), y el 44% del comercio global se liquida en dlares, EE. UU. se aprovecha de esta hegemona en el sector financiero para aplicar sanciones indiscriminadamente. Los bancos pasaron a ser responsables de autoreportar las transferencias sospechosas de corresponder a empresas, personas o pases afectados por las sanciones, por lo que el Gobierno estadounidense ni siquiera tiene que supervisar directamente las operaciones y recuesta el trabajo y los costos en el sistema bancario.

Los bancos tambin temen la discrecionalidad que deriva de la ley de 2001 conocida como el Acta Patriota, que le da al secretario del Tesoro de EE. UU. la potestad de prohibir las corresponsalas bancarias en ese pas lo que implica, para cualquier banco del planeta, quedarse fuera del negocio por una decisin que no est sujeta a ningn escrutinio pblico ni en EE. UU. ni de cualquier entidad supranacional. Como casi la totalidad de las transferencias bancarias transfronterizas requieren combinar el uso del sistema de liquidacin de operaciones CHIPS -controlado directamente por EE. UU.-, y el sistema de mensajera bancaria SWIFT, cualquier pas, persona o entidad afectada por las sanciones queda inmediatamente aislada del mercado financiero y comercial internacional, porque no puede recibir ni prstamos ni realizar ni recibir transferencias internacionales. Existe el consenso de que EE. UU. est usando indiscriminadamente esta herramienta de guerra financiera. Recientemente, el Financial Times afirm que es vital para Washington usar las sanciones con prudencia. De lo contrario, en lugar de reforzar su poder, slo acelerar el declive del sistema poltico y de comercio liderado por EE. UU..

La caja de herramientas de la economa neoclsica no tiene ningn artefacto para enfrentar estos nuevos desafos porque el realismo geopoltico no entra en sus consideraciones. Sin embargo, no tener en cuenta estos elementos es una imprudencia. No se requiere una teora conspirativa para llegar al estado actual del sistema, porque la concentracin e integracin financieras son un resultado inevitable y espontneo, consecuencia de la desregulacin y la apertura financiera promovida por el Fondo. Pero cuando hemos llegado al punto en el cual la lista de personas que detenta semejante control del sistema financiero cabe en la lista de invitados a una boda de clase media y que, por lo tanto, les es fcil reunirse en un club como Bilderberg o Davos[3] para llegar a acuerdos que pueden ser contrarios a los intereses de un Estado, no tener en cuenta los riesgos que esto implica es un caso grave de falta de imaginacin o irresponsabilidad. Cualquier administrador eficaz de la banca central tiene que usar una caja de herramientas analticas diferente a la neoclsica. La teora de los sistemas complejos es una buena candidata para analizar estos nuevos escenarios. Dice que una forma de evitar estos riesgos es crear cortafuegos similares a los usados para evitar los apagones masivos de los sistemas elctricos interconectados. En otras palabras, nacionalizar y aislar el sistema financiero lo ms posible. Al final, Donald Trump tiene razn, al menos en lo que respecta al sistema financiero, lo mejor es Latinoamrica First.


Notas

[1] file:///D:/Users/OK/Downloads/wp1760.pdf. La posicin de Amrica Latina de acuerdo a la presencia de banca extranjera se ubica por detrs de los pases europeos exintegrantes de la URSS y de frica.

[2] El sector financiero ocupa el primer o el segundo puesto del ranking de gasto de lobby por sector, habitualmente compartiendo el podio con el sector de la salud privada. De todos modos, debido a que el sector financiero es propietario de una gran porcin de las corporaciones que tambin son lobistas, este gasto y posicin seguramente estn subestimados. http://www.opensecrets.org/

[3] El libro Relaciones Internacionales de Marcelo Gullo es una muy buena gua para entender este y otros temas geopolticos que enfrentan nuestros pases.

Guillermo Oglietti es doctor en Economa Aplicada por la Universidad Autnoma de Barcelona (UAB), postgraduado del Instituto Torcuato Di Tella de Buenos Aires y licenciado en Economa por la Universidad Nacional de Ro Cuarto (UNRC, Argentina). Dirigi el Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Territorio, Economa y Sociedad de la Sede.

Fuente original: https://www.celag.org/no-hay-manual-para-los-nuevos-riesgos/



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