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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-08-2019

La perspectiva comunista en tiempos de inteligencia artificial y biotech

Esteban Mercatante
La izquierda diario

Un reciente libro de Aaron Bastani, periodista britnico, da cuenta de la abrupta transformacin que genera el desarrollo de la inteligencia artificial y otras tecnologas para pensar las posibilidades de una sociedad comunista.


Ilustracin: Robot, mural del grafitero gals Phlegm en Sheffield, RU. 

Comunismo de lujo plenamente automatizado. Esa es la atractiva propuesta que da ttulo al reciente libro de Aaron Bastani [ 1 ]. La tesis del libro es que estamos atravesando los primeros momentos de una gran disrupcin tecnolgica, la tercera en la historia de la humanidad. La primera habra sido el desarrollo de la agricultura, que dio pie al sedentarismo y permiti el desarrollo de las ciudades; y la segunda se produjo con el desarrollo de la revolucin industrial, con el motor de vapor siendo el disparador inicial del cambio. La actual tendra su base en el abrupto desplome en los costos para la produccin de prcticamente todo, remitiendo bsicamente a la inminencia del fin del trabajo gracias a la automatizacin, que permite la inteligencia artificial y la transformacin de la biotecnologa. Para Bastani no se trata de si el trabajo humano ser desplazado por las mquinas, sino de la velocidad con la que esto ocurrir y de la manera en que la sociedad repartir sus beneficios. Y ac es donde ingresa la cuestin del comunismo como perspectiva posible, y la nica que podra asegurar la concrecin de las mejores posibilidades inscriptas en el desarrollo tecnolgico actual.

Lo que comnmente es tratado en los medios y los economistas mainstream con notas ominosas, llevando a trazar horizontes distpicos que podran ser aliviados con algn paliativo como la renta bsica universal, para Bastani es la base para una transformacin radical de cmo vivimos. Dejar de trabajar, que sean las mquinas las que se ocupen de todo, para que disfrutemos de un ocio acompaado de abundancia. Posibilidades que ni los autores del Manifiesto comunista llegaron a imaginar: un comunismo de lujo.

Crecimiento exponencial

La clave de anlisis que nos propone Bastani es el crecimiento exponencial en la capacidad del manejo de la informacin. Esto redund en un abrupto desplome del costo de recolectar, procesar, almacenar y distribuir informacin digital que por ahora no encuentra piso. En el centro de estas tendencias est la operacin de la ley de Moore: en 1965, Gordon Moore (que tiempo despus fundara Intel) plante que cada dos aos se duplicaba la cantidad de transistores que podan encajarse en un circuito, lo que equivale a decir que la capacidad de los procesadores se duplicaba en ese lapso. Esto continu ocurriendo hasta la actualidad, con resultados sorprendentes: nos cuenta Bastani que una supercomputadora construida en 1996 por el gobierno de EE. UU. a un costo de 55 millones de dlares, que tena el tamao de una cancha de tenis, tena la misma capacidad de procesamiento que en 2006 poda encontrarse en una PlayStation 3! Y por apenas 600 dlares. En 2013, la PlayStation 4 duplicaba esa capacidad y costaba 400 dlares.

Lo mismo ocurri en otros terrenos claves para la recoleccin de datos, como la fotografa, la geolocalizacin, etc. Estas han sido las bases de apoyo para la creciente automatizacin de procesos de trabajo y para el desarrollo de la inteligencia artificial. La informacin es el insumo central de la produccin moderna, nos dice Bastani, y este se vuelve cada vez ms barato de recolectar y procesar.

Otra rea en la que el incremento exponencial tuvo efectos radicales es en la biotecnologa. El libro posa ah una mirada ambiciosa. Qu es la vida sino una larga cadena de informacin almacenada en el ADN? Como en los dems terrenos, desde que fueron construidos los primeros genomas hasta hoy, el costo del proceso de desplom. Realizar la primera secuencia del genoma humano, lo que se alcanz en 2003, insumi treinta aos y miles de millones de dlares. En junio de 2015 secuenciar el ADN de una persona costaba 10.000 dlares, pero ya la compaa de biotecnologa Illumina present una mquina que prev realizar ese proceso por menos de 100 dlares.

Similares desarrollos se observan en la produccin sinttica de protenas animales. Bastani resea abundantes casos de emprendimientos que, a travs de diversos mtodos, planean ofrecernos a precios competitivos huevos, carne vacuna, pollo, pescado, leche y quesos que podrn afirmar, como las pelculas: ningn animal fue lastimado en su realizacin. Si bien hoy desde diversos ngulos se plantean prevenciones sobre la biotecnologa para la produccin de alimentos, el autor es tajante en su posicionamiento: adems del trato hacia los animales, que en la actualidad debera ser una consideracin irrefutable por s sola, la menor contaminacin (el metano ganadero es uno de los mayores propulsores del cambio climtico segn muestran numerosas investigaciones), y la reduccin en la utilizacin de recursos clave como el agua (1 docena de huevos consume para producirse 2.400 litros de agua, 1 kilo de carne 3.300 litros) podran ser motivos suficientes. Y adems, nos dice Bastani, las protenas salidas del laboratorio pronto sern tan sabrosas como sus equivalentes producidos tranqueras adentro.

Cmo compatibilizar la perspectiva de abundancia con la urgencia de contener el dao ambiental? El lujo plenamente automatizado significa ms, y no menos consumo energtico. La clave se encuentra en un profundo cambio en la matriz energtica. Y ac Bastani ofrece una respuesta sorprendente, porque se trata otra vez del aumento exponencial operando en algo que hace tiempo se viene utilizando: energa solar. En apenas noventa minutos la tierra es baada por suficiente energa solar para satisfacer la actual necesidad energtica por un ao entero, nos dice Bastani. Claro, eso siempre estuvo ah, y desde hace varias dcadas es utilizada, pero sin suficiente escala ni viabilidad econmica para convertirse en la base de la matriz energtica. A mediados de los aos 70, producir un watt mediante energa solar costaba 100 dlares, mucho ms que las alternativas vigentes. En la actualidad, en los pases ms soleados, el costo cay a 50 centavos de dlar, mientras que la capacidad instalada se multiplic por 100 entre 2004 y 2015. En Gran Bretaa, en 2010 esta cubra el 2 % de sus requerimientos energticos; hoy satisface el 25 % de los mismos. Para Bastani, igual combinacin de abaratamiento y efectividad se registra en la energa elica. Ambas fuentes, opina, podran reemplazar casi totalmente al gas y petrleo, y a otras formas de generacin de electricidad, en pocas dcadas.

La perspectiva de posescasez trazada por el libro, se completa con el potencial acceso a un acervo ilimitado de recursos hasta hoy de disponibilidad limitada. La minera espacial, a costos sostenibles, es otro desarrollo que Bastani ve promisorio. En la ltima dcada esta dej de ser un monopolio de (algunos) gobiernos. Es por el contrario la iniciativa privada, apoyada en el crecimiento exponencial en el desarrollo de los procesadores, la que est empeada en convertir a los viajes espaciales regulares en una iniciativa viable. La expectativa, desarrollar una nueva carrera espacial, en la que compitan las empresas en vez de los pases, y en la que la elite mundial se convierta todava en ms rica.

La informacin quiere ser gratuita (libre)

La tercera disrupcin plantea un cambio radical en la economa poltica. Desde su desarrollo como disciplina, esta tuvo como objeto de anlisis un mundo de produccin abocado a la administracin de recursos escasos. El precio y la ganancia solo tienen sentido si los bienes solo pueden ser producidos a un determinado costo −si es necesario llevar a cabo un determinado tiempo de trabajo socialmente necesario para confeccionarlos, dira Marx. El mundo de las mercancas −como se aparece en la sociedad capitalista a primera vista, siguiendo a [El capital]− existe porque hay una economa del trabajo social, nica base para satisfacer todas las necesidades. Un sector minoritario de la sociedad es duea de los medios de produccin requeridos para llevar adelante esos trabajos necesarios y monopoliza el acceso a ellos. Esto es lo que les otorga el derecho a apropiarse de una parte del trabajo que realizan, bajo su mando, aquella parte de la sociedad que no posee ningn medio de produccin. Esta ltima es la que conforma la clase trabajadora, que solo tiene para vender su fuerza de trabajo, durante cada jornada, a cambio de un salario.

La cuestin cambiara con el peso creciente adquirido por la informacin en el capitalismo contemporneo. Este debate no es nuevo. Entre los marxistas hace dcadas que existe la discusin con aquellos que plantean que hemos ingresado en la era de un capitalismo cognitivo . Muchos de los defensores de esta ltima tesis se remontan a Marx, y su planteo del general intellect realizado en los Grundrisse , borrador preliminar de El capital , escrito en 1857 y desconocido hasta las primeras dcadas del siglo XX. Marx ah planteaba como el desarrollo de la tcnica, que se traduce en medios de produccin cada vez ms complejos (que al ser ms costosos representan un mayor trabajo objetivado) tiende a convertir a la fuente de la ganancia, la explotacin de la fuerza de trabajo, en una base cada vez ms miserable para sostener a esta sociedad. Partiendo de esta frase de Marx, que en algunas interpretaciones desplazara al trabajo como fuente de valor en favor del inmaterial conocimiento (como si este ltimo no fuera tambin material y trabajo, solo que complejo), los tericos del capitalismo cognitivo tienden a postular que la idea de que la fuente del valor (y de la ganancia) es el trabajo socialmente necesario habra quedado anacrnica, y con ella todas las categoras de la crtica de la economa poltica de Marx.

Bastani recorre otro enfoque de la cuestin, que es cmo la economa mainstream, neoclsica, se enfrenta a la importancia que adquiri la informacin como mercanca cada vez ms importante en la actualidad. La informacin (entendida en trminos generales, incluyendo desde la recoleccin de datos hasta el desarrollo de procesos y diseos) tiene un costo para ser generada, pero reproducirla, una vez terminada, no tiene costo. Esto es lo que deca Paul Romer, economista del Banco Mundial que estuvo entre los primeros en analizar esta cuestin. En su paper de 1990 Cambio tecnolgico endgeno, Romer consideraba que el proceso que daba ttulo a su trabajo poda pensarse como un mejoramiento en las instrucciones para combinar materias primas. Pero, una vez que se incurri en el costo de crear un nuevo set de instrucciones, estas pueden ser utilizadas una y otra vez sin costo adicional.

Una dcada despus, sern Larry Summers y James Bradford DeLong dos prestigiosos economistas que integraron el gabinete de Bill Clinton, los que se metern a considerar esta cuestin inquietante para una sociedad basada en la apropiacin privada de los rditos de la produccin. En su opinin, la condicin ms bsica para la eficiencia econmica es que el precio iguale al costo marginal. El costo marginal es el de producir la ltima unidad, que se supone es el ms elevado porque los costos, despus de ser descendentes en un primer momento, van en aumento a partir de cierto punto. El clsico corolario de los rendimientos decrecientes sostiene que la produccin aumentar hasta el nivel en que producir la ltima unidad (la ms cara), iguale al precio que el productor espera obtener. Esta es una de las piedras basales de toda la economa neoclsica. El problema, dicen Summers y DeLong, es que con los bienes informacionales, el costo social y marginal de distribucin es casi cero. Esto, apunta Bastani, vale tanto para el diseo de medicamentos o robots, como para libros, pelculas y papers acadmicos. Y tambin, como vimos, para el ADN o casi cualquier cosa en la actualidad. Pero entonces, si las mercancas de este tipo fueran a venderse a su precio marginal (cero), no pueden ser creadas y producidas por firmas que usan los ingresos de sus ventas para cubrir sus costos. Qu conclusin extraer de esto? Que el sistema basado en el capital privado y la ganancia muestran ah los lmites a los que se ve confrontado para organizar las fuerzas productivas que ha desarrollado? Por el contrario, los defensores de la libre empresa y la competitividad, sostuvieron sin pruritos, ante este problema, que el poder de monopolio temporario y las ganancias surgidas de l pueden ser la recompensa requerida para estimular a la empresa privada para lanzarse a las innovaciones. Es decir, en una situacin donde no existe la escasez, debe ser creada para que puedan funcionar las leyes del capital. Spotify o Netflix son el tipo de modelo de negocio surgido de estas ideas, en oposicin, por ejemplo, a Napster, empresa que permita la distribucin gratuita de msica entre usuarios de internet de todo el mundo. Como nos recuerda Bastani, esta empresa fue derribada por la industria de la msica en los momentos en que Summers y DeLong escriban su paper.

Los remedios, tentativos, que sugieren los economistas que consideran el capitalismo como un horizonte insuperable para hacer frente al problema de la produccin de bienes que una vez generados pueden ser reproducidos sin costo, y no estn sometidos por lo tanto a las leyes de la escasez, es generar una escasez artificial. No es que recin ahora se haya planteado esto para el capitalismo. Los derechos de autor o las patentes, son casi tan antiguas como la gran industria. Siempre fueron una forma del capital de declarar su propiedad y fijar un precio. Lo nuevo son las condiciones de abundancia y la generalizacin de adquiere la necesidad de dosificarla.

Bastani no considera que el capitalismo no pueda hallar soluciones para adaptar las posibilidades creadas por la tercera disrupcin. De hecho, en todo su libro resea, en muchos casos con entusiasmo, las soluciones logradas por los empresarios para innovar y reducir costos, sin dejar de recordar tambin que la inversin privada no es responsable por nuestro actual nivel en materia de tecnologa, que se debe ms bien en muchos casos, de manera directa o indirecta a inversiones pblicas. Pero si bien FALC muestra que la iniciativa empresarial, en la bsqueda por vender ms y ms barato, y convertir en negocio todo lo que se pueda, jug y sigue jugando un rol en esta creacin de las posibilidades para la abundancia, no nos puede llevar hacia ah. Para asegurar la ganancia es necesario seguir imponiendo, con frceps, las leyes del mercado all donde estas empiezan a volverse precarias.

Bastani retoma en varias ocasiones la sentencia de Stewart Brand: la informacin quiere ser libre. Brand sostena:

Por un lado la informacin quiere ser cara, porque es muy valiosa. La informacin correcta en el momento adecuado te cambia la vida. Por otro lado, la informacin quiere ser libre, porque el precio de extraerla cae cada vez ms y ms. As que tenemos a estas dos tendencias pelendose entre s.

Que gane la segunda nos obliga a ir ms all del capitalismo.

El futuro ya lleg?

Bastani quiere provocar y lo logra. Presenta numerosas evidencias convincentes de por qu muchos relatos de ciencia ficcin estaran ms cerca de concretarse de lo que pensamos.

Pero uno de los mayores problemas de su caracterizacin de las tendencias en curso es que toma por buena la idea de que el desarrollo tcnico bajo el capitalismo llevndonos hacia el fin del trabajo . Ac hay una gran operacin ideolgica, los grandes medios y expertos hablan permanentemente de la inminencia del fin del trabajo , amenaza que es utilizada por la clase capitalista en todo el mundo para forzar la aceptacin de reformas laborales cada vez ms precarizadoras. Bastani la da por descontado que hacia all vamos, ya sea que se termine o no el capitalismo. Su comunismo no apunta entonces a terminar con el trabajo, cosa que opina que suceder de una forma u otra, sino a poner en discusin cmo se distribuyen los frutos de la automatizacin. Pero aunque en los ltimos tiempos se volvi como nunca sentido comn este fantasma, la acumulacin de capital, que debera motorizarlo, destaca por mantenerse en niveles histricamente bajos . Al mismo tiempo, las empresas muestran la misma avidez por extraer hasta el ltimo segundo de trabajo no pago que mostraron en toda la historia del capitalismo. Tambin, con el argumento de la crisis de los sistemas previsionales, los Estados capitalistas impulsan extender lo ms posible el tiempo de la vida que debemos dedicar al trabajo . Hoy se trabaja ms, y no menos, que hace dcadas atrs, y los capitalistas se muestran empeados en que ello no cambie , aunque eso signifique al mismo tiempo condenar a millones al desempleo o subempleo, porque no hay trabajo formal para todos en los marcos del capitalismo.

Populismo, la nueva ruta hacia el comunismo?

Tal como le ocurre a Paul Mason y su Postcapitalismo , que parte de decirnos que el capitalismo est casi desapareciendo ante nuestros ojos para ofrecernos como hoja de ruta inmediata una serie de medidas reformistas que no aseguran ninguna transicin entre el presente capitalista y un supuesto futuro post, Bastani traza una perspectiva que se caracteriza por un similar salto al vaco.

Nos presenta una mirada radical sobre las posibilidades inscriptas en la tercera disrupcin que ya est en marcha. Pero el camino hacia all estara en retomar las remanidas estrategias que vienen ensayando, con xito dispar en materia electoral y palpable adaptacin al rgimen burgus, las fuerzas como Syriza en Grecia (que prometi terminar con la austeridad y termin aplicando los planes de ajuste del FMI y la Unin Europea), Podemos en el Estado espaol (que est buscando aliarse con el social liberal PSOE para formar gobierno), DSA en los EE. UU. apoyando la candidatura socialista de Bernie Sanders que se presenta nuevamente en la interna demcrata, o Momentum en Gran Bretaa que apoya al laborista Jeremy Corbyn. En todos los casos, quieren retomar la tradicin de la vieja socialdemocracia, previa a las ltimas dcadas en las que fue uno de los pilares de las polticas neoliberales. Son una especie de neorreformismo, que recupera el viejo planteo de una va de reformas graduales para ir revirtiendo, al menos en parte, la herencia de las polticas neoliberales. Junto con esto, suman planteos como el de la renta bsica universal , adaptado a la perspectiva de fin del trabajo que discutimos ms arriba.

Entre el comunismo de lujo plenamente automatizado y el presente, la nica hoja de ruta pasa por romper con el neoliberalismo: revivir polticas del Estado benefactor, impulsar una renta bsica universal, avanzar en la decarbonizacin de la matriz energtica, y reforjar al Estado capitalista.

El libro empieza mostrndonos viajes al espacio realizados en el da, ciudades alimentadas por energa solar y una sociedad donde el trabajo rutinario es cosa del pasado, sin que nadie tenga menos que todo lo que pueda desear. Nos despide con una nostalgia por las polticas de los 30 dorados aos de boom econmico en los pases imperialistas despus de la II Guerra Mundial, que habra que aspirar a recuperar como paso previo a ese futuro comunista.

Bastani afirma que el comunismo de lujo no ser alcanzado por la toma del Palacio de Invierno. Por qu? Simplemente porque ninguna perspectiva comunista poda ser posible antes de la tercera disrupcin. Con esta aseveracin se desentiende de la necesidad de realizar cualquier balance histrico sobre la URSS y su burocratizacin, porque la experiencia de entonces no sera pertinente para los desafos del presente.

Segn el autor, lo que hoy est planteado es:

Construir un partido de trabajadores contra el trabajo −uno cuyas polticas sean populistas, democrticas y abiertas, al mismo tiempo que peleamos contra el establishment que, a travs de su poder sobre la sociedad y el Estado, no descansar en asegurar que el comunismo de lujo plenamente automatizado nunca ocurra.

Pero Bastani no nos dice cmo se desarrollara esa pelea contra el establishment, ni cmo sera esta poltica contra el trabajo. Cmo podramos asegurar que las posibilidades creadas por los desarrollos tecnolgicos que l detalla vayan en favor de reducir la jornada laboral, sin afectar el salario, permitiendo a la vez que todos los que estn en condiciones de trabajar puedan hacerlo, si no es disputando el control de los medios de produccin? Para estar contra el trabajo, es decir apuntar a liberarnos de esa carga, cuestionar el sacrosanto poder del capital a contratar y despedir, y poner en tela de juicio la supuesta racionalidad de que algunos trabajen hoy jornadas insoportables mientras otros se hunden en la pobreza y el desempleo, es el punto de partida. A eso apunta el planteo de repartir las horas de trabajo entre todas las manos disponibles, para terminar con la sobreocupacin y la desocupacin aumentando con salarios que cubran verdaderamente las necesidades de los trabajadores. Si no empezamos por ah, difcilmente podremos aproximarnos hacia el comunismo, cuya perspectiva es indisociable de arrebatar el control de los medios de produccin a la burguesa, terminando con el monopolio que una minora de la sociedad ejerce sobre las maquinarias, la tierra, las fbricas, los transportes. Expropiar a los expropiadores sigue siendo tan ineludible hoy, en tiempos de robots a inteligencia artificial (puestos por la burguesa en funcin de precarizar el trabajo) como cuando escriba Marx. Solo as, socializando los medios de produccin y conquistando un gobierno de los trabajadores, en ruptura con este sistema basado en la explotacin, podremos iniciar una transicin hacia el comunismo, entendido como una asociacin de productores libres que organizan colectivamente el trabajo social con el objetivo de reducirlo al mnimo indispensable, o directamente automatizarlo, y conquistar el mayor tiempo libre para el disfrute.

Fuente: https://www.laizquierdadiario.com/La-perspectiva-comunista-en-tiempos-de-Inteligencia-Artificial-y-biotech?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=Newsletter



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