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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2019

El debate sobre "resilvestrar" (rewilding)

Elisa Oteros Rozas
Soberana alimentaria


Manifestacin contra la despoblacin en Madrid, marzo de 2019. Foto: Irene Dez Miguel

El pasado 6 de mayo la Plataforma Intergubernamental de Diversidad Biolgica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), una organizacin hermana del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climtico (IPCC), auspiciada por Naciones Unidas, public su Evaluacin Global, en la que han participado 150 personas expertas de todo el mundo. Las conclusiones no son nuevas en su contenido, pero s muy desalentadoras. Tres pinceladas: el 75 % de la superficie del planeta est alterada por la actividad humana; desde 1990 la abundancia media de especies nativas en la mayor parte de biomasa terrestre ha descendido al menos un 20 %, afectando potencialmente a los procesos ecolgicos; y, de media, un 25 % de las especies evaluadas en animales y plantas en torno a 1 milln est en peligro de extincin en las prximas dcadas, a menos que tomemos medidas rpidas para frenar la prdida de biodiversidad.

Los cambios en los usos del suelo y de los mares y ocanos por la sobrexplotacin agraria y pesquera, el cambio climtico, la contaminacin y la invasin por especies exticas son los principales motores de esta deriva. Tras ellos, subyacen cambios sociales, como los patrones de produccin y consumo, las dinmicas poblacionales, el comercio, las innovaciones tecnolgicas y la gobernanza a todas las escalas. En los movimientos sociales ecologistas, ecofeministas y por la soberana alimentaria lo sabemos bien y por eso luchamos diariamente desde los campos hasta nuestros platos, pasando por queseras, obradores y mercados, entre otros espacios, para que las personas productoras y consumidoras podamos decidir sobre nuestros sistemas alimentarios y estos se reacoplen a los territorios y las culturas que los sustentan.

Restaurar los ecosistemas a su estado original

Frente a la urgencia de medidas para frenar y revertir la prdida de biodiversidad, desde el mbito cientfico de la biologa de la conservacin, surge la propuesta de resilvestrar (ms conocida por su trmino en ingls como rewilding ). Su objetivo es la restauracin de estados y procesos ecolgicos cercanos a los originales (entendidos como previos a la actividad humana) a travs de las tres C: (1) ncleos silvestres (reas Centrales), (2) debidamente Conectados entre s y (3) en los que se protegera o reintroduciran Carnvoros y otras especies clave para el funcionamiento supuestamente prstino y autorregulado de los ecosistemas. Segn un artculo cientfico publicado recientemente en Science , se trata de liberar a los ecosistemas de la presin humana y dejar que la naturaleza se cuide a s misma.

Entre los argumentos de quienes defienden este paradigma (fundamentalmente personas de la academia y el conservacionismo), hay cuatro que se repiten con frecuencia:

- En primer lugar, si dejamos que los ecosistemas evolucionen solos (sucesin ecolgica), estos tienden, en el caso de ecosistemas terrestres, a matorralizarse y luego reforestarse, y en el caso de ecosistemas fluviales o costeros, a restaurar la vegetacin, esto es, aumentar la complejidad ecolgica.

- Derivado de lo anterior, mejorara el funcionamiento de los ecosistemas y, por tanto, su capacidad de hacer frente a perturbaciones como las inundaciones o las riadas.

- Adems atraeran nuevas especies, o sea, se recuperara biodiversidad al restablecerse equilibrios dinmicos entre ellas.

- Por ltimo, en el caso de ecosistemas terrestres, al almacenarse ms carbono en las plantas (y en algunos suelos) se podra contribuir a mitigar el cambio climtico.

Al preguntarles por el papel de las poblaciones humanas en este cuadro, quienes defienden este paradigma reconocen que siempre debe hacerse con la participacin de la poblacin local y que puede generar muchos beneficios econmicos por el turismo de naturaleza. De dnde vienen los bocatas de los turistas o la comida de esas poblaciones locales no es algo que suelan comentar quienes defienden esta propuesta. Pero cuando se les pregunta, suelen argumentar a favor de ese otro concepto, el del uso diferenciado de tierras ( land sparing , en ingls), en otras palabras, separar las zonas de produccin de alimentos u otros usos humanos de aquellas orientadas a la conservacin, frente al uso compartido de tierras ( land sharing ) o multifuncionalidad de los territorios con distintos usos intercalados en forma de mosaico.

Algunas dudas

Como biloga y amante de la naturaleza, consciente de la importancia de la restauracin de las funciones ecolgicas y la detencin de la prdida de la biodiversidad, entiendo que en un mundo ideal (por ejemplo, no capitalista) algunos de los argumentos expuestos tengan cierto inters. Pero desde las miradas de la ecologa poltica y la soberana alimentaria, desde lo que conozco de ejemplos socialmente no muy exitosos como el de la restauracin del ro Guadiamar tras el vertido de Aznalcllar y, sobre todo, desde el arraigo por nuestros paisajes culturales mediterrneos, me surgen grandes dudas sobre esto de resilvestrar.

En primer lugar, es importante recordar que los agroecosistemas, es decir, los ecosistemas modificados y gestionados por los seres humanos con el objetivo de obtener alimentos, fibras u otros materiales de origen biótico, ocupan un 38 % de la superficie terrestre libre de hielo en el mundo, un 45 % de la europea y entre un 47 % y un 60 % en el Estado espaol. Las funciones ecolgicas de estos ecosistemas estn ampliamente descritas en la literatura cientfica: hbitat para especies, absorcin de CO 2 , reduccin del riesgo y de la extensin de incendios o regulacin de los ciclos biogeoqumicos, adems de, evidentemente, la produccin de alimento. Por desgracia, en este momento la globalizacin del sistema alimentario ha llevado a queestos sistemas se estn gestionando, cada vez ms, con prcticas que merman esa funcionalidad ecolgica; pero bien sabemos a estas alturas (y as lo refrenda IPBES) que ese es un problema poltico.

En segundo lugar, hay investigaciones en ecosistemas mediterrneos pero no solo en ellos que han demostrado la hiptesis de la perturbacin intermedia, que explica cmo la mayor biodiversidad se da en contextos bajo determinadas perturbaciones. As que lo que sabemos por ahora es que ni siquiera hay una receta nica para maximizar la biodiversidad.

Adems, la propuesta para resilvestrar tampoco menciona la prdida de agrobiodiversidad asociada: globalmente, en 2016, 559 de las 6190 razas ganaderas se han extinguido y otras 1000 estn amenazadas. Esta prdida de diversidad biocultural conlleva un riesgo serio para la seguridad y la soberana alimentaria global y la resiliencia frente a patgenos, plagas o el cambio climtico, tambin en palabras del grupo experto del IPBES. Lo que estamos viendo en el mbito mediterrneo es que el abandono de la ganadera extensiva est contribuyendo al aumento de la frecuencia e intensidad de los incendios, lo cual en ocasiones tiene efectos nefastos para el funcionamiento de los ecosistemas. En algunos casos es precisamente la conectividad entre reas ms silvestres (por ejemplo, bosques), junto a la homogeneidad paisajstica, la que aumenta la vulnerabilidad de las regiones frente a las perturbaciones, al contrario que en los paisajes en mosaico.

Territorios vaciados de personas?

Pero, al margen de los debates acadmicos de tipo ecolgico, hay varias preguntas clave, de corte poltico, que nos surgen: a qu peligros se exponen los territorios si se vacan de personas que los defiendan del productivismo y el extractivismo, por desgracia, imperante? Qu impactos tiene la propuesta de sistema agroalimentario que subyace al proceso de resilvestrar? Frente a las causas primeras del deterioro de la naturaleza, es esta La Solucin? Y, sobre todo, quin decide qu y dnde conservar y quin paga las consecuencias sociales y econmicas?

Lo que proponen los defensores de resilvestrar para producir alimentos es algo llamado intensificacin sostenible, un oxmoron y otro ejemplo ms de la retrica del sistema. Lo que en realidad estamos viendo en la Espaa vaciada es el desembarco de la ganadera industrial con todas sus caras (macroexplotaciones ganaderas, macromataderos, macrosalas de engorde) y el retorno de la megaminera. As que es poco creble que dejar esos territorios para que sean hipotticamente colonizados por otras especies diferentes del homo economicus vaya a resultar positivo para la biodiversidad. Este discurso huele demasiado a aquel que nos ensean en las facultades de Biologa sobre los transgnicos: son buenos, pueden acabar con el hambre en el mundo, sin atender al contexto sociopoltico y econmico. Y el contexto es que todas necesitamos comer y queremos decidir cmo hacerlo y que sea de la manera ms ambientalmente acoplada al entorno cercano, socialmente justa y culturalmente apropiada. En la cuenca mediterrnea, durante milenios, mediante la agricultura, la ganadera y la pesca, los seres humanos han generado y sostenido una de las zonas con mayor biodiversidad del mundo, as que la pregunta sera: qu ser humano queremos: el economicus o el campesinus ? Resilvestrar parece implicar inherentemente la concentracin e intensificacin de la produccin agropecuaria, lo cual evidentemente incrementa los impactos por preservacin y transporte de los alimentos. Se pide a las poblaciones rurales que se desplacen o limiten sus usos del territorio, seas cuales sean, para dar soluciones locales al cncer global del modelo capitalista imperante. Por mucho que nos gusten y valoremos la importancia ecolgica de los depredadores y los ecosistemas maduros, detener la prdida de biodiversidad es un reto global que no se solucionar dibujando bosques prstinos en un mapa y llenndolos de osos y lobos, sino con una profunda transformacin del modelo socioeconmico.

Elisa Oteros-Rozas, Colectivo FRACTAL, Ctedra de Agroecologa y Sistemas Alimentarios UVic

Fuente: https://www.soberaniaalimentaria.info/numeros-publicados/70-numero-35/667-el-debate-sobre-resilvestrar-rewilding



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