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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2019

El terrorismo blanco y sus fantasas

Jorge Majfud
Rebelin


Hace dcadas que escribimos y contestamos llamadas de medios para discutir las matanzas en Estados Unidos. Virginia Tech, Sandy Hook, Orlando, Las Vegas Por no hablar de la criminalidad comn de varias ciudades grandes que se aproximan bastante a los vergonzosos nmeros de algunos pases de Amrica Central. Uruguay est bajo una fuerte crtica, interna y de Estados Unidos, por haber aumentado su tasa de asesinatos hasta 11.2 cada cien mil habitantes mientras sus turistas se sienten seguros en Miami Beach, sin reparar que la ciudad de Miami, en sus mnimos histricos, tiene la misma tasa de asesinatos. Por no hablar de otras cuarenta grandes ciudades que superan esos guarismos, como St. Louis, que llega a 60.

No en pocas ocasiones me he despedido de esos amigos periodistas con el doloroso humor negro de hasta la prxima matanza. En mis clases algunos estudiantes me han reprochado la dureza de este tipo de expresiones. Tal vez es parte del problema que comparte la religin de las armas con el racismo rampante de este pas, se cuida demasiado el lenguaje para no ofender a nadie pero no se soluciona el problema. Se lo empeora.

Las dos ltimas matanzas por tiroteo, de las 250 que van en el ao, llamaron la atencin por su numero de muertos y por su proximidad una de otra (13 horas). Ambas poseen elementos en comn, pero en su naturaleza ideolgica difieren mucho.

Empecemos por la segunda, la de Dayton en Ohio. El asesino, un joven de 24 aos, no tena motivaciones raciales, ni siquiera ideolgicas. Como les gusta decir a los polticos especialistas en rezar como nico recurso, era un enfermo mental. De hecho era simpatizante de la izquierda y de la regulacin de las armas y entre las nueve de sus vctimas estaba su propia hermana, de 22 aos. Claro que entre enfrentarse a un enfermo mental con un rifle y a otro con un palo, cualquiera elegira este ltimo.

La tragedia ocurrida 13 horas antes en El Paso, Texas, ya est alimentada y motivada por razones claramente raciales. El asesino de 21 aos, cuyo nombre no quiero recordar, manej nueve horas de Dallas hasta la frontera sur para matar hispanos. En un manifiesto plagado de faltas ortogrficas y, peor, de conceptos histricos, advierte de su plan debido a la invasin de hispanos a Texas. El Paso posee una poblacin del 80 por ciento de estadounidenses mexicanos, adems de mexicanos visitantes. Gran parte del tercio oeste de Estados Unidos posee una fuerte cultura y una numerosa poblacin hispana no slo porque desde que Estados Unidos tom posesin de esas tierras los mexicanos han cruzado permanentemente una frontera invisible para trabajar en las zafras del norte, regresando al sur ese mismo ao, sino porque por siglos fue tierra de Espaa o de Mxico. Texas, que tanto enojaba al asesino, se independiz de Mxico en 1836 porque los mexicanos haban abolido la esclavitud en esa provincia y los nuevos inmigrantes anglos no podan prosperar sin esclavos negros, los que solan escapar hacia Mxico buscando la libertad. Cuando Texas se une a Estados Unidos y el Norte entra en guerra civil con el Sur, Texas se une a la Confederacin para mantener sus privilegios esclavistas. Desde su derrota a manos de Lincoln, el Sur esclavista convirti esa derrota en una victimizacin moral de los blancos, desviando la atencin sobre la esclavitud y narrando en libros, pelculas y salones de clase la idea de que la Guerra Civil fue una lucha desigual por los valores del Sur.

La misma fundacin de Texas tiene una raz profundamente racista, como la fundacin de Estados Unidos. Pero tanto Estados Unidos como Texas han sido capaces de integrarse a las grandes luchas sociales de los aos 60, no slo de Martn Luther King sino de muchos otros lderes latinos como Csar Chvez, Dolores Huerta o Sal Castro. Los pases no tienen dueos. Incluso Jefferson haba dicho algo por dems obvio: la tierrapertenece a los vivos, no a los muertos.

Sin embargo aqu radica el centro del problema de la ideologa supremacista blanca: el concepto de defensa de una raza para que su predominio perdure ms all de los individuos. Por qu me importara que mi pas conservase una poblacin que se parezca a m? Es ms, sera una pesadilla levantarse un da y ver que todos se parecen a nosotros y piensan como nosotros.

El moderno concepto de supremaca blanca en Occidente surge a principios del siglo XX en las colonias britnicas. Vaya casualidad. Justo cuando Europa y Gran Bretaa comienzan a perder el privilegio de esclavizar al resto del mundo aparece una teora infantil del genocidio blanco. Segn esta teora, que se hace popular en Estados Unidos en la dcada del 20, la raza blanca est bajo amenaza de extincin por parte de las otras razas, negra, marrn, amarilla, roja Todo a pesar de que ninguna de estas razas nunca en la Era Moderna invadieron Europa ni Estados Unidos sino exactamente lo contrario. frica fue, por trecientos aos, hasta muy recientemente, el patio trasero de Europa y all los crmenes se contaban por decenas de millones de negros, por decenas de gobiernos destruidos, intervenidos o aniquilados. En los ltimos tiempos en nombre de la lucha contra el comunismo pero desde mucho antes en nombre de la defensa de la raza hermosa, la raza blanca que deba dominar al resto. Exterminacin, lisa y llana. Lo mismo Amrica latina con respecto a Estados Unidos. Lo mismo diferentes pueblos de Asia y Medio Oriente con respecto a las potencias occidentales.

Pues resulta que ahora los niosde bien se quejan de una invasin hispana, de un genocidio blanco y otras pataletas. Por qu?

Estados Unidos es el nico pas desarrollado cuya expectativa de vida ha decrecido en los ltimos aos. Los estudios indican que se debe al deterioro de la salud de la poblacin blanca debido a la epidemia de drogas, en particular opioides (que se cobra la vida de 50.000 personas por ao), el alcoholismo y la depresin. Esta terrible situacin no es una conspiracin racial sino de sus bienquerida libertad de negocios, los negocios farmacuticos que han creado y mantenido un beneficio de 75 billones de dlares anuales para que la gente siga muriendo.

El asesino de El Paso, en su manifiesto, adems se quejaba que si bien los inmigrantes hacen el trabajo sucio, sus hijos suelen tener xito en las universidades. Es decir, que hasta podra tolerar que la raza inferior haga un trabajo sucio siempre y cuando no demuestre que puede trabajar ms duro y alcanzar algn mrito acadmico. sta es la cultura del competidor. Como siempre, competencia s, slo mientras yo tengo todas las de ganar.

Cuando una sociedad sufre la soberbia del ganador es muy difcil que reconozca errores y crmenes. Normalmente una minora critica lo hace, pero eso no es suficiente. No se debe subestimar la ignorancia y el fanatismo de un significativo sector de la poblacin que considera que cualquier cambio, cualquier forma de ser diferente es antiamericano.

Como otras tragedias esta pasar de la memoria colectiva. Porque si hay algo que la cultura estadounidense sabe hacer muy bien es olvidar. Los edificios histricos se echan abajo como el pasado ms cercano y en su lugar se levanta algo nuevo (un Walmart, un McDonalds) y se dice que siempre estuvo all desde que Dios cre el mundo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.





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