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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-08-2019

La batalla por el espacio de la socialdemocracia

Ibon Cabo Itoiz
Rebelin


En las ltimas semanas el tri de las derechas espaolas ha puesto el grito en el cielo por el acuerdo de Navarra recordando que esta siempre ha sido cuestin de estado. Si bien es cierto que desde el fallido estatuto de Eusko Ikaskuntza durante la segunda repblica, pasando por el surgimiento del PSN (agostazo incluido), Navarra siempre ha sido cuestin de estado para el tri neo liberal, pro Ibex 35 y recientemente neo franquista, la realidad es que detrs de todo esto hay una batalla ms profunda, una lucha sin cuartel por hacerse con el espacio que histricamente ha representado la social democracia en el estado espaol.

Repasar la historia de la izquierda es hacer repaso a las divisiones que desde su surgimiento han beneficiado a la derecha. Da igual el mbito geogrfico o poltico en el que se produjeran: siempre hubo espacio para quienes pedan ms y se auto negaban as la capacidad de alcanzar el gobierno y de impulsar polticas de cambio transformadoras. Con el movimiento que surgi en Portoalegre, la legalizacin de Bildu, el 11M y el proceso cataln, esto ha cambiado, con diversos altibajos, radicalmente. La democratizacin del sistema ya no es un discurso sino una demanda colectiva. Con el reverdecimiento de la izquierda a travs de la lucha contra el cambio climtico y la unidad en torno al feminismo y la movilidad activa contra la violencia machista, la izquierda poltica vive momentos de gloria en torno a la internalizacin a nivel terico de algunas reivindicaciones histricas. Se cierra el crculo y la izquierda ocupa el centro del tablero poltico.

Se queda la derecha quieta al respecto? Por supuesto que no. La derecha se ha repartido su propio tablero de juego entre aquellos que defienden el neo liberalismo como teorizacin poltico econmica, la defensa de los privilegios en torno al IBEX 35 y por supuesto la nostalgia de un estado en blanco y negro donde gritar libertad era sinnimo de rebelda. As con este grito al aire, muchas personas de derechas se afiliaron a movimientos o partidos de izquierdas, hasta que Ciudadanos ha dibujado un espacio donde se sienten ya definitivamente cmodas las nuevas generaciones de individualistas. El PP se ha vuelto a tirar de aristocracia para volver a sus propios orgenes y reivindicar con orgullo que en el estado espaol no hubo nunca guillotina gracias al paso histrico a sangre y fuego de los borbones. Y VOX le da la continuidad histrica necesaria a un espacio que se avergonzaba sin reconocerlo de su propia lnea temporal.

Sin embargo quin a mi juicio est en la verdadera encrucijada es la izquierda. La derecha siempre se auto regula para ganar. La izquierda por el contrario cuando no est cmoda se queda en casa. Y es desde dentro de la propia izquierda cuando surge el miedo al gobierno que lleva dcadas impidiendo ir ms all del diez por ciento. Lo que para el estado era el diezmo, mut durante siglos en su reparto entre clases eclesisticas y privilegiadas. A nivel poltico este diez por ciento era lo que la derecha espaola y su cohorte meditica conceda a la rebelin joven desde el ltimo acuerdo constituyente. Como he dicho antes esto ha cambiado radicalmente, pero para alcanzar la mayora social, hay que quitarse el San Benito de la gestin y de la capacidad de gobierno y conquistar a las clases medias que siempre ayudaron a repartir la riqueza con su propio esfuerzo. Un gran acuerdo que pasa necesariamente por llegar a acuerdos presupuestarios que aprovechen la coyuntura del sistema con el objetivo de alcanzar el poder y transformarlo desde dentro. Un acuerdo presupuestario que levante un muro entre los votantes de la derecha evitando grandes trasvases y que devuelva la social democracia a su espacio natural: la izquierda. Sin esto, el desgaste no vendr por la abstencin sino por la vuelta a la derecha de votantes que se sienten de izquierdas.

Sin duda acuerdos que escuecen pues no es fcil leer la historia y asumir como han actuado determinados movimientos o partidos ante cuestiones de estado o simplemente en defensa de los derechos de los trabajadores. Sin embargo, toca ganar su espacio para poder seguir permaneciendo de pes con el puo en alto. La sociedad se ha transformado y el ltimo escaln es el ms difcil de todos: el acceso al gobierno. Debemos dejar de tener miedo para pasar a ser tiles para la mayora social de cada lugar, de cada pas, de cada escalera. En nuestras manos esta que ese espacio vuelva al moviente obrero o que se quede anclado para siempre en torno al nuevo individualismo de clase.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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