Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-08-2019

De los agujeros negros a la historia y viceversa

Alina B. Lpez Hernndez
La Joven Cuba


En la medida en que los escritos de Carlos Luque Zayas-Bazn restringen su calado terico y crecen en insultos, les resulta poco apropiado un sitio de Internet como Rebelin, que incita a reflexionar y, adems, tiene la saludable costumbre de divulgar todos los puntos de vista de los contendientes. Esa no es la izquierda que se prefiere en nuestro medio ambiente ideolgico.

Para sus diatribas resultan convenientes entornos digitales ms ntimos, como su muro de Facebook, de donde lo replic el blog PostCuba, tambin cuasi privado vistas las estadsticas de visitas que reporta, evidentemente de sus amigos. Santa Fraseologa los cra y PostCuba los junta.

Luque reacciona esta vez a mi artculo La repblica dorada, publicado, como siempre, en LJC. La novedad es que ahora lo hace con un asistente: Ernesto Estvez Rams. Desde el primer debate que sostuvimos fue indiscutible que requera apoyo, pero era lgico esperar un colaborador ms eficaz.

El profesor Estvez Rams posee grado cientfico de doctor y se especializa en el campo de la Fsica. Debe ser muy solvente en su especialidad, pero evidentemente ello no se extrapola al campo de la historia. Igual me pasara si intentara calar en las honduras de la Teora de la Relatividad, o me parara frente a un auditorio dispuesta a explicar el tema de los agujeros negros.

Se puede polemizar sobre historia sin ser historiador. Afirmar lo contrario sera entrar, con categora VIP, en los reaccionarios salones del platonismo. Sin embargo, para participar en un debate serio se necesita cultura histrica. De nuevo falla Luque al escoger compaa.

A continuacin atender las principales objeciones del fsico devenido historiador.

Su primera duda: Es Repblica Burguesa el mejor nombre para la Repblica pre-revolucionaria? El aporte se lo debemos a Fernando Martnez Heredia, en su ensayo El problemtico nacionalismo de la primera repblica publicado en Temas, no. 24-25, enero-junio del 2001,pp. 34-44, lo utilizo pues me parece muy adecuado. Durante mucho tiempo, las tres grandes etapas en que se puede dividir la historia de Cuba fueron denominadas: Colonia, Repblica y Revolucin en el poder. Pero, como bien fundamentara Fernando, la etapa socialista tambin adopt carcter de repblica y el trmino revolucin en el poder otorgaba visos de interinidad al Estado forjado tras el 59 y sobre todo despus de la Constitucin de 1976. Su propuesta pretenda legitimar el carcter republicano del socialismo al clasificarlas en Repblica burguesa (1902-1952) y Repblica Socialista, de acuerdo al tipo de propiedad, a las clases sociales y a las constituciones que asumieron cada una con sus notablsimas diferencias.

La propia repblica burguesa ha sido dividida en dos etapas: la Primera repblica (1902-1933) y la Segunda repblica (desde esa ltima fecha hasta 1959).

Niega Estvez que la historiografa despus de la Revolucin maltratase a la Repblica. S lo ha hecho estimado profesor, por omisin y por manipulacin extempornea de hechos y figuras de aquel perodo.

La primera de ellas se evidencia en el relativo desconocimiento de nuestro pasado republicano. Si Luque y compaa creen que dramatizo, lean entonces la valoracin que realizara el doctor Eduardo Torres-Cuevas Presidente de la Academia de la Historia de Cuba, en el editorial de la revista Debates Americanos no 12, enero-diciembre de 2002, dedicada ntegramente a conmemorar el centenario de la proclamacin de la repblica: Un extrao temor parece rodear y condicionar el acercamiento a las problemticas republicanas. La mayor parte de las fuentes histricas que contienen lo ms revelador de la poca, an estn sin consultar. An ms, al repasar los estudios ms conocidos acerca del perodo puede constatarse que la etapa que cubre de 1940 a 1959 es casi totalmente desconocida.

Es cierto que ha llovido mucho del 2002 a la fecha, y debe reconocerse que en los ltimos tres lustros han proliferado importantes estudios sobre la repblica que no citar por falta de espacio. Sin embargo, ellos no han transitado el camino que los conduzca de la ciencia a las aulas. La historia oficial, la que se aprende en las escuelas, sigue enjuiciando solo lo negativo de la poca.

Lo referente a la manipulacin se observa y cito nuevamente a Torres-Cuevas y su editorial: () en el acercamiento netamente ideolgico con que muchos intentan explicarse fenmenos que desconocen en sus esencias. Adjetivos, afirmaciones sin muchas demostraciones, visiones abductivas que trasladan a un pasado la mentalidad de un presente y juicios sobre la accin humana determinados por lo que se hubiese querido y no por la comprensin de las circunstancias y mentalidades de una poca ().

Intenta ilustrarme el aficionado a la historia en ciertas cosas que ni por asomo he negado yo, como la frustracin colectiva que signific la ocupacin norteamericana, la humillacin histrica de la enmienda Platt y cmo, an despus de ser derogada en 1934, se mantuvo la dependencia de nuestra economa a la del pas vecino.

Mi punto era que, junto a aquellas realidades, develemos tambin aspectos positivos del pasado republicano, que tambin los hubo, y que no se estandaricen valoraciones que carecen de matiz y son injustas al unificar bajo el mismo rasero a figuras que tienen grandes diferencias. Como bien afirmara Eduardo Torres-Cuevas: Lo que diferenci a Gerardo Machado y a Batista de Alfredo Zayas y Ramn Grau San Martn, es que los primeros violaron las constituciones, se impusieron por las fuerzas y ambos destruyeron las repblicas de las que haban surgido. No puede trazarse un smbolo de igualdad entre ellos.

El habitual modo de afirmar que la revolucin del treinta se fue a bolina impide asimilar los indudables contrastes entre la primera y la segunda repblica burguesas. Dice una gran estudiosa de la repblica, la doctora Berta lvarez Martens, que como resultado de aquella revolucin, la poltica en Cuba fue refundada y la nacin cubana se piensa y se proyecta como realidad. La institucionalidad y la normativa generada en los aos treinta permitieron que amplios sectores de las clases medias y de los trabajadores ejercieran protagonismo social y crearan organizaciones que tendran mucha fuerza dentro de la reconformacin del Estado.

Aun cuando las claves de la economa no estaban en manos de los cubanos y era muy susceptible a las directivas norteamericanas, en esa etapa se legisl sobre cuestiones sociales, laborales y econmicas como nunca antes se haba hecho. El Estado cubano, a partir de 1940, se caracteriz por ser liberal y democrtico, con un orden social de utilidad pblica.

Es una realidad que se mantuvieron las marcadas diferencias y los contrastes en las formas de vida de las diversas clases sociales. Como tambin lo es el hecho de que la democracia en la Constitucin del 40 se propugna no solo en trminos de derechos individuales, sino tambin de derechos sociales y econmicos. Esto dio lugar a la legislacin laboral ms avanzada de Amrica Latina; a una organizacin de la escuela cubana democrtica, igualitaria y progresista y a un Estado con rol de orientador, regulador y normador en la economa del pas.

En su escrito, el doctor en Ciencias Fsicas comete dos deslices garrafales al afirmar que la Constitucin del 40 fue parida a contrapelo de los burgueses por las fuerzas ms revolucionarias, en un contexto revuelto donde pesaba la necesidad de que el patio estuviera tranquilo cuando se luchaba contra los nazis en alianza con la URSS.

El primero es cronolgico: la Asamblea Constituyente inici sus sesiones el 9 de febrero y las concluy el 8 de junio de 1940. La URSS demorara an un ao y catorce das en ser atacada por Alemania e involucrarse en la Segunda Guerra Mundial, lo que ocurrir el 22 de junio del 41. Ya en pose preciosista, habra que reconocer que la alianza del gobierno de Stalin en el ao 40 era precisamente con Hitler, con el cual, en septiembre del 39, haba refrendado un Tratado de No Agresin con su correspondiente clusula secreta, mediante la que se repartieron parte de Europa. Si se toma el trabajo de consultar el Diario de Sesiones de la Asamblea Constituyente del 40, constatar la condena de los asamblestas a la intervencin sovitica en Finlandia; por supuesto, como era de esperar, con el voto en contra de los seis representantes comunistas.

El segundo gazapo es ideolgico: afirmar que la Constitucin del 40 se hizo a contrapelo de los burgueses. Por lo visto, Estvez no acepta que la burguesa cubana tuviera sectores que, aunque reformistas, como lo fue tambin el Partido Comunista despus de su legalizacin, tuvieron un carcter progresista.

Lo remito a mi ensayo Crnica de un fracaso anunciado: los intelectuales de la repblica y el socialismo sovitico, publicado en Temas, no. 55 del 2008, pp. 163-174, y tambin, si no lo han retirado, en el sitio de la Asamblea Nacional del Poder Popular que ahora se demerita al hospedar el desinformado artculo de PostCuba. En el cual expreso:

No es casual que en los dos momentos revolucionarios de la Repblica burguesa, hayan sido intelectuales que representaban a diversos sectores de la burguesa los ms activos defensores de la opcin revolucionaria y, a la larga, los artfices de la va armada, la ms radical Guiteras en los aos treinta, Fidel en los cincuenta en desafo abierto, en el caso de la lucha contra Batista, a la postura de los comunistas cubanos que, con criterio dogmtico y forneo, negaban la posibilidad insurreccional.

En el ensayo Los siete pecados capitales del mal historiador, el terico mexicano Carlos Aguirre Rojas se refiere a la nocin equivocada de la historia concebida como una gigantesca escoba. Su crtica es muy pertinente a la siguiente tesis de Estvez: Aqu no hay imagen injusta que rescatar, ni nostalgia que celebrar. La repblica, neocolonial era y neocolonial fue hasta que la Revolucin barri las sombras y rescat las luces. Segn Aguirre:

El cuarto pecado de la mala historia, repetido en los diversos manuales tradicionales, es su idea limitada del progreso, lo que est directamente conectado () con la nocin del tiempo como tiempo fsico, nico, homogneo y lineal ().

Es una idea del progreso humano en la historia donde se afirma que, inevitablemente, todo hoy es mejor que cualquier maana, y todo maana ser obligatoriamente mejor que cualquier hoy. Entonces, la humanidad no puede hacer otra cosa que avanzar y avanzar sin detenerse pues, segn esta construccin, lo nico que ha hecho hasta hoy es justamente progresar, avanzando siempre desde lo ms bajo hasta niveles cada vez ms altos, en una suerte de escalera imaginaria donde estara prohibido volver la vista atrs, salirse del recorrido ya trazado, o desandar, aunque slo sea un paso, el camino ya avanzado. Y no cambia demasiado la cosa si esta idea es afirmada por los apologistas actuales del capitalismo, que quieren defender a toda costa la supuesta simple superioridad de este sistema sobre cualquier poca del pasado, o si es afirmada por los marxistas vulgares no por los marxistas realmente crticos quienes han pretendido ensearnos que la historia avanza y tiene que avanzar, fatalmente, del comunismo primitivo al esclavismo, del esclavismo hasta el feudalismo, y de este ltimo hacia el capitalismo, para luego desembocar, sin opcin posible, en el anhelado socialismo y, tal vez despus, en el comunismo superior. Una visin extremadamente simplista del progreso y de la historia, rechazada por el propio Marx ().[1]

Las palabras con que Estvez concluye su escrito me han desconcertado totalmente. Cre que la vista me traicionaba y limpi los espejuelos, pero nada, ah continuaban, obstinadas e imprudentes: Ah, la repblica! mi padre me hablaba de joven tanto de esa repblica, mientras me enseaba la medalla de la clandestinidad que se gan por contribuir a echarla abajo!.

Lo que he aprendido de nuestra historia es que mucha gente luch, en la clandestinidad y en la Sierra, por defender a la repblica y restaurar la constitucionalidad interrumpida por el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952. Si el padre de Estvez contribuy a echarla abajo debi ser un aliado del general Batista.

Como supongo que no se enorgullecera de algo as, mi hiptesis es que est mal redactado su texto y ah le cabe la crtica al administrador del sitio de la ANPP, porque pedirle correcciones a PostCuba sera exigirle peras al olmo.

Con mucho respeto le sugiero entonces que arregle la desacertada afirmacin, pues otros pueden pensar y afirmar que en el sitio que debe ser bastin de la defensa de la institucionalidad cubana se rinde culto a un batistiano.

A Luque y Estvez los espero en prximos debates, confiando en que, para variar, se preparen mejor.

Nota:

[1] Carlos Antonio Aguirre:Antimanual del mal historiador, o cmo hacer una buena historia crtica. La Habana, Centro de Investigacin y Desarrollo de la Cultura Cubana J. Marinello, 2004, pp. 30-46.

Fuente: http://jovencuba.com/2019/08/08/de-los-agujeros-negros-a-la-historia-y-viceversa/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter