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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2019

Consecuencias previsibles de una eleccin absurda

Luis Bilbao
Rebelin


Muertos sin sepultura, los partidos tradicionales encaran en Argentina lo que con toda probabilidad ser el ltimo gesto de impotencia en su actual configuracin. Despus del ciclo electoral en curso habr un nuevo cuadro poltico, cuyo rasgo principal ser la convulsin permanente.

Basta describir el panorama inmediato: ir a una eleccin general, gastar 4 mil millones de pesos en ella elegir nada. Eso son las Paso que tendrn lugar el domingo 11. Las Primarias Abiertas, Simultneas y Obligatorias son un artilugio ms para manipular a la ciudadana, creado por Nstor Kirchner en 2009, cuando pese a todo obtendra una estrepitosa derrota como candidato a diputado.

Se trata de primarias donde se debera elegir candidaturas para todos los cargos en juego entre competidores de un mismo partido, con la obligacin de cada elector de concurrir a las urnas y votar, de manera abierta por cualquier candidato de cualquier partido, sin necesidad de estar afiliado a ninguno o aun perteneciendo a uno e interviniendo en la eleccin de otro.

Es a la vez el mximo de intromisin del Estado en la vida interna de un partido e instrumento de generalizada confusin para una ciudadana cada da menos politizada y educada. Un fraude moral y poltico antes de que se emita un voto.

Adicionalmente, ocurre que al interior de los partidos esta vez no hay candidatos en disputa. O sea, no hay por quin optar. Eleccin sin eleccin. Irracionalidad institucional llevada al paroxismo. Meses de aturdimiento para tapar con naderas de candidatos vociferantes la gravsima situacin econmica y social del pas. Al costo de alrededor de cien millones de dlares para el erario pblico, ms una suma incalculable en propaganda, viajes y actos de candidatos que no compiten con nadie, para una eleccin en la que no hay nada en juego.

La prensa comercial la ha llamado la gran encuesta. Es as, en la noche del 11 lo nico que se medir es cuntos votos recibi cada partido. No habr eleccin de presidente, gobernadores, intendentes y legisladores. Eso se har el 27 de octubre.

Para un alto porcentaje de la poblacin, esto no est claro. Esa porcin de la poblacin est convencida de que el 11 alguna de las frmulas en juego ganar o perder. La prensa en su conjunto contribuye a esa confusin, al pronosticar triunfos o victorias para ste o aqul. Como ya es habitual frente a cuestiones vitales de la vida poltica, tampoco las corrientes de izquierda se ocupan de educar al ciudadano frente a la agraviante engaifa con que se le obliga a votar.

Dicho de otro modo: la eleccin popular, principal instrumento de la democracia capitalista, est por completo vaca de contenido. Eso es hoy la institucionalidad burguesa en Argentina. Y refleja con exactitud no ya la decadencia, sino la desaparicin prctica de los partidos polticos.

Despus del 11-A

Como sea, habr comicios. Y consecuencias. En las vsperas, no hay certeza sobre posibles resultados. Como ya se ha dicho, el enjambre de empresas encuestadoras despus de manipulaciones sin cuenta concluye en la osada afirmacin de que es posible un empate tcnico.

Hay dos posibilidades entonces: obtiene ms votos la frmula Macri-Pichetto o es favorecido el do Fernndez-Fernndez. Seguira Roberto Lavagna en un tercer puesto con menos de 10 puntos posiblemente bastante menos. Lavagna fue lanzado por un sector del gran capital como globo de ensayo a comienzos de ao, cuando tema que Mauricio Macri continuara barranca abajo. No ocurri y el Frente Amplio Burgus (Fab) se rehzo en torno a su esculido mesas post moderno. El experimento Lavagna involuntariamente viene a restarle votos al oficialismo, al menos en las Paso. El resto de las cuatro frmulas (dos de derecha explcita y dos de izquierda), oscilarn entre 1 o 4 puntos.

Quien quiera que obtenga ms votos el 11 no repetir necesariamente ese resultado con una victoria en octubre. De hecho, las Paso sin competencia se convierten en una primera vuelta y se puede esperar un considerable desplazamiento de votos hasta el 27 de octubre, da de la eleccin efectiva. La certeza de ese desplazamiento aumenta la incertidumbre. Sobre todo porque al obrar octubre como segunda vuelta y dado que si una frmula obtuviera el 45% de los votos no habra balotaje, el prximo gobierno quedara elegido en esa instancia. El oficialismo sostiene que puede incluso obtener varios puntos menos en las Paso y recuperar esa distancia, con ventaja, en los dos meses siguientes. La oposicin reunida en torno al Partido Justicialista asegura que tendr una aplastante victoria el 11-A y la ratificar con creces el 27-O. Sorprendera que dijeran algo diferente. Pero lo cierto es que ambas afirmaciones tienen base objetiva de sustentacin.

F&F han impreso a su campaa un carcter que sorprende a muchos de sus seguidores y perturba por igual al ala kirchnerista y al flanco conservador pejotista. El contenido esencial de esa campaa, reivindicar el capitalismo, lo expuse en un artculo reciente (Foro de Sao Paulo: ideologa y poltica en la reconfiguracin del poder continental). Est por verse si las incongruencias y visibles disidencias entre Alberto Fernndez-Cristina Fernndez terminan debilitando el mensaje o, por el contrario, permiten sumar voluntades estratgicamente contrapuestas.

Profesional, unvoca, la campaa oficial se esfuerza por remontar la vertiginosa cada econmica del ltimo ao y medio. Es sensible la recuperacin de la figura de Macri en los dos ltimos meses, aunque no basta para un pronstico cierto. Es seguro en cambio que, sea cual sea el resultado, Argentina est escribiendo el prlogo de una volcnica reconfiguracin de sus partidos tradicionales. Y lo hace sobre la base de una crisis estructural sin precedentes por su profundidad y extensin.

Si Macri le impusiera a Cristina Fernndez una tercera derrota consecutiva, la ex presidente sera barrida del escenario y las mltiples fracciones del PJ estaran lanzadas a una disputa salvaje, con Miguel Pichetto (en ese caso vicepresidente de Macri), como nico eje de reagrupamiento peronista. Obviamente eso implicara tambin la recomposicin de la alianza Cambiemos, con la fusin de la UCR, el Pro y fracciones de la socialdemocracia para dar lugar a un nuevo partido, lo cual exigira tiempo, esfuerzo y desorden, todo en grado superlativo.

Si, por el contrario, las urnas favorecieran a Alberto Fernndez, Macri quedara fuera de juego, mientras el nuevo oficialismo debera resolver el conflicto entre gobernadores, sindicalistas, restos dispersos del llamado kirchnerismo y varias denominaciones reformistas colgadas de esta candidatura. All debera ante todo imponerse una hegemona interna y dar lugar a ms de una nueva fuerza poltica, lo cual presumiblemente conllevara, como en el caso de la eventual metamorfosis de Cambiemos, tiempo, esfuerzo y desorden.

Adems, si las izquierdas electoralistas no logran superar cualitativamente el bajo porcentaje en el que estn ancladas, al menos aquellas fracciones empeadas sinceramente en la transformacin social debern tambin replantear su futuro. Es inexorable en ese mbito un perodo de crisis y recomposicin.

De manera que todos, ganadores o perdedores, ingresarn en un torbellino poltico dominado por un agobio econmico que no dar tregua.

Los partidos del capital no tienen margen para una renovacin genuina. Pueden cambiar de composicin, de siglas y hasta de nombres principales. Pero slo para asumir la crisis estructural de la sociedad argentina y la urgencia inaplazable de un saneamiento econmico. Las izquierdas tienen en cambio un campo inmenso de posibilidades, aunque slo a condicin de revisar radicalmente todo aquello que las ha arrastrado a insalvable distancia de la teora marxista y la prctica revolucionaria.

Ante las urnas

La confusin de muchos y el hartazgo de otros tantos puede dar lugar a giros impredecibles de la conducta electoral, aunque no est descartado un aumento significativo de la abstencin o el voto en blanco.

A estas dos alternativas frente a la farsa electoral, agrupamientos y militantes sin partido (entre quienes est el autor de estas lneas), proponen un voto protesta. Esto es, la confeccin de una boleta programtica para dejar en las urnas una propuesta de futuro. Se trata de un gesto que implica no resignarse al chantaje de quienes pueden ganar ni al ostracismo de quienes abandonan cualquier perspectiva de darle forma y vida a una fuerza poltica de las grandes mayoras. Para ser un gesto vlido, esta actitud de rechazo deber prolongarse en el esfuerzo por articular millones de voluntades dispersas en un partido de masas, nica fuerza capaz de construir la nueva Argentina sobre los escombros del desmoronamiento actual.

@BilbaoL

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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