Temprano hoy Carolina Lebbos atendi a una peticin de la Polica Federal para que Lula, quien se encuentra detenido en una sala de la superintendencia regional del rgano, sea transferido para Sao Paulo.

La Polica Federal est bajo el ministerio de Justicia y Seguridad Pblica. El silln de ministro es ocupado por Sergio Moro, premiado por el ultraderechista presidente Jair Bolsonado con el cargo. Al fin y al cabo, Bolsonaro fue electo porque Lula, favorito absoluto en todas las encuestas electorales del ao pasado, no pudo disputar.

Material que la publicacin digital The Intercept, del periodista Glenn Greenwald, viene goteando desde principios de junio deja ms que claro que el juicio que conden a Lula fue totalmente manipulado por el entonces juez Moro y la fiscala. Concretamente, el juzgador coordin todos los pasos de la acusacin, violando las reglas ms elementales del derecho.

Su conducta, as como la del supuesto coordinador de la acusacin, Deltan Dallagnol, ha sido como mnimo indecente. Y absolutamente ilegal.

En abril pasado el ahora ministro cambi el superintendente de la Polica Federal en Curitiba. El nuevo superintendente, Luciano Flores, fue quien pidi el traslado de Lula a Sao Paulo.

Lebbos, que reemplaz a Moro en el tribunal, acat y rechaz el pedido de la defensa para que, una vez transferido para San Pablo, Lula fuese conducido a instalaciones similares a las que ocupa en Curitiba. Dijo que el tema estara a cargo de la justicia de San Pablo.

El juez encargado, Paulo de Almeida Sorci, hace meses fue nombrado por el ministro Moro para un consejo nacional de justicia.

Su decisin fue radical: determin que Lula sea conducido a la crcel de Trememb, ciudad en el interior de la provincia de San Pablo, famosa por abrigar algunos de los criminales de peor fama en el pas. La muchacha que mat a los padres, la pareja que tir una nena de cuatro aos por la ventana de su departamento, el gineclogo que viol un sin nmero de pacientes, un ex seminarista que asesin al padre, esa clase de gente.

Como ex mandatario, Lula tiene derecho a prisin especial. Pero tanto la jueza de Curitiba como su par de Sao Paulo decidieron que no.

Al fin y al cabo, normas son normas, pero Lula es Lula. Y Moro le tiene encono.

Es decir: por donde quiere que se mire el absurdo de la decisin, todo gira alrededor del actual ministro de Justicia, que ya comprob claramente que desconoce los ms mnimos principios de tica. Inescrupulosa es un adjetivo demasiado suave para describir su conducta.

Resulta evidente que ni el superintendente de la Polica Federal en Curitiba, ni la jueza encargada del caso, adoptaran semejante decisin brutal e injustificable bajo cualquier punto de vista sin al menos informar previamente a Moro. Y que Moro no dejara de informar al ultraderechista totalmente desequilibrado que preside este pobre pas.

Lo ms probable, sin embargo, es que todo haya sido al revs: que haya partido de Jair Bolsonaro, en su psicopata cada vez ms evidente, la determinacin de que Moro y sus secuaces trasladasen a Lula a una crcel donde su vida estara en riesgo permanente.

Al final de la tarde de hoy el Supremo Tribunal Federal vet, por diez votos contra uno, la transferencia de Lula da Silva en las condiciones determinadas por Moro o, vaya a saber, Bolsonaro.

Luego de meses y meses de silencio omiso y poltrn, la Corte Suprema decidi frenar los absurdos de toda esa historia alrededor de Lula.

Pero, atencin: la saa de Bolsonaro, Moro y otros esperpentos contra el ex presidente no tiene lmites. Y no hay seal de que alguna vez tendr fin.

O esa misma Corte Suprema anula de una vez el juicio plagado de vicios y determina que se abra otra accin contra el ex presidente, o la indecencia no cesar.