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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2019

El perro no se llama Trump

Miguel ngel Ferrer
Rebelin


El pasado viernes 9 de agosto se cumplieron 74 aos del bombardeo atmico de Nagasaki. Tres das antes Hiroshima haba sido arrasada por otra bomba nuclear. Entre ambas ciudades perecieron ms de 150 mil civiles. Los ataques fueron ordenados por el presidente Harry S. Truman, del Partido Demcrata.

Aos antes todava era habitual en Estados Unidos que la prensa surea anunciara, a ttulo de espectculo, el linchamiento de un negro. El anuncio invitaba a las familias de la localidad respectiva a presenciar la macabra funcin. Desde hace dcadas se repite como un gracejo el texto aquel que, colocado a la entrada de un establecimiento comercial cualquiera, prohiba la entrada a negros y mexicanos.

Quin no recuerda a Hillary Clinton celebrando a carcajadas la violacin y el linchamiento del presidente Muamar el Gadafi por las tropas mercenarias al servicio de EE.UU. que destruyeron Libia para aduearse del pas y de sus vastas riquezas petroleras. Y quin no recuerda igualmente las guerras de EE.UU. contra Afganistn e Irak que produjeron ms de un milln de muertos. Y la guerra contra Mxico en 1847 que represent para los mexicanos la prdida de dos millones de kilmetros cuadrados.

Esto es EE.UU. Una sociedad dominada por la ideologa racista, guerrerista, supremacista. Y el gobierno emanado de ella est hecho a su imagen y semejanza. Donald Trump es un perfecto producto de esa sociedad. Un producto, no la fuente originaria.

Supremacismo, racismo y guerrerismo no desaparecern con la salida de Trump, cuando ello acontezca, de la Oficina Oval, vendrn otros mandatarios semejantes a Truman, Clinton, Bush, Obama, Kennedy, Nixon.

Quizs la nica diferencia entre Trump y sus antecesores sea la rudeza con que hace pblica su ideologa. No quiere a los mexicanos y lo dice a voz en cuello. Nada de hablar suavemente empuando un gran garrote. Slo empuar el garrote.

Para Mxico y otras naciones de piel oscura no cabe la esperanza de un cambio en la relacin con EE.UU. No deca Fidel Castro que los partidos Demcrata y Republicano eran el mismo perro con diferente collar? Pues igual pasa con los ocupantes de la Casa Blanca: cambia el collar pero ah est el mismo perro.

El gran problema, el gran enemigo de Mxico no es Trump, sino EE.UU. Pero la ideologa pro yanqui y los mexicanos pro yanquis prefieren mirar de soslayo: Cuando muera el perro se acabar la rabia. Pero el perro no se llama Trump. Su nombre es imperialismo.

www.economiaypoliticahoy.wordpress.com [email protected]

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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