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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-08-2019

Duque, el regreso de lo que no se ha ido

Pablo Nario
Rebelin


Deca E. Allan Poe que una mentira viaja alrededor del mundo mientras la verdad se pone las botas, y la mentira sobre la realidad colombiana circula a formidable velocidad por el planeta. La lite liberal - conservadora, hasta sus ms independientes escisiones, han hecho de Colombia una mercanca que se ofrece y vende a pedazos, pero este propsito se topa con un obstculo; el vertedero incubado durante dcadas en las ms elevadas alturas del Estado, que haba sido arrojado al subsuelo, pretendiendo ocultarlo para que no emergiera su fetidez, y evitar as ahuyentar la inversin extranjera.

Esa misma lite y su gobierno, que andan por el mundo con un maletn bajo el brazo ofreciendo las mejores tierras del pas para proyectos de megaminera, que ejecutan convenios para construir colosales hidroelctricas y exportar energa, mientras millones de colombianos carecen de ese derecho; no sabe cmo borrar de su portafolio de servicios, la piel y el espritu estremecido de su mercanca. Es graciosamente absurdo observar al presidente Duque, con una apenas si controlada euforia, presentar al pas y al mundo, logros como el de la promocin para que extranjeros vengan al pas para el avistamiento de aves, cuando la guerra recrudece en los campos, se talan cientos de miles de hectreas, y hasta ros como el Magdalena se estn secando por darle cabida a proyectos minero energticos, y es an ms paradjico, cuando miles de habitantes de Bogot, la Atenas suramericana; avistan cuerpos desmembrados que al amanecer cuelgan de los rboles de sus parques o yacen en basureros improvisados en los barrios.

Al mismo tiempo es una infamia que mientras el gobierno colombiano aumenta -a pesar del rechazo mayoritario de la sociedad- el sueldo a los senadores de la repblica, cotidianamente el ESMAD en una calle desahuciada de cualquier ciudad colombiana irrumpa, y sin prembulos pisotee con jactancia la mercadera de los trabajadores que venden empanadas, manzanas, pias, naranjas, cachivaches y dems lujos de la pobreza.

Hace pocos das los colombianos se frotaban los ojos para ver que era el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, quien afirmaba que el Gobierno Nacional "no tiene certeza de las causas del desempleo" ni tiene idea "de las medidas apropiadas para corregirlo. Tambin hace una semanas, llegaron las palabras de Christopher Pissarides, adalid del neoliberalismo, invitado a la Convencin Bancaria en Cartagena, que cont con la presencia de Ivn Duque, y en la que Pissarides, asegur que el "elevado" salario mnimo de Colombia es "desastroso" para la economa del pas: Extravagante! ms si se tiene en cuenta que en Colombia, uno de los pases ms inequitativos del mundo, el salario mnimo se ha convertido en un privilegio, y aun as, est demostrado que es imposible que una familia sobreviva con ese monto, uno de los ms bajos de la regin.

As va quedando claro para inmensos sectores de la sociedad, que cuando la clase social dominante y su clase poltica, prometen el crecimiento de la economa se refieren a la economa de ellos, que cuando anuncian participacin poltica es la de su propia clase poltica, cuando hablan de legalidad, es para legalizar la ilegalidad de ellos, y convertir en delito los derechos de los ciudadanos, y cuando hablan de salud y pensiones se refieren a las potencialidades econmicas para ellos especular y ganar miles de millones con el escaso dinero del pueblo.

Pero as procede la lite econmica y poltica colombiana; sin autoridad moral y con falacias, seala y fustiga a otras naciones, mientras a su interior la muerte y el delito son agasajados; conservan un pas convulsionado, y adems pugnan por convulsionar a otros. Porque en medio de la histrica balacera colombiana, el fascismo criollo truena, clamando por desatar sus oscuras reservas, y calculando de la mano de la Casa Blanca incendiar al pas para que las llamaradas alcancen a Venezuela. El colombiano es un Estado fallido, cuenta con un conflicto social y armado que parece perpetuo, con 6 millones de desplazados internos, millones que han debido huir del pas por la violencia poltica y la falta de oportunidades, uno donde los lderes de organizaciones sociales son asesinados diariamente, su clase gobernante est ligada casi por completo a redes de corrupcin, es lder del narcotrfico, del trfico de rganos, ms de 300.000 individuos son vctimas de trata de personas, debido a causas como la pobreza, los grupos paramilitares con tolerancia de las instituciones y la complicidad de agentes del Estado, se financian de la trata de migrantes y vctimas del conflicto armado. Y a pesar de la mal actuada demagogia del gobierno en el tema de la niez, mueren 2 nios o nias al da, y casi el 40% se encuentra en condiciones de pobreza y un 19% de tasa de mortalidad en menores de 1 ao, segn las siempre desinfladas en estos casos- estadsticas del DANE.

Es inevitable evocar hoy en medio del genocidio contra lderes y activistas sociales colombianos, aquella sentencia de Duque emitida en su discurso de posesin hace un ao: no tengo ni tendr opositores en Colombia, afirmaciones que en un pas como el nuestro son como mnimo sombras, porque la lite, valindose de violentos dispositivos, como el encubrimiento de la verdad, la deformacin de la realidad, la violencia y el terror de Estado; ha sabido materializar consensos a las malas, empeado en el absurdo de ajustar la realidad al discurso, lo que no se circunscribe solo a un despropsito intelectual sino que puede ser tan real y brutal como las mutilaciones a serrazos y los estiramientos a martillazos que Procusto acometa a sus invitados para que encajaran de manera exacta en su camastro.

El pasado 20 julio, en su discurso ante el congreso, mientras eluda hablar de la alarmante situacin de guerra sucia en el pas, tres lderes sociales caan asesinados. No debera entonces sorprender la reaccin del pueblo cartagenero en el contexto de la movilizacin nacional e internacional contra el genocidio de lderes sociales, al notar la presencia del presidente marchando. Duque no haba considerado que lo que para l solo era una simple astucia populista, signific un agravio y una burla para los colombianos. En Las redes circularon trinos con ciertas variaciones entre ellos, que decan: Ahora solo falta que lvaro Uribe marche en contra de las guilas negras. Quizs, parodiando al poeta Juan Gelman, haya que decir: si el gobierno nacional investigara a fondo las causas del genocidio de lderes sociales y las del desempleo, se encontrara consigo mismo.

En el gobierno Duque estamos presenciando el regreso de lo que no se ha ido, mientras propala alrededor del mundo la dulzura poltica y social del Estado colombiano, con el fin de seducir la gula destructiva de las empresas transnacionales; el pueblo ha tomado nota de acciones y omisiones, ha escuchado las breves e inconmovibles declaraciones presidenciales, y ha percibido en su retrica; agresin, desprecio y desinters. As que a lo mejor, al final, podran revelarse las contracciones de un nuevo pas; menos feliz para Gallup y ms real para todos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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