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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-08-2019

De alemanes, nazis, judos, sionistas

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


Por qu los alemanes han tenido que explicitar su posicin y su relacin respecto del nazismo?

Indudablemente, porque el Tercer Reich ha perdido la 2GM. Como consecuencia, su poblacin ha debido incluso soportar la sospecha generalizada de connivencia con el rgimen nazi, en su momento indudablemente popular. Han sido incluso expuestos a teoras del tipo de las de Daniel Goldhagen sobre la impronta tnica en los comportamientos humanos (alemanes como verdugos voluntarios del nazismo).

Con el paso del tiempo y las peripecias, sobre todo las sufridas por los palestinos (pero no solamente), surge la pregunta de por qu los judos no se ven precisados a definir su posicin respecto de Israel. Porque Israel, que se iniciara como un golpe de mano, estilo pirata, aunque muy recubierto de amparos (por ejemplo, de las Grandes Potencias de la poca), ha ido entrando en un vrtice de brutalizacin y violencia aun peor al de los momentos fundacionales. Y cada vez ms impune.1

No se trata de hacer una comparacin literal o exhaustiva entre Israel, bandera de la democracia occidental, y el Tercer Reich de triste memoria. Lo germano se considera nacional y lo judo es ms ambivalente; puede ser religioso, idiomtico o cultural, aunque con el Estado de Israel ha devenido cada vez ms nacional.

Sin embargo, los judos en general, y en particular los progresistas, llevan adelante su actividad social, poltica, intelectual, como si nada tuvieran que decir o que ver con lo que acontece en Israel.2

Lo cual, en trminos puramente personales, es aceptable, pero considerado socialmente, pensando en vnculos de comunidad o de nacionalidad, incluso los tribuales, la responsabilidad es otra; rendir cuentas forma parte de cada uno, lo asuma o lo ignore. O haga como que lo ignora.

Si tal fue la situacin con la realidad israel, la de su surgimiento e implantacin manu militari, la responsabilidad se acrecienta inconmensurablemente con la expansin del peso y el poder sionista en el mundo entero; pensemos en Sudn del Sur, Honduras, Colombia, Irak, Lbano, Siria, Irn, en el lado castigado del planeta, y en el Reino Unido y en general Europa y, fundamentalmente en EE.UU., el lado favorecido de ese mismo planeta

La tesis presentada al principio es que los alemanes debieron, deban, incluso deben rendir cuentas porque perdieron la guerra mundial, porque salieron del crculo ulico de la humanidad y pasaron al de los que, precisamente, deben rendir cuentas.

A travs de la consolidacin del Estado de Israel como presunto estado soberano; algo no tan ntido si observamos el constructo poltico que llamamos Israel, que para algunos es el portaaviones de EE.UU. en el Mediterrneo Oriental (versin cada vez ms obsoleta de la progresa occidental), para otros el quincuagesimoprimer estado de la Union con funciones particularmente directivas dentro de EE.UU., y para otros finalmente, parte de una entente que bien merece llamarse Triple por una configuracin de poder combinado y mundial, entre elites del Reino Unido, Israel y EE.UU. (con sus City y Wall Street incluidas; no sabemos si Israel tiene un equivalente dentro de sus difusas fronteras; por internet no logramos captarlo).

La segunda y sobre todo, la tercera opcin se perciben, por ejemplo, en la poltica de Los 5 ojos (que son 6) de la red Echelon.3

Como resultado de la 2GM, los judos no necesitan rendir cuentas. Por suerte, existen judos como los que mencionramos antes.4

Hay motivos para estos deslindes, estas tomas de posicin. Porque nos encontramos en una situacin ms problemtica, ms ardua, que en otros momentos culturales pasados. Estamos cada vez ms en el terreno de una polica del pensamiento.

Y eso, en sus dos variantes ms conocidas; las dos con impronta israel.

Por un lado, tenemos los desarrollos tecnolgicos securitarios en los cuales Israel est a la vanguardia con intervenciones cada vez ms sofisticadas para or, ver, registrarlo todo. Ya es mucho ms que la pesadilla Echelon. Hay capacidad tecnolgica para convertir, por ejemplo, todo celular, aun apagado, en micrfono y con alcance de muchos metros. Al lado de lo cual, los viejos sistemas de escucha telefnica resultan paleolticos. El paisaje urbano, el interior de los vehculos de todo tipo, se van convirtiendo en escenarios de un teatro mundial, generalmente inconsciente, involuntario.5 Israel se ha especializado en la produccin de tales dispositivos de omnicaptacin.

Y al lado de esta tecnopolica de vigilancia, arrecia otra polica del pensamiento la de lo polticamente correcto.

Para su instauracin, el sionismo ha desempeado un papel primordial. Mediante la construccin de relatos como, por ejemplo, el de Israel democrtico (tratndose de una sociedad racista y colonialista), o de los juicios de Nurenberg de 1946 como si hubiesen sido objetivos, o, por ejemplo, el culto a El Holocausto. Un historiador estadounidense, Norman Finkelstein, precisamente judo, por abordar esta ltma cuestin en su excelente La industria del holocausto (cuya tesis es que el suceso, as presentado, tiene cierto parecido con la realidad, aunque remoto), desde que puso en circulacin el fruto de sus investigaciones ha sido despojado de sus ctedras universitarias en EE.UU. Finkelstein est sitiado laboralmente desde hace aos mediante una conspiracin de silencio.

Como resultado de esta guerra informacional, en la actualidad, ya tenemos leyes en pases hipersensibles por sus antecedentes, como Francia o Alemania, que reputan antisemita cualquier crtica a Israel. Y consecuentemente, ya tenemos presos polticos por aplicacin de tales leyes seres humanos arrestados y encarcelados porque han planteado boicotear productos israeles en tanto israeles maltratan, hambrean y matan impunemente a palestinos. Boicotear, repare el lector, no daarlos, no usar violencia.

Esa atroz asimetra contempornea que resume tan bien Richard Falk al recordar los 15 aos del Muro de 700 km. construido por los israeles en 2004 dentro de los territorios bajo conquista: fragmentando a las comunidades y vecindarios palestinos, dividiendo a los campesinos de sus tierras de cultivo, y constituyendo una recordatoria constante, ineludible, de la naturaleza de la opresin israel. 6

Si criticar a Israel deviene un acto antisemita, adnde fue a parar el derecho a crtica o la libertad de ctedra, por ejemplo?

En la mayor parte de los pases de Europa ahora la historia del sionismo, la del nazismo, la del judasmo estn escritas. Definitivamente. Inamovibles. Reinvestigar, otorgar otro ngulo, otra informacin, ha pasado a ser delictivo.

Es la sustitucin lisa y llana del conocimiento histrico por la versin oficial. El sueo −estalinista para unos, bblico para otros− encarnado como revelacin.

De ese modo, toda crtica a Israel es antisemita, investigar sobre las muertes de judos a manos de nazis est fijado de antemano (p. ej., en 6 millones y las correspondientes indemnizaciones. Y a todos los que duden, tengan alguna observacin, algn reparo, se los ubica en el campo antisemita (trmino impreciso si los hay, por cuanto semita no es un pueblo siquiera, sino una familia idiomtica).7

Obviamente, la polica de pensamiento no se aplica slo a salvaguardar la imagen de Israel. Veamos otro ejemplo, tan distinto: una estrella del rugby australiano, tnicamente originario de ese continente, cristiano evangelista −Israel Folau− conden recientemente en un mensaje de Instagram a homosexuales, adlteros, mentirosos, fornicadores asegurando que les esperaba el infierno y fue expulsado de la federacin de rugby australiana y segregado socialmente.

Considero sus opininones deleznables, pero condenarlo por ellas, es muchsimo ms grave.

La polica del pensamiento, vieja pesadilla de antiutopistas, est deviniendo realidad y el motor actitudinal para este ahogo de la libertad de pensamiernto es llevado adelante a travs de la sobresaturacin de informacin y entretenimiento y la configuracin de las mentalidades.

Calvino (Jean Calvin) aspiraba a conocer todos los pasos de sus conciudadanos, desde que se levantaban hasta que se acostaban. Para sujetarlos bblicamente a la virtud. Su ciudad, Ginebra, contaba entones siglo XVI−con unos 23 mil habitantes.

La aspiracin de una polica de la virtud.

Hoy esa pesadilla se va concretando sobre miles de mllones de seres humanos.


Notas

1 Algo que tambin haba pasado con el nazismo; una poltica reactiva, beligerante y agresiva, que fue acentuando sus rasgos hasta llegar a persecuciones y castigos atroces contra sus enemigos y vctimas.

2 Con la excepcin, claro est, de los judos que se han desmarcado del proyecto sionista, a menudo con riesgo de sus posiciones y hasta de su vida.

3 Fundada en 1948 por EE.UU., RU, Canad, Australia y Nueva Zelandia, fue ampliada por nica vez en 2004 con Israel.

4 Apenas como ejemplos: Marek Edelman, el bundista, sobreviviente polaco en los 40 que se neg a aceptar una invitacin de Israel, como hroe judo en los 50. O los miles de haredes de Neturei Karta. O investigadores e historiadores como Ilan Pappe, David Comedi, Gilad Atzmon y tantos otros que han roto con Israel y su geopoltica mundial, que con acierto ha definido el historiador Miguel Ibarluca como fascismo exitoso (tesis doctoral).

5 En Argentina, Chacho lvarez denunci esa tcnica a fines de los 80 o principios de los 90.

6 Remembering the World Court Advisory Opinion on Israels Separation Wall After 15 Years, News & Analysis, Palestine, 12 jul. 2019.

7 Aunque en los ltimos 20 aos, la Academia de la Lengua Espaola se ha avenido a restringir el significado del trmino al de contrario o enemigo de lo judo.


Blog del autor: https://revistafuturos.noblogs.org/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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