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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-08-2019

Argelia
El sistema se disgrega

Akram Belkaid
Huffpostmaghreb

Traducido del francs por Alberto Nadal


Getty Images

Digmoslo inmediatamente, es muy difcil comprender lo que ocurre en Argelia. Los acontecimientos ms improbables y ms inesperados no dejan de sucederse y, ms all de los hechos en bruto de lo que es fcil informar, el anlisis y la reflexin estn dificultados por la habitual opacidad que prevalece en el seno del poder. En seis meses hemos asistido a la dimisin forzada del presidente Abdelaziz Buteflika, a la detencin y encarcelamiento de personajes que se pensaba que seran siempre intocables como los generales Mohamed Medine (llamado Tewfik) y Athmane Tartag (llamado Bachir) sin olvidar a Said Buteflika, durante mucho tiempo sucesor putativo de su hermano antes de que el movimiento popular del 22 de febrero contrariara sus planes.

Y resulta que ahora nos enteramos de que el general Khaled Nezzar (jubilado) y su hijo Lotfi son objeto de una orden de detencin internacional dictada por el tribunal militar de Blida. Se persigue a los dos hombres por complot contra el Estado y ataque al orden pblico. El asunto es serio pues los dos perseguidos, a los que se aade Farid Benhamdine, presidente de la Asociacin Argelina de Farmacia, corren el riesgo de la pena de muerte. Recordemos que esta ltima sigue vigente en el Cdigo Penal aunque Argelia, como Marruecos y Tnez, haya suspendido su aplicacin desde mediados de los aos 1990. Esto relativiza por tanto el alcance de la orden de detencin pues ningn pas europeo consentir una extradicin dado que las personas acusadas corren el riesgo de la pena de muerte.

Se sabe que Khaled Nezzar ha sido odo por la justicia militar como testigo en la instruccin que apunta a Medine, Tartag y la dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) Louisa Hannoun. Se sabe tambin que el antiguo ministro de Defensa (1990-1993) y arquitecto del golpe de Estado de enero de 1992 contra el presidente Chadi est presente desde hace algunos das en la red social Twitter en donde ataca abiertamente al hombre fuerte del momento, el Jefe de Estado Mayor Ahmed Gaid Salah. Estas denuncias directas explicaran la orden internacional pero estamos seguros de que esa cuenta (@Khaled Nezzar8) es realmente de Khaled Nezzar? Verdaderamente no. Es cierto que el interesado no ha publicado ningn desmentido pero al mismo tiempo su cuenta no est certificada por la red Twitter como ocurre a menudo en el caso de los personajes pblicos.

Asistimos por tanto a un arreglo de cuentas entre dos oficiales superiores, en el que el jubilado acusa a quien sigue en activo de ser brutal y de haber desviado el movimiento popular del 22 de febrero. Vale. Pero, qu ms? Los interesados no hablan a la prensa. No se explican sobre sus motivaciones. Las y los periodistas, entre ellos el presente cronista, se limitan a buscar la informacin entre intermediarios ms o menos informados. Cotejar tal o cual afirmacin es imposible. De forma permanente planea la sombra de la manipulacin, de la verdadera-falsa confidencia que supuestamente aclara el cuadro. Qu se le reprocha verdaderamente a Nezzar? Hay que tomar en serio sus declaraciones segn las cuales Said Buteflika planteaba provocar el estado de urgencia o el estado de sitio para impedir que su hermano perdiera el poder? Y si esas declaraciones estn claramente demostradas, cmo explicar que no hayan provocado un acercamiento entre Gaid Salah y Nezzar? En definitiva, qu opone realmente a los dos hombres?

Uno puede alegrarse de este triste espectculo de un sistema que ha llegado al final y que no deja de perder los estribos. Se esperan las revelaciones que no dejarn de llegar aunque, en esto tambin, hay que ser prudentes. Pero el rer satisfecho que acompaa a este desmoronamiento de personajes con un amplio pasivo (el dossier del decenio negro) tiene tambin un punto de temor. Todo este desorden comparable a las purgas estalinistas no dice nada que valga la pena. Se conoce la capacidad del sistema argelino para usar la violencia cuando est en una situacin de bloqueo. El sentido comn popular lo ha comprendido bien y est claro el mensaje de las y los manifestantes: continuad hacindoos pedazos que nosotros y nosotras continuaremos manifestndonos y luchando por una Argelia nueva.

Pero los factores de divisin no hay que descartarlos. Atacar a Khaled Nezzar puede reforzar la popularidad de Ahmed Gaid Salah entre quienes ven en l al salvador de Argelia. No hablamos de los insoslayables chiyatines (cortesanos), frenticos aduladores que apoyaban ayer un quinto mandato de Buteflika y que hoy han encontrado un nuevo seor al que adorar. Esa gente es, desgraciadamente, una componente de la poblacin argelina siempre dispuesta a apoyar al ms poderoso del momento como hicieron en otro tiempo los bni-oui-oui (que apoyaban sistemticamente toda iniciativa del poder) del perodo colonial. Ms all de esa pobre gente, el jefe del Estado Mayor encuentra apoyos entre la gente partidaria del orden, de la estabilidad y del rechazo a cualquier aventura como una transicin democrtica comparable a la que se emprende en Sudn. Es un dato que hay que tener presente.

Fuente original: https://www.huffpostmaghreb.com/entry/le-systeme-se-desagrege_mg_5d4d1afee4b09e72974420ea

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al auto, al traductor y Rebelin.org como fuente de la traduccin.



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