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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-08-2019

A propsito de un artculo de rplica de Alina Brbara Lpez Hernndez
La historia con agujeros negros y sin viceversa

Ernesto Estvez Rams
Rebelin


Alina Brbara Lpez Hernndez hace poco, escribi un artculo de rplica a un comentario que realizara sobre un trabajo anterior de ella. En esta ocasin, igualmente hice una rplica como comentario en el sitio de su publicacin original. Considero que esta nueva rplica debe publicarse a fin de que el lector tenga la visin completa del intercambio.

Estimada Alina,

Sealar, como prembulo, que yo no escrib un artculo, hice un comentario limitado, necesariamente, en espacio. Tiene usted razn que mi profesin es la de fsica y mi comentario parte de que la historia no es para mi profesin sino inters personal y obligacin cvica. Lo hago desde esa humildad.

Comenzar por donde usted termina. El desconcertado soy yo respecto a su afirmacin de que querer echar abajo aquella repblica neocolonial implica ser aliado de Batista. No quiero ser yo, un fsico, quien tenga que decir obviedades, su construccin puede satisfacer a algunos, pero como argumento es un sofisma de punta a cabo. En las fuerzas heterogneas que se opusieron a Batista haban diversos actores con diferentes propsitos ms all de derrocar al golpista. Con independencia de las intenciones y apreciaciones que usted da, o ms bien insina, respecto al propsito de los que lucharon en aquellas circunstancias contra el rgimen, la historia real y concreta demuestra que haban actores que, oponindose a Batista, queran echar abajo la Repblica burguesa neocolonial (despus hablare de como ahora escojo esta denominacin rectificando un reduccionismo en primera respuesta, consecuencia del contexto para la que la elabore) para erigir otra repblica distinta. Los acontecimientos posteriores al derrocamiento de Batista lo demuestran, ms all de duda alguna, porque precisamente eso fue lo que se hizo. Incluso entre quienes, oponindose al rgimen golpista, no rebasaban el marco de restituir la repblica burguesa, haban actores que no queran que fuera ms neocolonial y en ese sentido tambin queran echar abajo aquella repblica para erigir otra burguesa nacionalista. Luego, en el sentido claro de mi afirmacin sobre el propsito de mi padre, quedan en esa misma categora incluido una diversidad de actores que usted obvia al, sorprendentemente, reducir la intencin de echar abajo la repblica neocolonial a los aliados de Batista. Tal disparate quizs sea perdonable en un fsico, pero estoy seguro no estoy diciendo nada que usted no conozca. Luego no tengo nada que rectificar, mi padre, en su contribucin quera, como otros actores de esa contienda, incluidos quienes no queran salirse del estado burgus, echar abajo aquella repblica neocolonial.

Si alguien tiene alguna duda pues puede leer el Manifiesto del Moncada y la Historia me Absolver donde se hace un planteo que rebasa la simple restitucin de la repblica burguesa neocolonial anterior para negarla en su programa y, aun entonces, sealando propsitos que caban en los marcos de una repblica burguesa nacionalista. Ms aun, el Manifiesto del Moncada plantea en su texto que en sus objetivos los asaltantes asumen las ideas y el programa de la Joven Cuba (nada ms y nada menos!), y si se va al programa de la Joven Cuba se puede leer explcitamente entre sus propsitos el de un programa que Guiteras define como socialista. Luego los asaltantes al Moncada fueron con el propsito explcito de echar abajo aquella repblica neocolonial, aqu no hay medias tintas, como no las hay en los propsitos declarados de Guiteras.

Yo no har, como usted hace, pedirle que se prepare mejor, aun cuando su desconcierto me es sencillamente asombroso, respeto que cada cual llegue a un debate con los argumentos que considere apropiados, mxime que yo no me prepare para hacerle un comentario, como no me estoy preparando ahora, mi comentario lo hice y lo hago apelando a mi memoria y bagaje cultural pues estoy lejos de mi biblioteca personal por estar en este instante de viaje, y fuera de la casa.

Pero sigamos en el mismo argumento. Realmente estaba interesado Batista en echar abajo la repblica neocolonial? La historia nos da otras lecturas.

La burguesa rompe las formas democrticas cuando estas no le sirven para sostener el estado favorable (para ellos) de las cosas. En el caso de Cuba ciertamente el golpe de estado es consecuencia en alto grado de las ambiciones personales del general taqugrafo que haba dilapidado buena parte de la fortuna que robo en sus despropsitos previos, pero una parte mayoritaria e importante de la burguesa entreguista no solo se pleg al golpe sino termino apoyndolo activamente cuando vio que tena el apoyo del gobierno yanqui. Aclamaron a Batista como el hombre providencial.

El aparato formal burgus no fue transformado, y el propio Batista se afano, en ms de una ocasin, en restituir aquellos elementos formales de la repblica que haban quedado maltrechos por su golpe inconstitucional: restituir el congreso de la nacin, convocar y ejecutar elecciones, etc. Las estructuras del estado burgus quedaron en lo fundamental intactas: el poder judicial, el ejrcito, el sistema pluripartidista, etc. Luego, el golpe de estado no fue una ruptura del estado burgus, aun si lo fuera de la republica burguesa cuya formalidad, insisto, Batista busco insistentemente en restaurar. Tampoco lo fue de su carcter neocolonial, en ese sentido fue continuidad manifiesta. Luego querer echar abajo la republica burguesa neocolonial no te haca, como usted dice, aliado de Batista, todo lo opuesto.

No es correcto, bajo ninguna lectura, decir que echar abajo la repblica neocolonial era propsito batistiano. Repito, me da cierta pena tener que decir estas obviedades, siendo fsico y sabiendo que usted conoce todo esto que le digo.

En las ciencias naturales y exactas, el mtodo de anlisis tiene como componente fundamental no valorar un argumento por las credenciales de quien lo emite sino por los mritos del argumento.

Luego, aun cuando admire a las personas que usted menciona, eso, en mi deformacin profesional, no le da ms mrito a lo que dicen, sobre todo, si usted al citarlo obvia el contexto en que se hicieron tales afirmaciones para uno poder aquilatar de manera adecuada el argumento que adelantan. El propio Fernando Martnez Heredia utilizo en diversas ocasiones la denominacin de neocolonial, pero usted no menciona ese importante detalle, para referirse a la republica que tuvimos hasta el 59 en todas sus tres etapas, etapas que sealan como esa neocolonialidad adopt formas distintas de acuerdo a los contextos en que se desenvolvi.

Y aqu regreso al tema de como mejor denominar aquella repblica.

Tiene razn, era burguesa por diversas razones, porque adopt una forma burguesa de repblica con su separacin de poderes, su democracia representativa etc, es burguesa porque quienes detentaban el poder era la burguesa norteamericana a travs de sus agentes locales, la burguesa local. Pero repblicas burguesas es una clasificacin an muy gruesa. Lamento que no supe transmitir esa idea que quise resumir en la primera oracin de mi comentario anterior. Hay muchas tipos de repblicas burguesas, incluso en el contexto latinoamericano, no es la misma republica burguesa brasilea que la chilena, o la argentina que la uruguaya, o, probablemente la ms autctonamente burguesa de todas, la Mexicana que, a diferencia de nosotros tuvo una revolucin burguesa y una burguesa nacionalista que hizo, en determinado periodo prolongado de su historia, un estado burgus nacional fuerte.

Por esa diversidad es que yo insist en argumentar por qu, a nuestra repblica, la caracteriza mejor el calificativo de neocolonial. Nos permite caracterizarla mejor frente a esa diversidad, no vaya a ser que creamos que nuestra repblica burguesa fuera como la mexicana, ni se diga que la Francesa. Y adems insist en el trmino porque usted, en su artculo original, me pareci que nos hizo entender (que el lector regrese a ese texto a ver si fue una apreciacin errada ma) que calificarla como tal era un ensaamiento, mi argumento y el grueso de mi comentario era para demostrar que no lo es. Neocolonial fue desde su surgimiento hasta Batista y al decirla tal no nos estamos ensaando, estamos siendo justos con la historia. Luego, atendiendo a sus argumentos de esta segundo artculo y respetando a Fernando Martnez Heredia, hago una rectificacin justa, es ms correcto llamarla Repblica Burguesa Neocolonial.

Hay muchos argumentos suyos en los que no difiero y por tanto no me referir a ellos. Usted valora determinados aspectos positivos de la repblica burguesa neocolonial que no ser yo quien los niegue y a eso me refer en mi primer comentario al decir que esa repblica era compleja e insist en que no poda reducirse ni a apologa, ni a denostarla. En primer lugar, coincido con usted en que fue en ese contexto que se regenero las fuerzas, las condiciones, y la cultura que en definitiva marcaron las transformaciones radicales que luego tuvieron lugar. A ello me refiero en mi primer comentario y por tanto coincidimos en ello. Nada de esas realidades positivas niegan el carcter de repblica burguesa neocolonial.

Usted dice que yo planteo que en la Revolucin nunca se maltrat a la Repblica, eso no es cierto. Yo no uso la palabra maltrato y me gusta ms hablar de reduccionismo y maniquesmo en el tratamiento de la historia de esa etapa en determinados momentos. Pero nunca faltaron textos crticos, anlisis profundos y que huan de esos defectos. Incluso, si usted lee mi comentario ver que digo se ha rebasado, luego ah esta implcito que hubo algo que rebasar por incorrecto. Veo que usted coincide conmigo, como planteo en mi primer comentario, en que en los ltimos aos hay un trabajo acumulado que mira a esa repblica desde una ptica ms profunda y con mejores, o mejor usados, herramientas e instrumentos de anlisis.

Pero no se trata solo de los libros de historia, se trata tambin de que nunca se ha hecho en Cuba, como en la etapa revolucionaria, sobre todo en los ltimos aos, un anlisis tan profundo de la sociedad cubana de todo el periodo republicano anterior a la Revolucin, a eso me refer en mi primer comentario y que usted obvia. Se han hecho, aun con sus carencias, estudios profundos de los temas raciales, culturales y sociales. Le repito que estoy lejos de mi biblioteca personal, pero hago el ejercicio de imaginarme frente a ella y ver los libros no solo histricos de Torres Cuevas, Rolando Rodrguez, Eusebio Leal, el propio Martnez Heredia, sino otro ttulos cuyos autores y los propios ttulos ahora mismo olvido, como el de Manach y la Repblica; sobre la masacre de los negros; sobre las razas; sobre el sistema de servidumbre en la repblica; sobre la primeras dcadas de la repblica y la reivindicacin, de determinado sectores sociales, de la virtud domstica o ciudadana como va para lograr coronar la frustrada independencia real nacional; sobre los cambios econmicos en los aos republicanos; sobre el hampa; sobre las autoras cubanas en revistas sociales, sobre pintores de la vanguardia y el propio fenmeno de la vanguardia artstica. Sobre escritores y artistas de la poca, a travs de cuyas pginas se respira los ambientes sociales: textos sobre el Benny, sobre Rosita, sobre Rita, sobre Caturla; me veo viendo los libros de anlisis sociocultural de la msica cubana en la repblica, libros de Radames Giro y de Leonardo Acosta. Tambin estn los libros sobre Alicia y el ballet en Cuba. Libros sobre el minorismo, sobre la revista Orgenes y los intelectuales que alrededor de ella se aglutinaron.

Est adems la reivindicacin de autores de la repblica que por aos fueron silenciados e incluso censurados. Y est, por ltimo en esta ya demasiada larga lista, las novelas de nuestros escritores que se refieren a la repblica y que han sido publicados desde dcadas atrs, desde Loveira hasta Carpentier, pasando por tantos otros, por Lezama, Barnet, Lisandro Otero y muchos ms.

Todo esto hace que la literatura sobre nuestra repblica neocolonial sea tan vasta, tan rica y tan profunda que sencillamente decir que ha sido maltratada sin dar todo este contexto toda esa riqueza, es de un reduccionismo asombroso: si, ha sido maltratada por unos, ha sido hagiografada por otros y ha sido analizada en su complejidad y riqueza por tantos ms. Para alguien que reclama que no se maltrate a la repblica neocolonial, me llama la atencin como maltrata, al reducirlo a esa misma palabra, toda la literatura y estudios que se han hecho en Cuba y desde la Revolucin sobre esa misma etapa histrica.

Al margen de sus largas citas textuales, me arranca una sonrisa pcara que usted cite al mexicano Aguirre (le confieso que lo desconozco) para adosarme el pecado capital de adoptar una visin positivista de la historia. Sonrisa porque es la Fsica la primera ciencia que rompi con el determinismo clsico al ocurrir la revolucin cuntica y relativista y por tanto dio la espalda a esa visin positivista de las cosas. Yo no soy positivista y no creo en que el decursar histrico tenga y sea siempre de avance. De hecho, por deformacin profesional, me resisto a usar palabras como avance para describir dinmicas, no solo porque es un trmino demasiado ambiguo, si no adems, porque reduce la complejidad de los fenmenos. Como cientfico adopto el criterio de que el ser humano ni es ms evolucionado ni ms avanzado que otros seres vivos, ha evolucionado de manera distinta. No somos superiores a otros animales, somos distintos. Hago esa digresin para que entienda que yo no veo la historia como un proceso de decursar necesariamente ascendente, como un destino manifiesto, y lo dejo ah para no extenderme demasiado y porque, al leer su extensa cita del autor mexicano, nunca me sent aludido.

Con respecto al tema de la constitucin del 40 hago algunos comentarios sin poder ir a determinados fondos por ausencia inmediata de fuentes bibliogrficas. Por mas que formalmente lo fuera, la repblica anterior al golpe de estado no era la repblica que reflejaba la constitucin del 40. Ojal lo hubiese sido. Esa repblica en el papel seria lo nacionalista, aun siendo burguesa, que no era la realidad. Por ello, no podemos confundir, en muchos revolucionarios. los llamados a restituir la constitucin del 40 como llamados a regresar a la repblica anterior al golpe. Insisto en leer el Manifiesto del Moncada y la Historia me Absolvera, en ninguna de las dos, an hablando de restituir el orden constitucional, se describe como aspiracion la repblica de los autnticos sino un orden de cosas mucho mas radical. Esa repblica autntica fue la que asesin a Jess Menndez por orden de los sacrocracia y no gozaba de mucho prestigio entre los sectores ms radicalizados. Por otro lado no he negado que existiera determinado sector, de clase media, radicalizado que adoptara posiciones insurreccionales donde otros actores, como los de los comunistas, que no lo hicieron. Debo aclarar que en el caso de la caida de Machado, el papel de los comunistas fue ciertamente ms activo, a travs del moribundo Villena y la organizacin de la huelga general, que en el caso del golpe de estado batistiano. Seria de tontos negar que los comunistas tenan una supeditacin rgida a las orientaciones de la URSS, de eso han hablado los propios comunistas como Carlos Rafael Rodrguez o Alfredo Guevara y eso condujo a anlisis errados de la realidad cubana y las vias de luchas apropiadas. Pero, por mas que hubo elementos pequeos burgueses radicalizados que tuvieron un papel importante en las transformaciones e ideas progresistas de la poca, de ah a decir que es un error pensar que la constitucin se hizo a contrapelo de los burgueses va un tramo grande. La burguesa como clase, aquella dominante asociada estrechamente a los capitales y la burguesa norteamericana, la de los barones del azcar, los bancos, ferrocarriles, comercial, y tambin la clientelar no aportaron nada de progresismo a la constitucin del 40. Es en ese sentido, y solo ese, que mi afirmacin es esencialmente correcta. Guiteras no era representante de esa burguesa dominante sino ms bien de sectores nacionalistas radicalizados donde ciertamente haban pequeos burgueses. Fidel tampoco, en la etapa del golpe, era representante de la burguesa dominante sino representaba de igual modo un sector radicalizado nacionalista. La afirmacin de Alina parece partir de que debemos considerar posible solo dos posiciones: comunistas vs burgueses, u obreros vs burgueses, cuando la sociedad es un sistema mas complejo que esas dicotomias. Hay sectores radicalizados que ni son representantes comunistas, ni representantes de la burguesa. Luego mantengo la afirmacin de que esa constitucin se hizo a contrapelo de la burguesa y es precisamente por ello, por lo que su ejecucin en la realidad socioeconmica de la poca fue tan limitada.

Le agradezco adems la posibilidad de debatir que usted le ha concedido a este fsico metido a aprendiz de brujo.

La dejo, con la frase con que termine mi primer comentario y que ya defend en este segundo comentario:

Ah! La repblica! mi padre me hablaba de joven tanto de esa repblica, mientras me enseaba la medalla de la clandestinidad que se gan por contribuir a echarla abajo!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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