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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-08-2019

Odio y racismo

Cristbal Len Campos
Rebelin


La idea replanteada que habla de la superioridad de una raza sobre otras, es tan falsa y vil, como aquel que la propaga sembrando la discordia entre seres humanos, la sangre derramada en nombre del racismo es la semilla que ha fecundado en la historia el odio y justificado los genocidios ms extremos de los que tenemos registro, la manifiesta brutalidad de quien erige muros pretendiendo acabar con el rasgo distintivo de la humanidad, no solo atenta contra la diversidad cultural en el sentido mayor de amplitud, sino que como contradiccin ignorante se niega a s mismo al ser justamente heredero como todos de la diversidad.

Los ataques, asesinatos, persecuciones, la discriminacin, segregacin, sobre-explotacin, violencia estructural y mucho ms, no es para nada algo nuevo, no lo es en el seno de los Estados Unidos de Norteamrica contra los inmigrantes como tampoco lo es en el seno mismo de nuestro Mxico contra esos mismo inmigrantes y contra los pueblos originarios, el racismo es la arraigada herencia colonial vigente y la muestra fehaciente de la existencia de un neocolonialismo interno y externo que sigue generando hechos como los que recientemente tuvieron lugar en los Estados Unidos. Los discursos de odio de un gobernante como Donald Trump, son aunque duela decirlo, el reflejo del pensamiento de una parte importante de la poblacin estadounidense que no slo vot por l, sino que desde la fundacin misma como nacin de los Estados Unidos ha mantenido viva la absurda idea de la diferencia entre razas, recurdese nada ms como ejemplo, la discriminacin que ha sufrido la poblacin negra, perseguida, asesinada, violentada y segregada tal o peor que como hoy lo sufren los inmigrantes latinoamericanos y de otras regiones del mundo. Absurdo sera pensar que estos hechos nicamente tienen lugar en las fauces del imperio, vase la forma en que son tratados los inmigrantes africanos y asiticos en los pases europeos, en los que incluso, son arrojados al mar a su suerte con el sello garante de la muerte. El odio que hoy se expresa en los asesinatos es el sustento de un sistema caduco que extirpa su propia naturaleza.

La idea de la diferencia entre razas fue hace mucho superada por la ciencia, pero en el mbito de lo poltico, lo cultural y lo social sigue circundando como un espectro que reaparece con agudeza en coyunturas especificas, aunque en realidad, sea una lacerante herida cotidiana que asesina de muchas formas sin que sean publicitadas por los consorcios mediticos, el silencio suele ser uno de los cmplices ms perversos del racismo y un seguro fecundador del odio arraigado al absurdo pensamiento de superioridad, vase el genocidio nazi como el genocidio espaol en Amrica, vase la condena al hambre que las potencias europeas decretaron siglos atrs en continentes como el africano, vase hoy a los pueblos originales de Latinoamrica despreciados por la creencia de superioridad mestiza, engendro original en la fundacin de nuestra naciones decimonnicas. El racismo es una herencia arrastrada y continuada en formas inconscientes y consientes, silenciadas y aclamadas en formas tan viles como las presenciadas en las ltimas fechas.

Jos Mart nos advirti de la presencia colonial en el imaginario independentista, en su ensayo Nuestra Amrica , dej muy claro que: No hay odio de razas, porque no hay razas. Los pensadores canijos, los pensadores de lmpara enhebran y recalientan las razas de librera, que el viajero justo y el observador cordial buscan en vano en la justicia de la Naturaleza, donde resalta, en el amor victorioso y el apetito turbulento, la identidad universal del hombre. El alma emana, igual y eterna, de los cuerpos diversos en forma y en color. La invencin de las razas producto entre otras razones, por la colonial imaginacin de antroplogos y viajeros, fue puesta de cabeza y arrojada al despeadero de la historia por Mart. Es muy claro; no hay razas y por lo tanto no hay superioridad de unos sobre otros. Quienes cultivan la vileza como poltica y doctrina continan recalentado esa vieja infamia. El odio sembrado en el imaginario rebasa las fronteras de la irrealidad para manifestarse en los actos de violencia conocidos.

Es tiempo ya de replantearnos este mundo, de erradicar las ideas racistas y las acciones de odio, pero para ello debemos reconocer lo profundo de su raz y extirparla junto a las estructuras sistmicas que las reproducen, aunque eso signifique replantearnos toda la idea de la humanidad. La sobrevivencia humana reclama el reconocimiento lamentable de una verdad dolorosa: NO HAY RAZAS PERO SI HAY RACISMO, acabar con el racismo contribuir para acabar con el odio infundado en la brutalidad.

Cristbal Len Campos es integrante del Colectivo Disyuntivas

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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