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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-08-2019

Lula libre

John M. Ackerman
La Jornada


El atrincheramiento de   la derecha global ha venido acompaado de una destruccin de la institucionalidad democrtica. El giro hacia gobiernos neofascistas en Brasil y Estados Unidos, por ejemplo, ha implicado un cnico ataque a la legalidad y el estado de derecho.

El caso de Luis Inacio Lula da Silva es particularmente llamativo porque su encarcelamiento fue la nica manera en que los conservadores de aquella nacin pudieron recuperar el control sobre la presidencia de la repblica. Frente a la enorme popularidad del ex presidente, la derecha tuvo que quitarse la mscara de su supuesto liberalismo para apostarle directamente al lawfare, lo cual implica la utilizacin de la ley para lograr fines blicos, de acuerdo con el coronel del ejrcito estadunidense Charles Dunlap (vase: https://bit.ly/2OTEeAE).

El compromiso de la derecha con la democracia siempre depender de que los procesos participativos le sirven a su agenda neoliberal. El momento en que el pueblo logre utilizar las elecciones para construir una hegemona democrtica en favor de la justicia, la paz y la igualdad, la derecha inmediatamente busca dinamitar la institucionalidad, tal y como ocurri en Mxico en 2006 y 2012, escenario que la Coparmex quisiera repetir en 2024.

El intelectual y activista Alipio Freire lo dijo con toda claridad en 1984: En Brasil, los liberales son fascistas de vacaciones. Y de acuerdo con el escritor Gustavo Codas, hoy los liberales han regresado de viaje y estn demostrando su verdadera cara autoritaria en aquella nacin (vase: https://bit.ly/33r3JMR).

Afortunadamente, a partir de las publicaciones de Glenn Greenwald en The Intercept (https://bit.ly/2IJSXrD) la comunidad internacional est cada vez mejor informada sobre lo que realmente est pasando con respecto al caso del ex presidente brasileo. Las investigaciones de Greenwald han revelado que hubo una abierta colusin entre el principal fiscal del caso, Deltan Dallagnol, y el juez instructor, Sergio Moro. Al parecer, no fue en realidad Dallagnol quien llev el caso, sino que en todo momento reciba instrucciones de Moro, en abierta violacin de la separacin de poderes y la necesaria independencia de los jueces de las partes involucradas en cualquier juicio.

Moro mismo acepta en su sentencia que no existen pruebas contundentes contra Lula, sino que la condena se basa en la muy cuestionable tesis de los hechos indeterminados (https://bit.ly/2ORSxFX). Todo parece indicar que la acusacin del empresario Leo Pinheiro en contra de Lula fue resultado de los estmulos ofrecidos y las presiones aplicadas por las autoridades cuando Pinheiro se encontraba en prisin preventiva (https://bit.ly/2YFWQbP). En general, de manera similar al caso del desafuero contra Andrs Manuel Lpez Obrador en 2005, la acusacin se basa en una supuesta responsabilidad indirecta de Lula por contar con la facultad constitucional de nominacin de los miembros del consejo de la empresa petrolera Petrobras.

As que este domingo 11 de agosto, un grupo de juristas, abogados y ex ministros de cortes supremas, provenientes de ocho diferentes pases, publicamos un desplegado en el importante peridico brasileo Folha de Sao Paolo, en el que sealamos precisamente que Lula no fue juzgado, fue y sigue siendo vctima de una persecucin poltica (https://bit.ly/2KEgprn). Firman el gran jurista italiano Luigi Ferrajoli; el ex juez espaol Baltasar Garzn; el distinguido jurista francs William Bourdon; el ex ministro de Justicia de Alemania Herta Daubler-Gmelin; el ex ministro de Justicia de Portugal Alberto Costa; el ex presidente de la Corte Constitucional de Colombia Alfredo Beltrn, as como un servidor y el ex ministro de la Suprema Corte de Justicia, Diego Valads, desde Mxico. Tambin firman los juristas Bruce Ackerman y Susan Rose-Ackerman desde la Universidad de Yale, ambos profundamente preocupados por el actual clima de politizacin de la justicia en Brasil.

El texto del comunicado afirma que no se respeta el debido proceso legal cuando un juez no es imparcial, sino que acta como jefe de la acusacin. Los firmantes sealamos que nos ha conmocionado ver cmo se han violado sin vergenza las normas de procedimiento ms fundamentales en Brasil. En un pas donde se supone que la justicia es la misma para todos, un juez no puede ser a la vez juez y parte Por eso, en el seno de la comunidad jurdica internacional, la justicia brasilea atraviesa actualmente una grave crisis de credibilidad, en vista de estas prcticas ilegales e inmorales. Finalmente, la carta concluye con el sealamiento de que para que el Poder Judicial brasileo recupere su credibilidad, la Corte Suprema tiene el deber de liberar a Lula y anular estas condenas.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2019/08/12/opinion/020a1pol


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