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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-08-2019

El populismo de izquierdas hay que definirlo desde el contexto poltico que naci

Alonso Gallardo
Rebelin


Es importante que sobre el populismo de izquierdas, hagamos anlisis correctos sobre lo que ahora es y no por lo que en otros momentos fuera, ya que en estos momentos sobre l pesa, que demos categora poltica a la unidad popular, donde el papel de la clase trabajadora es fundamental. Al marxismo se llega desde el conocimiento prctico que da la intervencin directa en la lucha de clases y por el estudio de los clsicos que posibilitaron el desarrollo de la humanidad, razn por la que a veces se hace costoso el entender las referencias en la crtica poltica, a lo que otros intelectuales dijeron en su momento sobre asuntos similares, como si ya todo estuviera escrito para la eternidad. Ante ello abra que entender, que las variables del saber y de sus procesos metodolgicos influyen en el resultado final de la crtica y con el populismo no iba a ser diferente, siendo conscientes de que el error no proviene del exceso erudito sino por la falta del anlisis concreto desde el contexto global de la lucha de clases, bien por una concepcin del mundo materialista pero dogmtica o bien por basarse en el idealismo subjetivo.

Las visiones que tenemos de la realidad y los pensamientos que nos producen a cada uno son como los nmeros infinitos, por eso lo importante es la conclusin y no el perderse en las distintas variables del anlisis, el cual debe estar unido al desarrollo individual de una tica del saber que implique, que lo nuevo conocido no solo debe servir para transformar la realidad, sino que es bsico que primero ella transforme nuestro saber. Conceptualmente es imposible que sea el mismo Marx cuando comenz a escribir por ejemplo sobre el valor en el capital, que cuando muri con l sin cerrar. Lo mismo Lenin, que no poda tener el mismo saber cundo destruyeron la hegemona feudal y burguesa del estado zarista ruso, que cuando dan un paso atrs para reescribir la nueva poltica econmica para el desarrollo del nuevo estado sovitico, as los nuevos conocimientos cambiaron sus ideas o las organizaron mejor.

Al finalizar la segunda guerra mundial con la transformacin econmica y social que aport la revolucin sovitica a la humanidad, con victorias para la clase trabajadora como el estado de bienestar en los pases socialistas y occidentales, consolid en los aos sesenta un proceso de revisin del marxismo, que fusion la filosofa del materialismo dialectico, con la teora poltica marxiana como un nico concepto filosfico. Esta nocin del saber que se construye bajo los logros del desarrollo de la URSS, consolida un revisionismo dogmatico que provoca la ruptura internacional del movimiento comunista, generando dos lneas, una eurocomunista y liberal de superacin de la lucha de clases y otra crtica, que fusiona la teora poltica marxista con su concepcin del mundo en una sola y exclusiva filosofa marxista leninista, impidiendo el desarrollo del marxismo, donde cada palabra o frase de sus dirigentes es inmutable y una verdad absoluta por encima del tiempo y del espacio. Pero la disolucin de la URSS en el 1989, libera la fuerza que explosiona como populismo de izquierdas en pases de Amrica Latina, que desde el golpe de estado en Chile en 1973, acumula fuerzas desde nuevas formas polticas y organizativas de la unidad popular, consolidando los procesos revolucionarios en Nicaragua, Venezuela o Bolivia, que se unen al de construccin socialista cubano, extendindose internacionalmente para superar al intil y anquilosado marxismo leninismo posprosovitico y al corrupto y neoliberal eurocomunismo.

De la crisis del capitalismo global por sobreproduccin del sistema de libre mercado desde los setenta y de la crisis del marxismo dogmtico ante la victoria del neoliberalismo financiero en los ochenta, nace el populismo de izquierdas en confrontacin con la oligarqua financiera neoliberal dominante, para la defensa de los intereses populares y es esta confrontacin la que la convierte en revolucionaria, todo lo contrario que el revisionismo marxista posprosovitico, que se acopla con la oligarqua en su crtica sectaria al populismo de izquierdas. El populismo de izquierdas puede evolucionar desde la perspectiva revolucionaria si coge bien la lucha de clases o en una lnea poltica degenerativa, que es la que acaba en la pospoltica del neoliberalismo seudoprogresista tipo la tercera va socialdemcrata de Tony Blair, las ltimas en Espaa las vimos con Errejn y Carmena emulando a Llamazares, pero estos en su papel de populismo progresista acabaron aqu y Roma pagar errores, no traidores.

Los criterios prcticos o tcticos ideolgicos, polticos y programticos, que marcan las diferencias entre el populismo y el marxismo leninismo no sectario, estn principalmente en su posicin sobre la clase obrera, en situar la contradiccin principal entre pueblo y oligarqua neoliberal, en el papel del estado como instrumento de la soberana, en la lucha popular como proceso de guerra de posiciones en las instituciones, en la negacin de la guerra de movimiento y en el programa de reformas econmicas y sociales para la recuperacin del estado de bienestar y regeneracin democrtica, todo como lnea de demarcacin y diferenciacin poltica del neoliberalismo austericida de la oligarqua.

Su posicin sobre la clase obrera puede ser confusa o eclctica pero no antagnica con la marxista. En general debemos entender a los intelectuales del populismo como Laclau o Mouffe, por encima de las distorsiones que hagan del marxismo, en su funcin crtica de confrontar con alternativas al marxismo dogmtico dominante, que la encorset y an ah sigue, como nica clase obrera la de los grandes centros fabriles y esa clase obrera que nunca fue mayoritaria socialmente y que ni Marx ni Lenin la elevaron como vanguardia, aunque solo sea, porque naci del sistema de produccin fordista de la postguerra mundial. De hecho como vanguardia, solo lo fue en el cerebro de los dirigentes revisionistas soviticos de los aos sesenta, por la revolucin industrial fordista que la puso en la vanguardia del desarrollo cientfico tcnico, superando en muchos aspectos a potencias capitalistas como EEUU. Pero atendiendo a los detalles de la metodologa marxista, la clase obrera la forman aquellas personas que careciendo de bienes y posesiones, ofertan su fuerza de trabajo al empresario de la industria, servicios o administraciones pblicas, sumado al lugar que ocupa en la relacin de produccin sin mando y sumado a lo que cobra por su trabajo, siempre menor que los beneficios que produce, quedando su funcin as definida. El populismo en general tiene dos formas de verla, no negarla pero situarla al mismo nivel que los movimientos sociales identitarios como feminismo, nacionalismo, ecologismo o animalismo, o como superada por las nuevas condiciones sociales existentes como clase media, precarizada, desempleada o migrante, siendo todos ellos sustituidos por el concepto ms amplio como pueblo.

Al situar la contradiccin principal entre pueblo y oligarqua, el nico error que encubren es el de no dar categora de clase a ms del ochenta por ciento del pueblo, que est formado por la clase obrera en trminos analticos marxianos, ms otras clases y sectores sociales oprimidos o explotados por el gran capital, pero sea cual sea la definicin, la clase obrera es mayoritaria en el pueblo tanto en aquellos que definen como oligarqua al 1% de la gran burguesa dominante, como la de aquellos que la extienden a sectores de la burguesa y sectores profesionales dependientes o subordinados directamente por sus intereses a la oligarqua neoliberal. Tanto en un caso como en el otro, el populismo corrige con acierto el sectarismo dogmtico del marxismo dominante, que impidi durante muchos aos la unidad de accin de la clase obrera, desde su lnea poltica independiente de otras clases sociales, con la unidad popular orgnica como expresin poltica de la unidad del pueblo, central en toda estrategia de victoria. Esta apuesta del populismo de izquierdas por la unidad popular en confrontacin con el dogmatismo del marxismo dominante en la lucha contra la oligarqua neoliberal, fue la que posibilit los procesos revolucionarios en occidente desde el triunfo del revisionismo en el marxismo en los aos sesenta.

En su defensa del estado como instrumento de recuperacin de la soberana, confronta directamente con la tesis neoliberal de globalizacin subordinada a los centros financieros internacionales y lo sita en el mismo mbito que los procesos revolucionarios latinoamericanos, donde el poder hegemnico de la oligarqua en el estado es destruido, resurgiendo uno nuevo desde los valores hegemnicos de la unidad popular. El ejemplo ms claro es Nicaragua, que despus de perder el gobierno los sandinistas por ms de una dcada, la oligarqua fue incapaz de restaurar su hegemona en el estado nicaragense, copado por las estructuras populares del sandinismo. De tal forma aprendi la leccin el imperialismo, que su siguiente paso fue ir directamente a la desestabilizacin del estado sandinista mediante la violencia terrorista y el bloqueo imperialista. Lo que es evidente, es el acierto de la estrategia populista en la transformacin hegemnica de la superestructura del estado como base del desarrollo econmico y social y esto casa con las tesis leninistas, de consolidacin del estado sovitico proletario como base del desarrollo econmico, social y de defensa ante los embates del imperialismo. Actualmente es central, en el proceso de rectificacin del socialismo cubano, donde el estado y sus instrumentos son la base de la unidad obrera y popular para su desarrollo econmico y social. Lo contrario que la transicin espaola, donde qued perviviendo en el estado la hegemona del viejo fascismo franquista.

La guerra de posiciones se sita como lucha institucional, porque no ven eslabones intermedios entre pueblo y oligarqua, ya que la visin es del conjunto del pueblo, de su totalidad, que tiene su impronta del proceso que surge de la movilizacin de millones de personas que se conforman en bloques y lo confirma Argentina, donde el populismo hegemonizado por elementos de la burguesa patritica entorno al peronismo, puede ser derrotado como lo fue con Cristina Fernndez y emerger desde la movilizacin popular nuevamente como alternativa de gobierno y en particular, por la capacidad que tiene histrica de dar una visin creble de unidad popular, que en el ideario de las masas es mucho ms que la unidad de una clase obrera dividida y derrotada mil veces, por el dogmatismo y el oportunismo neoliberal, que de las dos el pueblo argentino est sobrado. La capacidad de lucha de la clase obrera Argentina a pesar de su divisin es conocida y el porqu de su continuado fracaso y de no ser capaces de reconducir la direccin poltica del populismo peronista, es por ser sus lderes incapaces de entender por su dogmatismo revisionista sectario, que en la unidad popular del populismo est consagrada la unidad de la clase obrera, por ser una sociedad industrial y de servicios como Europa, por eso es clave apoyarse en ella para hacerla tambin, una necesidad ideolgicamente estratgica.

La infrautilizacin poltica y terica de la guerra de movimientos, viene de la concepcin populista de que la clase obrera ya no existe transformada en clase media, precarizada o migrante que conforman el pueblo o bien, que la vieja clase obrera industrial conforma con otros sectores como el feminismo o el ecologismo, los nuevos sujetos revolucionarios. Al negar a la clase obrera en su conjunto como sujeto, le imposibilita intervenir en la base de la sociedad econmica y poltica y en sus organizaciones de masas, con un discurso transversal donde el feminismo o el ecologismo adquiere toda su fuerza revolucionaria al hacerse desde dentro de la lucha econmica y social o lo que es lo mismo, desde la lucha de clases. Al interseccionar las luchas de forma individual y fuera de la lucha econmica, imposibilita el desarrollo de los procesos locales de guerra de movimientos, pues estos como ahora, sern fruto de la espontaneidad de las masas y no de la accin organizada por las organizaciones sindicales y sociales obreras. La mayor debilidad de los procesos revolucionarios de base populista, est en una insuficiente vinculacin con la base obrera organizada en los sindicatos y partidos de la clase obrera y esta debilidad solo un partido obrero la puede corregir, uniendo la lucha del movimiento obrero que conforma ms del ochenta por ciento del pueblo, a la lucha del pueblo contra la oligarqua neoliberal, como enemigo principal.

Su programa contra la austeridad, por la regeneracin democrtica y la defensa de las libertades como instrumento de movilizacin de masas y propuesta programtica, es la lnea de demarcacin con el neoliberalismo y el globalismo. Programa concreto y sencillo de entender por las masas, que encierra en su interior como un todo, la defensa de los derechos garantizados por el estado de bienestar desde los servicios pblicos, hoy debilitados cuando no directamente suprimidos por las polticas de austeridad para la acumulacin de capital. Por eso es necesario que el derecho a los servicios pblicos del estado de bienestar, sea generalizado como derecho fundamental garantizado constitucionalmente y financiados mediante impuestos a la banca, multinacionales, grandes fortunas, empresas y profesionales, como una medida de valores revolucionarios de base socialista. Dentro de este programa para su consumacin, es donde adquiere su valor fundamental la soberana del estado espaol, sin la cual, es imposible el desarrollo de una poltica econmica distributiva de la riqueza, como la de acumular la suficiente fuerza social para eliminar la hegemona de la oligarqua en los aparatos del estado, paralelo a una accin unitaria por una Europa democrtica y socialista de la clase trabajadora y los pueblos.

Alonso Gallardo de los crculos comunistas de Unidas Podemos

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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