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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-08-2019

Norberto Ceresole y la crisis venezolana

Juan Gabriel Caro Rivera
Rebelin


Hoy da quizs el nombre de Norberto Ceresole resulte desconocido para la mayora de las personas que ni siquiera conocen su obra, pero este socilogo militar y analista geopoltico fue uno de los grandes teorizadores de la revolucin bolivariana de Venezuela.

Norberto Ceresole conoci a Hugo Chvez mucho antes de ser presidente, en sus primeros viajes a Venezuela en 1995. En ese entonces, el exiliado argentino intent asesorar a Chvez y convencerlo de la necesidad de una revolucin que estuviera basada sobre una geopoltica continentalista y un caudillismo postdemocrtico que se convertira en un futuro faro de libertad para Amrica Latina. Ceresole buscaba aplicar su modelo revolucionario segn el cual el ejrcito, el caudillo y el pueblo formaran una triada capaz de entrelazarse en un destino comn, cuyo objetivo sera la soberana, la independencia tecnolgico-militar y la creacin de un frente multipolar, aliada a otras naciones del Tercer Mundo, especialmente en el Medio Oriente y cercana al nacionalismo rabe. El joven comandante Hugo Chvez, todava fuertemente influido por el Movimiento Bolivariano Revolucionario-200, prest poca atencin al profesor argentino, que luego sera amenazado para que abandonara Venezuela, segn l, por la DISIP bajo la supervisin del MOSSAD.

De todas las crticas realizadas por el ya fallecido socilogo, quizs una de ellas contina siendo decisiva para entender la decadencia del proceso venezolano: para Ceresole, existan en realidad dos corrientes contrapuestas al interior de la revolucin bolivariana venezolana que terminaran produciendo un conflicto interno en cualquier momento: hoy, la revolucin bolivariana se debate entre dos opciones excluyentes: la social-globalista y la nacional-continentalista o bolivariana, propiamente dicha. Al igual que otras tantas veces en la historia del mundo, revolucin y contrarrevolucin coexisten, provisoriamente, dentro de un mismo proceso poltico (1). As, formulaba la hiptesis de una guerra civil dentro del chavismo que terminara partiendo a la mitad la revolucin y conducira poco a poco al pas al caos y a la ingobernabilidad. La primera corriente, como el mismo seala, se tratara de la socialdemocracia o los social-globalistas, un conjunto variopinto de corrientes polticas representantes de la enfermedad infantil del izquierdismo: La contrarrevolucin no es solamente la Oligarqua Globalizante, sino tambin sus socios de la izquierda (armada o civilizada, bolchevique o socialdemcrata, castrista o simplemente progresista, todos hijos de una misma teologa y de un mismo padre Mesinico), que buscan infiltrarse en el proceso revolucionario nacional, autnticamente endgeno, para pervertirlo y anularlo(2). Esta izquierda global, postmoderna, socialdemcrata y fabiana, cuya cabeza poltico-ideolgica seria la London School of Economics y el Deep State britnico, estara compuesta por toda clase de oportunistas y dobles agentes: desde el expresidente Juan Manuel Santos de Colombia hasta el Luis Rodrguez Zapatero en Espaa, e incluyendo a otros intelectuales alter-globalistas y demcratas sionistas como Jimmy Carter y Noam Chomsky, o pases e instituciones religiosas como Noruega y el Vaticano.

Frente a este izquierdismo infantil, existira el proceso revolucionario nacional populista del bolivarianismo: proyecto geopoltico, militar y revolucionario que buscara crear una Gran Patria americana, basada sobre los ejrcitos nacionales, impulsada por un gran caudillo y sostenida por un pueblo heroico movilizado por una ideologa de lucha adaptada al siglo XXI. Norberto Ceresole no dejaba de advertir que los nuevos movimientos revolucionarios de nuestro continente no podan seguir findose de toda la chatarra ideolgica producida en el Primer Mundo, diseada para sostener el dominio colonial y envenenar el espritu de nuestra juventud. El bolivarianismo no pertenece ni puede pertenecer a ninguna de las familias ideolgicas que hoy integran los sistemas sinrquicos globales hegemnicos: sean stos logias de derechos humanos, indigenistas profesionales, fascistas nostlgicos orgnicos a los servicios de inteligencia occidentales, marxistas-leninistas con sed de venganza, socialdemcratas de mercado o sionistas defensores de la poltica de exterminacin del Estado (cada vez ms judo) de Israel (3). En cambio, la modernizacin de las fuerzas armadas, sus alianzas polticas y comerciales, deberan girar alrededor de los Estados alejados del orden internacional como Siria, Irn, Rusia y China, intentando con ello ampliar las bases necesarias para un sostenimiento a largo plazo del proceso revolucionario continental. En lugar de ello, la revolucin bolivariana ha intentado buscar un equilibrio entre ambas corrientes, la nacional-continental y la social-globalista. Este doble juego diplomtico, que Nicols Maduro y su gabinete han intentado usar a su favor hasta ahora, parece ser una bomba de relojera que podra estallar en cualquier momento, precipitando a Venezuela a un caos sistemtico o una guerra civil.

Vistas en retrospectiva, las palabras de Norberto Ceresole parecen profticas: sealar esta fractura ideolgica y poltica que est causado el hundimiento de todos los movimientos progresistas en nuestro continente, sobre todo fr aquellos que se hacen llamar de izquierda y pretendan, falsamente, desafiar el Nuevo Orden Mundial. No resulta para nada superfluo semejante afirmacin y demuestra un problema grave del cual la izquierda poltica continental es incapaz de zafarse. Ni el PT de Lula o el Movimiento de Revolucin Ciudadana de Rafael Correa han representado un verdadero desafo al sistema internacional (siendo este ltimo acosado por las fuerzas que supuestamente defenda como los indgenas, ecologistas, izquierdistas y progresistas de todos lo plumajes que ahora han regresado al redil del mundialismo). Sus gobiernos, en cambio, se han desplomado en escndalos de corrupcin, ineficacia administrativa, falta de soberana financiera, desorientacin poltica o guerra sistemtica contra sus propias bases populares. Peor an, han terminado por empantanarse en toda clase de pequeas disputas locales y crisis terminarles, llegando a un punto insostenible, tanto poltico y econmico, como es el caso de Venezuela.

Hoy da, tal y como tema Norberto Ceresole, la revolucin bolivariana parece caminando hacia su propio suicidio. Vctima de sus propias fuerzas disgregadoras, el aparato econmico venezolano se hunde en una crisis irremediable:

La magnitud de la crisis venezolana no tiene parangn en Amrica. Yo la comparo con lo que vivi Polonia durante la ocupacin nazi (1939-43), cuando perdi 40 por ciento del PIB, bajo bombardeos y genocidio. Venezuela perdi 50 por ciento. El PIB per capita cay 60 por ciento en los ltimos aos. Ni Guatemala ni El Salvador, con guerras civiles, cayeron a ese extremo; esto es realmente pavoroso. Hubo una destruccin inenarrable de capital y fuerzas productivas, no hay produccin, la productividad se ha venido al piso, la importacin tambin ha cado mucho y hay miles de empresas que han cerrado, un 70 por ciento de ellas. Las que se mantienen en actividad trabajan al 10 o 15 por ciento de su capacidad. Las estatales tambin han cerrado masivamente, la tercera siderrgica ms grande de Amrica trabaja al 10 o 5 por ciento de su capacidad. La extraccin de petrleo cay entre 60 y 65 por ciento. PDVSA, que era una de las principales petroleras de la regin, no puede pagar los sueldos y depende de los prstamos que salen de un dinero inorgnico, capital ficticio. En trminos de Marx, la poblacin obrera sobrante venezolana, maquillada por el petrleo, explot, porque ese maquillaje ya no existe. A pesar de los enormes subsidios, como el regalo de la gasolina, el gas, la electricidad, el agua, sus ingresos no permiten a la gente comprar ms que el 10 por ciento de lo que necesita para comer. Hay desnutricin, pero para el gobierno no hay desempleo, no se publican cifras desde 2015. Tampoco hay datos del PIB, ni de la inflacin. Se dice que en el sector formal hay un 6 por ciento de desempleo, probablemente porque nadie quiere trabajar en el sector formal. Muchos trabajan por su cuenta o se han ido del pas, unos tres o cuatro millones, fcilmente, el 12 o el 13 por ciento de la poblacin, equivalente a 20 o 25 por ciento de la poblacin econmicamente activa (unos 16 millones). No hay desempleo porque el salario es extremadamente bajo (4).

Tambin esto sucede con su nefasto intento extremista de destruir el tejido orgnico de la organizacin poltica hispnica, el municipio (asociado por los idelogos del chavismo al colonialismo, a la democracia representativa y a las estructuras capitalistas), con la intencin de reemplazarlo con la comuna, nueva forma de socialismo autogestionario que sera el siguiente estadio evolutivo de una sociedad ms justa e igualitaria, en la cual desapareceran, como por arte de magia, todos los problemas anteriores:

La Comuna es una expresin concreta del poder popular a travs del autogobierno comunal, la administracin y gestin de competencias y servicios e, incluso, de la organizacin econmica-productiva. El autogobierno comunal es la democracia directa. A travs de las asambleas de ciudadanos, las comunidades que lo integran ejercen el autogobierno y asumen la planificacin, coordinacin y ejecucin del gobierno comunal. El poder de decisin, antes representado en el burocratismo de las gobernaciones y alcaldas, es trasferido a la comunidad. Las direcciones y decisiones colectivas se convierten as en una verdadera descentralizacin (5).

Es decir, llevar a cabo una auto-demolicin programada del Estado nacional y soberano, para reemplazarlo con las mil y un voluntades independientes de grupos desunidos y tribales que careceran de algn principio de unidad, o como lo llamara Ceresole: la delirante versin postmoderna, elaborada por el marxismo, y no slo por el marxismo sovitico, de la raza obrera, poseedora de todas las virtudes humanas y de ninguno de sus defectos. En definitiva, la democratizacin del poder venezolano, tal y como es formulada por los idelogos oficiales del movimiento bolivariano acabaran por arrojar a la sociedad a un desorden sin caos incontrolable, no muy diferente a cualquier Estado fallido donde mltiples grupos luchan por el poder: Democratizar el poder tiene hoy un significado claro y unvoco en Venezuela: quiere decir licuar el poder, quiere decir gasificar el poder, quiere decir anular el poder, en lugar de la relacin simbitica entre el caudillo y la masa, donde el pueblo de Venezuela gener un caudillo. El ncleo del poder actual es precisamente esa relacin establecida entre lder y masa. Esta naturaleza nica y diferencial del proceso venezolano no puede ser ni tergiversada ni mal interpretada. Se trata de un pueblo que le dio una orden a un jefe, a un caudillo, a un lder militar (6). Como se puede ver hasta aqu, las advertencias que hizo Norberto Ceresole han sido pasadas por alto y sus peores temores se han cumplido al pie de la letra.

Como sea, el creciente hostigamiento econmico e internacional a Venezuela, sumado al contino desgaste poltico del chavismo y a las contradicciones internas producidas por la Nueva Clase social ascendida por la revolucin (causante de un grave problema de corrupcin), hacen que el mismo proyecto revolucionario de un paso decisivo que hasta ahora han querido postergar, pero que cada vez se hace ms inevitable. Para Norberto Ceresole ello implicaba adoptar un nuevo enfoque continentalista que hasta ahora ha brillado por su extrema ausencia. Sin embargo, en nuestra opinin semejante salida resultara insuficiente ante una creciente polarizacin que se est produciendo a nivel mundial. Para ello, nuestra alternativa pasa por una reconfiguracin de las fuerzas combativas alrededor de un populismo integral, cuya misin ser en primer lugar vencer la resistencia producida por las fuerzas liberales y social-globalistas enquistadas en cada nacin. Esta lucha deber ser el primer paso para la constitucin de una futura resistencia al sistema mundial postmoderno.

Notas:

1. Norberto Ceresole, Caracas, Buenos Aires, Jerusaln. Ejercito + Caudillo + Pueblo, en https://rebelioncontraelmundomoderno.wordpress.com/2019/07/20/caracas-buenos-aires-jerusalen-ejercitos-caudillo-pueblo/

2. Ibd.

3. Ibd.

4. Entrevista al economista marxista Manuel Sutherland: Estoy en contra de una invasin militar, pero no puedo aplaudir al Gobierno de Maduro, en https://www.rebelion.org/noticia.php?id=258943

5. Vctor lvarez R., Del Estado burocrtico al Estado comunal, ob. Cit., pp. 154-155.

6. Norberto Ceresole, Caracas, Buenos Aires, Jerusaln. Ejercito + Caudillo + Pueblo, en https://rebelioncontraelmundomoderno.wordpress.com/2019/07/20/caracas-buenos-aires-jerusalen-ejercitos-caudillo-pueblo/


* Juan Gabriel Caro Rivera es estudiante de Historia, Magister en Historia, Miembro de la Asociacin de Estudios el Arco y la Clava.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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