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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-08-2019

El hundimiento electoral de Macri

Gisela Brito y Amlcar Salas Oroo
CELAG


Dos hitos marcaron el tiempo político reciente en Argentina. Mayo de 2018: Mauricio Macri anuncia la vuelta al FMI generando conmoción incluso entre sus propios adherentes. Punto de quiebre claro en su derrotero al frente del Gobierno, nada volvería a ser igual para Cambiemos. Mayo de 2019: Cristina Fernández de Kirchner (CFK), hasta el momento la candidata mejor posicionada según los sondeos, anuncia la postulación de Alberto Fernández como candidato a la Presidencia. También generó conmoción, y desactiv, de paso, la principal hipótesis electoral del oficialismo (plantear una campaa electoral en torno al supuesto rechazo en torno a la figura de la expresidenta). El impacto de estos dos hechos es el primer dato clave de una disputa electoral en curso que terminará de resolverse el 27 de octubre.

A pesar de que se vivieron como una elección definitoria, las primarias (PASO) del domingo son apenas el punto de partida de una contienda que va a definir el destino del país para los próximos cuatro años. El resultado de esta elección es el primer gran hito de una campaña electoral que inició la misma noche electoral, cuando se develó por fin el misterio de la brecha entre los dos principales candidatos, que la gran mayoría de las encuestas publicadas situaba en torno a cinco puntos. Fueron 15. Según el conteo provisorio, la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández obtuvo un aplastante 47,36% y el oficialismo, representado por Mauricio Macri-Miguel Pichetto, 32,24%. Detrás quedó un desinflado espacio del medio, representado por Roberto Lavagna- Juan Urtubey, que obtuvo 8,34%.

El oficialismo contaba con que una desventaja aceptable de unos 5 puntos en la elección nacional le permitiría instalar una narrativa de remontada (en 2015 también perdimos las PASO y terminamos ganando la elección) para impulsar clima épico que activara a su propia base y lograra contagiar a su voto blando. La derrota por 15 puntos lo pone en una situación muy complicada. Aún contemplando que cuenta con el impulso de los principales medios de comunicación que, al menos hasta ayer, impulsaban su reelección, el escenario aparece prácticamente irremontable si se atiende a que el contexto actual es radicalmente diferente al de aquella elección de 2015 en la que logró imponerse en el balotaje por apenas 2 puntos. Si en 2015 Macri era una figura en ascenso, una expectativa, tras cuatro años de gestión que derivaron en una crisis económica devastadora para la gran mayoría de la población, es en 2019 un dirigente político en claro declive.

Según datos de la última encuesta Celag, el actual presidente tiene una imagen negativa de 60%, mismo porcentaje que declara que nunca lo votaría; su techo electoral está en torno al 40%. De manera que su principal dificultad será lograr trascender las filas militantes, hasta el momento las únicas receptoras del intento oficial por plantear la elección en términos de contraste entre democracia- dictadura/pasado-futuro. El proceso electoral se encamina a dirimirse por el eje económico, aún contra los intentos del oficialismo de instalar estos otros clivajes. Las motivaciones económicas son citadas en primer lugar por el 58,7% de los argentinos para decidir su voto, la misma proporción que siente que ha descendido socialmente en estos últimos años. Al ser consultados sobre los atributos del actual presidente, 42% de los argentinos piensan que Macri es ineficaz y el 66% considera que fracasó en su gestión o que no cumplió las expectativas.

El escaso porcentaje de votos en blanco uno de los mnimos histricos en este tipo de elecciones- y el alto grado de participacin, muestra a las claras que la desafeccin poltica no est en el orden del da de los argentinos; todo lo contrario. Los argentinos han querido ser contundentes en el uso del sufragio, una dimensin la electoral- que no siempre estuvo entre las principales valoraciones de la cultura poltica del macrismo: en varias oportunidades, a lo largo de su historia como fuerza poltica, Cambiemos ha minimizado la importancia de la obligatoriedad del voto, ha intentado descalificar los ritos electorales habituales de los argentinos y su reemplazo por frmulas electrnicas- o bien con dispositivos de dudosa adaptacin al sistema, como el procedimiento de transmisin de informacin que este domingo result muy poco til. La respuesta de los argentinos fue a travs del voto, de forma masiva, inobjetable.

Este entusiasmo que un porcentaje mayoritario de la ciudadana vio en el voto debe comprenderse en el cruce de dos fenmenos. Por un lado, es el desdoblamiento de ese estado subjetivo de la ciudadana de hasto y malhumor frente al Gobierno de Macri que se fue expresando con ms fuerza desde diciembre del 2017- de diversas maneras en varios mbitos de la vida social argentina: se introdujo en las culturas populares, en las formas de identificacin poltica, en el protagonismo sindical, en la hilacin defensiva de diferentes postergados de la poltica econmica; en ese sentido, el momento (electoral) fue percibido como una instancia decisiva de esa disputa, promoviendo la puesta en foco en esa dimensin. Por otro lado, la composicin del Frente de Todos, encabezado por Alberto Fernndez y CFK, otorg un indispensable elemento objetivo y estructural a las posibilidades de la oposicin: no slo porque a partir de la constitucin de la frmula se gener una dinmica centrpeta dentro del peronismo hacia la figura del Alberto Fernndez, sino que desde la candidatura se brindaron una serie de certezas que terminaron logrando una consciencia compartida de que la disputa mayor, la presidencial, era clave para los eventuales logros y objetivos locales.

Entre los detalles de la eleccin es importante sealar la buena eleccin del Frente de Todos en las gravitantes provincias de Santa Fe, Crdoba y Mendoza, distritos que en el 2015 se haban transformado en bastiones de la opcin por Macri; el panorama del interior argentino, en general, tambin fue muy claro a favor de la candidatura de Alberto Fernndez. Con el detalle de la onda de la ltima semana de la campaa: la percepcin de la significancia de la eleccin empuj a acentuar an ms la polarizacin, con el destaque hacia quien ya estaba bien consolidado. En la provincia de Buenos Aires, que representa más de un tercio del padrón nacional, el exministro de Economía de CFK, Axel Kicillof, derrotó a la gobernadora macrista, María Eugenia Vidal, por 16 puntos, a quien los medios azuzaban como la dirigente mejor valorada del país. Según los datos de Celag de julio, la imagen de Vidal en la provincia presenta un saldo negativo de 16 puntos (57 de imagen negativa y 41 de imagen positiva). Tan buena era su supuesta buena imagen que se especul, incluso, con que sera candidata en el lugar de Macri. Hubiera sido an peor la derrota oficialista. Y lo fue bastante.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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