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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-08-2019

La nueva era de la defensa china

Xulio Ros
Rebelin


Hace algunos meses se extendi el rumor de que China haba firmado un acuerdo secreto con Camboya que le permitira instalar una base naval (la segunda tras la existente en Yibuti) en las proximidades de Sihanoukville, acuerdo desmentido con insistencia por ambos pases. Ms recientemente, el presidente filipino Duterte reclam mayor rapidez en la culminacin de un cdigo de conducta entre los pases del sudeste asitico y Beijing para el Mar de China meridional tras un repunte de las protestas por la presencia no anunciada de buques chinos en lo que considera su zona econmica exclusiva. Vietnam, por su parte, no disimula su disgusto por la reiteracin de prospecciones chinas en aguas disputadas. Y muchos pases vecinos (y no tan vecinos) siguen con preocupacin la construccin de instalaciones susceptibles de uso militar en varios islotes para reforzar su control en esta estratgica zona.

En este contexto, ya conocido, en el que tanto pesan las circunstancias e intereses globales como regionales, tras la publicacin del Libro Blanco sobre la defensa de 2015 y la reforma militar de 2016, la mayor desde 1950, China dio a conocer a finales de julio ltimo su nuevo Libro Blanco sobre la defensa. En su contenido prima, de principio a fin, una rotunda respuesta a las estrategias de defensa y seguridad publicadas por EEUU en 2017 y 2018, respectivamente. Y su tono no ofrece duda: frente al belicismo estratgico de Washington, Beijing sugiere la moderacin.

A la crtica general y abierta a las polticas de la Casa Blanca y del Pentgono (aunque sin dejar de inventariar la excelencia de algunos intercambios bilaterales presentados a modo de alternativa pragmtica a otro rumbo indeseado), se suman las advertencias a sus rivales regionales (especialmente Japn, Corea del Sur y Australia), emergiendo Beijing como principal factor de estabilidad para alejar a los pases asiticos de las tcticas estadounidenses que solo estaran orientadas a provocar la dosis necesaria de caos y tensin idneos para contener el desarrollo de China.

Pero si algo inquieta a China es la actual deriva taiwanesa, alentada por el respaldo activo de la Administracin Trump en diversos frentes. El auge del independentismo, a las puertas de unas elecciones decisivas en enero del ao prximo, y el activismo de las patrullas areas y navales de EEUU y otros pases occidentales tanto en el Estrecho como en las disputadas aguas del Mar de China meridional, sugieren una preocupacin que no se disimula en modo alguno. Una vez ms, Beijing asegura que no le importar el precio a pagar por recuperar la integridad territorial plena del pas.

En cuanto al gasto militar, China no renunciar a la modernizacin de su defensa y los compromisos presupuestarios en este orden se mantendrn sin variaciones sustanciales. Segn los datos reflejados en este documento, representan el 1,3 por ciento del PNB frente al 3,5 por ciento estadounidense, un 5,3 por ciento del presupuesto anual frente al 9,8 por ciento de Washington. Pero igualmente cabe resaltar esa coherencia con una relativa moderacin: a pesar de seguir siendo el segundo pas con mayores gastos militares tras Estados Unidos, el increment de su presupuesto armamentista en 2019 fue del 7,5 por ciento, inferior al 8,1 por ciento de 2018 . Ms all del cuestionamiento de unas u otras cifras, la tendencia hacia un mayor esfuerzo inversor persiste pero a China le queda un trecho muy largo para alcanzar a EEUU en este aspecto.

Un frente aadido de preocupacin es la intencin de EEUU de desplegar misiles de alcance intermedio en Asia, tras el reciente abandono del tratado INF. Beijing advierte contra el despliegue de misiles estadounidenses alrededor del pas, invitando a la prudencia a los pases vecinos e instndoles a no permitir el uso de su territorio, tal como ha insinuado el flamante secretario de Defensa de EEUU, Mark Esper. En sus escalas en Australia, Japn o Corea del Sur, acus a China de desestabilizar la regin Indo-Pacfico y de practicar una estrategia de agresin militar y economa depredadora.

Beijing se neg a participar de una hipottica multilaterizacin del INF argumentando la gran brecha existente en el tamao del arsenal de China en comparacin con EEUU o Rusia, los firmantes de dicho acuerdo. Las ojivas nucleares desplegadas por China no alcanzan a las 300 frente a las 1.600 de Rusia o 1.750 de EEUU.

Las autoridades chinas estn convencidas de que EEUU, con larga tradicin de intervencin en los asuntos de esta regin como en otras partes del mundo, es promover un despliegue militar y fortalecer a sus aliados militares en la zona. Ser una dura prueba para la aparente moderacin que nos sugiere este su ltimo libro blanco de la defensa y para su propio liderazgo e influencia regionales. Por lo pronto, Fu Cong, director del Departamento de Control de Armas del Ministerio de Relaciones Exteriores, ya advirti que no se quedarn de brazos cruzados si dicho temor se convierte en realidad en los prximos meses.

 

Xulio Ros es director del Observatorio de la Poltica China.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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