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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-08-2019

Ideologa & Diversidad Sexual
Transfobia, ideologa de gnero y Universidad

Marina Echebarra Sanz
https://ctxt.es

En pocas instituciones como la universitaria se representa con tanta viveza la lucha ideolgica por el predominio social.


Para cualquier persona que viva una identidad de gnero no normativa, o sea, para cualquier persona trans, la Universidad ha sido durante dcadas un centro hostil.

Cualquier imputacin de trastorno, diagnstico, justificacin de restricciones de derechos o, sin ms, cualquier infamia sufrida, ha tenido como respaldo una obra universitaria y a un insigne catedrtico como defensor. Nuestras bibliotecas estn llenas de monstruos y son famosas las alegaciones de psiquiatras acadmicos como el Sr. Polaino, que explicaba lo nuestro apelando a padres alcohlicos, malos tratos en la infancia y figuras paternas femeniles, o el ilustre renovador de la psiquiatra espaola, el Dr. Lpez Ibor, a quien algunas de mis compaeras conocieron cuando les aplicaba descargas con electrodos para curarlas de su desviacin.

La universidad es una institucin que crea pensamiento, forma profesionales de prestigio y realiza investigacin para el progreso de la ciencia, pero tambin es no pocas veces vestimenta de los prejuicios sociales asentados y factor de inmovilismo y defensa de las estructuras de poder establecido. Durante ms de cien aos, todo estudio sobre la diversidad sexual ha tenido como nica base emprica la opinin del experto, como ambiente una academia homofbica, y como destinatarios, instituciones destinadas a disciplinar y reprimir la peligrosidad social de los diferentes.

En pocas instituciones se representa con tanta viveza la lucha ideolgica por el predominio social. No es de extraar por ello que la identidad de gnero como campo de batalla tenga un captulo destacado en el mbito universitario. El debate sobre el reconocimiento de una identidad de gnero no necesariamente binaria y cerrada ha tenido su reflejo en los estudios cientficos mdicos, psiquitricos, jurdicos y he de decir que ha sido todo menos un debate suave, aunque s mayormente educado. Sin embargo, los tiempos en que un acadmico poda defender cmodamente sentado en su silln que las personas transexuales furamos ciudadanas con derechos restringidos, internadas en un psiquitrico o desvalorizadas como sujetos capaces de tener opinin, han pasado a la historia.

Primero lleg el activismo, despus los investigadores que no se limitaron a aceptar la verdad de los auto-proclamados expertos y finalmente, para perturbacin de todos, llegaron las redes sociales y la manipulacin poltica.

En un momento en el que la ultraderecha y los integristas religiosos han desatado una guerra contra las ideologas de gnero, en el que el Vaticano llama a una ofensiva educativa, en el que un sector, proclamado feminista, manifiesta una obsesin enfermiza contra la presencia de las mujeres transexuales, uno en el que la sociedad ha entrado en eclosin en la manifestacin de la diversidad sexual y en el que, tras dcadas de lucha, las personas trans hemos logrado voz, derechos y visibilidad, pretender la permanencia en la torre de marfil acadmica es una aspiracin pequeo burguesa y cobarde.

Nos guste o no (y no nos gusta) las personas trans tenemos claro que se nos ha puesto en un frente de batalla en el que se juega, primeramente nuestras vidas, pero a continuacin el modelo social y la concepcin que tenemos de nosotros mismos como personas, cuerpos, sujetos polticos, relaciones de pareja y familia Quisiera representar todo esto en varios captulos.

Captulo 1: Se acab la torre de marfil.

En Gran Bretaa, donde en estos momentos se discute la despatologizacin del cambio de identidad legal, es decir, que dicho cambio sea libre, autoproclamado y no dependa de un diagnstico mdico, The Guardian recoga las quejas de una insigne acadmica feminista, Rosa Freedman, opositora a la despatologizacin, sobre el nivel de presin social que estaba recibiendo ella y quienes como ella defienden el statu quo de control mdico y legal sobre las personas trans. Presin que, apreciaba, haba supuesto en algn caso la anulacin de alguna conferencia, la enfrentaba a un discurso activista en redes muy agresivo e incluso le hizo sentirse en riesgo fsico cuando una estudiante la llam nazi transfbica.

Quiero dejar bien claro, que personalmente rechazo toda violencia o presin hacia quienes piensan distinto a mis ideas, y que defiendo que la universidad debe ser un foro abierto a la discusin civilizada. Y dicho esto, slo me restara decirle a la Sra. Freedman y a quienes han sacado un texto hablando de derechos transtxicos, bienvenida al barco! Sucede que quienes hemos defendido que la diversidad sexual es un derecho y una condicin humana nos vimos excluidos de cualquier foro universitario durante dcadas.

Todava esta semana pasada comparta mesa con el profesor Bernini de la Universidad de Verona, experto en teora queer, quien, por pretender realizar un debate sobre el derecho de asilo por motivos de diversidad sexual, recibi un ataque furibundo del partido fascista italiano, una interpelacin parlamentaria de la Liga Norte por su actividad acadmica y la respuesta de su rectorado de que frente a los extremismos de todo tipo optaba por anular la jornada.

Algunas recordamos que los primeros investigadores en materia de diversidad de nuestro pas sufrieron presiones para que sus estudios no se publicaran, fueran despedidos, no se les promocionara o, sin ms, fueron sometidos al vaco acadmico y convertidos durante aos en parias que trataban asuntos inconvenientes e intrascendentes.

Respecto al troleo en redes, s: por desgracia, cualquiera de nosotras ha recibido discursos furibundos y ataques crueles, pblicos o amparados en el anonimato de internet, y las activistas trans normalmente atesoramos amenazas fsicas y virtuales provenientes de grupos de odio muy crebles. Recuerdo la sorpresa y la esperanza que vivimos cuando hace unos quince aos los salones de la universidad se nos abrieron y algunos profesores empezaron a plantear investigaciones basadas en estudios empricos.

Recuerdo igualmente la ausencia de profesores en nuestros primeros actos y el embarazo con el que eludan manifestar su mera presencia en cualquier debate sobre diversidad sexual. Y, sin embargo, hoy los talleres y seminarios sobre diversidad sexual se llenan, los trabajos de investigacin proliferan y muchos profesores llaman para tener la oportunidad de poder unir su voz al debate. En este bando hace mucho que hemos aprendido que las convicciones se forjan frente a la presin y que los derechos se conquistan, nunca se regalan.

Captulo 2: El discurso experto.

Desde que a principios del siglo XX la transexualidad comenzara a atraer la atencin de investigadores pioneros como Magnus Hirschfeld, el discurso se ha dividido entre quienes intentaron honestamente hacer un abordaje del tema basado en los hechos y en la experiencia y quienes se han limitado a aportar su opinin experta. El mejor ejemplo lo representan los manuales de diagnstico mdico que nos han marcado y limitado durante ms de tres dcadas, DMS y CIES. Cuando por primera vez se me aplic un protocolo de diagnstico, como muchas otras personas trans, yo confiaba en el saber mdico y en que detrs del protocolo habra uno o varios sesudos estudios clnicos y anlisis a los que confiar mi salud.

En realidad, no era as. Basta con leer el prlogo del manual para comprobar que diagnsticos como el DMS III, que se han convertido en el baremo de nuestros Derechos civiles, carecan de cualquier estudio de respaldo y fueron solamente el producto de la opinin de un experto, Robert Spitzer, que durante decenios ofreci en su clnica la cura de la homosexualidad y transexualidad hasta abandonar esta lnea de terapia en 2012 y reconocer que en toda su carrera no haba conseguido una curacin

Captulo 3: Experto es quin y lo que nos conviene.

Sesin en el U.S. House Judiciary Subcommittee on Crime, Terrorism, and Homeland Security. La comisin discute la ley de violencia contra la mujer y de paso la conveniencia de dictar una definicin legal de hombre y mujer basada en la genitalidad del nacimiento, que tendra la virtud de eliminar el concepto de transexualidad y cualquier uso del mismo con efectos legales (reconocimiento, derechos, subvenciones, asistencia mdica).

Comparece Julia Beck, una famosa activista feminista lesbiana, contraria a la transexualidad, como experta en identidad de gnero, a pesar de que no se le conoce ninguna aportacin ms all de solicitar la expulsin de las mujeres trans en foros feministas. Obviamente defiende la oportunidad de la medida y respalda las famosas leyes de vteres (leyes de seguridad y privacidad en las instalaciones pblicas) tramitadas por diecisis estados y bloqueadas por la administracin Obama, en las que se defenda que toda persona transexual ha de ir a los vteres y vestuarios de su sexo de nacimiento, sin importar el cambio legal de identidad, so pena de ser arrestada por exhibicionismo indecente.

Sutilmente, la medida implica una expulsin de las personas trans de los espacios pblicos, el desconocimiento de su identidad, la criminalizacin encubierta de suponer que son agresoras potenciales y el sometimiento de las personas trans a un espacio de riesgo, esta vez real y constatable, por el nmero de agresiones.

Terminada su intervencin varios senadores se apresuran a felicitarla y agradecerle su valiosa contribucin; son el promotor de la ley de aborto ms restrictiva de los EEUU, un conocido senador homfobo y un impulsor de las leyes estatales de objecin de conciencia por motivos religiosos, amparadas en la sentencia Mullins-Craig contra Phillips (junio 2018), en la que se ampara el derecho a no atender, comerciar o admitir a servicio a personas que por su diversidad sexual resultan incompatibles con tus creencias religiosas. Si yo como activista feminista recibiera los abrazos de estos seores me apresurara a darme una ducha y desde luego me planteara qu he hecho mal para tener como aliados al enemigo tradicional, pero al parecer hay un sector del feminismo acadmico al que esta compaa no le incomoda.

Como cualquier persona trans, llevo sufriendo en los ltimos aos la discusin inacabable y normalmente agria sobre la identidad femenina, el sujeto poltico del feminismo, las luchas paralelas pero separadas o simplemente la condescendencia del lo vuestro da mucha pena pero no es cosa nuestra. A estas horas ya tengo claro que no es una discusin real o en la que importen los hechos; a los argumentos sobre el sujeto poltico se contesta explicando la sucesiva ampliacin del feminismo a todas las mujeres y la paulatina incorporacin de las mujeres pobres, de las mujeres racializadas, de las lesbianas y finalmente de las trans, todas ellas inicialmente excluidas de un movimiento que naci burgus, blanco y heterosexual.

A esto se contesta con argumentos biologicistas y se responde con el hecho de que la biologa tampoco es precisamente binaria del todo, que la diversidad es un hecho natural, que las personas trans parecen tener en los escasos rasgos dimrficos por sexo del cerebro una configuracin propia del sexo deseado, que la gentica ahora sabemos que no es concluyente por la variedad de rasgos del genoma Y o la proliferacin de intersexualidades genmicas (es ms fcil encontrar a una persona genticamente intersex que a un pelirrojo), etc.

Dar igual, despus se apelar a la defensa de la mujer biolgica y dotada de vagina gestante como si las dems no furamos biolgicas, no hubiera mujeres que nacen sin tero, con vaginas oclusas, sin capacidad reproductiva, como si nosotras no conociramos la maternidad y la crianza, o sin ms, como si la lucha feminista no fuera una lucha social por la igualdad y contra el patriarcado, sino una sesin de reconocimiento ginecolgico en una sauna. No es sino el consabido crculo de transfobia intelectual, en el que se salta de un argumento a otro hasta el infinito y agotados los argumentos, se recurre a la personalizacin (tu aspecto, tus genitales, tu voz, tu lo que sea), al ridculo y a la ofensa como trmino final.

Captulo 4: Luz y taqugrafos!

Este mes concluy la fase de estudio del proyecto ADIM promovido por la Comisin Europea en el que han participado ocho Universidades espaolas y portuguesas. Por primera vez se ha hecho un cuestionario a 53.667 empleados de los que respondi un 16% dndonos un diagnstico del estado de la diversidad en la Universidad y la empresa.

Ahora sabemos, sin suposiciones, que un 13,4% de nuestras plantillas son personas LGBTI, que entre un 8 y un 12% manifiesta actitudes claramente homofbicas, que un 36% escucha a menudo rumores, chistes, y comentarios maliciosos sobre las personas LGBTI, que un 7% ha visto discriminaciones en ascensos o cmo su condicin sexual le perjudicaba, que un 2% ha visto a personas despedidas por ser gais, lesbianas o transgnero o que la mayora de las personas que trabajan en una Universidad esconden su condicin y vuelven al armario en su centro de trabajo, por asumir que esto puede ser motivo de incomodidad, cambios en la valoracin profesional o discriminacin.

Por primera vez tambin, doce universidades espaolas se han aliado para promover una actitud de inclusin de la diversidad sexual en sus currculos, sus lneas de investigacin, sus polticas de personal y sus declaraciones institucionales. Ms de siete Universidades espaolas reconocen

la identidad de gnero de sus alumnos y empleados y en la prctica totalidad de las Universidades espaolas se discute en estos momentos cmo y dnde incluir las polticas de diversidad y aqu, sutilmente, se reproduce el debate, pues en algunos casos la diversidad sexual se aparta de los rganos de igualdad para evitar conflicto con figuras histricas del feminismo, que ven bien a los recin llegados mientras estn aparte en otra seccin. La Universidad llega tarde a esta pelea, que comenz como poco hace cincuenta aos, pero al menos ha dejado de omitir la cuestin por un falso pudor que slo esconda la fea cara del prejuicio. Sin excluir a nadie ni ningn discurso, hgase la luz y que la ciencia y el respeto a todos los seres humanos iluminen nuestros pasos.

Captulo final: Escenas cotidianas.

Mientras prosigue el debate florentino en la academia, Marcos espera a que este martes, otro grupo de expertos, el Tribunal Constitucional, falle sobre la admisin del cambio de sexo registral en menores de edad. Daniela, mujer trans brasilea acogida como vctima de trata en Espaa, visita a su abogado para intentar paralizar una orden de expulsin a un pas que tiene el rcord de asesinatos de mujeres trans. Kelly y su familia cierran su casa en uno de los Estados del sur profundo americano y se mudan a Nueva York buscando un colegio en el que su nia trans no sea discriminada.

Beln se dispone a un encuentro para hablar de su nio, que a todas luces ha resultado ser una nia. Sara prepara sus papeles para pedir que le reconozcan como mujer en su Universidad y mi compaera Susana, un da ms, ir a su trabajo con su disfraz masculino, ya que no se siente con valor para decirle al mundo y a sus compaeros quin es. Y, sin embargo, avanzamos.


Fuente:https://ctxt.es/es/20190703/Politica/27246/Marina-Echebarria-Saenz-transfobia-ideologia-de-genero-universidad-lucha-ideologica.htm?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=publico



Sobre la autora: Marina Echebarra Senz es doctora en Derecho, Profesora acreditada a Ctedra. Universidad de Valladolid. Desertora de gnero.


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