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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-08-2019

El exilio interior del magisterio durante la dictadura franquista

Cndido Marquesn Milln
Nueva Tribuna

La implicacin de los maestros en el proyecto poltico de la II Repblica fue clave. Por ello, la dictadura les dirigi los ataques ms furibundos.


Juan Manuel Fernndez-Soria en La desmemoria de la educacin republicana en el franquismo y en Conseqencies de la Guerra Civil: la depuraci i l`exili interior del magisteri, refleja las razones y los efectos de la depuracin hacia los maestros.

De la charla Traidores radiada por una emisora de Tetun, el 9 de agosto de 1936 de Galo Ponte y Escartn son las siguientes palabras, demoledoras y explcitas: () irrumpieron en el Magisterio esos batallones de maestros () sin una cultura slida () arrancaron de las escuelas la sagrada imagen del Redentor () organizaron milicias infantiles () haciendo de los nios unos perfectos marxistas, sin temor de Dios, cuya existencia negaban; sin cario a la Patria, sin afecto a sus padres, sin pudor, sin vergenza. Ved el fruto del ultramontano mtodo de enseanza de los maestros laicos, marcelinistas e ignorantes. Y estos s que han infligido dao a Espaa; estos s que son los traidores a la Patria, estos s que deben sufrir el castigo inexorable de los caballeros del honor, quienes los barrern de los escalafones, primero, y de nuestra Nacin, donde manchan su suelo al hollarlo, despus:

"La represin del magisterio fue brutal. No conocemos datos fiables sobre los maestros fusilados. Solo en Galicia 87 y 9 en Valencia".

De acuerdo con estos planteamientos la represin del magisterio fue brutal. No conocemos datos fiables sobre los maestros fusilados. Solo en Galicia 87 y 9 en Valencia. De uno fusilado de Hjar, provincia de Teruel, hablar ms adelante. Pero la represin no solo fue fsica, sino tambin ideolgica y econmica. Y no temporal, sino permanente.

Otros se exiliaron a otros pases donde pudieron continuar su proyecto educativo innovador y modernizador de la II Repblica, como en Mxico. En un artculo de noviembre de 2011 en El Espectador de Bogot, Digresiones sobre un poeta muerto, el escritor colombiano Juan Gabriel Vsquez seala: Mis alumnos norteamericanos suelen tener serios problemas para entender la Guerra Civil Espaola. La clase que les doy trata del boom de la literatura latinoamericana y estn confusos cuando les hablo de la Repblica legtimamente establecida en Espaa, de sus leyes progresistas y su espritu liberal, y luego de la sublevacin armada de Franco, de su victoria en 1939, de la persecucin y el exilio de los republicanos vencidos. Llenos de perplejidad uno levanta la mano y pregunta: Pero qu tiene que ver esto con el boom?. Les contesto: Bueno, ya saben ustedes: la Guerra Civil Espaola la ganaron los mexicanos. Y les cuento que el boom no es concebible sin el exilio republicano: sin las editoriales, las revistas, los libros escritos en Latinoamrica por republicanos expulsados de Espaa tras la victoria del fascismo.

Pero existe otro exilio, el interior, dentro del territorio espaol, menos conocido, cuya memoria ha estado prcticamente sepultada. Estos maestros del exilio interior fueron sometidos a unos procesos de depuracin con castigos diversos, adems de la crcel, desde destierro a otras provincias a la imposibilidad de ejercer provisionalmente su actividad e incluso de por vida. De un maestro de Hjar sometido a este exilio interior hablar ms adelante.

El exilio, como comenta Fernndez-Soria, significa una separacin y desvinculacin de la memoria colectiva, del aislamiento de los lugares y personas que la forman, de olvido de los ideales y causas por los que se luch. Un maestro depurado, Enric Soler, lo expresa muy bien: Lamentando la separacin de mi tierra, pens que tena que superar este exilio; olvid la poltica y, contento con mi carcter introvertido, me convert en un solitario que iba a lo suyo. Y este castigo tuvo adems el dramtico efecto de que cuando el exiliado, cumplida la pena, retorna a su lugar de origen, se siente desarraigado, porque su memoria del pasado no se corresponde con la memoria oficial del presente. Este exilio interior sirvi para olvidar la memoria republicana.

Por otra parte, como en una sociedad vigilante e institucionalizada la denuncia annima, la depuracin nunca est acabada, el silencio se normaliz. Muchos maestros tras la depuracin, interiorizaron la derrota e incluso cierto sentimiento de culpa. Se convirtieron en carceleros de sus recuerdos, crearon una prisin para su memoria. El silencio se convirti en un mecanismo de autodefensa para sobrevivir. Tuvieron que arrastrar siempre su condicin de derrotados y sealados, y a lo nico que aspiraron fue al anonimato. La represin consigui plenamente su objetivo: la interiorizacin de la derrota como instrumento de disuasin para recomponer el tejido ciudadano, que fructific en tiempo de la II Repblica.

Realmente fue un tiempo de silencio cercado de muros de soledad, as se titula un poema del maestro depurado Juan Lacomba.

Muros de soledad cierran el tiempo

Muros de soledad son dura crcel

Donde el silencio enciende sombras

Donde est preso y sin destino el are

Muros que se hacen ms gruesos cuando se produce un exilio profesional. Los depurados, separados de su profesin temporal o permanentemente, a veces con suspensin de empleo y sueldo, se ven obligados al desempeo de trabajos muy diferentes a su profesin: vendedores, albailes, administrativos Otros, sin abandonar la enseanza, dieron clases particulares o en centros privados, donde su tarea docente siempre controlada era muy diferente a la anterior. Esto provoc a menudo el desaliento pedaggico al darse cuenta de ser un trabajo intil para el cambio social, como tambin dudar de su vala profesional. De hecho, maestros que durante la Repblica eran parte de la vanguardia pedaggica, en su paso por la enseanza privada, se hacen irreconocibles: Tuve que abrirme camino sin ayuda de nadie en Madrid -seala el maestro Vicente Calpe Clemente- pas hambre y apuros hasta que me coloqu de maestro en una escuela de un Patronato religioso (La Perseverancia de la Fe) donde fue la anttesis de mi actuacin de Otos. All en lugar de maestro me convert en un ogro. Otro maestro, Armando Fernndez Mazas, cofundador de la Asociacin de Trabajadores de la Enseanza de Orense, reincorporado al escalafn en 1963 tras ser apartado de la escuela durante 27 aos, confes que su tarea en la escuela fue rutinaria, temerosa y sin inters pedaggico-cientfico alguno. Me imitaba a cumplir la legislacin vigente.

Cuando se reintegran a su plaza, la desconfianza de sus compaeros, el hostigamiento institucional, daaron profundamente los sentimientos de muchos. Mara Snchez Arbs seal en su diario la extraordinaria frialdad que notaba en el colegio en el que trabajaba: En dos cursos consecutivos no ha habido ni una sola reunin de profesores a la que me hayan invitado, aunque solo fuera para cambiar impresiones y darnos cuenta de la labor que todos llevamos entre manos. Me hallo aqu completamente aislada y en absoluta desolacin.

La memoria de ese exilio interior tiene que ser rescatada para conocer nuestro pasado, aunque muchos historiadores cuestionan su validez. Historia y memoria son distintas. Esta pertenece al mbito de las emociones y los sentimientos, aquella es ciencia del pasado construida a travs de vestigios, que permite la comprensin de lo ocurrido. Mas la historia no muestra toda la realidad, solo una parte. La memoria puede hacer visible lo invisible, la ausencia, lo derrotado, lo que la historia al servicio de los vencedores arroj al olvido. Atender a la memoria, aceptar su capacidad de cuestionar y de rectificar lo que la historia ha dado por ya estudiado es una exigencia tica con un pasado omitido que servir para el hoy y el maana.

Me parece muy oportuna una cita de Gnter Schawaiger: Qu pasa con algunos historiadores espaoles para que tengan tanto miedo a la memoria de la gente? Hemos llegado a tal arrogancia acadmica que las vctimas tengan que pedir permiso a los historiadores para saber si su sufrimiento fue verdad o un simple espejismo?.

Como he sealado antes quiero hacer un pequeo homenaje a dos maestros hijaranos depurados, el primero Antonio Meseguer Barcel, fusilado, y el otro Francisco Gmez Glvez, exiliado interior, encarcelado varios aos e imposibilitado para ejercer su profesin de maestro.

Antonio Meseguer Barcel nacido en Hjar en 1915. De familia humilde, ya que su padre era zapatero. Hizo sus estudios para Maestro de 1 Enseanza en la Escuela Normal del Magisterio Primario de Zaragoza. Aprob el ingreso el 1 de junio de 1929. Y en cuatro cursos alcanz el ttulo, con un expediente muy brillante. Su muerte podemos conocerla a travs de las Memorias escritas por el capuchino Gumersindo de Estella, generadas por su asistencia espiritual a numerosos condenados a muerte en la crcel de Torrero de Zaragoza entre los aos 1937-1942. Su ttulo es Fusilados en Zaragoza, 1936-1939, Tres aos de asistencia espiritual a los reos.

Fray Gumersindo de Estella nos refleja los momentos previos a su muerte, que producen autntico escalofro. Es as:

"Uno de los reos del da 21 de noviembre de 1938 era natural de Hjar (Teruel), llamado Antonio Meseguer. Era alto de estatura. No tendra ms que unos 25 aos de edad. De bella presencia; muy bien formado. Era maestro. En su infancia y adolescencia haba sido alumno de una escuela de padres capuchinos de Hjar, siendo su profesor el P. Miguel de Pamplona. Ms tarde, segn me informaron, se afili al partido socialista. Al comenzar la sublevacin de Franco y Mola, y llegando los catalanes a Hjar, fue elegido para miembro del Comit. Luego fue hecho comisario poltico. Cuando las tropas de Franco avanzaron hacia Castelln, Antonio Meseguer se dispuso a continuar su retirada de aquella ciudad. All se encontr con un telegrafista de Hjar que era de derechas. ste le invit a comer con l. Antonio acept y rez la bendicin de la mesa con su amigo. As me refiri una hija del telegrafista. Antonio, aunque se le rog quedase en Castelln, se ausent y continu la retirada a una con las fuerzas republicanas. Fue cogido prisionero en la misma provincia. Y juzgado sumarsimamente, fue condenado a la ltima pena. Se confes sollozando. Asisti a la Santa Misa y comulg con fervor."

El segundo, Francisco Gmez Glvez, estudi en Hjar las primeras letras. Antes del comienzo de la Guerra Civil trabaj con un ebanista y como dependiente en una farmacia y colaborando en las faenas agrcolas familiares. Tuvo que compaginar el trabajo con los estudios. Un cacique de Hjar le insinu a su padre socialista que si dejaba la poltica le pagara la carrera de Magisterio a su hijo Paco. No la abandon. El ingreso en la Escuela Normal de Magisterio Primario de Zaragoza lo aprob el 27 de octubre de 1931. El ttulo de maestro de 1 enseanza lo obtuvo en 1935. Contaba en aquellos momentos 22 aos. Tena autntica vocacin docente. Pero faltaban unos pocos meses para que llegase la Guerra Civil. Hizo las prcticas en Mas de las Matas. Nunca pudo ejercer como maestro, no lo hizo obviamente durante la guerra y despus tampoco al ser inhabilitado para el ejercicio de la docencia por represalias polticas. Pudo ejercer como maestro auxiliar desde el 28 de agosto de 1941 al 30 de junio de 1942, estando preso en la crcel de Alcaiz; algo que le servira para redimir 307 das de pena. Una de sus grandes frustraciones fue la imposibilidad de ensear.

En los primeros das de la Guerra Civil en Hjar, cuando llegaron las columnas anarquistas, tuvo un protagonismo importante. Form parte de aquellos que por su formacin tenan una gran participacin y activismo poltico. l junto a otros maestros de Hjar, como Antonio Meseguer Barcel, tuvieron una gran participacin en la confeccin o eleccin de los consejeros de los distintos Consejos Municipales. A principios de 1937 lleg a desempear el cargo de secretario accidental del Ayuntamiento, siendo Alcalde su padre. Segn la Causa General, fue secretario particular del anarquista Antonio Ortiz, que lleg a Hjar al frente de una columna.

Poco despus, se enrol en el ejrcito republicano, luchando en el frente, aunque nunca empu armas, desempeando cargos polticos. Estuvo en Teruel y en Balaguer. En los momentos finales de la guerra pas a Francia, con una misin de carcter poltico, aunque volvi a entrar a Espaa para ver y tratar de llevarse a su padre, que estaba prcticamente invlido y ciego. Fue capturado el 12 de febrero de 1939 y a partir de este momento comenz para l un autntico calvario. Estuvo preso en la plaza de toros de Vitoria en unas condiciones infrahumanas, ya que no haba ni letrinas. Despus en Bilbao, en la universidad de Deusto, que se utiliz como crcel de presos polticos. Pas a San Sebastin, lugar de triste recuerdo ya que aqu llegaron 3 personas de Hjar, las cuales junto con el carcelero le sometieron a todo tipo de torturas para que inculpase a su padre. Fue llevado a la crcel de Hjar, conducido por 4 Guardias Civiles, donde estuvo 100 das incomunicado y maltratado sin ver la luz. Pas a la crcel de Alcaiz, donde conocera a su futura mujer, Dolores (de familia de falangistas), hermana del carcelero; aqu con los hijos del funcionario de la prisin pudo ejercer su labor docente. Su odisea no termina aqu, ya que pas a la crcel de Torrero de Zaragoza en fecha de 23 de octubre de 1942, siendo juzgado en el antiguo cuartel de Pontoneros en mayo de 1944. La pena impuesta fue de 20 aos de reclusin, aunque slo estuvo 5 aos, 5 meses y 25 das. Sali de la crcel en libertad condicional. Los malos tratos a los que fue sometido hicieron que a lo largo de toda su vida le resultase difcil conciliar el sueo, ya que sufra frecuentes pesadillas.

A travs de algunas notas manuscritas suyas, proporcionadas por su hija Alicia, podemos entrever las grandes penalidades que padeci en estos aos, bien por las atrocidades de la guerra, como por los aos de cautividad. Sirvan como muestra algunos prrafos, dursimos y espeluznantes como stos:

-"Qu cuntos aos tengo? Si se ha vivido con una intensidad inusitada, trabajando de los 13 a los 21 aos con largas jornadas y estudiando de noche; y, a continuacin tienes una guerra que te lleva al frente de Teruel, para ver cmo muchos milicianos se quedan sin un pie, porque hay que cortarlo, al haberse quedado helado; a la batalla del Ebro, donde entre otras escenas espeluznantes, ves que un hombre corre despavorido y un caonazo le arranca la cabeza, y luego, descabezado sigue caminando quince o veinte metros; al frente de Balaguer, de donde te traen los heridos con las tripas colgando, como si todos hubiesen intervenido en una desgraciada capea de un pueblo...

Una vez sali de la crcel march a Barcelona a trabajar con un to en una gestora administrativa. Despus volvi a Zaragoza, trabajando de administrativo con el doctor Abril, que tena la clnica, y en una perfumera. Volvi a Barcelona a trabajar como administrativo en una fbrica de botones italiana. Tambin trabaj en Zaragoza en una fbrica de muebles, de nombre Andreu. Lleg a tener una tienda de muebles que tuvo que cerrar al no irle bien el negocio. Se jubil en el ao 1981.

En los aos 1956 y 1957 en Barcelona particip en una institucin de carcter social e inspiracin cristiana, llamada el Taller de Nazaret, donde imparti clases gratuitas a todos aquellos jvenes que llegaban all para tratar de insertarlos en la sociedad.

En los aos finales de la dictadura franquista en la fbrica de muebles en la que trabajaba fue el organizador de un movimiento sindical. Tambin a la llegada de la transicin democrtica particip en la vida poltica, ya que form parte de las listas electorales por el PSOE, rama histrica, para las Cortes Constituyentes del ao 1977. La manera en que fue absorbido este grupo poltico por el PSOE le produjo un gran malestar y desencanto. Finalmente dej de existir en Zaragoza el 26 de diciembre de 1998 a la edad de 85 aos.

Fuente: https://www.nuevatribuna.es/opinion/candido-marquesan-millan/exilio-interior-magisterio-dictadura-franquista/20190815165657165353.html?fbclid=IwAR1kwWTAp58QypJnmk-feRUeo8U29vNkos0Jz3zIHDyLjKdjWezOTAJ55-c



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