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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-08-2019

Incremento salarial y cultura del trabajo

Victor Fowler
La Jiribilla


En lo que sigue voy a mezclar dos registros diferentes: la alegra y la pregunta. Lo primero para felicitar, en tono de fiesta, la reciente disposicin de la alta dirigencia del Estado cubano conducente al incremento salarial para los trabajadores presupuestados en el pas. Rostros de alegra y frases acompaantes han aparecido en pantallas televisivas, comentarios o entrevistas de radio, as como en pginas de la prensa plana. En una atmsfera de aclamacin general, despus de aos pidiendo y esperando algo as, casi podan escucharse los suspiros de gozo el da en que el Primer Ministro y el Ministro de Economa anunciaron los cambios.

La demanda de un aumento de los salarios, reflejo del encarecimiento de la vida cotidiana, vena escuchndose cuando menos desde el malhadado perodo especial en tiempos de paz que hubimos de atravesar a inicios de los 90 del siglo anterior. De tantas lecciones que por entonces aprendimos me quedo con la que ensea que hablar de la dureza de la vida o lo difcil de la situacin, cosa tpica en perodos de crisis, se torna tan comn que la crisis misma es normalizada, infiltra y arrastra el lenguaje cotidiano; en los peores casos, la crisis paraliza las capacidades de imaginar y soar, entumece, embota, pues las interacciones quedan prisioneras de una realidad que ―aunque artificial y limitada en el tiempo, como las crisis― aparenta ser lgica, inevitable y eterna.

II

Han pasado casi 50 aos desde que el da 1ro. de enero de 1970, desde un corte de caa donde se encontraba trabajando como machetero, el lder de la Revolucin cubana, Fidel Castro Ruz, sostuvo una inslita conversacin con representantes de la prensa nacional. Las palabras del dilogo, reproducidas en la revista Bohemia a la semana siguiente y dedicadas por entero a comentar aspectos de la misma zafra de 1970 donde el intercambio estaba teniendo lugar, contienen ideas que es justo recordar.

Hay una doble manera de entender por qu, en opinin de Fidel, esa zafra caera que terminara inscrita en la historia y conciencia nacional como la zafra de los 70, no era un momento ms. De un lado se encontraba la dimensin pica, que es por lo comn como ms se recuerda el momento; la grandiosidad de la tarea, la movilizacin enorme de recursos humanos y materiales, las continuas apelaciones de los rganos de prensa y los exaltados discursos e intervenciones al respecto de todo tipo de lderes polticos. En este sentido, el ms claro y evidente, la zafra funcion como una especie de concentrador de la energa nacional aplicada a una tarea especfica; en atencin a ello, conocedores como somos de que el esfuerzo fracas, hemos escuchado ancdotas familiares y hemos ledo sesudos anlisis que explican lo que fall o disfrutado con gusto amargo obras que a travs de la cultura buscan lo mismo. Las entusiastas palabras de Fidel en aquella conversacin hablan, sin embargo, de un problema ms esencial que el no cumplimiento del sueo que tendra lugar despus; como en esos casos en los que la demasiada luz vecina impide ver el espectculo de un cielo estrellado, el morbo del fracaso oscurece lo verdaderamente radical. Reproducir un fragmento y, mediante subrayado, destaco algunos puntos de inters:

se ha creado una conciencia del desarrollo y de la necesidad del trabajo. En dos palabras: la masa ha tomado conciencia que no puede haber desarrollo sin trabajo, que un pas no puede salir de su pobreza y de su atraso si no es trabajando. Todo el mundo ha captado eso con una profundidad tremenda.

Y ya desde ahora en adelante hay que esperarlo todo, porque no es solo en la caa: tambin estn los dems planes con un gran impulso. En general hay un esfuerzo en todos los sentidos en este momento tremendo. Estamos trabajando ms que nunca. El pas est trabajando ms que nunca y mejor que nunca.

Pero tard aos en que esa realidad se convirtiera en conciencia del pueblo: de que no puede haber avance, no puede salirse de la pobreza, del retraso tecnolgico, del retraso industrial de nuestro pas, no se puede conquistar lo que hemos perdido durante tanto tiempo si no es a base de trabajo.

Con el trabajo se consolida la Revolucin, se consolida la libertad de nuestro pas, la independencia en la ms cabal extensin de la palabra.

La cita merece recibir numerosas preguntas. Qu es lo que el lder poltico ve? De qu manera, en su estructura de pensamiento, los elementos dispersos son enlazados y con cules consecuencias? Qu es lo presente-visible y qu lo futuro-subterrneo? La proposicin esencial del fragmento, para cuya formulacin es que tiene lugar el encuentro mismo, es que no puede haber desarrollo sin trabajo, que un pas no puede salir de su pobreza y de su atraso si no es trabajando.

Desde el punto de vista retrico, para que la proposicin sea posible a la vez que productiva, para que progrese ms all de la conversacin y abra campos de interpretacin y accin nuevos, Fidel pone dentro de sus palabras una serie de dispositivos del lenguaje que es necesario sealar. Primero, la apelacin a la masa, categora propia del arsenal conceptual del marxismo, no as pueblo, comn al lenguaje tradicional de la poltica. Segundo, la definicin de un corte temporal (desde ahora en adelante) segn el cual el evento, la zafra, es presentado como un acto transformador de la existencia ms all de indicadores econmicos. Tercero, la comprensin de que el tipo de cambio que ha propiciado el gran evento, la magnitud de las fuerzas que desat y la radicalidad de una entrega de energa tal que solo puede ser hecha como acto de una voluntad consciente, hacen posible la entrada o llegada a un esperarlo todo. Cuarto, la derivacin del evento hacia una cadena de otros muchos hechos de la vida econmica que aqu se ocultan en la frase los dems planes; de este modo, la zafra no es un hecho aislado, pues el pas aparece como una estructura de puntos y fuerzas interconectadas que se influyen y potencian entre s. Ninguno de los dispositivos discursivos es tan inquietante como el quinto de ellos, el uso del valor contradictor de la conjuncin adversativa pero para introducir el prrafo que constituye el meollo del encuentro:

Pero tard aos en que esa realidad se convirtiera en conciencia del pueblo: de que no puede haber avance, no puede salirse de la pobreza, del retraso tecnolgico, del retraso industrial de nuestro pas, no se puede conquistar lo que hemos perdido durante tanto tiempo si no es a base de trabajo.

Esta va a ser una de las pocas ocasiones en las que, en un momento de exaltacin y entusiasmo al hablar de la Revolucin como un proceso de transformacin de las mentalidades, Fidel va a cortar su propio discurso mediante la introduccin de un elemento lingstico diseado para comunicar incomodidad y rechazo; en esta ocasin, usndolo para sealar lo tremendamente duro que es el proceso de hacer una Revolucin socialista en un pas subdesarrollado del Tercer Mundo, con un no tan lejano pasado colonial y con una tradicin de economa dependiente con el pas ms poderoso de la historia. En un pas con estas caractersticas, qu valor tiene el trabajo?, cul es la diferencia entre simplemente trabajar (para subsistir, tener mejor vida para uno y para la familia) y trabajar para el desarrollo?, no es una verdad de Perogrullo que la pobreza, el retraso tecnolgico y el retraso industrial solo pueden ser eliminados mediante el trabajo?, qu es eso que habra que, pinsese en la dimensin pica del verbo empleado por Fidel, conquistar?, qu es eso que habramos perdido? Y la pregunta final, qu hay en el extremo opuesto a lo que acabamos de llamar verdad de Perogrullo, qu clase de no-conciencia respecto al trabajo y qu tiene esto que ver con la condicin de subdesarrollo?

Como mismo hablbamos, al inicio, sobre la crisis, la nocin de subdesarrollo es normalizada, infiltra y arrastra el lenguaje cotidiano; al precedernos la recibimos como herencia, al estar estructuralmente enlazada a la dependencia invierte la relacin entre lo que es visible y evidente con lo subterrneo y posible. Mientras que la crisis provoca, a la vez que se alimenta, de que paraliza las capacidades de imaginar y soar, entumece, embota, el subdesarrollo consigue lo mismo, ms por la va de convertir en inimaginable un mundo sin dependencia, a pesar de todo lo que esta pueda significar en los rdenes poltico, econmico, cultural o militar. La incapacidad, el miedo, el pnico o el rechazo a pensar y desear la independencia verdadera es un mecanismo vertebral de esta dialctica segn la cual el subdesarrollado deber permanecer para siempre en una suerte de infancia permanente, destinado a obedecer o temer por las rdenes de su superior metropolitano. Por eso, en las palabras de Fidel, la batalla segunda es la que, en lucha contra el tiempo, pretende la transformacin de las costumbres, de la posicin de los individuos en el mundo; por eso habla del perodo que fue necesario para que se convirtiera en algo evidente e interior para los individuos la conexin entre trabajo y desarrollo, para que se convirtiera en conciencia, para que fuera comprendido que eso perdido que debe ser recuperado es tanto el desarrollo de la economa como, al mismo tiempo, la plenitud del ser individual y nacional a travs de un nuevo concepto de justicia social y soberana nacional.

III

Las recientes medidas de incremento salarial en el pas vuelven a plantear no pocas de las preguntas, pues lo que provoca alegra cuando se le ve desde la ptica del consumo conduce a revisiones profundas cuando se le piensa en sus conexiones con la produccin; dicho de otro modo, hay que interpretar los cambios en la esfera del salario como modos de estmulo para el aumento de los tres componentes bsicos de cualquier modelo econmico: la elevacin de los niveles de produccin en trminos cuantitativos, el incremento de la productividad y el constante mejoramiento de la calidad de los productos finales. Una cultura del trabajo significa la presencia de una conciencia extendida en un entramado complejo que comprende las conexiones entre trabajo y desarrollo, adems de la interrelacin con igual grado de importancia entre produccin, productividad y calidad; a todo esto habra que sumar la importancia de la innovacin, la bsqueda de soluciones creativas ante dificultades, el respeto absoluto al cliente o usuario, la eleccin de los mejores representantes (por parte de los trabajadores reunidos en asamblea), as como el establecimiento de una atmsfera solidaria en el trabajo.

Una cultura del trabajo implica, junto con el trabajo mismo, la construccin y operacin de un tejido cultural en el cual los discursos educan y autoeducan, debaten y proponen, controlan y celebran de modo continuo, generalizado e interconectado el trabajo como hecho distintivo de la especie humana y como accin en la cual la persona despliega, al mismo tiempo que las descubre, sus verdaderas potencialidades y las naciones tratan de cimentar una independencia duradera en condiciones de prosperidad. Al referirse, en medio de la zafra de 1970, a lo que haba demorado en arribarse al estado de conciencia que haca posible dicho esfuerzo, Fidel dej claro que esa conciencia y las conexiones que hemos comentado son resultado de actos de voluntad poltica cuidadosamente planificados y puestos en prctica; es decir, que las transformaciones en la esfera de la conciencia esas que conducen a la conversin de un hecho externo en cultura de la vida cotidiana requieren de una larga y dura labor en, con y de toda la sociedad.

El proceso de incremento salarial que ahora estamos viviendo es uno de esos momentos que abren puertas al replanteo de relaciones y, en definitiva, al crecimiento de races firmes de eso que hemos llamado la cultura del trabajo, proceso que habr de ser an ms hondo cuando ya no se trate de un incremento, sino de la an pendiente reforma salarial. Por eso, ms all de la natural y justa alegra, gracias a las mayores posibilidades de consumo que estn teniendo quienes reciben el beneficio, hay que pensar en un aumento equivalente o hasta mayor en la cantidad de la produccin, los ndices de productividad y la calidad de productos finales que hoy, como nunca, se deseara colocar atendiendo a parmetros competitivos dentro del mercado mundial; a esto hay que integrar los restantes elementos de ese complejo entramado que ―ms all de las cifras que pueden ser obtenidas― engloba lo referido a la actitud psicolgica, conceptual, espiritual y moral hacia el trabajo e incluye, como ya hemos visto, creatividad, estudio, investigacin, innovacin, respeto, vida poltico-laboral y solidaridad, entre otras posibilidades. Dicho de otro modo, el cambio en la esfera del salario permite rehacer el propio concepto de trabajo. En el particular contexto de hoy en el pas, y ms all del sector presupuestado, la necesidad de una cultura del trabajo tambin engloba los cambios culturales en las empresas que operan en condiciones de perfeccionamiento empresarial, los territorios donde accionan las cooperativas y el mbito de la pequea propiedad.

Procesos como el descrito no son tarea de un grupo o figura particular, sino de todos en la sociedad: rganos de difusin masiva, escuela, dirigencias polticas, sindicatos, trabajadores mismos y, en general, los ciudadanos. El estado ideal para esto es el enorme abanico de intercambios que van desde los discursos polticos o los debates de acadmicos a los artculos en la prensa, las caricaturas, la frase de un compaero de trabajo o las conversaciones de esquina. En esta sucesin de interacciones, multiplicacin mutua de efectos y cambios en la conciencia, la psicologa social, la cultura organizacional y de direccin, las prcticas y costumbres de la vida cotidiana, la cultura en fin, no hay escenario menor. El punto final del proceso es la formacin y accin permanente de una autoconciencia culta, profundamente informada, que ha transitado desde la recepcin de una tarea hasta la proyeccin al entorno de algo que se ha transformado en conviccin; una autoconciencia radical respecto a su objeto: la relacin entre trabajo y desarrollo en toda su complejidad, extensin, hondura, derivaciones y consecuencias tanto inmediatas como a largo plazo, para la persona, para el pas y para la insercin del pas en el mundo.

En un cambio como este, la angustia principal es el tiempo, de ah la cantidad de sentimientos concentrados dentro de la frase: pero tard aos en que esa realidad se convirtiera en conciencia del pueblo. En paralelo, el enigma ltimo del proceso es la duracin que va a tener esa nueva conducta; pero cuando la autoconciencia es verdadera, profunda, radical y permanente entonces son posibles el de ahora en adelante, el esperarlo todo y ese los dems planes de que se habl en aquella conversacin de 1970, nada menos que en medio de un corte de caa.

Bibliografa:

Castro Ruz, Fidel. La masa ha tomado conciencia de que no puede haber desarrollo sin trabajo. Bohemia (La Habana), 9 de enero de 1970.

(Conversacin del Comandante Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, con representantes de la prensa nacional y un grupo de 670 vietnamitas que se encontraban en Cuba (estudiantes, diplomticos y los combatientes de Vietnam del Sur y del Norte) el da 1ro. de enero de 1970, Ao de los 10 millones, en el corte de caa.)

Fuente: http://www.lajiribilla.cu/articulo/incremento-salarial-y-cultura-del-trabajo


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