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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-08-2019

G7 en Biarritz
Entre la ofensiva capitalista y la guerra econmica

Gonzalo Fernndez Ortiz de Zrate
Viento Sur


El capitalismo carece de centro operativo. No existe un mando unificado, un espacio desde el que se decidan ntidamente agendas, polticas y relatos en la defensa de sus valores e intereses. Siendo esto cierto, tambin lo es que ms all de una estructura de poder compleja y bien engrasada a escala global, de inercias civilizatorias muy asentadas y de un dinamismo fuera de toda duda, el sistema vigente cuenta con mltiples foros y encuentros en los que las lites globales debaten, afinan estrategias y dirimen sus diferencias ante coyunturas cambiantes, espacialmente en momentos crticos como el actual.

Se trata de espacios tanto permanentes como peridicos, pero siempre estructurados las Cumbres son solo la punta del iceberg de procesos mucho ms estables y opacos de interaccin pblico-empresarial que, si bien no dan lugar a decisiones formales ya que la globalizacin neoliberal se sustenta en la actualidad en un modelo de gobernanza difuso, hbrido y multinivel, s marcan lnea, delimitan el marco de la agenda capitalista real, definen prioridades y homogenizan imaginarios. Se convierten as en eventos de gran significado y peso poltico, haciendo valer el poder y la fuerza de sus convocantes no solo para imponer el relato edulcorado de las declaraciones finales, sino especialmente la corriente fra y subterrnea que atraviesa estos encuentros, conformada por compromisos secretos u opacos, que solamente en su momento aflorarn a la superficie en forma de polticas y posicionamientos.

El G7 es, sin duda alguna, uno de esos espacios. Junto al G20, el Foro Econmico Mundial (tambin conocido como Foro de Davos), el Club Bilderberg, los comits mixtos de los acuerdos comerciales ms relevantes, los encuentros organizados por los principales lobbies empresariales, los planes del Pentgono y otras estructuras militares, las cumbres de organismos regionales y multilaterales, los miles think tanks y centros de conocimiento, etc. Conforman de este modo una tupida y compleja red, cuyos componentes podramos categorizar en funcin del peso poltico, alcance internacional o de su composicin principalmente pblica y/o privada. No obstante, el concepto de poder corporativo, que hace referencia a la articulacin de grandes empresas, instituciones pblicas y organismos multilaterales en defensa de la agenda de mercantilizacin capitalista, pone en valor precisamente su lgica de red: asistimos as a una muy slida arquitectura global, tanto oficial como paraoficial, que blinda y cimenta los intereses de las lites globales, avalando, legitimando e imponiendo en cada momento su agenda y relato.

En todo caso, el G7 cobra hoy en da un significado especial dentro de este modelo de gobernanza capitalista. Por un doble motivo, como se har evidente en la prxima cumbre que se celebrar en la localidad vasco-francesa de Biarritz, entre el 24 y el 26 de agosto. En primer lugar, por el momento crtico que atraviesa el capitalismo, incapaz de encontrar sendas estables de maximizacin de las ganancias, en un contexto adems de colapso ecolgico que le obliga a tratar de crecer con menos recursos materiales y energticos y de creciente vulnerabilidad climtica, financiera y social. Este fin de onda larga capitalista, en un escenario muy incierto y sin parangn en la historia del capitalismo, acenta la relevancia del encuentro de parte muy significativa de las principales economas del planeta (Estados Unidos, Japn, Alemania, Canad, Italia, Reino Unido y Francia, junto a los presidentes del Consejo y la Comisin de la Unin Europea). Estas se ven conminadas, para salvar al sistema y a las lites, a tratar de superar el momento crtico actual acentuando la ofensiva capitalista en ciernes, que ya no puede permitir sectores ni dinmicas que se siten fuera de la esfera de los mercados y de las empresas transnacionales.

En segundo trmino, el G7 fortalece su importancia al excluir a China de sus deliberaciones, en un momento que, como en todas las crisis profundas de acumulacin capitalista, los consensos intra-lites se resquebrajan y dan lugar a situaciones de guerra econmica entre bloques. Precisamente la guerra arancelaria, comercial, financiera y tecnolgica entre Estados Unidos y China es ms que evidente, y el G7 se torna en un espacio estratgico para tratar de recuperar los consensos occidentales en torno a esta contienda econmica y geopoltica, a pesar de las diferencias entre el capitalismo ms unilateral que representa Trump al que suma ahora al britnico Johnson y el capitalismo de retrica universalista amparado por Macron o Trudeau.

Por tanto, estos dos fenmenos guerra econmica contra la clase trabajadora y contra el planeta, por un lado, guerra econmica inter-bloques, por el otro, en un marco de disputa por la hegemona de la agenda capitalista entre matices ms universalistas o unilateralistas, sern los que marquen la identidad de la cumbre del G7 que se desarrollar en Euskal Herria.

Por supuesto, el relato oficial, la agenda prevista y la declaracin final no lo harn explcito. Es necesario leer entre lneas, analizar su contenido desde este enfoque global, entender lo que no se dice. Oficialmente, la Cumbre se centrar en la lucha contra las desigualdades: reducir las brechas sociales especialmente de gnero; favorecer el comercio y la inversin para todos y todas; acabar con la inseguridad y la amenaza terrorista; fortalecer la lucha contra el cambio climtico. No obstante, si atendiramos al contexto global, as como a los intereses reales de los gobiernos participantes y sus alianzas corporativas, la agenda real as como el posible fracaso o xito de la Cumbre se sostiene sobre tres preguntas, que delimitan sus posibles debates: Cmo sostenemos al capitalismo en esta coyuntura crtica? Cmo frenamos a China manteniendo la primaca de Occidente? Es posible un consenso mnimo entre las vertientes de capitalismo actuales de EEUU y UE?

En este marco ms realista, otros sern los temas que centren los debates, que subyacen bajo el relato oficial: la posibilidad de retomar las conversaciones para aprobar un nuevo tratado comercial entre EEUU y UE (TTIP 2.0), para lo cual ya existe un mandato europeo, y que generara el mayor mercado del mundo al margen de China que se sumara al que la UE ya tiene con Japn y Canad; la guerra en torno a la economa digital, en una disputa en la que fundamentalmente participan empresas estadounidenses y chinas. De este modo, las consecuencias generales del agudizamiento de la guerra econmica, o asuntos como el de la tasa google que perjudicara a la big tech estadounidenses como Facebook, Amazon o Google/Alphabet, marcarn el sentido de las conversaciones; el brexit ser otro de los asuntos centrales de la Cumbre, convertido en la actualidad en uno de los ejes de la disputa EEUU-UE o, del mismo modo, del debate intracapitalista; y, por ltimo, el control social y la guerra contra el terrorismo, en el que se incluye desde Venezuela e Irn a toda forma de contestacin social, para lo cual se pretende ahondar en la lgica securitaria y de desmantelamiento de libertades, tambin de la mano de las grandes empresas digitales.

El reto no es fcil por tanto: posibilitar la reproduccin estable del sistema, fortalecer la alianza entre las lites europeas y estadounidenses, a la vez que se legitiman socialmente las medidas a adoptar en contextos muy diferentes, se asemeja a tratar de cuadrar un crculo. En todo caso, se logre o fracasen los debates, los grandes perjudicados de la Cumbre seremos las grandes mayoras sociales y el planeta en su conjunto, ya que la ofensiva capitalista en ciernes nos conduce al abismo social y al colapso ecolgico.

Precisamente por ello mltiples organizaciones sociales vascas, francesas e internacionales quieren mostrar su ms profundo rechazo al G7. As, la plataforma vasca G7 Ez y la internacional Alternatives G7 han organizado colectivamente un programa que no solo pretende hacer descarrilar el tren de las lites capitalistas reunidas en Biarritz, sino tambin servir de encuentro entre activistas internacionalistas de diferentes latitudes, as como visibilizando las alternativas posibles a este sistema desbocado. De este modo se celebrar en Hendaia e Irn, del 21 al 23 de agosto, una Contracumbre bajo el lema Defendamos nuestras alternativas que, en funcin de 7 ejes temticos (grandes corporaciones, ecologismo, feminismo, diversidad, democracia, antiimperialismo y abolicin de fronteras) desarrollarn ms de 70 conferencias y talleres. Posteriormente, el da 24, se celebrar una gran manifestacin de rechazo al G7 para, el da 25, realizar concentraciones insumisas en siete puntos de Biarritz, Bidarte Angelu y Baiona -cerca del permetro de seguridad de zonas rojas y azules-, para conformar la zona arcoris y protestar ante la prohibicin de movilizarse.

Enfrente, Biarritz se convierte en un Estado de sitio: ms de 10.000 gendarmes y militares franceses, 4.000 ertzainas, 1.000 policas y guardias civiles, barracones prefabricados para personas detenidas, cierre de accesos a Biarritz y sus espacios pblicos, etc., es la respuesta ante la dinmica social y la desobediencia civil. Se prepara y adelanta as un relato de violencia activista y de inseguridad ciudadana, pero que nicamente visualiza la violencia sistmica de las lites reunidas en la costa vasca y el rechazo e indignacin acumulada por la sociedad. Biarritz se ha convertido as en una buena oportunidad para mostrar poder popular, alternativas y rechazo a una ofensiva capitalista biocida y violenta.

Gonzalo Fernndez Ortiz de Zrate es miembro de la asociacin Paz con Dignidad-OMAL

Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article15048



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