Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-08-2019

No estaba muerto, estaba de parranda (el ciclo progresista)

Katu Arkonada
Rebelin


Lo quisieron dar por muerto. La derrota del kirchnerismo en la segunda vuelta de las elecciones generales (noviembre 2015), unido a la derrota del chavismo en Venezuela en las elecciones legislativas (diciembre 2015) y la prdida del referndum por la repostulacin de Evo Morales (febrero 2016) llevaron a muchos analistas de derecha, pero tambin de algunos sectores de la izquierda progre y acadmica, a decretar el fin del ciclo progresista iniciado por Chvez, Lula y Nstor Kirchner en Venezuela, Brasil y Argentina en los ltimos aos del siglo XX y primeros del XXI.

El argumento principal era que estos gobiernos progresistas, de izquierda y/o nacional-populares, se aprovecharon del alto precio de los commodities, y lograron apoyo popular mediante medidas asistencialistas de redistribucin parcial de la riqueza. No tomaban en cuenta que los mismos precios altos que pudieron tener los gobiernos del ciclo progresista tambin los tuvieron gobiernos como Per, Colombia, o un Mxico donde la tasa de extrema pobreza en 2018 (168%) es la misma que haba en 2008, 10 aos en los que la pobreza patrimonial se reduca del 49% al 488%. Mientras tanto, en Bolivia, y en un lapso de tiempo muy similar, la extrema pobreza pasaba del 384% al 15%. Es decir, la reduccin de la pobreza y la desigualdad en cada pas de Amrica Latina no dependa tanto de los precios de las materias primas, como de una determinada voluntad y polticas econmicas y sociales.

Echando la vista atrs, Macri fue el primer, y nico, candidato de la derecha que pudo ganar por la va electoral a un gobierno del ciclo progresista. Los dems gobiernos fueron desalojados del poder mediante golpes de Estado (Honduras 2009) o golpes parlamentarios (Paraguay 2012 y Brasil 2016), a los que se le sum el lawfare, la persecucin judicial en Ecuador (agravada por la traicin del seor apellidado Moreno) contra Rafael Correa y Jorge Glas, en Brasil contra Lula, y en la propia Argentina contra Cristina. En Colombia no necesitan perseguir judicialmente a la disidencia, porque asesinarla o desaparecerla sale tan barato como la impunidad.

Por ese mismo motivo, la posible reeleccin de Macri en la presidencia argentina era un factor clave y determinante en este momento histrico. Revalidar en las urnas el proyecto poltico de restauracin neoliberal hubiera supuesto un duro golpe al ciclo progresista.

Sin embargo, la aplastante victoria de la unin entre kirchnerismo y peronismo en las PASO, obteniendo ms de 15 puntos de ventaja sobre el macrismo (casi 20 en el caso de Axel Kicillof sobre la actual gobernadora de la provincia de Buenos Aires Mara Eugenia Vidal), y asegurando, salvo fraude electoral, la victoria en primera vuelta, vuelve a dar un impulso al ciclo progresista latinoamericano.

El inminente desalojo del macrismo de un gobierno del G20 deja ms solo que nunca a Bolsonaro en Brasil, y entorpece la injerencia de Trump en Amrica Latina en la medida en que el tercer pas latinoamericano del G20, Mxico, ha recuperado la soberana y ha dejado de tener una poltica internacional subordinada al Departamento de Estado.

La derrota del macrismo es la derrota de un modelo neoliberal que no encuentra un lder ni proyecto poltico que pueda darle continuidad. La victoria del kirchnerismo y el peronismo en las PASO nos ensea adems la importancia de la unidad del campo nacional-popular y de centrarse en lo que de verdad le importa a la gente: educacin, sanidad, empleo o pensiones. Los bienes comunes que el despojo neoliberal va recortando.

En cualquier caso, si bien es verdad que nunca hubo tal fin del ciclo progresista, y que la historia es dialctica, un constante ir y venir de flujos y reflujos, una guerra de posiciones entre distintos proyectos, es necesario reconocer que por momentos el ciclo progresista se fue de parranda. Los gobiernos progresistas se acomodaron, y si bien es cierto que redistribuyeron la riqueza y democratizaron el Estado, no generaron cambios culturales para sostener dichos procesos. Se durmieron festejando los cambios en la lucha institucional, dejando de lado la lucha ideolgica o de masas.

Pero siempre hay tiempo para corregir los errores, aunque sea, como en el caso de la Argentina, volviendo despus de una travesa del desierto como la que han pasado el kirchnerismo y el peronismo. Travesa en la que se ha demostrado la importancia determinante de los liderazgos histricos, en este caso el de Cristina Fernndez de Kirchner.

Si a una Argentina en la que, como dijo Mximo Kirchner la noche del triunfo en las PASO, no se trata de reconstruir lo que fue, sino de construir lo que viene, se le suma el Mxico de Lpez Obrador en pleno proceso de transformacin, y se mantienen los gobiernos de Bolivia y Uruguay en este mismo 2019, ciertamente encararemos un 2020 donde Trump tiene muchas posibilidades de reelegirse, surfeando de nuevo una ola ascendente del ciclo progresista.

Y aun as, se imaginan que no hubieran encarcelado de manera injusta a Lula y entrramos en 2020 con los 3 pases latinoamericanos del G20, Mxico, Brasil y Argentina, en manos de gobiernos progresistas?

Dedicado a Gustavo Codas, uno de esos compaeros imprescindibles que hicieron posible el auge del ciclo progresista latinoamericano.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter