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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-08-2019

El debate por la cultura y el rol del feminismo letrado en Ecuador

Mario Campaa
Rebelin


Es reconfortante constatar que en el Ecuador de hoy hay intelectuales, universitarios, periodistas y escritoras que reclaman dilogos intelectuales abiertos sobre la literatura del pas, y se muestran dispuestos a participar en los que se produzcan.

Quienes lo piden expresamente son las escritoras, aunque ahora mismo solo tengo en mente a Daniela Alcvar y Mnica Ojeda; me da la impresin de que ellas elevan su voz enarbolando la bandera del feminismo. Por otra parte, el escritor Leonardo Valencia, el crtico Wilfrido Corral y los profesores Antonio Villarruel y Carlos Burgos han hecho intervenciones apuntando a blancos especficos propuestos por las mismas escritoras, y han avivado las llamas.

Hasta donde he podido ver, la discusin parece centrarse en la existencia o no de la discriminacin positiva, las llamadas cuotas, a favor de las mujeres en la actual cultura literaria ecuatoriana, y si esa tal discriminacin, si la hubiere, es legtima o no. Las implcitas acusaciones que se derivan de ello son numerosas y graves y, al mismo tiempo que se pide un debate, se ha llegado al punto de calificar y descalificar sin respeto, dando paso, en ocasiones, a la mera propaganda y al eslogan.

De lo poco que conozco de la generacin que hoy est en primera lnea, es decir, de las escritoras que andan entre los 30 y 45 aos de edad, me parece que todas poseen una dignidad literaria fuera de duda. No necesitan de ninguna ayuda para que sus obras se presenten sin cohibicin ante buenos lectores de cualquier parte del planeta. Igual cosa puedo decir de los escritores de la misma generacin que he ledo, de Esteban Mayorga, Andrs Cadena y lvaro Salvador, por ejemplo. Digo esto al margen de cualquier consideracin cuantitativa, sobre la circulacin, el consumo o la presencia meditica, consideraciones que no forman parte del mbito de la crtica sino de la sociologa y hasta de la economa de la literatura y la cultura.

Confieso que he decidido intervenir sin nimo alguno de incidir en esos temas. Me interesan aspectos ms generales, de mayor influencia en la vida del pas, las que nos determinan de modo ms profundo en cuanto escritores y ciudadanos: no me convocan especialmente las diferencias entre escritores fuera de ese marco.
Dentro de este, y con la confianza que me da la apertura de las escritoras al debate y la disponibilidad de sus colegas masculinos, quisiera expresar dos reservas acerca de las acciones y pronunciamientos del feminismo letrado en el pas: el gremialismo y la asocialidad. Lo hago con la esperanza de que alcancemos un acuerdo, o al menos pongamos las bases para este, en relacin con lo que pide de sus intelectuales la situacin actual del pas.

El GREMIALISMO

El gremialismo -y ni hace falta mencionar el individualismo extremo- de los escritores y artistas es uno de los grandes males de la cultura en todas partes. Un ejemplo: un grupo de artistas convoca en la capital una marcha en protesta por el manejo que se hace de la cultura del pas, y sus consignas son todas reivindicaciones: el seguro de salud, los insumos, los impuestos, el registro de artistas, las subvenciones, los subsidios: las necesidades materiales para el desempeo de su oficio, para su vida laboral y sus satisfacciones profesionales.

Ese gremialismo parece inspirar el accionar del feminismo letrado ecuatoriano, que reclama por mayores facilidades para la publicacin de libros, mayor presencia de mujeres en ferias y en toda clase de eventos, en jurados, premios, antologas, y mayor ponderacin ante lo masculino en los juicios crticos pasados y presentes. Y, sobre todo, particin igualitaria del poder literario, actualmente en manos masculinas, aunque ltimamente dos escritoras han accedido a mximos cargos en importantes instituciones de la cultura.

Es as como en los gremios de artistas y escritoras, como quiz, por la misma naturaleza de lo gremial, en todos los otros se desestiman los problemas generales de la cultura y la literatura del pas, los que demandan de una participacin responsable de la ciudad letrada.

Pongo ejemplos, simples bagatelas que de cualquier modo nos interpelan a todos:

1. El comportamiento del feminismo letrado respecto a la nefasta administracin anterior del ministerio de Cultura fue de tolerancia, si es que no de connivencia. Se abstuvieron de la crtica, aceptaron sus invitaciones y se quejaron cuando no fueron invitadas. Que yo sepa, la nica escritora que rechaz invitaciones fue Gabriela Alemn, que adems dej claro que de ninguna manera aceptara invitaciones de aquel grupo de poder de entonces. Me gustara estar equivocado en esto. Tengo una razn para temer que no sea el caso: cuando en mayo de 2018 hice yo mi crtica abierta a todo aquel mundillo capitaneado por un antiguo escritor que haba cambiado la literatura por la burocracia (http://www.paralaje.xyz/por-una-cultura-de-lo-pequeno-no-mas-clientelas-ni-cortesanias-entrevista-con-mario-campana/), hubo reacciones de profesores universitarios y secundarios, artistas, periodistas, crticos de arte, estudiantes pero no recuerdo muchas -ahora mismo no me viene a la mente ninguna, en realidad-, reacciones de las escritoras feministas. Tampoco de los escritores, por supuesto.

2. Otro ejemplo es la indiferencia con que afrontaron el despliegue insolvente y a veces amoral del Plan de lectura; solo reaccionaron, en algunos casos, cuando fueron afectadas personalmente, porque no les pidieron autorizacin para publicar sus obras y no les pagaron derechos de autor.

3. Y el silencio inicial, y la tmida protesta final, estampando su firma en una carta que solo reclama por ellas, cuando el mismo ministro de Cultura anterior fue a una feria del libro en que Ecuador era el pas invitado e hizo un discurso inaugural narcisista, exponiendo una visin atrasada, mezquina y tergiversada de la historia cultural y literaria del Ecuador de las ltimas dcadas. Algunas de las feministas escucharon presencialmente el discurso, como invitadas.

4. Y el mutismo total cuando el mismo infausto ministro de Cultura declar ante una Comisin de la Asamblea Nacional que viol la ley al no aplicar, deliberadamente, el reglamento de la ley de cultura, perjudicando gravsimamente a todos los ncleos provinciales de la Casa de la Cultura, al aplicar un mtodo de reparto de recursos ilegal, que tanto dao ha hecho y hace a la cultura del pas.

5. Y la impasibilidad con que reciben la noticia de que el gerente del Plan de Lectura declara pblicamente que ha violado la ley que obliga a todo funcionario pblico a sujetarse al principio de imparcialidad y neutralidad, al contratar el gerente consigo mismo la publicacin de uno de sus libros dentro del Plan.

6. Y la indolencia con que aceptan la confesin del presidente de la casa de la Cultura as llamada Matriz, que dice lo mismo que el ministro, o sea que ha violando la ley en el reparto de recursos en perjuicio de todos los ncleos provinciales del pas: hoy el presidente sigue en funciones, sin que nadie le pida la renuncia.

LA ASOCIALIDAD

En cuanto a la ASOCIALIDAD, quiero demostrar esta con algo que dista mucho de ser una bagatela. Con algo que me hace lamentar profundamente la asocialidad proveniente, cmo no, del gremialismo de las escritoras. Es un caso que todos conocemos:
En Ecuador, hasta el da de hoy 17 de agosto, an est penalizado el aborto en casos de violacin. Miles de nias son de ordinario abusadas sexualmente; el embarazo infantil es un traumtico problema nacional, y el 80 por ciento son fruto de violaciones. Ms de 14000 mujeres fueron violadas en los ltimos tres aos; setecientas de ellas eran nias menores de diez aos, de acuerdo con reportes oficiales, segn un informe reciente de la periodista e investigadora Zo Carpenter. Dada la legislacin actual (el aborto no es legal ni en casos de violacin, excepto cuando se trata de una mujer idiota o demente), oprobiosa y violentamente mantenida por el gobierno de Rafael Correa, esas nias, como toda mujer, son obligadas legalmente a procrear, bajo pena de prisin. Segn los ltimos datos que conozco hay unos 347 abortos diarios, muchos de ellos infantiles, clandestinos, practicados en condiciones de inseguridad. Hay unas 300 mujeres -adultas y nias- muertas por esa causa cada ao

Bien, ante esa tragedia, cmo ha reaccionado la conciencia feminista letrada de Ecuador, que se postula ms o menos como la vanguardia literaria del pas?,qu pronunciamientos y acciones han llevado a cabo las escritoras feministas ecuatorianas, a muchas de las cuales admiro y quiero sinceramente? Nada, o ms bien nada significativo. Hasta me permito dudar de que muchas de ellas hayan siquiera acudido a las marchas organizadas por organizaciones sociales feministas.

El tan proclamado enfoque de gnero nada tiene que decir, tan activo que es cuando se trata de reclamar ediciones, un lugar en la historia literaria, premios o invitaciones?

Con razn o no, las escritoras feministas protestan porque sus obras no son publicadas (tampoco lo son las de los hombres), o su trabajo, su relevancia, su figura, no son objetos de valoraciones semejantes a la de sus pares masculinos, pero tenemos que preguntarnos por qu callan ante la situacin de las mujeres analfabetas, las negras, las aborgenes, las campesinas pobres, las nias violadas y obligadas a procrear.

Por el gremialismo, y por la naturaleza asocial del feminismo letrado, me digo.

(Mejor ni hablar de los hombres, por supuesto, de los intelectuales y artistas, ensimismados en sus carreras personales. Es vergonzosa la abdicacin que todos hemos hecho de los deberes de ciudadanos).

Celebramos los nombramientos de mujeres feministas en cargos de responsabilidad cultural, celebramos justamente xito del movimiento FLEGTB, pero hemos de lamentar que ese mismo xito nos haga olvidar las tragedias de las otras mujeres, de las mujeres pobres, que son las violadas, cuya suerte se est decidiendo ahora en la Asamblea y ante lo cual nada decimos. Es como si en el fondo, con la perspectiva de gnero cierto feminismo se sintiera concernido solo con problemas que afectan a las aspiraciones personales de sus militantes.

Tengo la impresin de que el Ecuador de hoy se desmorona, se desintegra, que lo que alguna vez nos mantuvo unidos, ha desaparecido, y ofrecer nuestra contribucin al anlisis de ese gran problema es el desafo mayor que tenemos los intelectuales y escritores del Ecuador de hoy. Ahora mismo, en este momento urgente, el destino del pas, la suerte de las violadas y embarazadas obligadas a abortar o ir a prisin, es ms importante que si las editoriales ecuatorianas publican o no tal libro, y si los organizadores de la feria de Guayaquil invitan o no a esta escritora o a aquel escritor, o los crticos ponen o no en los altares de la historia a fulano o mengana, o no?
Finalmente, parafraseando a Enrique Lihn, dira: Si se ha de pensar correctamente en la literatura, no estara mal bajar un poco el tono.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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