Portada :: Mxico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-08-2019

El nudo gordiano de la 4T

Ricardo Orozco
Rebelin


En Mxico, el gobierno de Andrs Manuel Lpez Obrador est moviendo muchas cosas, pero dos son esenciales. Por un lado, estructuras polticas labradas a sangre y fuego durante un siglo, diseadas para operar siempre en favor de una casta poltica que, no obstante sus privilegios de clase, de vez en vez acuda a la redistribucin de la riqueza social y a la ampliacin de los servicios pblicos que ofreca a la poblacin para asegurarse algn grado de legitimidad entre las masas. Por el otro, intereses enquistados en el andamiaje gubernamental (y su correlato en la iniciativa privada); los mismos que durante aos (y an hoy) hicieron funcionar a aquellas estructuras para favorecerlos, para consolidarlos, para agrandarlos, para controlar cada vez ms amplias porciones tanto del funcionamiento del Estado como de los procesos de produccin, circulacin y consumo de las personas.

Mover todo eso no es tarea fcil. Y no lo est siendo hoy para la administracin de Lpez Obrador no porque en realidad se est ejecutando una refundacin de la vida poltica nacional, o de las instituciones que la hacen marchar en la cotidianidad de miles de ciudadanos y ciudadanas. El gobierno de la 4T puede ondear todo lo que guste la bandera de la izquierda ms radical y efectiva que haya tenido este pas, pero la realidad es que hay bastante ms de reformismo que de ruptura radical en lo que se est orquestando en este momento.

Ahora bien, si reformar ser suficiente ya no slo para detener la degradacin en la que se encuentra sumergida esta sociedad sino para dar marcha atrs con esa dinmica y, sobre todo, para prevenir que los cambios realizados se reviertan en el futuro inmediato, son tres aspectos que an quedan por descubrir. Lo que es un hecho, sin embargo, es que a pesar de que nicamente se estn haciendo correcciones en la totalidad del andamiaje gubernamental (salvo, quiz, para el ejrcito, la marina y la fuerza area), esas modificaciones son de una profundidad tal que han llegado a desequilibrar gran parte de las dinmicas sistmicas que desde hace mucho sostienen a la totalidad del entramado poltico mexicano muchas de ellas, incluso, operando desde la lgica del automatismo.

Sin duda, Lpez Obrador (y quiz no tanto el resto de las personas que lo acompaan en su gobierno, en los tres rdenes y en los tres niveles administrativos) est convencido de que si se quiere detener aspectos como la violencia, la corrupcin y la desigualdad definitivamente algo se debe hacer por ese Mxico profundo que con tanta crudeza visibiliz Bonfil Batalla. Nadie como Lpez Obrador dentro de los crculos polticos nacionales, despus de todo, conoce tan bien la realidad de millones de mexicanos y mexicanas que las bendiciones y los herederos de la guerra civil de comienzos del siglo XX olvidaron con tanta insistencia; pese a que ello signifique ser profeta de una proporcional ignorancia respecto de las necesidades, los caprichos y la volubilidad de las clases medias (o aspiracionales a medias). Ningn otro poltico ha pasado tanto tiempo recorriendo el pas a ras de piso, sin los mltiples dispositivos de seguridad que suelen separar a las figuras pblicas del vulgo como l lo ha hecho, y en las comunidades en las que l ha caminado.

El problema al que nos enfrentamos millones de mexicanos y mexicanas, por lo tanto, no proviene de las convicciones del presidente en turno. En este momento, algo que gran parte de esa masa no alcanza a comprender, o se niega a comprender porque su posicionamiento ideolgico le proporciona un mejor cobijo para entender lo que est sucediendo con la vida pblica nacional, es que resolver la tensin vigente entre la necesidad del gobierno de mantener de su parte a los intereses polticos y empresariales de la vieja guardia, por un lado; y satisfacer las necesidades de ese Mxico profundo, en primer lugar; y luego las de los siguientes deciles socioeconmicos, por el otro; no es algo que sea posible solucionar sin que lo ganado en una parte de la ecuacin se convierta en una prdida en la otra.

Digmoslo con franqueza: si Lpez Obrador est gozando del beneficio de hacer gran parte de los cambios que su administracin est realizando no es slo por su pura conviccin, mucho menos por el convencimiento de todos los servidores pblicos que se beneficiaron del triunfo electoral del Movimiento de Regeneracin Nacional en 2018. El margen de accin del que goza, y el motivo por el cual no est siendo objeto de una agresin poltica internacional o empresarial domstica a la manera en que s lo est siendo, por ejemplo, Venezuela (errores, omisiones y traiciones de Nicols Maduro aparte), es porque, de una u otra forma, esos cambios ejercidos terminan siendo funcionales para esos crculos polticos y empresariales que, sin ser gobierno, administran el pas y lo conducen en lo ms fino de los entramados de poder o por lo menos no se los est daando de manera significativa.

El correlato de esa concertacin es, por supuesto, que de ella se deben extraer algunas concesiones para poder mejorar la calidad de vida de millones de hombres y mujeres que, en un pasado no muy lejano, fueron victimas de esos intereses con los que hoy Lpez Obrador est obligado a negociar y a gobernar para que la economa nacional no sea asfixiada, para que no sufra un golpe de Estado, para que la violencia poltica y criminal no crezca desmedidamente (ms de lo que ya ha crecido), o cualquier otra de las cientos de posibilidades que existen para hacer fracasar a la 4T y, en consecuencia, demostrar que la izquierda no sabe gobernar; demostrar que siempre hay que mantenerse en el espectro del panismo, el prismo y el perredismo.

El nudo gordiano de la 4T no es, pues, elegir entre sus benefactores: entre los intereses polticos y empresariales que le permiten gobernar o la poblacin a la que busca sacar del olvido y la miseria en la que se le mantuvo todo este tiempo. La tensin se encuentra, ms bien, en encontrar los espacios en los que aquellos intereses resulten menos afectados, pero, al mismo tiempo, sea posible extraer de ellos los suficientes rditos como para poner en marcha las polticas y los servicios pblicos sobre los cuales se encuentra montada toda la propuesta de gobierno de la 4T. Los tres ejemplos ms claros de ello quiz sean el Aeropuerto de Texcoco, el Tren Maya y las bases gravables vis vis los recortes en el gasto gubernamental. Y es que los tres, al final del da, no nicamente representan jugosos negocios para la iniciativa privada, sino que, adems, por la manera en la que estn diseados para operar o por la forma en que ya operan, tambin significan una apuesta importante para que las empresas externalicen algunos costos de produccin y stos sean absorbidos por el Gobierno el mantra neoliberal.

Condicin indispensable para que ello suceda, y para que la tensin del nudo sea lo suficientemente laxa como para desatarlo, es que las clases medias y las aspiracionales (a medias o altas) adquieran una conciencia de clase centrada, s, en reconocer algunos de sus ms grandes privilegios; pero, sobre todo, en reconocer las infinitas carencias con las que cuentan la mayor parte de los mexicanos y las mexicanas: ese Mxico que es tan profundo que ni siquiera somos capaces de observarlo o si quiera de ponerle un rostro y un nombre: son indgenas? son simplemente empobrecidos? son indigentes? personas que viven con menos de veinte pesos al da? personas que no tienen alimentos suficientes? cuntos hay de esos? son los suficientes como para afectar a las mayoras en su favor?

Esa es, sin duda, la apuesta ms grande, ms profunda y ms arriesgada de Lpez Obrador. De ah su insistencia en polarizar para unificar. La cuestin es, no obstante, que varias cosas estn fallando en el camino, porque la realidad es que la polarizacin est en pie, pero el trnsito hacia la autocrtica, hacia el reconocimiento propio y el del otro se mantiene ausente. Pocos, en verdad muy pocos, son los casos en los que es posible identificar ese trnsito. Existen de hecho, ms casos en los que se comprueban las nefastas consecuencias que tiene el no avanzar nunca hacia ese reconocimiento, hacia la visibilizacin del nudo.

En Amrica, Brasil y Argentina son los dos casos paradigmticos de ello. Millones de personas pasaron de los deciles ms pauperizados hacia las capas medias por causa de las polticas y los servicios pblicos de los gobiernos progresistas durante una dcada. Pero cuando los lmites cualitativos y cuantitativos de esa dinmica se agotaron, fueron esas mismas capas medias las que salieron a las calles a protestar e inclusive a reclamar por el regreso del autoritarismo (Argentina) y la dictadura (Brasil). La conciencia de clase (superior), de gnero (masculina) y de raza (blanca) salieron a relucir y a resucitar algunas de las peores expresiones de estos, invisibilizando los asesinatos en masa, la explotacin y la violencia que desataron.

Habra que hacer eco, por lo anterior, de una breve reflexin que los compaeros y las compaeras de Horizonte (programa de radio perteneciente al grupo radiofnico del Instituto Mexicano de la Radio), hicieron en el momento en que se difundi informacin acerca de la desaparicin de la radio pblica nacional: Hemos sido testigos de la historia. Se est escribiendo una nueva, pero esta vez somos los protagonistas. Y es que en sus palabras hay una consigna an ms profunda, una demanda, en cierto sentido: habra que comenzar a reconocerse, adeptos y opositores al momento poltico vigente, como sujetos que no guardan una relacin de exterioridad con las tensiones que se estn trabando en el pas, en esta sociedad.

Ricardo Orozco, Consejero Ejecutivo del Centro Mexicano de Anlisis de la Poltica Internacional https://cemapinternacional.com 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter